El papel de la enfermería en el manejo del dolor crónico

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  2. Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería). España.
  3. Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  4. Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  5. Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  6. Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.

 

RESUMEN

El dolor crónico se constituye como un notable reto en el ámbito de la salud pública a nivel global, impactando de manera considerable la calidad de vida y ocasionando elevados índices de discapacidad. Es un fenómeno multifacético que incluye aspectos físicos, emocionales y sociales, lo que exige un enfoque biopsicosocial, multimodal y multidisciplinario para abordarlo adecuadamente. En este sentido, el personal de enfermería tiene un papel fundamental en la evaluación, el manejo y la educación del paciente. Las acciones del personal de enfermería abarcan desde la utilización de instrumentos para la medición del dolor hasta la correcta administración de tratamientos farmacológicos, así como la implementación de terapias no farmacológicas, incluyendo técnicas de relajación y fisioterapia, junto con el apoyo emocional ofrecido al paciente. Además, impartir conocimientos sobre autocuidado y fomentar hábitos de vida activos son elementos clave para fortalecer la independencia del paciente. La colaboración entre profesionales de diversas disciplinas, junto con enfoques sustentados en la evidencia, mejora la eficacia de los tratamientos. Los programas interdisciplinarios que integran educación, ejercicio terapéutico y manejo emocional han demostrado resultados positivos y duraderos en la funcionalidad y en la calidad de vida de los individuos. Finalmente, es crucial resaltar la necesidad de mejorar la capacitación del equipo de enfermería y de impulsar políticas inclusivas que favorezcan un enfoque integral y centrado en el paciente.

PALABRAS CLAVE

Dolor crónico, enfermería, educación del paciente como asunto, cumplimiento y adherencia al tratamiento.

ABSTRACT

Chronic pain represents a significant challenge in global public health, substantially affecting quality of life and contributing to high levels of disability. It is a multifaceted phenomenon involving physical, emotional, and social dimensions, thus requiring a biopsychosocial, multimodal, and multidisciplinary approach for effective management. In this context, nursing professionals play a fundamental role in pain assessment, management, and patient education. Nursing interventions range from the use of tools to measure pain intensity to the safe administration of pharmacological treatments, as well as the implementation of non-pharmacological therapies such as relaxation techniques and physiotherapy, along with providing emotional support. Additionally, educating patients on self-care and promoting active lifestyles are essential strategies to enhance patient autonomy. Collaboration among professionals from various disciplines, combined with evidence-based approaches, enhances treatment effectiveness. Interdisciplinary programs that integrate education, therapeutic exercise, and emotional management have shown positive and lasting outcomes in improving functionality and quality of life. Finally, it is crucial to emphasize the need to strengthen nursing education and promote inclusive policies that support a comprehensive, patient-centered approach.

KEY WORD

Chronic pain, nursing, patient education as topic, treatment adherence and compliance.

DESARROLLO DEL TEMA

Las enfermedades crónicas representan una carga significativa para los sistemas de salud a nivel global. De acuerdo con la OMS, afecciones tales como las cardiovasculares, el cáncer, las respiratorias y la diabetes son responsables del 70 % de las defunciones en el planeta. En este contexto, la profesión de enfermería desempeña un papel crucial en el cuidado integral de estos pacientes, dado su contacto directo y constante. Diversos estudios han demostrado que la intervención enfermera no solo mejora los resultados clínicos, sino también la calidad de vida. Sin embargo, todavía existen retos en la identificación de las estrategias más efectivas desde la práctica de enfermería para abordar estas condiciones de manera óptima1.

A nivel mundial, el dolor crónico constituye una carga considerable para la salud pública, presentando elevados índices de discapacidad y morbilidad. Este padecimiento afecta aproximadamente al 19% de la población en Europa y al 20% en América. No se considera simplemente como una prolongación del dolor agudo, sino que es un fenómeno multifacético que abarca procesos fisiológicos, neuro inmunológicos y perturbaciones emocionales y sociales. Elementos como la catastrofización, la depresión y conductas de evitación son determinantes en su continuidad.

El modelo biopsicosocial se presenta como el enfoque más pertinente para tratar esta problemática, ya que abarca los componentes físicos, psicológicos y sociales del dolor. Los enfermeros, debido a su interacción constante con los pacientes, desempeñan un papel crucial en la evaluación, el manejo farmacológico y en la educación, colaborando estrechamente con el equipo de salud. Fortalecer su formación en este modelo y eliminar obstáculos en la atención contribuiría a optimizar las intervenciones y a proporcionar una atención más efectiva e integral. Asimismo, se resalta la importancia de implementar iniciativas educativas dirigidas tanto a los profesionales del área de la salud como a los propios pacientes2.

El dolor crónico, el cual se define por su persistencia más allá del periodo normal de sanación de un tejido, impacta a millones de individuos a nivel mundial. Esta forma de malestar puede afectar de manera crítica la calidad de vida, limitando las capacidades funcionales y modificando el bienestar emocional de quienes lo sufren. Abordar este tipo de dolor representa un considerable desafío y requiere un enfoque holístico. Dentro de este contexto, la función del personal de enfermería es crucial, ya que abarca no solo la evaluación y manejo del dolor, sino también la formación del paciente y la organización de los cuidados.

  • Evaluación del Dolor:

 

La evaluación precisa del dolor es crucial para un tratamiento efectivo. El personal de enfermería utiliza diversas herramientas, tales como escalas numéricas, visuales y descriptivas, para medir no solo la intensidad, sino también la localización, duración, tipo de dolor y elementos que lo alteran. Además, se examina el impacto del dolor en la calidad de vida física, emocional y social del paciente.

  • Intervenciones de Enfermería:
  • Tratamiento Farmacológico:

 

Los enfermeros tienen un papel esencial en la administración segura de medicamentos, conforme a las directrices médicas. También supervisan posibles efectos adversos y analizan la efectividad del tratamiento. Una parte de su función consiste en instruir al paciente sobre el uso correcto de los fármacos, los riesgos de adicción y la relevancia de adherirse a las pautas prescritas.

  • Terapias No Farmacológicas:

 

Las intervenciones no farmacológicas complementan el manejo del dolor crónico. Entre ellas se incluyen técnicas de relajación, fisioterapia, masajes, acupuntura y la aplicación de calor o frío. Los profesionales de enfermería guían a los pacientes en estas prácticas, adaptándolas a sus requerimientos particulares, y fomentan la actividad física como una estrategia para mejorar la movilidad y disminuir la rigidez.

  • Apoyo Psicosocial:

 

El sufrimiento crónico a menudo se asocia con problemas emocionales tales como la ansiedad y la depresión. Es esencial que el personal de enfermería esté debidamente preparado para identificar estos signos y proporcionar asistencia emocional, a través de la escucha activa, la validación de las emociones del paciente y, si es necesario, la remisión a expertos en salud mental. Establecer una relación de confianza entre el paciente y el personal de enfermería es fundamental para abordar los aspectos emocionales relacionados con el dolor.

  • Educación al Paciente:

 

La educación del paciente es un componente esencial del proceso de tratamiento. Los enfermeros ofrecen información acerca de la naturaleza del dolor crónico, las alternativas de tratamiento disponibles y las formas de manejar el dolor en la vida diaria. Esto abarca el uso correcto de fármacos, la relevancia de mantener un nivel de actividad física y las tácticas para disminuir el estrés. Una educación adecuada fomenta la independencia del paciente, aumenta la adherencia al tratamiento y reduce la ansiedad relacionada con el dolor.

  • Coordinación del Cuidado:

 

El tratamiento del dolor crónico demanda la colaboración de diversos profesionales de la salud. En este marco, los enfermeros desempeñan un papel crucial como intermediarios, facilitando la comunicación entre el paciente y el equipo multidisciplinario. Esta colaboración garantiza un enfoque integral, adaptado y coherente, lo cual potencia la efectividad del tratamiento y la continuidad del cuidado3.

Por otro lado, el dolor crónico demanda un enfoque holístico en su evaluación y tratamiento, que integre tanto intervenciones farmacológicas como no farmacológicas. Este tipo de dolor trasciende la nocicepción, abarcando además aspectos psicológicos y sociales. Por tal motivo, el abordaje terapéutico debe ser multimodal y multidisciplinario.

Las intervenciones no farmacológicas comprenden ejercicio físico, educación del paciente, psicoterapia, estrategias psicoeducativas, terapia familiar y métodos mente-cuerpo como el yoga, la atención plena y la terapia cognitivo-conductual. Estas opciones han mostrado eficacia en la disminución de la percepción del dolor, el aumento de la autoeficacia, la mejora del descanso, el bienestar emocional y la calidad de vida en general.

La cronificación del dolor suele reducir gradualmente la funcionalidad del individuo, lo que hace que los programas de rehabilitación física y readaptación al esfuerzo sean esenciales. Estas iniciativas fortalecen la capacidad física, psicológica y laboral, facilitando la reintegración en la sociedad.

Adicionalmente, investigaciones recientes avalan la eficacia de protocolos interdisciplinarios que combinan educación en neurociencia del dolor, actividades terapéuticas, manejo emocional y tareas domiciliarias. Estas intervenciones presentan ventajas tanto a corto como a largo plazo.

Finalmente, la toma de decisiones colaborativa entre especialistas de diversas disciplinas, tales como médicos, enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas y trabajadores sociales, mejora los resultados del tratamiento, particularmente en lo que se refiere a la calidad de vida y la reintegración laboral4.

 

CONCLUSIÓN

La función de la enfermería en el control del dolor persistente es fundamental y comprende diversas facetas. Desde la evaluación clínica hasta la asistencia emocional y la instrucción, los enfermeros tienen un papel crucial en la elevación de la calidad de vida de los pacientes. A través de la relación de confianza que construyen, son capaces de abordar tanto los signos físicos como las repercusiones emocionales del dolor. La implementación de abordajes fundamentados en evidencia y la colaboración con otros especialistas aseguran un cuidado holístico, individualizado y eficiente ante esta compleja patología3.

Así mismo, el manejo del dolor crónico necesita implementar un enfoque diversificado que combine intervenciones tanto farmacológicas como no farmacológicas. Esta integración ha mostrado ser más efectiva, en el corto y largo plazo, en comparación con métodos convencionales que se enfocan únicamente en el componente neurológico del dolor.

Finalmente cabe destacar que las pautas en el ámbito de la Enfermería deben incluir estrategias novedosas en aspectos como las políticas de salud, la investigación, la práctica clínica, la gestión y la formación, fomentando la cooperación entre diversas disciplinas. Esta medida facilitará una intervención más eficaz ante las complejidades del dolor crónico, conforme al enfoque biopsicosocial2.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sánchez MB. Cuidados de enfermería en manejo de pacientes con enfermedades crónicas. 2024. [Consultado 30 Jul 2025];2(1):40–58. Disponible en: https://journalcareandtech.com/index.php/home/article/view/9
  2. Calvo-Lobo C. Pautas de Enfermería y enfoque multidisciplinario con respecto al dolor crónico. Revista Latino-Americana De Enfermagem [Internet]. 2023. [Consultado 30 Jul 2025] ;31:e4016. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37937594/
  3. Francos AT, Quílez GA, Asensio Martínez Pérez, Martínez PA, Buj SC, Martínez IS. El papel de la enfermería en la gestión del dolor crónico. Revista Sanitaria de Investigación [Internet]. 2024. [Consultado 30 Jul 2025];5(9):716. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10008724
  4. Naranjo EGB, Campos GFC, Fallas YMG. Manejo multimodal del dolor crónico. Revista Médica Sinergia [Internet]. 2021. [Consultado 30 Jul 2025] ;6(4):1. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8373598

 

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