Tecnología al servicio de la prescripción: una aliada clave en la seguridad del paciente crítico

27 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Pilar Ainara Cea Vaquero. Grado en Medicina, Aragón, España.
  2. Francisco Javier Mancebón Sierra. Grado en Medicina, Aragón, España.

 

CARTA AL EDITOR

Estimado/a editor/a:

La evolución de la tecnología en el ámbito sanitario ha permitido introducir herramientas cada vez más sofisticadas para mejorar la seguridad del paciente, particularmente en el proceso de prescripción médica. En las unidades de cuidados intensivos (UCI), donde la posibilidad de error se ve amplificada por la complejidad del tratamiento y la urgencia en la toma de decisiones, la informatización del proceso terapéutico se ha consolidado como una estrategia eficaz para minimizar los errores evitables.

La implementación de sistemas informatizados de prescripción médica (Computerized Physician Order Entry, CPOE), combinados con herramientas de apoyo clínico a la decisión (CDSS), ha demostrado ser efectiva en la reducción de errores de medicación, mejorando la calidad de las órdenes médicas y facilitando el cumplimiento de protocolos basados en evidencia. Estos sistemas permiten, entre otras funciones, detectar interacciones potencialmente peligrosas, alertar sobre dosis inadecuadas, e impedir la prescripción de medicamentos sin indicación documentada.

Uno de los aspectos más relevantes de la prescripción informatizada es su capacidad para estandarizar la práctica clínica, limitando la variabilidad interprofesional y evitando errores derivados de una redacción ilegible o ambigua. Por ejemplo, se ha documentado una diferencia sustancial en la tasa de errores entre órdenes escritas a mano (44,8%) frente a electrónicas (0,8%), lo que evidencia la magnitud del impacto positivo de estas herramientas.

Asimismo, la incorporación de alertas clínicas automatizadas ha demostrado ser útil en la identificación de pacientes en riesgo, como en el caso del uso inadecuado de antibióticos o en la prevención de sobredosis de opioides. Incluso en el ámbito transfusional, se ha logrado restringir la prescripción de hemoderivados a casos justificados por valores objetivos, promoviendo prácticas más seguras y racionales.

Sin embargo, es importante destacar que el éxito de estas herramientas depende en gran medida de su integración efectiva en el flujo de trabajo clínico. La sobrecarga de alertas o la percepción de aumento en la carga asistencial pueden comprometer su utilidad si no se acompaña de formación adecuada y adaptación contextual. Igualmente, su eficacia no sustituye el juicio clínico, sino que debe actuar como un complemento para la toma de decisiones basadas en criterios individualizados.

Finalmente, la evidencia disponible muestra que la informatización no solo mejora la seguridad, sino que también puede contribuir a la eficiencia del sistema, reduciendo costes asociados a errores y optimizando el uso de recursos. A pesar de ello, sigue siendo necesario evaluar de forma continua su impacto real en los indicadores clínicos, especialmente en cuanto a mortalidad y duración de estancia en UCI.

En conclusión, las herramientas tecnológicas constituyen una aliada indispensable en la construcción de una prescripción segura, eficiente y centrada en el paciente. Su implementación, sin embargo, debe ir acompañada de una estrategia institucional que garantice su correcto uso, formación continua del personal y evaluación periódica de sus resultados.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Masnoon N, Shakib S, Kalisch-Ellett L, Caughey GE. Tools for Assessment of the Appropriateness of Prescribing and Association with Patient-Related Outcomes: A Systematic Review. Drugs and Aging. 2018;35(1):43-60.

 

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