Síndrome de las piernas inquietas

13 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Lorena Escolano Arruebo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. ⁠Laura Aragón Capone. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. ⁠Paula Aso Cortés. Enfermera del Servicio Riojano de Salud. La Rioja, España.
  4. Fernando Broto Lueza. Enfermero del Servicio de Navarra de Salud. Navarra, España.
  5. ⁠Larisa Torrens Becerril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

Después de revisar la bibliografía sobre este tema podemos resumir que el síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico del sueño que se da con bastante frecuencia en la población, también considerado trastorno del movimiento y con diferentes repercusiones en la vida del paciente según la intensidad de los síntomas, esto precisamente es lo que más nos ha interesado en la revisión del tema debido a su frecuencia.

El neurólogo Karl Ekbom, en 1944, lo llama Retless Legs Syndrome. Hasta entonces se consideraba un trastorno de histeria porque se asociaba a clínica ansioso-depresiva, y hoy se lo conoce como enfermedad de Willis-Ekbom ya que durante los diversos estudios, los distintos autores, vieron que el nombre anterior no era exacto y no evidenciaba la severidad de los síntomas ya que en casos graves también se puede ver afectadas otras zonas.

En 2013 el DSM-5 lo clasifica como una enfermedad diferente a las disomnias y con criterios diagnósticos diferentes a los del IRLSSG (International Restless Legs Syndrome Study Group).

Revisando distintos artículos vamos a intentar conocer mejor la etiología de la enfermedad, los factores con los que se asocia, el posible tratamiento y sobretodo las consecuencias o repercusiones que va a tener sobre la vida del paciente y cómo podemos aliviarlos ya que tienen mucha importancia en la salud mental del mismo.

PALABRAS CLAVE

Salud mental, enfermedad, neurología, síndrome de las piernas inquietas, tratamiento.

ABSTRACT

After reviewing the bibliography on this topic, we can summarize that restless legs syndrome is a neurological sleep disorder that occurs quite frequently in the population. It is also considered a movement disorder, with different repercussions on a patient’s life depending on the intensity of the symptoms. This is precisely what has most interested us in this review due to its frequency.

Neurologist Karl Ekbom, in 1944, named it «Restless Legs Syndrome.» Until then, it was considered a hysteria disorder because it was associated with anxiety-depressive symptoms. Today, it is known as Willis-Ekbom disease, as during various studies, different authors found that the previous name was not accurate and did not evidence the severity of the symptoms, as other areas can also be affected in severe cases.

In 2013, the DSM-5 classified it as a disease different from dyssomnias and with different diagnostic criteria from those of the IRLSSG (International Restless Legs Syndrome Study Group).

By reviewing different articles, we will try to better understand the etiology of the disease, the factors associated with it, the possible treatment, and, above all, the consequences or repercussions it will have on the patient’s life and how we can alleviate them, since they have a great importance on their mental health.

KEY WORDS

Mental health, illness, neurology, restless legs syndrome, treatment.

INTRODUCCIÓN

El síndrome de las piernas inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom, o en inglés restless legs syndrome es un trastorno neurológico que puede darse sin una causa aparente, es decir, ser primario o puede verse unido a otras enfermedades y entonces se considera secundario. Es una enfermedad con una variedad clínica importante. Caracterizado por una sensación desagradable e incómoda en las piernas como hormigueo o quemazón en situaciones de reposo que conlleva un impulso irresistible de moverlas. Esto ocurre más a menudo al final de la tarde y sobre todo durante la noche, momento en el que suele ser más intenso y conlleva dificultad para conciliar y mantener el sueño. Caminar y moverse suele aliviar los síntomas, pero sólo momentáneamente. Por todo ello se considera un trastorno del sueño, pero también del movimiento y trastorno sensorial neurológico con síntomas desencadenados directamente en el cerebro12.

El origen del síndrome se ha atribuido a distintas causas y, sus consecuencias en el paciente y relacionadas con la salud mental, son muy numerosas por lo cual he profundizado en ellas. Todo ello, según autores, puede llevar a una disminución de hasta el 20% en la productividad laboral y sumir a los pacientes en una depresión o presentar clínica de ansiedad en distintos grados.

Por lo que si se consigue un diagnóstico temprano y se asocian las medidas terapéuticas farmacológicas y/ o conductuales adecuadas será muy beneficioso para el desarrollo de una vida normal del paciente. Por suerte, la mayoría de los pacientes con este síndrome tienen una afectación más bien leve, no son graves o no trastornan demasiado su vida cotidiana por lo que pueden ser infradiagnosticados o si se diagnostican no necesitan ser tratados con fármacos, por otro lado, para los más graves también contamos con medicamentos que han demostrado su eficacia18.

DESARROLLO DEL TEMA

1. EPIDEMIOLOGÍA1:

Se considera que del 7-10% de la población de Estados Unidos y Europa Central, están afectados por esta enfermedad, aunque otros autores estiman hasta un 15% de incidencia. Se ha encontrado menor prevalencia en zonas cuanto más al sur se localizan como Sudamérica o África y en poblaciones asiáticas e indias.

Puede comenzar a cualquier edad, cerca del 25% refieren un inicio entre los 10 y 20 años de edad. La clínica empeora con más síntomas y más duraderos en edades más avanzadas que en la infancia.

En cuanto al sexo, afecta dos veces más a mujeres que a hombres y en ellas la clínica se inicia unos 2-3 años antes.

2. POSIBLES CAUSAS ETIOLÓGICAS:

  • En la mayoría de los casos, no hay una causa conocida de este síndrome y se considera
  • Parece tener un componente hereditario sobre todo cuando aparece en edades tempranas y se han relacionado con alteraciones en los cromosomas 9,12 y 14. El 65% de los pacientes con enfermedad primaria tienen familiares afectados y hasta un 80% en gemelos monocigotos un síndrome primario1:
  • El SPI se ha vinculado con una alteración de los ganglios basales del cerebro, con las vías dopaminérgicas que son las que producen la dopamina, neurotransmisor necesario para producir  el movimiento muscular y se ha visto también que la afectación de estas vías produce movimientos involuntarios como en el Párkinson.
  • El déficit de hierro también se ha considerado en este punto, hasta un 30% de pacientes con ferropenia sufren el SPI4.
  • Cuando el síndrome de las piernas inquietas aparece junto a otros cuadros se considera entonces secundario, como5:
  • En la insuficiencia renal terminal (por la uremia) y hemodiálisis.
  • En situaciones de carencia de hierro
  • La administración de algunos medicamentos podría agravar los síntomas de este síndrome, por ejemplo, antieméticos, antipsicóticos, antidepresivos u otros medicamentos para el resfriado o las alergias.
  • Puede empeorar la clínica el consumo de alcohol, tabaco y cafeína.
  • En el embarazo, sobre todo entre el séptimo y octavo mes, el riesgo aumenta con el número de partos.
  • En las polineuropatías crónicas como en la diabetes o en el alcoholismo.
  • La apnea del sueño o el insomnio también pueden agravar o desencadenar los síntomas.
  • También se ha visto asociado al trastorno de movimientos periódicos de una extremidad al dormir.

 

3. CLÍNICA Y REPERCUSIÓN EN LA SALUD MENTAL6:

Necesidad de mover las piernas que mejora con los movimientos de las mismas y empeora con el descanso, también presenta un empeoramiento según avanza el día llegando a la máxima intensidad durante la noche y se suelen notar mejor por la mañana. La temperatura corporal influye negativamente, encontrándose peor cuanto más alta es. El movimiento de las piernas se parece a una compulsión que cuanto más tiempo intentan evitarla más necesario se hace.

Las sensaciones desagradables no solo se dan en las piernas, sino que también pueden aparecer en brazos, tórax y cara sobre todo en estadios ya avanzados. Los pacientes las describen como dolor, hormigueo, inquietud, quemazón o similar.

Comorbilidades psiquiátricas.

  • El 39% de los afectados por el síndrome pueden presentar también depresión, ansiedad y otros trastornos psiquiátricos. El trastorno más común es la depresión mayor o distinta con una incidencia del 36,9% y la mayoría de pacientes la tuvieron posteriormente al inicio de la clínica del SPI (77%) por lo que sería un factor de riesgo para la depresión.
  • Los cuadros depresivos aparecen, en el 75% de los casos, después del diagnóstico del síndrome, pero los síntomas ansiosos aparecen en un 83% antes. Algunas alteraciones del control de impulsos como la onicofagia también aparecen como clínica habitual ya que comparten su origen (alteración de las vías dopaminérgicas centrales)
  • El insomnio se da hasta en un 62%, tanto de inicio como de conciliación.
  • Otras patologías como el déficit de atención y la hiperactividad tanto en niños como también en adultos es menos frecuente, entre el 20-26%.
  • Existen pocos datos de la relación entre la esquizofrenia y el SPI, pero se describe mayor riesgo que podría ser por el tratamiento de esta enfermedad con fármacos que se han relacionado en la etiología del síndrome.
  • Trastornos de la personalidad, también están frecuentemente asociados.
  • Los movimientos periódicos de una extremidad al dormir, aunque no es la misma enfermedad se puede confundir con el SPI y se juntan hasta en un 80% de los casos.

 

Como hemos podido observar, la clínica psiquiátrica puede ser causa o consecuencia de la enfermedad de las piernas inquietas, es bidireccional, es decir que la clínica del SPI de disconfort, alteración del sueño, etc pueden llevar al paciente a desarrollar uno de los trastornos mentales mencionados o bien que estos trastornos como aumentan la conciencia de lo que ocurre por la noche hagan más notables para ellos los síntomas.

Otras repercusiones de este síndrome son el aislamiento social, la disminución de la actividad física y/o sexual, y la sensación de malestar en general.

 

4. DIAGNÓSTICO2:

Para el diagnóstico del SPI se siguen los criterios del DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales) y del IRSLSSG (Grupo de Estudio Internacional del Síndrome de Piernas Inquietas).

Tabla 1: Criterios del SPI del grupo internacional de estudio del síndrome de piernas inquietas (Anexo 1)

Tabla 2: Criterios DSM-5 (Anexo 2)

Vemos que los criterios del DSM-5 difieren de los del grupo de piernas inquietas en la duración de la clínica (3 meses al menos) y la frecuencia (3 veces por semana).

 

5.TRATAMIENTO4,5:

  • No farmacológico: El movimiento de la pierna afectada puede llevar a un alivio del malestar por un corto periodo de tiempo, también la disminución de los períodos de descanso. La clínica se podría mejorar con el diagnóstico temprano y el tratamiento de la causa que lo ha producido.
  • Medidas higiénico-dietéticas que mejoran los síntomas:
  • Evitar la toma de alcohol y tabaco por lo menos unas horas antes de acostarse.
  • Revisar los tratamientos que se están tomando con su médico.
  • Hacer ejercicio físico diario.
  • Estirar las piernas al principio y al final de cada día.
  • Masajear las piernas regularmente.
  • Evitar comidas copiosas antes de acostarse
  • Mantener horario de sueño regular
  • Evitar la siesta o estar sentado durante largos periodos de tiempo.
  • Hacerse análisis de sangre para ver los niveles de hierro y la función renal.
  • Refrescar las piernas con agua tibia.
  • Tratamiento con suplementos dietéticos: Los suplementos con hierro o vitaminas D, C y E a veces mejoran la clínica sobre todo en los casos en los que existe deficiencia de estos compuestos.
  • Tratamiento farmacológico: tenemos fármacos efectivos para el tratamiento del síndrome, pero no todos los pacientes responden igual. Hay que tener en cuenta que los mismos tratamientos que ayudan en la clínica con el tiempo pueden dejar de ser efectivos e incluso producir empeoramiento de los mismos y habría que cambiar de estrategia.

 

Se usan: anticonvulsivantes, benzodiacepinas, opioides y dopaminérgicos según la intensidad de los síntomas y la respuesta del paciente.

CONCLUSIONES7

Estamos ante una enfermedad de la que, no conocemos la causa o puede estar relacionada con múltiples factores etiológicos. Los casos del SPI primario según estudios de distintos autores apuntan a una alteración de las vías dopaminérgicas de los núcleos basales del cerebro (trastorno del movimiento), otros apuntan a la herencia genética, aunque actualmente no hay pruebas genéticas que puedan ayudar a establecer un diagnóstico precoz y tampoco podríamos evitar la transmisión.

El síndrome de las piernas inquietas, aunque puede tratarse, controlando la clínica, aumentando el tiempo asintomático, mejorar el sueño reparador, no tiene cura definitiva, es para toda la vida, por lo que se debe seguir investigando.

También es muy importante vigilar y tratar lo antes posible cualquier enfermedad o síndrome con los que habitualmente se asocia para que la clínica no llegue a ser tan agresiva. Muy importante detectar a tiempo y controlar la comorbilidad vista con las distintas entidades psiquiátricas del síndrome.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Picchietti D, Allen RP, Walters AS. Síndrome de las piernas inquietas: prevalencia e impacto en los niños y los adolescentes: estudio Peds REST. Pediatrics. 2007;64(2):69-81.
  2. Rubí P. Síndrome de piernas inquietas/Willis Ekbom desde la mirada del psiquiatra. Rev Med Chile. 2018;146:1041-1049.
  3. Hornyak M. Depressive disorders in restless legs syndrome: epidemiology, pathophysiology and management. CNS Drugs. 2010;24(2):89-98.
  4. Allen R, Auerbach S, Bahrain H, Auerbach M, Earley C. The prevalence and impact of restless legs syndrome on patients with iron deficiency anemia. Am J Hematol. 2013;88(4):261-4.
  5. Winkelmann J, Allen R, Högl B, Inoue Y, Oertel W, Salminen A, et al. Treatment of Restless Legs Syndrome: Evidence-Based Review and Implications for Clinical Practice (Revised 2017). Mov Disord. 2018 Apr;33(4):497-515. doi:10.1002/mds.27260
  6. Cho C, Kim L, Lee H. Individuals with Restless Legs Syndrome tend to have severe depressive symptoms: Findings from a community-based cohort study. Psychiatry Investig. 2017;14:887-93.
  7. Miranda M, Hudson L. Síndrome de piernas inquietas (Enfermedad de Willis-Ekbom): seguimiento a largo plazo de una serie de pacientes. Rev Med Chile. 2016;144(12):1561-6.
  8. Kallweit U, Werth E, Seiz A, Sefidan S, Dahmen N, Manconi M, et al. Psychiatric Comorbidities in Restless Legs Syndrome. J Neuropsychiatry Clin Neurosci. 2016;28(3):239-42.
  9. Allen R, Picchietti D, Hening W, Trenkwalder C, Walters A, Montplaisi J. Restless legs syndrome: diagnostic criteria, special considerations, and epidemiology. A report from restless legs syndrome diagnosis and epidemiology workshop at the National Institutes of Health. Sleep Med. 2003;4(2):101-19.

 

ANEXOS

Tabla 1 Criterios diagnósticos del grupo internacional de estudio del síndrome de piernas inquietas (IRSLSSG). (Anexo 1).

Criterios diagnósticos esenciales
1. Necesidad imperiosa de mover las piernas, usualmente acompañada o causada por una sensación displacentera, de dolor o malestar en las piernas.
2. La urgencia de mover las piernas o la sensación displacentera comienzan o empeoran durante los períodos de descanso o inactividad, tales como estar acostado o sentado,
3. La necesidad de mover las piernas o la sensación desagradable se alivian parcial o completamente con el movimiento, como caminar, flexionar o estirar las piernas, al menos mientras dura la actividad, aunque pueden reaparecer inmediatamente al cesar el movimiento.
4. La urgencia de mover las piernas o la sensación desagradable empeoran en la tarde o noche
5. Los síntomas antes mencionados no son primarios de otras patologías o condiciones médicas.

 

Tabla 2 Criterios diagnósticos DSM-5 para el síndrome de piernas inquietas. (Anexo 2).

A) Necesidad urgente de mover las piernas, acompañada generalmente o en respuesta a sensaciones incómodas y desagradables en las piernas, que se caracteriza por todas las circunstancias siguientes:

  1. La necesidad urgente de mover las piernas comienza o empeora durante los períodos de reposo o de inactividad.
  2. La necesidad urgente de mover las piernas se alivia parcial o totalmente con el movimiento.
  3. La necesidad urgente de mover las piernas es peor por la tarde o por la noche que durante el día, o se produce únicamente por la tarde o por la noche.
B) Los síntomas del criterio A se producen al menos 3 veces por semana y han estado presentes durante un mínimo de 3 meses
C) Los síntomas del criterio A se acompañan de malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral, educativo, académico, comportamental u otras áreas importantes del funcionamiento
D) Los síntomas del criterio A no se pueden atribuir a otro trastorno mental o afección médica y no se explican mejor por un problema de comportamiento
E) Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una droga o un medicamento (ej. Acatisia)

 

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