AUTORES
- Raquel Jimeno Gallego, Médico Interno Residente en Medicina Familiar y Comunitaria del Sector III Zaragoza, C.S. Delicias Sur. Zaragoza, España.
- María José Vicente Altabás, Médico Facultativo Especialista de Área en Oftalmología en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Mario García Hermosín, Médico Facultativo Especialista de Área en Oftalmología en Hospital San Jorge, Huesca. España.
- Damián García Navarro, Médico Facultativo Especialista de Área en Oftalmología en Hospital Comarcal de Alcañiz, Teruel. España.
- Alejandro Martín Arrabal, Médico Facultativo Especialista de Área en Anestesiología y Reanimación en Hospital San Cecilio, Granada. España.
- Alejandro Chicharro Parras, Médico Facultativo Especialista de Área en Medicina Física y Rehabilitación en Hospital Carlos Haya, Málaga. España.
RESUMEN
Las bebidas energéticas son consumidas frecuentemente por adultos jóvenes con fines deportivos o estéticos, a pesar de sus potenciales efectos cardiovasculares. Presentamos el caso de un varón de 23 años sin antecedentes médicos relevantes, que acude por palpitaciones autolimitadas de una semana de evolución. En el electrocardiograma se observaron episodios compatibles con taquicardia paroxística supraventricular (TPSV), fibrilación auricular y taquicardia ventricular no sostenida con conducción aberrante. El paciente reconoció el consumo habitual de bebidas energéticas desde hacía un mes. Tras estabilización clínica con amiodarona intravenosa, fue remitido a Cardiología, donde se planteó ablación. Este caso resalta el potencial riesgo arrítmico asociado al consumo de estas sustancias, y la necesidad de detección y educación desde Atención Primaria.
PALABRAS CLAVE
Cafeína, bebidas energéticas, taquicardia, arritmias, jóvenes.
ABSTRACT
Energy drinks are frequently consumed by young adults for performance or aesthetic purposes, despite their potential cardiovascular risks. We present the case of a 23-year-old male with no prior medical history, who presented with a one-week history of self-limited palpitations. The ECG revealed episodes of paroxysmal supraventricular tachycardia (PSVT), atrial fibrillation, and nonsustained ventricular tachycardia with aberrant conduction. The patient reported regular consumption of energy drinks for one month. After stabilization with intravenous amiodarone, he was referred to Cardiology where catheter ablation was proposed. This case highlights the arrhythmic potential of energy drinks and the importance of early identification and education in Primary Care settings.
KEY WORDS
Caffeine, energy drinks, tachycardia, arrhythmias, young adults.
INTRODUCCIÓN
Las bebidas energéticas han experimentado un incremento significativo en su consumo en la última década, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Su composición incluye estimulantes como la cafeína, taurina, guaraná y ginseng, además de azúcares y vitaminas del grupo B. Aunque se promocionan como productos que mejoran el rendimiento físico y cognitivo, sus efectos adversos, particularmente a nivel cardiovascular, han sido objeto de creciente interés y preocupación¹. El consumo excesivo de cafeína se ha relacionado con hipertensión, arritmias cardíacas, ansiedad, insomnio e incluso episodios de isquemia miocárdica². Existen múltiples reportes clínicos que vinculan el uso de bebidas energéticas con eventos arrítmicos, incluyendo taquicardia supraventricular, fibrilación auricular e incluso taquicardia ventricular no sostenida, particularmente en personas jóvenes sin antecedentes cardiovasculares previos³.
Las recomendaciones de consumo seguro de cafeína en adultos sanos establecen un límite de 400 mg diarios, equivalente a aproximadamente cuatro tazas de café filtrado. Sin embargo, algunas bebidas energéticas pueden contener hasta 500 mg por lata, superando el umbral recomendado, especialmente cuando se consumen varias unidades o se combinan con otras fuentes de cafeína⁴. Desde Atención Primaria es fundamental identificar el consumo de estas sustancias y educar sobre sus riesgos, ya que pueden ser el desencadenante de síntomas que motivan consultas por palpitaciones, ansiedad o dolor torácico.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente varón de 23 años, sin antecedentes personales de interés ni consumo habitual de fármacos. Consulta en su Centro de Salud por palpitaciones de una semana de evolución, de aparición en reposo, autolimitadas, sin asociar disnea, dolor torácico ni síntomas vegetativos. Refirió realizar actividad física en gimnasio de forma regular y haber iniciado el consumo de bebidas energéticas un mes antes con el objetivo de perder grasa corporal. Negaba consumo de sustancias ilícitas o antecedentes familiares de cardiopatía.
En la exploración física, se encontraba hemodinámicamente estable, con auscultación cardiopulmonar sin hallazgos patológicos, normoventilación y sin signos clínicos de insuficiencia cardíaca. El electrocardiograma mostró rachas de taquiarritmia de QRS estrecho a 150 lpm compatibles con taquicardia paroxística supraventricular (TPSV), algunas rítmicas, otras arrítmicas sugestivas de fibrilación auricular, así como episodios de taquicardia ventricular no sostenida con conducción aberrante alternante entre ramas izquierda y derecha, sugestiva de bloqueo frecuencia-dependiente.
DISCUSIÓN
La aparición de taquiarritmias en adultos jóvenes previamente sanos obliga a considerar múltiples etiologías, desde causas estructurales hasta factores externos como el consumo de estimulantes. En este caso, la ausencia de antecedentes personales, la práctica regular de ejercicio y el inicio reciente del consumo de bebidas energéticas constituyen un conjunto clínico muy sugerente de relación causal entre el consumo y la aparición del cuadro arrítmico⁵. Diversos estudios han documentado que los efectos cardiovasculares de las bebidas energéticas, particularmente la cafeína y la taurina, pueden alterar la conducción eléctrica cardíaca, especialmente en situaciones de esfuerzo o predisposición individual⁶.
Las bebidas energéticas pueden producir un aumento de la contractilidad miocárdica, vasoconstricción periférica y aumento del automatismo cardíaco, efectos mediados por su acción simpaticomimética. La combinación de estos efectos puede favorecer la aparición de taquiarritmias supraventriculares o ventriculares en personas susceptibles⁷. Aunque en este paciente no se documentaron alteraciones estructurales cardíacas, la presencia de fibrilación auricular, TPSV y taquicardia ventricular no sostenida sugiere una excitabilidad aumentada y posible hiperrespuesta del nodo AV al estímulo adrenérgico.
La literatura médica ha reportado múltiples casos similares, incluso con eventos graves como muerte súbita, especialmente cuando las bebidas energéticas se combinan con otros estimulantes o se consumen en situaciones de estrés físico⁸. Se estima que hasta un tercio de la población adolescente consume este tipo de productos con regularidad, lo cual representa un importante problema de salud pública⁹. El riesgo aumenta proporcionalmente con la cantidad consumida y con la combinación de ingredientes no regulados, como guaraná o yohimbina.
El diagnóstico diferencial incluye causas estructurales como la displasia arritmogénica del ventrículo derecho, miocardiopatías hipertróficas o canalopatías como el síndrome de Brugada. En este caso, la ausencia de antecedentes familiares, los hallazgos electrocardiográficos y la respuesta al tratamiento sugirieron un origen funcional más que estructural, por lo que se decidió completar estudio ambulatorio en consultas de Cardiología10.
El tratamiento inicial con amiodarona resultó efectivo para controlar los episodios arrítmicos, y se planteó la posibilidad de ablación en caso de recurrencia. La amiodarona es un antiarrítmico de amplio espectro, útil en el control agudo de arritmias complejas, aunque su uso prolongado requiere vigilancia estrecha por sus múltiples efectos secundarios¹¹.
Este caso subraya la importancia de la anamnesis detallada en la valoración de pacientes jóvenes con síntomas cardiovasculares. La identificación de factores desencadenantes, como el consumo de bebidas energéticas, puede evitar estudios innecesarios y permite una intervención preventiva eficaz. Desde Atención Primaria se debe promover una educación sanitaria clara, especialmente en población joven, respecto a los riesgos potenciales de estas sustancias de libre acceso¹².
CONCLUSIONES
Las bebidas energéticas contienen estimulantes capaces de inducir efectos cardiovasculares relevantes, incluso en personas jóvenes y previamente sanas. La relación entre su consumo y la aparición de arritmias debe considerarse especialmente en pacientes sin antecedentes cardíacos. Una anamnesis dirigida y un abordaje multidisciplinar permiten un diagnóstico preciso y evitan complicaciones potencialmente graves. Es necesario fomentar la educación sobre el consumo responsable de estas sustancias desde el ámbito sanitario, con énfasis en la Atención Primaria, donde puede detectarse precozmente su uso y sus efectos adversos.
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