Trabajo de investigación acerca del melanoma

10 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Carla Jiménez Herrera. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  2. Rubén Garza Casado. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  3. Lidia Hernández Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital de Barbastro. Huesca. España.
  4. Elena Loscertales Aineto. Graduada en Enfermería. Enfermera en. Zaragoza. España.
  5. Andrea Moya Moreno. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Universitario San Jorge. Huesca. España.
  6. Ignacio Ortillés Loras. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El melanoma es un tipo de cáncer de piel originado en los melanocitos del tejido epitelial, pudiendo aparecer también en otras localizaciones que tienen melanocitos. Afecta más a hombres que a mujeres (aunque no es así en España) y a hombres mayores de 50 años. Hay gran diferencia en los porcentajes de incidencia entre países. Es muy importante la detección temprana, observando lesiones sospechosas que advierten de posible melanoma. Para su diagnóstico, es necesario realizar una serie de pruebas de imagen y biopsias para determinar el avance de la enfermedad. El tratamiento quirúrgico inicial consiste en una extirpación amplia con el objetivo de reducir la posibilidad de recidiva tumoral y de enfermedad residual. Si el tumor es mayor se pueden realizar dos tratamientos: la biopsia del ganglio centinela o la linfadenectomía. El papel de enfermería es muy importante, tanto para prevención, detección temprana y cuidados durante el proceso de tratamiento.

PALABRAS CLAVE

Melanoma, melanoma cutáneo, melanoma maligno, lesión, cáncer, prevención, detección temprana.

ABSTRACT

Melanoma is a type of skin cancer that originates in melanocytes, which normally arises in the skin but may also appear in other locations that have melanocytes. Affects more in men than in women (though not so in Spain) and in men older than 50 years. There is a big difference in the percentages of incidence between countries and others. It is very important to early detection, noting suspicious lesions that warn of a possible melanoma. For diagnosis, it is necessary to perform a series of dermatoscopias and biopsies to determine the progression of the disease. The initial surgical treatment consists of a wide excision with the aim of reducing the possibility of tumor recurrence and residual disease. If the tumor is greater can be two treatments: Sentinel lymph node biopsy or lymphadenectomy. The role of nursing is very important, both for the prevention, early detection and care during the treatment process.

KEY WORDS

Cutaneous melanoma, malignant melanoma, injury, cancer, prevention, early detection.

DESARROLLO DEL TEMA

Para la realización de este artículo monográfico se han buscado los descriptores más adecuados que se corresponden a la información que se buscaba, y a través de la herramienta de la página Descriptores en Ciencias de la Salud se han traducido al inglés.

A continuación, se ha realizado la búsqueda de Mesh, en PubMed.

A través del empleo de operadores booleanos se ha realizado una búsqueda más concreta, reduciendo el número de artículos filtrados.

A través de ScienceDirect se ha tenido acceso a un mayor número de artículos. En este buscador se ha seguido el mismo procedimiento inicial del empleo de Descriptores, seleccionando entre los artículos filtrados aquellos que podían ser útiles.

Y por último se ha realizado una búsqueda en Cuiden en la que se ha utilizado la palabra clave melanoma, y seleccionado el artículo que ha parecido de interés para completar información sobre prevención del melanoma.

El melanoma, también llamado melanoma maligno o melanoma cutáneo, es un tipo de cáncer de piel agresivo, responsable de la mayoría de las muertes de pacientes con diagnóstico de cáncer de piel1.

Los melanomas son tumores malignos que se originan en los melanocitos, en la capa de las células basales, en la parte más profunda de la epidermis2 (ver Anexo 1). La piel tiene tres capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Cuando un cáncer de piel se vuelve más avanzado, por lo general atraviesa la barrera de la epidermis y las capas más profundas2. En la mayoría de los casos se originan en la piel, aunque también pueden desarrollarse en otras localizaciones que contienen melanocitos. La mayoría de las células del melanoma continúan produciendo melanina, de modo que los tumores tipo melanoma usualmente son de color café o negro. Sin embargo, algunos melanomas no producen melanina y pueden lucir color rosado, café o incluso blanco2.

Los melanomas pueden ocurrir en cualquier parte de la piel, pero son más propensos a comenzar en el tronco (pecho y espalda) de los hombres y en las piernas de las mujeres. El cuello y el rostro son otros sitios comunes. Tener una piel con pigmentación oscura disminuye su riesgo de melanoma en estos lugares más comunes, aunque cualquier persona puede desarrollar este tipo de cáncer en las palmas de las manos, las plantas de los pies y debajo de las uñas. También pueden formarse en otras partes del cuerpo, como los ojos, la boca, los genitales y el área anal, pero son mucho menos comunes que los melanomas de la piel2.

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que una persona padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo2. Algunos factores de riesgo, como fumar y la exposición excesiva a la luz solar, se pueden controlar. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar. No obstante, el tener un factor de riesgo, o incluso muchos factores, no significa que una persona padecerá la enfermedad. Además, algunas personas que sufren la enfermedad puede que tengan pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos.

Hay varios factores de riesgo2 que pueden hacer que una persona tenga más probabilidades de padecer melanoma. Un factor de riesgo es la exposición a la luz ultravioleta: Los rayos UV dañan el ADN de las células de la piel. Los cánceres de piel comienzan cuando este daño afecta el ADN de los genes que controlan el crecimiento de las células de la piel.

Aunque la mayoría de los lunares nunca causará ningún problema, una persona que tiene muchos lunares es más propensa a padecer melanoma; o con piel muy blanca, pecas y cabello claro. Las personas de raza blanca con cabello rubio o pelirrojo que tienen ojos azules o verdes, o de piel muy blanca, que se queman o se llenan de pecas con facilidad, están bajo un mayor riesgo.

Cuando aparece antecedente familiar de melanoma, el aumento en el riesgo pudiera deberse a que compartieron un estilo de vida de exposición frecuente al sol en la familia, una familia de piel muy blanca, ciertos cambios genéticos (mutaciones) que son más frecuentes en una familia. Además de los cambios genéticos hereditarios, se han encontrado otras mutaciones durante el desarrollo del melanoma, como por ejemplo en el gen BRAF, que ayuda a impulsar su crecimiento, asociado también con el gen MEK.

El melanoma es más probable que se presente en personas de más edad, aunque también se detecta en personas más jóvenes. De hecho, el melanoma es uno de los cánceres más comunes en las personas que tienen menos de 30 años de edad (especialmente en mujeres jóvenes)2.

El melanoma conforma menos del 2% de los casos de cáncer de piel, pero es causa de la gran mayoría de muertes por este tipo de cáncer; es menos común que el cáncer de piel de células basales o de células escamosas, pero es mucho más peligroso1. Al igual que estos otros tipos de cáncer, el melanoma es casi siempre curable en sus etapas iniciales; sin embargo, tiene muchas más probabilidades de propagarse a otras partes del cuerpo, si no se detecta temprano, en comparación con el cáncer de células basales o escamosas. Por tanto, el diagnóstico temprano es fundamental para dar lugar a mejores tasas de supervivencia1.

EPIDEMIOLOGÍA3:

Un estudio realizado por la World Health Organization en el año 2012 en los países europeos, mostró los porcentajes de la población que ha padecido el melanoma maligno y los porcentajes de los fallecidos por el mismo, distinguiendo entre el sexo masculino y el femenino, así como de forma global en la población (ver Anexo 2).

El melanoma afectó en nuestro país a un 8,6% de la población, siendo en un 1,5% mortal.

De este porcentaje, un 8,3% de incidencia fue de la población masculina y un 9% de la femenina. En el caso de la mortalidad fue un 1,8% masculina y un 1,2% femenina. Este estudio muestra mayor porcentaje de incidencia en las mujeres que en los hombres y una mortalidad levemente superior en los hombres. Sin embargo, en el resto de países, el melanoma afecta más en hombres que en mujeres, especialmente en los hombres mayores de 50 años.

En el sexo masculino, el país con mayor incidencia es Suiza, con un 26,8% de la población, y el país con mayor mortalidad Noruega, con un 7% de muertes por melanoma en la población (ver anexo 2). En el caso del sexo femenino, el país con mayor incidencia es Dinamarca, con un 26,6%, y el país con mayor mortalidad es Eslovenia con un 4,3% (ver anexo 4). En estos datos se observa la diferencia entre ambos sexos, con un índice de mortalidad superior en el caso de los hombres.

El país que menos presenta esta enfermedad en el sexo masculino es Albania, con un 1,5% de incidencia y un 0,9% de mortalidad. También es Albania el país en el que menos mujeres padecen esta enfermedad, un 1,1% y en el que menos fallecen por causa de la misma, un 0,6%. Estos porcentajes también son menores en caso de las mujeres que en de los hombres.

Otros países en los que esta enfermedad se manifiesta en menor población son Montenegro (6%), Polonia (5,6%), Rusia(5,4%), Bielorrusia (5,3%), Ucrania (5,2%), Bulgaria (4,5%), Rumania (4,5%), Chipre (4,4%), Grecia (3,2%), Moldavia (3,2%) y Bosnia (2,5%) (ver anexo 3).

Por el contrario, los países donde más alto es el índice de incidencia son Noruega (25,3%), Países Bajos (24,4%), Dinamarca (24,1%), Suecia (23,9%), Eslovenia (20,6%), Reino Unido (19%), Irlanda (18%), Finlandia (16,8%), República Checa (16,6%), Bélgica (15%) e Islandia (14,9%).

CÓMO SE PRESENTA:

La detección precoz sigue siendo el más importante predictor de la supervivencia del melanoma4.

Para ello, es importante conocer el aspecto que puede presentar una lesión maligna tipo melanoma. Para poder detectarlo a tiempo, se han establecido diferentes reglas, que nos advierten sobre un posible melanoma5,6.

Mediante la regla del ABCDE, siglas referidas a “Asimetría, Borde, Color, Diámetro, Evolución” (ver Anexo 3), se ha establecido un criterio que ha sido muy importante para la comunidad sanitaria en la detección temprana del melanoma. Aunque no se puede aplicar a todos ellos, es útil para identificar lesiones sospechosas. El melanoma muestra una mitad diferente a la otra, es asimétrico. Tiene borde irregular, ondulado o poco definido, color que varía de un área a otra: tonos canela, marrón o negro a veces blanco, azul o rojo. Presenta generalmente un diámetro mayor de 6 mm cuando se diagnostica, pero puede ser más pequeño, por tanto este criterio no siempre se cumple. Estudios demuestran que pueden presentarse casos con menos de 3 mm de diámetro7. Una lesión de piel o mole de aspecto diferente al resto o que está cambiando de tamaño, forma o color, va cambiando en su evolución.

Otro criterio para la detección del melanoma es la lista de 7 puntos de Glasgow: cambio sensorial, diámetro (1 cm), crecimiento de la lesión, borde irregular, pigmentación irregular, inflamación y formación de costras, supuración o sangrado.

Una herramienta sencilla es el signo del “patito feo”, que se basa en el indicio de que los nevos del individuo comparten características comunes, y que el melanoma a menudo se desvía de este patrón. Por tanto, se centra en la identificación de las lesiones individuales que no coinciden con el fenotipo de nevo típico de una persona.

Se denomina “lunar satélite” al lunar que aparece alrededor de alguno ya existente4.

Por tanto, los signos del melanoma son los cambios en el aspecto de un lunar o nevo, o área pigmentada8.

Puede ser que una lesión de melanoma produzca picazón8, aunque algunos estudios no parecen demostrar asociación entre melanoma y los síntomas de dolor o picazón9. Puede darse el caso de que sangre, supure o aparezca una úlcera8.

DIAGNÓSTICO:

El proceso diagnóstico del melanoma consiste en realizar una serie de pruebas cuyos resultados determinarán si el paciente tiene o no melanoma. En el caso de que padeciera la enfermedad, habría que situar el avance de ésta en el estadío correspondiente de la patología.

Cuando un profesional se encuentra con un caso en el que el paciente tiene una lesión sospechosa de melanoma habría que realizar una anamnesis. Esta anamnesis

debería incluir si han aparecido antecedentes en la familia del paciente con melanoma, su fototipo cutáneo, los síntomas que han hecho que el paciente haya venido a la consulta10 Posteriormente se realizará una dermatoscopia11, que permite «apreciar en una lesión pigmentada estructuras y colores no patentes a simple vista» y comparar imágenes sucesivas de este tumor, pudiendo de esta forma apreciar cambios en su evolución. Además de la dermatoscopia, habría que realizar una biopsia12. El tipo de biopsia más recomendado en estos casos es la biopsia escisional, que consiste en extirpar una muestra completa de piel, amplia y profunda, con un instrumento quirúrgico llamado escalpelo. Una vez tomada la muestra de la lesión, se realiza un estudio anatomopatológico de la misma, que determinará si el paciente padece o no cáncer de piel.

Llegado al punto en el que se puede afirmar con total seguridad que el paciente tiene melanoma, es importante plasmarlo en un reporte histopatológico, en cuya realización hay que incluir el nivel de Breslow, que se mide en milímetros e indica el grado de invasión tumoral; la ulceración; el índice mitótico, que mide la proliferación celular; y el nivel de Clark, que mide la profundidad de la lesión y las capas de la dermis que ha invadido el tumor13.

De acuerdo a la estatificación de la American Joint Committee on Cancer y según el nivel de Breslow que presente la lesión, el avance del cáncer de piel se clasifica en distintos estadios: Estadío 0 (in situ), Estadío I (Breslow <1 mm), Estadío II (Breslow 1- 2 mm), Estadío III (Breslow 2-4 mm) y Estadío IV (Breslow >4 mm) (ver Anexo 6). Dependiendo de la ulceración14, los estadios pueden dividirse en A (si presenta úlceras) o B (si no las presenta). Además hay que tener en cuenta si las células tumorales se han trasladado a los ganglios linfáticos cercanos a la lesión inicial o a zonas más distantes (metástasis)15,16.

El nivel de Breslow del tumor, se obtiene mediante cirugía y dependiendo del resultado, el procedimiento del diagnóstico sigue un camino u otro. En el caso de que el nivel de Breslow sea menor que 1 mm, hay que plasmarlo en la anamnesis, realizar una exploración física y es recomendable hacer un seguimiento del tumor y observar su evolución. Si el nivel de Breslow es mayor que 1 mm, de nuevo se refleja en la historia clínica del paciente y se realiza una exploración física. Además es necesaria una analítica y estudios de imagen para conocer la situación ganglionar y hacer una evaluación sistémica. Para conocer la situación ganglionar se recomienda hacer una biopsia selectiva del ganglio centinela, proceso en el que se identifica y se extirpa el

ganglio centinela para realizar un estudio y determinar si hay células cancerosas presentes.

Dentro de la evaluación sistémica, son necesarios estudios de imagen utilizando técnicas como la radiografía convencional, la resonancia magnética, gammagrafía, tomografía por emisión de positrones (PET)17, o la tomografía computarizada por emisión de fotón simple (SPECT)18. En el caso de que se sospeche que existe alguna lesión cerebral, en el hígado, o en otros órganos más delicados, se utiliza la resonancia magnética19.

El diagnóstico ayuda al profesional a conocer el avance de la enfermedad pudiendo de esta forma aplicar el tratamiento más adecuado y más eficaz.

 

TRATAMIENTO:

En caso de sospecharse melanoma, el tratamiento quirúrgico inicial consiste en la extirpación amplia hasta la fascia muscular, con un margen de 1-3 mm de piel normal. Tras la biopsia-extirpación inicial, y una vez conocidos los datos básicos como el espesor de Breslow, se ha de proceder a una ampliación de la extirpación de entre 1 y 2 cm de margen. El objetivo de esta ampliación es reducir la posibilidad de recidiva tumoral y de enfermedad residual20.

La afectación ganglionar y la presencia o no de metástasis linfáticas regionales, así como el riesgo de desarrollar metástasis linfáticas está en relación con el espesor del tumor primario.

Los tumores con menos de 1mm y que no presentan ulceración, no suelen presentar riesgo. Si el tumor es mayor se pueden realizar dos tratamientos:

Con la biopsia del ganglio centinela (BGC) se persigue la identificación de metástasis ganglionares subclínicas con una morbilidad mínima, estableciendo una estadificación más precisa, estimar el pronóstico y establecer un tratamiento adecuado. Con los datos obtenidos por la BGC, se puede establecer la diseminación del melanoma20.

La linfadenectomía terapéutica es el tratamiento recomendado en los pacientes que tienen ganglios linfáticos clínica o radiológicamente positivos. Sin embargo, la linfadenectomía electiva está prácticamente abandonada a favor de la extirpación del ganglio centinela. Solo se completa si el ganglio centinela está afectado21.

Si después de la cirugía el pronóstico es malo, se realiza un tratamiento adyuvante: quimioterapia, inmunoterapia inespecífica, inmunoterapia activa específica, inmuno- quimioterápia, perfusión quimioterápica y radioterapia21.

Hasta el momento, el interferón alfa (IFN-α) es el único tratamiento que ha conseguido una mejoría en la supervivencia libre de la enfermedad. Los pacientes de alto riesgo (estadios IIB, IIC y III) son valorados para este tratamiento. Las dosis elevadas son las que han demostrado mayor efectividad; sin embargo, se asocian a una toxicidad muy elevada que pueden obligar a la suspensión o disminución del tratamiento.

El tratamiento es largo y tiene efectos secundarios: astenia, síndrome pseudogripal, alteración de las enzimas hepáticas, depresión, mielosupresión, vitíligo… Se recomienda a pacientes con buen estado general22.

La radioterapia puede contribuir a reducir el número de recaídas locales; se indica en casos de márgenes afectos, ganglios con invasión extraganglionar, más de 4 ganglios afectos, tamaño del ganglio afecto superior a 3 cm o satelitosis.

Dado que el melanoma metastásico es, por lo general, incurable, la finalidad de los tratamientos suele ser paliativa.

Dos nuevas estrategias terapéuticas han cambiado el tratamiento en la enfermedad metastásica: el tratamiento con vemurafenib, cuando existe mutación del gen BRAF, y la inmunoterapia con ipilimumab, mejorando su respuesta y la supervivencia de los pacientes.

En la actualidad, el tratamiento de la enfermedad diseminada, si existe mutación V600E de BRAF en el tejido tumoral, se realiza con inhibidores específicos de tirosina- quinasa, como el vemurafenib o el dabrafenib. Ambos fármacos son superiores a la quimioterapia clásica en tasa de respuestas. Se administran de forma oral diariamente.

Los inhibidores de MEK –como el trametinib o el cobimetinib- también son útiles para tratar el melanoma mutado en BRAF. Recientemente se ha demostrado que la combinación de un inhibidor de BRAF y uno de MEK es superior a cualquiera de ellos por separado, mejorando la supervivencia, por lo que la combinación se ha convertido en el tratamiento habitual del melanoma mutado en BRAF.

Para el grupo de melanomas sin mutación BRAF, o para los mutados en BRAF que hayan progresado al tratamiento previamente mencionado, existen agentes que estimulan la actividad antitumoral de los linfocitos T citotóxicos. Lo hacen bloqueando dos frenos naturales del sistema inmune: CTLA-4 y PD-1.

El ipilimumab es un anticuerpo monoclonal anti-CTLA4, alcanzando los 3 años de vida. El fármaco se administra por vía intravenosa.

Entre los anti-PD1 figuran los anticuerpos nivolumab y pembrolizumab, ambos en desarrollo clínico. Los resultados de los ensayos parecen mostrar una actividad mayor que la del ipilimumab20.

 

INTERVENCIÓN ENFERMERA:

La mejor manera de reducir el número de cáncer de piel consiste en advertir a la población sobre los factores de riesgo del cáncer de piel y las señales de advertencia. Para prevenir el melanoma desde enfermería pueden ofrecerse consejos: es importante recordar el peligro que representa la exposición excesiva a los rayos ultravioleta (UV)23,24, así como lo fácil que puede ser protegerse la piel cuando se esté al aire libre, poniéndose una camisa, llevando sombrero, gafas de sol (para proteger tanto los ojos como la piel sensible de alrededor) y aplicándose crema solar. También aconsejar la preferencia por la sombra. Los niños son muy vulnerables, ya que suelen pasar más tiempo al aire libre. Los padres y cuidadores deben prestar especial atención y protegerlos de la exposición excesiva, así como orientarlos sobre el peligro a medida que van siendo más independientes2.

Se ha extendido la costumbre de utilización de rayos UV de las camas bronceadoras y lámparas de sol. Se cree que no es perjudicial, pero se ha asociado su uso a un riesgo aumentado de melanoma, sobre todo en personas menores de 30 años. Desde enfermería se puede desaconsejar su uso, ya que a largo plazo puede tener consecuencias2.

Aunque no todos los melanomas pueden prevenirse, hay medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo de padecerlo, tanto el melanoma como otros tipos de cáncer de piel24,25. El uso de herramientas de evaluación del riesgo puede aumentar el rendimiento para la detección temprana del melanoma25.

En este aspecto, el personal de enfermería puede desempeñar un papel importante, pero para ello es necesaria una previa formación para el profesional. Se ha demostrado que la habilidad de diferenciar lesiones sospechosas de benignas puede mejorarse a través de un entrenamiento, lo que puede ayudar a identificar individuos en riesgo, y es el criterio estándar para la detección25.

De este modo, la enfermera podrá enseñar al paciente a realizarse un autoexamen de rutina de la piel26. Un examen minucioso y sistemático de la piel, ayudándose de un espejo, en zonas de alto riesgo, como la espalda y el cuero cabelludo, es importante, dado el desproporcionado número de melanomas en estos lugares25. Examinar toda la piel regularmente ayuda a identificar un lunar nuevo o algún cambio en lunares ya existentes, cualquier indicio de una lesión sospechosa. En caso de que aparezca, debe ser examinado por un médico con experiencia en el reconocimiento de cánceres de piel2.

Si el paciente presenta numerosos lunares, es recomendable que acuda a revisiones periódicas que se lleven a cabo por un dermatólogo. Desde enfermería se puede delegar al paciente a esta revisión2,27.

Se debe advertir al paciente que ha sufrido melanoma que puede volver a aparecer, ya que presenta tendencias a extenderse por el organismo24; por ello, es necesario examinarse la piel. Es muy importante acudir a las citas de seguimiento, para identificar signos que indiquen que el cáncer puede estar regresando, así como efectos secundarios2.

Después de la enfermedad de tipo melanoma hay que tomar unas determinadas medidas, como seguir una alimentación sana, hacer más ejercicio o dejar de fumar y de beber alcohol. También hay que tener en cuenta factores como el estrés2.

En caso de que el paciente se encuentre en tratamiento, la enfermera puede acompañarle, escuchándole acerca de sus inquietudes. El paciente puede presentar síntomas como tos, dolor, cansancio, falta de apetito2.

En caso de que el personal de enfermería tenga que realizar cuidado paliativo, debe estar orientado a mejorar la calidad de vida del paciente, o ayudarle a sentirse tan bien como pueda, tanto tiempo como sea posible2.

 

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ANEXOS

ANEXO 1. ANATOMÍA DE LA PIEL:

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Fuente: NCI: Instituto Nacional del Cáncer. Melanoma: Tratamiento [Internet]. 2015 [Actualizado 14 septiembre 2015; citado 8 de marzo de 2024]. Disponible en: http://www.cancer.gov/espanol/tipos/piel

 

ANEXO 2. INCIDENCIA Y MORTALIDAD DEL MELANOMA EN LOS HOMBRES:

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Fuente: Worl Health Organization. Cancer incidence and mortality patterns in Europe: estimates for 40 countries in 2012 [Internet]. 2013 [Actualizado 2013; citado 8 de marzo de 2024]. Disponible en: http://eco.iarc.fr/eucan/Cancer.aspx?Cancer=20

 

ANEXO 3. INCIDENCIA Y MORTALIDAD EN AMBOS SEXOS:

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Fuente: Worl Health Organization. Cancer incidence and mortality patterns in Europe: estimates for 40 countries in 2012 [Internet]. 2013 [Actualizado 2013; citado 8 de marzo de 2024]. Disponible en: http://eco.iarc.fr/eucan/Cancer.aspx?Cancer=20

 

ANEXO 4. INCIDENCIA Y MORTALIDAD DEL MELANOMA EN LAS MUJERES:

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Fuente: Worl Health Organization. Cancer incidence and mortality patterns in Europe: estimates for 40 countries in 2012 [Internet]. 2013 [Actualizado 2013; citado 8 de marzo de 2024]. Disponible en: http://eco.iarc.fr/eucan/Cancer.aspx?Cancer=20

 

ANEXO 5. REGLA DEL ABCDE PARA LA DETECCIÓN DEL MELANOMA:

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Fuente: Tsao H, Olagazasti JM, Cordoro KM, Brewer JD, Taylor SC, Bordeaux JS, et al. Early detection of melanoma, reviewing the ABCDEs. Am Acad Dermatol. 2015 Apr; 72 (4): 717-723.

 

ANEXO 6. CLASIFICACIÓN DEL MELANOMA SEGÚN LA AMERICAN JOINT COMMITTE ON CANCER (AJCC):

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Fuente: Sánchez-Sánchez R, Serrano-Falcón C, Rebollo Aguirre AC. Diagnóstico por imagen en dermatología: utilidad de la tomografía por emisión de positrones. Tomografía computarizada en el melanoma cutáneo. Actas Dermosifiliogr. 2015; 106 (1):29-34.

 

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