Tics. Conceptos básicos

14 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Diego López Arana. Enfermero UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Juan Vanegas Cifuentes. Enfermero en Neumología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Raquel Sancho Pina. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Elisa Piquer Alvarez. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Ana Pérez Reyes. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

CARTA AL EDITOR

Sr Editor de la Revista Sanitaria de Investigación.

Es inabarcable el conocimiento de todas las problemáticas del ámbito de trabajo de los profesionales sanitarios, por lo que es muy útil disponer de información sencilla y rigurosa de diferentes entidades que expliquen qué son y cuál puede ser la potencial evolución y su manejo.

Los tics son movimientos no rítmicos, involuntarios, inoportunos, no propositivos, absurdos, irresistibles de los músculos esqueléticos o faringo-laríngeos. Ocurren muchas veces al día, usualmente en brotes, casi cada día. A lo largo de su evolución varían en frecuencia, intensidad y tipo de tic. Los tics van y vienen. Los tics son el trastorno del movimiento más frecuente en el niño. El carácter involuntario no es total, los pacientes pueden ejercer algún tipo de control sobre el movimiento. El niño mayor y el adulto refieren una urgencia premonitoria. Lo viven como una pulsión cuya ejecución produce sentimiento de paz1.

Los tics motores simples implican un solo músculo o grupo muscular. A menudo afectan a músculos de cara, cuello y hombros: parpadeos, gestos boca o sacudidas al hombro. El parpadeo es el más frecuente.

Los tics motores complejos implican varios grupos musculares que provocan un movimiento elaborado. Tienen una naturaleza repetitiva o compulsiva tales como ciertas maneras de tocar un objeto o elaborar secuencias de movimiento.

Los tics vocales o fónicos son producidos por la salida del aire a través de las cuerdas vocales, nariz o boca. Se expresan con vocalizaciones, ruidos simples o lenguaje articulado. La mayoría de los tics vocales son carraspeo, gruñidos, sonidos agudos, sorber la nariz. La coprolalia sólo ocurre en menos del 20% de los pacientes.

  • Se consideran tics provisionales: cuando hay tics motores y/o vocales únicos o múltiples, durante menos de 1 año.
  • Se consideran tics crónicos: cuando hay tic motor o vocal (pero no ambos) únicos o múltiples durante más de 1 año.
  • Se considera síndrome de Gilles Tourette cuando hay múltiples tics motores y uno o más tics vocales, aunque no necesariamente concurrentes, durante más de 1 año.

 

Un 7-10% de los niños en edad escolar ha tenido tics. La prevalencia de los tics crónicos es de 0.5-3% en niños de 6 a 11 años. Hay predominio en sexo masculino. Los tics comienzan típicamente a los 4 o 5 años. En el 99% de los casos aparecen antes de los 15 años. Generalmente comienzan como un tic motor simple y algunos progresan a tics motores complejos y fónicos en 1-2 años. Alrededor de 1% de los niños desarrollan criterios de síndrome de Tourette. El período más difícil con mayor severidad es a los 8-12 años. Los tics crónicos y el síndrome de Tourette desaparecen espontáneamente en un 70% de los casos antes de los 17 años1.

La causa de los tics primarios es desconocida. Hay un fuerte componente genético2. La base del trastorno no es psicológica, aunque la tensión, ansiedad y estrés pueden tener influencia1.

Tics crónicos y síndrome Tourette:

Los tics crónicos y el Tourette son trastornos del neurodesarrollo de inicio en la infancia. Los trastornos del neurodesarrollo son definidos por el DSM 5 como un grupo de trastornos que tienen su origen en el periodo de desarrollo y que se caracterizan por déficits en el desarrollo que producen limitaciones en áreas específicas o limitaciones globales y dificultades/limitaciones en lo personal, social, académico o en el funcionamiento ocupacional. Pueden darse aislados o asociados3.

Los tics crónicos y el Tourette asocian con frecuencia patología comórbida (alrededor del 80%)1:

  • Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad (TDA/TDAH) (50-60%).
  • Trastornos del aprendizaje.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) (26-67%).
  • Trastornos del humor, ansiedad y depresión.
  • Trastornos del sueño.

 

Los factores genéticos juegan un importante papel etiológico, pero, aunque se han identificado muchos genes candidatos, no se han establecido todavía genes de susceptibilidad mayor, probablemente por la influencia de factores ambientales y diversidad genética1,2.

Exámenes complementarios de los tics.

No son necesarios exámenes complementarios, salvo cuando hay dudas diagnósticas. En algunos raros casos puede precisarse un EEG registrando los episodios, para descartar crisis epilépticas. Pueden ser muy útiles los vídeos1.

Seguimiento y tratamiento1,4,5:

No hay tratamiento causal. Una correcta información del proceso y valoración de los trastornos asociados son esenciales. En la mayoría de los casos la información y el seguimiento evolutivo son suficientes. En muchos casos, el tic se va atenuando hasta desaparecer de forma espontánea antes de la adolescencia, pero hay personas que tienen tics toda su vida, y deben asumirlo y adaptarse a ello.

Es muy importante identificar y tratar las comorbilidades asociadas: TDA/TDAH, TOC y trastornos de aprendizaje.

  • El TDA/TDAH habitualmente se tratará con tratamiento habitual, generalmente estimulantes. En algunos casos los tics mejoran y en otros empeoran, pero raramente precisan la retirada de los estimulantes. En casos de no tolerancia a los estimulantes o de tics graves, se deben valorar otros fármacos.
  • Los TOC pueden ser graves y marcar el pronóstico, y precisan con frecuencia seguimiento por psiquiatría.

 

Los tratamientos farmacológicos de los tics pueden ayudar a disminuir su severidad y frecuencia, pero no siempre son eficaces y presentan con frecuencia efectos secundarios como sedación, apatía y ganancia de peso. Deben reservarse a casos complicados y realizarse por profesionales expertos en su manejo, manteniéndolos períodos cortos. Deben plantearse en casos muy seleccionados en que los tics generan dolor, estigmatización social, problemas psicológicos (depresión, ansiedad), imposibilidad de actividades diarias o disminución del rendimiento escolar.

Los tratamientos psicoeducativos que reduzcan la ansiedad pueden ser beneficiosos. La terapia que más se utiliza es la reversión de hábitos. Las estrategias conductuales pueden ser eficaces.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Qué debemos conocer los pediatras de los tics y del síndrome de Tourette. López Pisón J. Form Act Pediatr Aten Prim. 2023; 16: 69-73
  2. Candidate Genes and Pathways Associated with Gilles de la Tourette Syndrome-Where Are We? Levy AM, Paschou P, Tümer Z. Genes (Basel). 2021 26; 12: 1321
  3. American Psychiatric Association, DSM-5 Task Force. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-5™ (5th ed.). American Psychiatric Publishing, Inc. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596.
  4. European clinical guidelines for Tourette syndrome and other tic disorders-version 2.0. Part III: pharmacological treatment. Roessner V, et al. J. Eur Child Adolesc Psychiatry. 2022; 31: 425-441.
  5. European clinical guidelines for Tourette syndrome and other tic disorders-version 2.0. Part II: psychological interventions. Andrén P, et al. Eur Child Adolesc Psychiatry. 2022; 31: 403-423.

 

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