Síndrome del ovario poliquístico. Artículo monográfico

9 abril 2024

AUTORES

  1. Inés Serrano Alquézar. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.
  2. Irene Valenzuela Gil. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.
  3. Lola Vicente Álvarez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.
  4. Mareme Eva N’Diaye Mayoral. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.
  5. Laura Orgaz Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.
  6. Sofía López Fernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. España.

 

RESUMEN

El Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP) es una enfermedad producida por un desequilibrio hormonal y metabólico que afecta tanto a la morfología como a la funcionalidad de los óvulos, causando numerosas complicaciones.

Realmente no se sabe con certeza cuál es la causa específica que lo provoca, pero existen algunos factores que están relacionados con ellos como la resistencia a la insulina, la elevada concentración de andrógenos en sangre, la genética y algunos factores ambientales.

El SOP afecta a mujeres en edades fértiles. Según diferentes criterios se estima que entre el 3% y el 10% de la población femenina padece esta enfermedad, pero no todas ellas han sido diagnosticadas. El diagnóstico diferencial de este síndrome se fundamenta en la combinación de las características clínicas, bioquímicas y ultrasonográficas, y deberá realizarse con los cuadros clínicos que presentan hirsutismo y trastornos menstruales principalmente. Dependiendo del diagnóstico, el tratamiento se dirigirá a las manifestaciones clínicas, diferenciando entre farmacológicos como antiandrógenos o anticonceptivos orales; y no farmacológicos.

En cuanto a prevención podemos encontrar: primaria, en este síndrome se recomienda realizar ejercicio físico y secundaria; destinada a detectar de manera precoz manifestaciones iniciales de la obesidad y la diabetes. Por ello, los cuidados enfermeros se deben basar según el grado de gravedad de signos y síntomas apoyándose en futuros estudios y prácticas genéticas. Es recomendable la práctica de ejercicio físico y llevar una dieta adecuada para impedir o retardar la aparición de la diabetes. Por ello, estas estrategias están encaminadas a prevenir o por lo menos lograr retrasar el inicio de las manifestaciones clínicas y con ello el SOP.

PALABRAS CLAVE

Síndrome del ovario poliquístico, óvulo, desequilibrio hormonal, disfunción ovulatoria.

ABSTRACT

The Polycystic Ovary Syndrome (PCOS) is an illness produced by a hormonal and metabolic imbalance that affects both the morphology and the usefulness of ovules, producing numerous complications.

It remains as yet unclear what is the specific cause that causes it, but there are some factors that are all associated with them such as insulin resistance, high concentration of androgens in blood, genetics and some environmental factors.

PCOS affects women of fertile ages. Depending on different criteria, it is estimated that between 3% and 10% of the female population suffer from this illness, but not all of them have been diagnosed. The differential diagnosis of this syndrome is based on the blend of clinic, biochemistry and ultrasonographic characteristics, and should be made with clinical pictures that present mainly hirsutism and menstrual disorders. Depending on the diagnosis, the treatment will go to clinic manifestation, making the difference between pharmacological agents like antiandrogens or oral contraceptive; and non-pharmacological.

In terms of prevention, we can find main prevention, in this syndrome it is recommended to do physical activities; and secondary, destined to detect early obesity and diabetes starts. Therefore, nursing care should be based on the degree of importance of signs and symptoms supported in future studies and genetic practices. The practice of physical exercise and a proper diet to prevent or delay the onset of diabetes is recommended. Therefore, these strategies are aimed at preventing or at least managing to delay the onset of clinical manifestations and thus the PCOS.

KEY WORDS

Polycystic ovary syndrome, ovum, hormonal imbalance, ovulatory dysfunction.

DESARROLLO DEL TEMA

El SOP es una enfermedad característica por su heterogeneidad y cronicidad. Es más frecuente de lo que se conoce y puede conllevar problemas físicos y psicológicos. Sus consecuencias a largo plazo incluyen distintas complicaciones, entre ellas la diabetes, obesidad o enfermedades cardiovasculares. Todas estas alteraciones repercuten en el bienestar psicológico, en el estado anímico, así como a nivel social1-3.

Llama la atención como una enfermedad afecta tanto a nivel psicológico. En la actualidad el estereotipo de belleza femenino es el de la mujer delgada. Por desgracia, parte de las pacientes con SOP sufren obesidad, algo que les conduce a tener ciertos problemas de autoimagen y autoestima. Por otra parte, existe la posibilidad de que estas mujeres sean infértiles desencadenando también diversos problemas de aceptación como mujer. Todo lo nombrado sumado al estrés provoca aislamiento social y problemas en la personalidad, de hecho, un 70% tiene personalidad irritable4-6.

Etiología:

La etiología de este tipo de enfermedad es múltiple y no se sabe con certeza cuál es la causa exacta que la desencadena, pero sí factores que influyen. Estos son la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo, la genética y una serie de factores ambientales como obesidad, yatrogenia o los Contaminantes Orgánicos persistentes (COP)7-11.

Andrógenos: Este tipo de hormonas lo poseen tanto mujeres como hombres, con la salvedad de que en estos últimos se encuentran en una mayor cantidad. Uno de los posibles causantes del síndrome del ovario poliquístico en mujeres, es el exceso de andrógenos, el cual podría darse como consecuencia de un aumento de otros tipos de hormonas tales como la insulina o la hormona luteinizante (LH). La elevada concentración de los andrógenos también podría guardar relación con la globulina fijadora de hormonas sexuales de manera que si hay unos bajos niveles de esta podrían llegar a causar SOP8,10. La relación directa que guarda el hiperandrogenismo con el SOP, queda demostrada en diversas ocasiones:

– Las mujeres que querían cambiar de sexo ingerían cantidades importantes de este tipo de hormonas para facilitar su transformación. Tras esto se observó que desarrollaban poliquistosis ovárica8.

– Mujeres que tienen una ovulación normal y presentan una elevada cantidad de andrógenos tienen una morfología poliquística en sus ovarios8.

La consecuencia más importante de la elevada concentración de andrógenos radica en qué son los responsables de que no se desprenda el óvulo y por tanto no se dé un ciclo menstrual normal, desencadenando posibles complicaciones como la infertilidad o disfunción ovárica. Además, resulta ser la responsable del exceso de vello, acné, alopecia o hirsutismo10.

Insulina: Hormona segregada por el páncreas encargada de regular la glucosa en sangre. La no detección de esta hormona por parte de las células conlleva a no desencadenar una respuesta y se produce el fenómeno de resistencia a la insulina. Ante esta situación el organismo aumenta los niveles en sangre causando hiperinsulinemia. Este fenómeno actúa sobre la hormona LH de los ovarios, produciendo una mayor secreción de andrógenos y desencadenando todos los problemas anteriormente nombrados (8,10). Además, la resistencia a la insulina que desencadena SOP puede verse agravada por otros factores como la obesidad, el sedentarismo o la diabetes.

Daños en la gestación: El retraso en el crecimiento intrauterino puede dar lugar a una serie de alteraciones metabólicas que se presentarán más adelante. Entre ellas la resistencia a la insulina de manera que en el caso de una mujer esta alteración podría desencadenar SOP11.

Predisposición genética: las variantes genéticas junto con factores ambientales están relacionadas con las enfermedades metabólicas complejas como las cardiovasculares o la obesidad. Entre otras variantes genómicas el SOP está relacionado con la regulación de andrógenos, resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, inflamación crónica…En estas variantes residen los genes relacionados con insulina (IRS1, IRS2, PPAR). No se ha demostrado que estos sean los responsables (las variantes genómicas no son causantes, pero modifican el fenotipo característico del SOP)11.

Yatrogenia: El valproato es un antiepiléptico que desencadena una activación neuronal por ello está estrechamente relacionado con la aparición de SOP. Otras hipótesis defienden que no es el fármaco el que desencadena la enfermedad sino la propia epilepsia11.

Obesidad: Manifestación clínica de la enfermedad que en muchos casos hasta que no aparece no se es consciente de que se padece SOP. La obesidad desencadena problemas como RI11.

COP: Se trata de una serie de sintéticos industriales que se encuentran en determinados pesticidas, fármacos Debido a que no sufren procesos de degradación cuando son expulsados al medio ambiente corremos el riesgo de que se adhieran a nuestro tejido adiposo y desencadenan alteraciones metabólicas las cuales están relacionadas con el SOP9.

Clínica y diagnóstico:

En cuanto al cuadro clínico que nos encontramos en el SOP cabe destacar su polimorfismo y variedad según la edad del paciente, a su vez, estos signos clínicos pueden presentarse en diferentes patologías que no implican una disfunción hormonal por lo que un dato aislado no tiene por qué apuntar el diagnóstico. Este va a estar basado especialmente en el cuadro clínico del paciente de acuerdo a los criterios de asociaciones como el National Institute of Health (NIH), Rotterdam o Androgen Excess Society (AES)12,14,15,16.

Las manifestaciones de esta enfermedad implican disfunción ovulatoria, la aparición de variaciones en el ciclo menstrual de las adolescentes. Estas suelen presentar principalmente oligomenorrea o amenorrea secundaria, incluso puede llegar a mostrar infertilidad. Algunas pueden presentar metrorragias disfuncionales, sangrados vaginales que ocurren fuera del ciclo generados por hiperplasia endometrial. La disfunción menstrual puede llegar a formar una masa pélvica o abdominal dando lugar a la formación de un posible tumor12,13.

Una de las principales expresiones clínicas es el acné que se ha manifestado en el 45% de los pacientes con síndrome del ovario poliquístico. Se aprecia mayoritariamente y de forma usual en las adolescentes alrededor de los 15 años de edad y su persistencia a los 20 debería alertar14.

Las adolescentes poseedoras de este síndrome presentan normalmente hipertecosis ovárica, un estado poco frecuente donde el ovario posee dos agrupaciones de células de la teca responsables de la formación de esteroides, esparcidas en el estroma, lo que implica grandes cantidades de andrógenos e insulina y manifestaciones de virilización. A su vez, el ovario incrementa su tamaño y su textura se vuelve estable y rígido debido al aumento de la cantidad de fibroblastos13.

Los trastornos menstruales van asociados de forma habitual a la obesidad androide y a ciertas expresiones del hiperandrogenismo que incluye entre sus consecuencias principales el hirsutismo, desarrollo del vello corporal y facial moderado en zonas donde la formación de los folículos es debido a los estímulos androgénicos. A su vez, las neoplasias ováricas o suprarrenales virilizantes pueden provocan una sucesiva retracción de signos femeninos y apreciación de hirsutismo produciéndose una masculinización. Este efecto lo presentan dos tercios de las adolescentes que padecen el síndrome, aparece tras la pubertad y se detiene o evoluciona lánguidamente12-14.

En pacientes que padecen obesidad o hiperinsulinemia se podría apreciar acantosis nigricans, una afección de la piel que produce manchas de color oscuro observables en el cuello y en zonas del cuerpo que presentan pliegues (axilas, rodillas, codos, etc.). Su localización es de gran importancia ya que su existencia está relacionada con la oposición a la insulina e hiperinsulinemia compensatoria14.

Además, se puede desarrollar un aspecto cushingoideo (grasa en la parte de los cojinetes supraclaviculares, piel fina con equimosis, estrías púbicas) o acromegaloideo (crecimiento de manos o pies, separación de dientes, base de nariz amplia, etc.), pero con el paso de los años estas manifestaciones fenotípicas van variando. Al llegar a la etapa a la que denominamos post- menarquía, desde la primera menstruación hasta la primera gestación, y durante la etapa reproductiva temprana, destacan variaciones reproductivas. Sin embargo, en la etapa reproductiva tardía y en la peri- menopausia se acentúan las variaciones metabólicas. El hiperestrogenismo relativo puede producir peligros a largo plazo como cáncer endometrial12.

Epidemiología:

Estudios revelan que el SOP es uno de los trastornos endocrinos más frecuentes entre mujeres de todas las razas y etnias en edades fértiles. Solo se percibe en mujeres y es característico por un desequilibrio en las hormonas sexuales que deriva en evidencias clínicas. No obstante, estos síntomas también se pueden llegar a manifestar en mujeres premenopáusicas o niñas prepúberes16,17. Así mismo, existen factores de riesgo tales como la disfunción menstrual o el hirsutismo18.

El criterio y el diseño del análisis de la enfermedad producen variaciones en la prevalencia del SOP. Estas inflexiones sobre el objeto de estudio dificultan la comparación entre áreas geográficas y el efecto cultural y racial de los fenotipos del síndrome, lo que hace más difícil establecer su prevalencia17.

A pesar de estas diferencias geográficas y culturales, se estima que entre el 3% y el 10% de la población femenina padece de SOP y que entre el 50% y el 75% de mujeres que tienen SOP no son conscientes de ello según un estudio de Futterweit. A nivel mundial, la prevalencia varía según los criterios utilizados, por ejemplo, si utilizamos los criterios diagnósticos utilizados en el estudio de Rotterdam (2003), la tasa de SOP es de un 18% entre poblaciones caucásicas16.

Un estudio realizado por Amato et al. que evaluó a 204 mujeres, de la misma edad, con sospechas de que tenían SOP, encontró que las tasas de prevalencia según los criterios seguidos en los estudios de NIH, Rotterdam y AES eran 51%, 83% y 70,6% respectivamente; y que solo un 49% se podía ajustar al diagnóstico de los tres criterios en conjunto16,17.

Cabe destacar que en Estados Unidos, España, Grecia, Australia, Asia y México existe una incidencia de SOP entre el 6% y el 9% según criterios NIH, lo que sugiere la ausencia de influencias raciales o étnicas16.

En conclusión, la prevalencia general del Síndrome del Ovario Poliquístico es del 6% según los criterios de diagnóstico NIH, del 10% según Rotterdam y del 10% según AES19.

Tratamiento:

Algunas de las consecuencias del SOP son la irregularidad menstrual y el hirsutismo; por lo que los tratamientos se dirigen principalmente a las manifestaciones clínicas y quejas más destacadas20.

El primer factor a tener en cuenta para el tratamiento es si la paciente desea quedar embarazada o no, quedando así excluidos los anticonceptivos. Por otra parte, debemos diferenciar entre tratamientos farmacológicos y no farmacológicos.

Tratamientos no farmacológicos:

Consiste en la modificación del estilo de vida. Gran parte de las personas que padecen esta patología sufren de sobrepeso, lo cual empeora las características clínicas debido a que su condición de sobrepeso exacerba la resistencia intrínseca a la insulina, por lo que anima a las mujeres a perder peso. La reducción de la ingesta calórica y el aumento de ejercicio físico podría llegar a regular la menstruación además de producir una mejora clínica, metabólica y hormonal20.

Otro tratamiento son las terapias estéticas destinadas para paliar el hirsutismo y el acné severo. Algunas de estas son la eliminación del exceso de vello mediante láser o electrólisis.

Tratamientos farmacológicos

Comprobar la eficacia de estos tratamientos puede costar hasta 6 meses.

Metformina: es un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y que en algunas mujeres puede mejorar los síntomas del SOP. Cabe resaltar que este fármaco aún no está aprobado por la FDA para tratar los síntomas del SOP. (10) La metformina disminuye los niveles en sangre de la glucosa y aumenta la sensibilidad periférica de los tejidos a la insulina, lo que puede regular los ciclos menstruales y disminuir la hiperandrogemia20.

Anticonceptivos orales: para aquellas mujeres que no desean quedar embarazadas son la primera alternativa terapéutica, estos fármacos suprimen la secreción de LH y, por lo tanto, disminuyen la biosíntesis de andrógenos ováricos, aumentan la concentración plasmática de SHBG disminuyendo los andrógenos libres y además permite una descamación regular del endometrio, con lo que se evita el riesgo de hiperplasia endometrial y cáncer de endometrio. El inconveniente es que pueden deteriorar la resistencia a la insulina e incrementar la síntesis hepática de triglicéridos. Cabe destacar que contienen un menor número de efectos nocivos aquellos que contienen menos progestina androgénica20,21.

Las pacientes que más se benefician de este tratamiento son aquellas con anovulación crónica y niveles elevados de andrógenos y de LH21.

Antiandrógenos: Los tratamientos antiandrógenicos deben recomendarse para el hirsutismo cuando ha fallado la terapia hormonal, para considerar esto el tratamiento ha tenido que llevarse a cabo en un periodo de seis a nueve meses. Estos productos mejoran el hirsutismo al reducir la producción de andrógenos y unir los receptores de andrógenos en el tejido diana. En general, se utilizan dos tipos de antiandrógenos para controlar el SOP: los bloqueadores de los receptores de andrógenos, como la espironolactona y la flutamida, y los inhibidores de la 5α-reductasa, como la finasterida20.

Son compuestos de tipo esteroidal, como el acetato de ciproterona y la espironolactona, o no esteroidal, como la flutamida y el finasteride, que antagonizan al receptor de andrógenos en el folículo piloso y la glándula sebácea. La elección del antiandrógeno depende de cada supuesto médico, teniendo en cuenta el mecanismo de acción y los efectos adversos de cada fármaco21.

El uso de antiandrógenos durante en el embarazo puede provocar la feminización del feto masculino, por lo que estos están contraindicados21.

Prevención:

Actualmente no existe cura o prevención como tal para el Síndrome del Ovario Poliquístico, sino ciertas medidas que pueden ayudar a controlar los síntomas de dicha enfermedad.

La falta de ejercicio resulta una de las principales causas de las enfermedades crónicas (entre otras), como es el SOP. Como prevención primaria (acciones destinadas a evitar el desarrollo de enfermedad) se recomienda hacer deporte. De tal manera que practicándolo ayudamos a controlar o minimizar algunos síntomas de este síndrome22,23.

Gran parte de las mujeres que padecen SOP presentan obesidad, por lo que prevenir o controlar esta condición física podría ser una de las maneras de prevención.

Para ello, se puede comenzar con terapias no farmacológicas como pueden ser cambios en el estilo de vida de la persona y en caso de no mejoría añadir a esos cambios un tratamiento farmacológico; pasando así a una prevención secundaria, impidiendo o retrasando síntomas una vez que ya se tiene la enfermedad23,24,27.

Otra de las medidas de prevención podría ser la pérdida de peso, la cual puede disminuir factores de riesgo como enfermedades cardiovasculares. Así pues, cambios en el estilo de vida como la dieta o la actividad física pueden paliar efectos producidos por obesidad (diabetes)24,25.

La detección de ciertos síntomas como la resistencia a la glucosa puede favorecer el tratamiento precoz del SOP previniendo posibles complicaciones, como podrían ser casos de diabetes.

Existe también la llamada prevención terciaria, destinada a paliar los síntomas de la enfermedad y a sobrellevarla mejor cuando la enfermedad no tiene solución. En el caso del Síndrome del Ovario Poliquístico, no aparece mención alguna sobre este tipo de prevención en ningún artículo26.

Cuidados de enfermería:

La noción de cuidado se define como la preservación o la conservación de algo o, por otro lado, a la asistencia y ayuda que se da a otro ser vivo.

Como norma general, se deben recomendar medidas higiénico-dietéticas a las pacientes que tienen como objetivo evitar o tratar el exceso de peso, el sedentarismo y el tabaquismo. El síndrome del ovario poliquístico (SOP) puede producir obesidad y por tanto, puede conllevar la resistencia de la insulina.

En las versiones leves de la enfermedad es posible que las pacientes solo necesitan un seguimiento clínico concreto, asegurándonos de que tenga más de 4-6 ciclos de sangrados menstruales al año como medida eficaz de protección contra la hiperplasia endometrial. Por el contrario, los síntomas y signos más graves necesitaran de tratamiento farmacológico crónico para un control óptimo26.

Alimentación:

Por lo general llevar a cabo una alimentación equilibrada y cardiosaludable es lo más recomendable, gracias a su gran aporte de los nutrientes y la energía necesaria para evitar carencias. La dieta mediterránea es un buen modelo. La principal característica de la alimentación en el paciente con prediabetes es el control de la cantidad de hidratos de carbono de absorción rápida y la limitación de las grasas saturadas. Se debe recomendar el consumo de frutas, vegetales, legumbres, cereales integrales y lácteos desnatados27.

Perspectivas futuras:

Las causas del SOP aún no están bien identificadas, algunos estudios sugieren que sería una alteración con un alto componente genético, mientras que otros sugieren que las circunstancias del ambiente intra o extrauterino jugarían un papel importante. Debido a que dicha enfermedad implica una alta solicitud en el campo de la salud, las estrategias están encaminadas a prevenir o por lo menos lograr retrasar su inicio. Una de las estrategias es identificar poblaciones con alto riesgo de desarrollar diabetes 2 para permitir una intervención oportuna. Las pacientes con SOP conformarán una de estas poblaciones, pero a diferencia de otras, sería una población ideal para implementar medidas de prevención, ya que, por el inicio precoz de su sintomatología, las pacientes son identificables a una edad temprana. El futuro de este síndrome estará en la prevención de los factores epigenéticos y marcadores genéticos que permitan instaurar medidas preventivas precoces28.

 

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