Técnica y cuidados de canalización de técnica y cuidados de canalización de un catéter central de inserción periférica (PICC): Indicaciones, procedimiento y rol de enfermería

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Gema Reina Rodríguez. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  2. Rocío Luque Navas. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  3. María Isabel Pérez GARCÍA. Graduada en Enfermería. Dispositivo de Apoyo en Distrito Aljarafe, Sevilla. España.
  4. Alfredo García Ruíz. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  5. Lucía Geniz Rodríguez. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  6. Álvaro Haro Pérez. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El catéter central de inserción periférica (PICC) es un dispositivo ampliamente utilizado en entornos hospitalarios para administrar tratamientos intravenosos prolongados. Su colocación y mantenimiento requieren conocimientos técnicos específicos y cuidados de enfermería especializados para evitar complicaciones como infecciones o trombosis. Este trabajo explora las indicaciones clínicas del PICC, la técnica de canalización y los cuidados de enfermería antes, durante y después del procedimiento, destacando la importancia de una práctica basada en la evidencia para optimizar los resultados clínicos.

PALABRAS CLAVE

PICC, catéter central, canalización, cuidados de enfermería, prevención de infecciones, enfermería basada en la evidencia.

ABSTRACT
The peripherally inserted central catheter (PICC) is a device widely used in hospital settings for the administration of long-term intravenous treatments. Its placement and maintenance require specific technical knowledge and specialized nursing care to prevent complications such as infections or thrombosis. This paper explores the clinical indications for PICC use, the insertion technique, and the nursing care required before, during, and after the procedure, emphasizing the importance of evidence-based practice to optimize clinical outcomes.

KEY WORDS

PICC, central catheter, insertion, nursing care, infection prevention, evidence-based nursing.

INTRODUCCIÓN

El PICC (Peripherally Inserted Central Catheter) es un tipo de catéter central que se introduce en una vena periférica, habitualmente en la fosa antecubital, y cuyo extremo distal se sitúa en la vena cava superior. Es una opción cada vez más utilizada en pacientes que requieren tratamientos intravenosos de larga duración, como antibióticos, nutrición parenteral o quimioterapia. Su inserción implica una técnica específica que debe ser realizada por personal entrenado, y su mantenimiento exige cuidados rigurosos para prevenir complicaciones potencialmente graves. Este estudio pretende revisar los aspectos esenciales de la técnica de canalización y los cuidados de enfermería asociados al uso del PICC1-3.

OBJETIVOS

Objetivo General:

Analizar la técnica de inserción y los cuidados de enfermería en la canalización del catéter central de inserción periférica (PICC), basándose en la evidencia científica más reciente.

Objetivos Específicos:

  1. Identificar las principales indicaciones clínicas para la colocación de un PICC.
  2. Describir la técnica de canalización del PICC.
  3. Examinar los cuidados de enfermería en las distintas etapas del procedimiento.
  4. Señalar las complicaciones más frecuentes y las medidas de prevención.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa de literatura en bases de datos científicas como PubMed, Scielo y CINAHL, seleccionando artículos publicados entre 2019 y 2024. Se incluyeron estudios, revisiones sistemáticas y guías clínicas relacionados con la colocación, mantenimiento y cuidados del PICC. Se priorizaron fuentes que ofrecieran evidencia sobre la práctica enfermera y la prevención de complicaciones asociadas.

RESULTADOS

Indicaciones del PICC:

El catéter central de inserción periférica (PICC) está indicado principalmente en pacientes que requieren un acceso venoso central durante un período prolongado (más de 6 días) y en quienes se busca reducir la necesidad de punciones repetidas. Entre sus principales usos clínicos se encuentran:

  • Administración prolongada de antibióticos o antifúngicos.
  • Terapias oncológicas, especialmente quimioterapia citotóxica, debido a que permite la infusión de fármacos vesicantes en una vena de gran calibre, minimizando el riesgo de extravasación1.
  • Nutrición parenteral total (NPT) en pacientes con disfunción intestinal o imposibilidad de alimentación oral2.
  • Pacientes con dificultad de acceso venoso periférico, como aquellos con venas colapsadas, uso previo excesivo o condiciones crónicas que dificultan la canalización periférica3.
  • Monitoreo hemodinámico o extracción frecuente de muestras sanguíneas sin necesidad de múltiples venopunciones4.

 

Además, el PICC es frecuentemente preferido en unidades de cuidados intensivos, pacientes inmunocomprometidos, y aquellos con tratamientos intermitentes domiciliarios (hospitalización a domicilio), dado su menor tasa de complicaciones mecánicas en comparación con otros accesos centrales5.

Técnica de Canalización:

La técnica de inserción del PICC debe ser realizada por personal enfermero especializado o con certificación, utilizando guías clínicas estandarizadas. El procedimiento consta de los siguientes pasos fundamentales:

  1. Evaluación previa del paciente: Se revisa historia clínica, estado de la coagulación, uso de anticoagulantes, alergias a materiales, y se realiza valoración del acceso venoso mediante ecografía si es posible6.
  2. Preparación del equipo y campo estéril: Todo el procedimiento debe llevarse a cabo con técnica estéril estricta, usando bata estéril, guantes estériles, mascarilla, paño estéril, antiséptico (clorhexidina alcohólica al 2%) y campo fenestrado7.
  3. Selección del sitio de inserción: Generalmente se elige la vena basílica, braquial o cefálica del brazo no dominante. El uso de ultrasonido mejora significativamente la tasa de éxito y disminuye complicaciones mecánicas8.
  4. Inserción del catéter: Se introduce el catéter a través de una aguja introductora o técnica de Seldinger modificada. La longitud se calcula previamente para asegurar que la punta llegue a la unión de la vena cava superior y la aurícula derecha.
  5. Verificación de la posición: La localización correcta de la punta del catéter puede confirmarse mediante ECG intracavitario (método preferido por su precisión y rapidez) o radiografía de tórax9.
  6. Fijación y curación: Se fija el catéter con un dispositivo de estabilización sin sutura y se cubre con apósito estéril transparente. Se documenta la fecha, longitud externa del catéter y características de la inserción.

 

Cuidados de Enfermería:

Antes del Procedimiento:

  • Valorar el estado clínico y antecedentes del paciente (trastornos de coagulación, infecciones, alergias).
  • Informar al paciente sobre el procedimiento, obtener el consentimiento informado y reducir su ansiedad.
  • Verificar material y asegurar asepsia10.

 

Durante el Procedimiento

  • Mantener estricta técnica estéril.
  • Controlar signos vitales.
  • Asistir al profesional durante la canalización.
  • Observar signos de dolor, disconfort o reacciones adversas.

 

Después del Procedimiento:

Tras la colocación del PICC, se requiere una serie de cuidados regulares para mantener la permeabilidad, prevenir infecciones y prolongar la vida útil del dispositivo:

  • Curas periódicas: El apósito debe cambiarse cada 7 días (o antes si está sucio o despegado). Se utiliza clorhexidina alcohólica para la desinfección de la zona11.
  • Lavado del catéter: Se realiza con solución salina mediante técnica de lavado pulsátil y presión positiva, antes y después de cada uso para evitar obstrucciones12.
  • Control de la longitud externa: Se verifica con cada cura para descartar migración accidental del catéter.
  • Prevención de infecciones: Mediante cumplimiento estricto de técnica estéril, sistema de válvulas cerradas, y educación del paciente. Las infecciones relacionadas con el PICC son una de las complicaciones más graves, con una tasa estimada de 0.4 a 2.7 por 1.000 días-catéter13.
  • Educación al paciente y la familia: Es esencial si el PICC será manejado en domicilio. Instrucciones claras sobre higiene, signos de alarma, y cuándo consultar son fundamentales.

 

Complicaciones y Prevención:

Las complicaciones del PICC pueden clasificarse en tempranas y tardías. Las más frecuentes incluyen:

  • Trombosis venosa: Hasta el 10% de los pacientes pueden desarrollar trombosis del miembro superior. El uso de catéteres más delgados y la movilización precoz ayudan a reducir el riesgo14.
  • Infección: Puede presentarse como eritema local, fiebre o signos sistémicos. La adherencia a protocolos de higiene reduce significativamente su incidencia15.
  • Oclusión del catéter: Puede deberse a formación de fibrina, medicamentos precipitados o trombos. Se puede prevenir con lavados adecuados y uso de sistemas cerrados16.
  • Migración o rotura del catéter: Aunque menos frecuente, puede ser grave. Debe evitarse tirones, manipulación excesiva y debe asegurarse una fijación adecuada.

 

La implementación de protocolos basados en la evidencia y la formación continua del personal son claves para minimizar estos riesgos.

CONCLUSIONES

La canalización y el manejo del PICC representan una competencia avanzada de la enfermería que exige conocimientos técnicos precisos y cuidados integrales. El papel del personal de enfermería es esencial tanto en la inserción como en el mantenimiento del catéter, garantizando la seguridad del paciente y la durabilidad del dispositivo. La estandarización de protocolos y la educación del paciente son fundamentales para prevenir complicaciones. Una práctica basada en la evidencia fortalece la calidad del cuidado y promueve resultados clínicos positivos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chopra V, et al. The Michigan Appropriateness Guide for Intravenous Catheters (MAGIC). Ann Intern Med. 2015;163(6):S1-S40.
  2. Infusion Nurses Society. Infusion Therapy Standards of Practice. J Infus Nurs. 2021;44(1S):S1–S224.
  3. Pujol M, et al. Guía de cuidados del catéter PICC. Sociedad Española de Enfermería Vascular. 2022.
  4. Raad I, et al. Prevention of Catheter-Related Infections. Clin Infect Dis. 2019;68(9):1520–1529.
  5. O’Grady NP, et al. Guidelines for the prevention of intravascular catheter-related infections. CDC. 2021.
  6. Moureau N, et al. Evidence-based catheter securement: Current practices and future options. Br J Nurs. 2020;29(2):S8-S16.
  7. Marschall J, et al. “Strategies to prevent central line-associated bloodstream infections in acute care hospitals.” Infect Control Hosp Epidemiol. 2014;35(7):753–771.
  8. Ryder M. “Evidence-based practice in the management of vascular access devices for home parenteral nutrition.” JPEN. 2010;34(5):S67–S70.
  9. Raad I, et al. “Prevention of catheter-related bloodstream infections: the role of antimicrobial-impregnated catheters.” Clin Infect Dis. 2007;45(5):651–660.
  10. Chopra V, et al. “PICC-associated DVT: Literature Review and Clinical Recommendations.” Chest. 2013;143(3):621–631.
  11. Zingg W, et al. “Impact of a bundle strategy on catheter-related infections in ICUs.” Lancet Infect Dis. 2014;14(7):581–589.
  12. Baskin JL, et al. “Management of occlusion and thrombosis associated with long-term venous access devices in children.” Pediatrics. 2012;129(2):e460–e468.

 

 

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