Terapia basada en la mentalización: aplicación en adolescentes y sus familias

24 mayo 2026

 

AUTORES

  1. Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Marina Guarch Oncins. F.E.A. Psicología Clínica, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Marta Berbegal Bolsas. Psicóloga Interna Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Sandra Arilla Andrés. F.E.A. Psiquiatría, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Rosa Domínguez Grimbergen. Psicóloga Interna Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Raquel Brinquis Seco. Psicóloga Interna Residente, Hospital Obispo Polanco. Teruel, España.

 

RESUMEN

El artículo presenta una reflexión sobre los fundamentos de la Terapia Basada en la Mentalización (MBT) y su aplicación clínica en un caso de una adolescente con antecedentes de trauma vincular. Desde este enfoque, se comprenden las alteraciones emocionales en relación a las fallas en los vínculos tempranos y su influencia en el desarrollo de la capacidad de mentalización.

Se expone el caso de una adolescente de 13 años con elevado sufrimiento en torno al autoconcepto, marcada autoexigencia y dificultades relacionales. Su historia biográfica incluye experiencias de maltrato y negligencia, lo que se traduce en su funcionamiento actual en un patrón de desconfianza e hipervigilancia interpersonal.

La intervención terapéutica se orienta a la construcción de un vínculo seguro que favorezca la restauración de la confianza epistémica y el fortalecimiento de la capacidad de mentalizar. Para ello se usan técnicas propias de la MBT, como la postura de no saber del terapeuta, la exploración de los estados mentales en el aquí y ahora, y la oscilación entre los diferentes polos de la mentalización (emocional/cognitivo, uno mismo/otros).

Paralelamente, el trabajo con la familia facilita el desarrollo de la mentalización parental y la comprensión del comportamiento de la paciente desde una perspectiva más empática.

Se concluye que la MBT constituye un enfoque eficaz para abordar el sufrimiento psicológico asociado al trauma relacional, favoreciendo la construcción de un self más coherente y la mejora de las relaciones interpersonales.

PALABRAS CLAVE

Psicoterapia, relaciones padres-hijo, trauma psicológico, adolescente, apego, cognición socia

ABSTRACT

The article presents a reflection on the foundations of Mentalization-Based Therapy (MBT) and its clinical application in the case of an adolescent with a history of relational trauma. From this perspective, emotional disturbances are understood in relation to failures in early attachment relationships and their influence on the development of mentalizing capacity.

The case of is presented, a 13-year-old adolescent experiencing significant distress related to self-concept, marked self-demand, and relational difficulties. Her biographical history includes experiences of abuse and neglect, which are reflected in her current functioning as a pattern of distrust and interpersonal hypervigilance.

The therapeutic intervention is oriented toward the construction of a secure relationship that fosters the restoration of epistemic trust and the strengthening of mentalizing capacity. To this end, MBT-specific techniques are used, such as the therapist’s “not-knowing” stance, the exploration of mental states in the here and now, and the oscillation between different poles of mentalization (emotional/cognitive, self/others).

In parallel, work with the family facilitates the development of parental mentalization and a more empathic understanding of the patient’s behavior.

It is concluded that MBT constitutes an effective approach for addressing psychological distress associated with relational trauma, promoting the construction of a more coherent sense of self and the improvement of interpersonal relationships.

KEY WORDS

Psychotherapy, parent-child relations, psychological trauma, adolescent, attachment, social cognition.

INTRODUCCIÓN

Como modelo teórico, la Terapia Basada en la Mentalización considera las fallas vinculares que tienen lugar a lo largo del desarrollo evolutivo. Esta línea teórica recoge los avances sobre psicología evolutiva de las últimas décadas y pone el foco en la interacción del niño con el cuidador, especialmente en los procesos de sintonía y especularización marcada, necesarios para la internalización de patrones de relación saludable y la autorregulación a través de experiencias de regulación diádica1.

Es en ese sentido que en el trasfondo de la MBT se encuentra el desarrollo de un vínculo reparador como base del trabajo terapéutico. Éste es un concepto que subyace a las ideas de confianza epistémica o el encuentro en la mente del terapeuta, que encontramos en los manuales de MBT2.

En el trabajo con personas con sufrimiento mental intenso, observamos historias de vida donde el trauma vincular se encuentra presente en la historia biográfica, y consecuentemente, se aprecian fallas en la capacidad de mentalización en momentos de desregulación emocional en contextos interpersonales que reactivan esta vivencia traumática1,2.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente de 13 años que lleva a cabo un proceso psicoterapéutico semanal a raíz de intenso sufrimiento en torno al autoconcepto (elevada autoexigencia, sensación de insatisfacción, ineficacia) mantiene una imagen de sí misma de alta autosuficiencia, con dificultad para pedir ayuda y mostrar a los demás sus necesidades y aspectos vulnerables.

En la historia biográfica de la paciente apreciamos un cúmulo de traumas relacionales. Vivió hasta los 6 años con ambos progenitores, el padre ejerció maltrato físico y verbal hacia ella y su madre. En términos de MBT, se aprecia en la desconfianza epistémica existente en aquellas personas que no han podido encontrar seguridad en sus vínculos tempranos1.

En las relaciones con iguales, la desconfianza se despliega en varias esferas. necesita relacionarse desde cierto rol de dominancia, mantiene relaciones en las que ella lidera y controla las decisiones que se toman. Mantiene una actitud de hiperalerta epistémica1 que desemboca frecuentemente en malentendidos en la relación interpersona Esto le lleva a protagonizar numerosos conflictos, y en general, a perpetuar un estado de soledad y de ausencia de relaciones satisfactorias.

INTERVENCIÓN TERAPÉUTICA

En el proceso terapéutico, y siguiendo las inspiraciones de la Terapia Basada en la Mentalización, nos proponemos como objetivo en la terapia con la paciente:

  • El desarrollo de un contexto terapéutico en que se sienta comprendida, que permita reducir su sensación de desconfianza epistémica o de hipervigilancia.
  • El reforzamiento de la capacidad de mentalizar, y con ello la adquisición de un mayor sentido de coherencia y contro
  • El restablecimiento de una capacidad de intercambio y transformación social que permita a la paciente descubrir nuevas vías de aprender de los demás, más allá del contexto de la terapia.

 

Las técnicas usadas para lograrlo pasan por el reflejo empático, la mentalización de las emociones y la mentalización de la relación. Además, se trabaja siguiendo los diferentes polos que configuran las esferas de la mentalización3:

  • Polo emocional/cognitivo.
  • Mentalización de uno mismo/de los otros.
  • Mentalización implícita/explícita.

 

Respecto al hecho de calibrar entre el polo emocional y cognitivo, frecuentemente se encuentra en modo simulado, disociando las emociones asociadas a sus experiencias. En esa línea, intervenciones que la acerquen a poner nombre a lo que siente en el aquí y ahora de la sesión han ayudado a aumentar la temperatura emocional del encuentro, y bajar ciertas defensas de racionalización. Por su parte, la herramienta de llevar a la paciente desde la mentalización de los otros a uno mismo ayuda a que piense acerca de su implicación en las interacciones, y en el impacto que sus actuaciones tienen sobre los demás.

Asimismo, fomentar en la paciente la mentalización explícita, controlada, es útil en tanto que, dada la historia de trauma vincular de la paciente, frecuentemente lleva a cabo suposiciones automáticas de los estados mentales ajenos. Por ejemplo, hacia los terapeutas y otras figuras de cuidados proyecta aspectos de negligencia y maltrato que vivió con sus cuidadores, acusándoles de no tratarla bien. En esos momentos, intervenciones empáticas y comprensivas destinadas a bajar el arousal emocional y a reducir el nivel de desconfianza, así como intervenciones centradas en fomentar la mentalización en el aquí y ahora, como la técnica de parar y rebobinar3, han ayudado a poner nombre a la vivencia de desamparo y a los temores que explicaban esa actitud de ataque.

Además, ha tomado conciencia progresivamente de los momentos de activación emocional en los que pierde el funcionamiento reflexivo y las emociones toman el control de su conducta. Esta capacidad la ha protegido poco a poco de actuar automáticamente, sintiendo más control a la hora de modular sus expresiones conductuales y entendiendo mejor su funcionamiento psíquico.

Por su parte, y en la medida en que ha ido construyendo un vínculo seguro con la terapeuta, ha podido hacer conscientes determinadas experiencias que habían afectado a su confianza a los demás, comenzando así un proceso de descongelamiento epistémico4. Esto ha permitido que poco a poco haya avanzado en hacer más flexibles sus defensas, acercándose a contenidos emocionales traumáticos, y confiando, poco a poco, en la relación de ayuda.

Paralelamente al trabajo con la paciente, se ha llevado a cabo el trabajo con su familia desde una perspectiva de reforzar las capacidades de mentalización parental5. En muchas ocasiones sus familiares realizaban atribuciones negativas sobre las intenciones que subyacían a las conductas en la paciente. En ese sentido, otro aspecto importante ha sido el proceso de elaboración del trauma por parte de la madre de la paciente. Ella misma había sufrido una historia de maltrato, y muchas veces las conductas agresivas de reactivaban la vivencia traumática, proyectando en estos aspectos no elaborados e impidiéndole mentalizar acertadamente a su hija.

CONCLUSIÓN

Como resumen, en el caso expuesto se ejemplifica la utilidad de la intervención terapéutica desde un enfoque basado en la mentalización con pacientes y sus familias. Dicho enfoque permite entender los procesos psíquicos en su relación con las experiencias vinculares, y aporta herramientas para instaurar un contexto terapéutico en el cual, a través de la relación con el terapeuta, se sientan las bases vinculares que favorecen la construcción de un self coherente e integrado.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fonagy P, Bateman A. Tratamiento basado en la mentalización para trastornos de la personalidad: una guía práctica. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2016.
  2. Bateman A, Fonagy P, Campbell C, Luyten P, Debbané M. Guía Cambridge para el tratamiento basado en la mentalización (MBT). Bilbao: Desclée de Brouwer, 2025
  3. Fonagy P, Gergely G, Jurist EL, Target M. Affect regulation, mentalization, and the development of the self. Nueva York: Other Press, 2002
  4. Bleiberg E. La terapia basada en la mentalización para adolescentes y familias. Mentalización. Revista de Psicoanálisis y Psicoterapia. 2015,2(2):1-38
  5. Asen E, Fonagy P. Tratamiento basado en la mentalización con familias. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2023.

 

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