Trastorno de personalidad límite con conductas autolesivas y tratamiento combinado con terapia dialéctico-conductual (DBT) intensiva y seguimiento enfermero en entorno hospitalario

27 noviembre 2025

 

AUTORES

  1. Paula García Ozcoz. Unidad de Psiquiatría Hospital Reina Sofía, Tudela. Navarra, España.
  2. Ana Guajardo Iguaz. Unidad de Psiquiatría Hospital Reina Sofía, Tudela. Navarra, España.
  3. Laura Llovera García. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica A del Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  4. María Camats Artaso. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica A del Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  5. Sandra Oliver Hernández. Unidad Psiquiatría Hospital Reina Sofía Tudela. Navarra, España.
  6. Rocío Esteve Ibáñez. Centro de Salud Mental Lezkairu. Pamplona, Navarra, España.

 

RESUMEN

Se presenta el caso de una mujer de 24 años ingresada en unidad de agudos tras intento autolesivo en contexto de ruptura afectiva y crisis emocional intensa. La paciente presentaba un patrón persistente de inestabilidad emocional, impulsividad y temor al abandono, compatible con trastorno de personalidad límite (TPL). Durante su hospitalización recibió intervención psicoterapéutica breve basada en principios de terapia dialéctico-conductual (DBT) adaptada al entorno hospitalario, combinada con abordaje farmacológico de soporte y un programa estructurado de cuidados de enfermería enfocado en la validación emocional, la observación de riesgo y la regulación conductual. La evolución fue favorable, con reducción de conductas autolesivas, mejor manejo de la ansiedad y fortalecimiento de la alianza terapéutica. Este caso destaca la importancia del rol enfermero dentro del modelo DBT y la relevancia del entorno hospitalario como espacio de contención y aprendizaje emocional.

PALABRAS CLAVE

Trastorno de personalidad límite; terapia dialéctico-conductual; hospitalización psiquiátrica; autolesiones; enfermería.

ABSTRACT

We present the case of a 24-year-old woman admitted to an acute psychiatric unit following a self-harm attempt triggered by a romantic breakup and intense emotional crisis. The patient exhibited a long-standing pattern of emotional instability, impulsivity, and fear of abandonment consistent with borderline personality disorder (BPD). During hospitalization, she received short-term psychotherapy based on dialectical behavior therapy (DBT) principles adapted to inpatient settings, combined with supportive pharmacological treatment and a structured nursing care plan focused on emotional validation, risk observation, and behavioral regulation. Clinical evolution was favorable, with reduction in self-harming behaviors, improved anxiety management, and reinforcement of therapeutic alliance. This case emphasizes the key role of nursing within the DBT framework and the hospital environment as a space for containment and emotional learning.

KEY WORDS

Borderline personality disorder; dialectical behavior therapy; inpatient psychiatry; self-harm; nursing.

INTRODUCCIÓN

El trastorno de personalidad límite (TPL) se caracteriza por un patrón persistente de inestabilidad afectiva, impulsividad, alteración de la autoimagen y relaciones interpersonales intensas y caóticas¹. Se estima una prevalencia del 1-2% en población general, con predominio femenino y alta comorbilidad con trastornos afectivos y ansiosos². Hasta el 75% de los pacientes presenta conductas autolesivas o intentos de suicidio a lo largo de su vida³.

La hospitalización en estos casos suele producirse en momentos de crisis aguda, donde el riesgo autolítico y la desregulación emocional requieren contención intensiva⁴,7. Sin embargo, la estancia hospitalaria no debe limitarse al control del riesgo, sino que puede convertirse en un entorno terapéutico estructurado que promueva la regulación emocional y la adquisición de habilidades conductuales⁵.

La terapia dialéctico-conductual (DBT), desarrollada por Linehan, es la intervención de referencia para el tratamiento del TPL5,⁶. Su modelo integra elementos cognitivo-conductuales con principios de aceptación y mindfulness, buscando equilibrar la validación emocional con el cambio conductual⁷. En unidades hospitalarias, la DBT se adapta mediante programas breves centrados en el entrenamiento en habilidades básicas: regulación emocional, tolerancia al malestar, efectividad interpersonal y mindfulness⁸.

El rol de enfermería es esencial dentro de este enfoque: el personal de enfermería actúa como mediador constante en la contención emocional, promotor de habilidades DBT y facilitador del vínculo terapéutico⁹. Las intervenciones enfermeras basadas en la validación y la observación sistemática del riesgo contribuyen significativamente a reducir la frecuencia de las autolesiones y mejorar la confianza del paciente en el equipo8,¹⁰.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de una mujer de 24 años, sin pareja estable, estudiante universitaria, con antecedentes de inestabilidad emocional desde la adolescencia. Sin patología médica relevante. Antecedente de intento autolesivo previo (cortes superficiales en antebrazos) hace un año.

Ingresa por intento autolesivo mediante ingesta medicamentosa leve tras ruptura afectiva y discusión con su pareja. Fue trasladada por familiares al servicio de urgencias, donde se estabilizó hemodinámicamente y se indicó ingreso psiquiátrico para contención y valoración integral.

En la exploración inicial la paciente se encuentra consciente, colaboradora, llanto intermitente, discurso acelerado centrado en sentimientos de vacío y abandono. Refirió “no querer morir, sino dejar de sufrir”. Negó ideas suicidas activas en el momento, aunque persistía pensamiento autodestructivo.

Diagnóstico provisional: trastorno de personalidad límite en fase aguda de descompensación emocional.

Intervención terapéutica inicial: ingreso en unidad de agudos bajo observación continua. Se instauró tratamiento farmacológico con sertralina 100 mg/día y quetiapina 100 mg nocturna como apoyo para el sueño y control de impulsividad.

Durante los primeros días el paciente se mostraba irritable, con llanto fácil y ambivalencia respecto al ingreso. Se realizaron intervenciones enfermeras centradas en la validación emocional (“entiendo que te sientas así”) y establecimiento de límites conductuales claros. Se iniciaron sesiones diarias de mindfulness guiado y se elaboró un contrato de seguridad.

La paciente participó en grupos DBT de regulación emocional y tolerancia al malestar. Refirió sentirse “menos impulsiva”, aunque aparecieron episodios de llanto intenso tras llamadas familiares. El personal de enfermería aplicó técnicas de distracción conductual y entrenamiento en respiración diafragmática.

Pasados unos días presentó mejoría parcial; comenzó a identificar desencadenantes de las autolesiones (“cuando me siento ignorada o sola”). Se reforzó su capacidad de verbalización emocional y se implementó el registro diario de emociones (escala del 1 al 10). Enfermería reforzó conductas adaptativas mediante feedback positivo inmediato.

Evolucionó sin nuevos impulsos autolesivos. Participó activamente en talleres de habilidades interpersonales y solicitó mantener seguimiento ambulatorio DBT. Mostró mayor introspección y aceptación del ingreso como experiencia útil.

Tras 15 días de hospitalización, la paciente fue dada de alta con notable mejoría emocional, adherencia al tratamiento y compromiso de seguimiento en programa DBT ambulatorio.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

El caso ilustra la utilidad del modelo DBT adaptado al entorno hospitalario, que permite intervenir de forma intensiva sobre la regulación emocional en fases de crisis. La hospitalización ofrece una oportunidad para instaurar rutinas de autocontrol y fortalecer la alianza terapéutica, aspectos esenciales en el tratamiento del TPL1,².

La DBT ha demostrado reducir significativamente las conductas autolesivas y las rehospitalizaciones en comparación con terapias estándar³. Sus pilares —mindfulness, regulación emocional, tolerancia al malestar y efectividad interpersonal— actúan sobre los principales déficits emocionales del TPL⁴.10.

Desde el punto de vista neurobiológico, la desregulación emocional en el TPL se asocia con hiperreactividad de la amígdala y disfunción del córtex prefrontal, regiones implicadas en el control de impulsos⁵. La práctica repetida de mindfulness y técnicas de tolerancia al malestar puede modular estos circuitos y mejorar la regulación afectiva⁶.

El tratamiento farmacológico, aunque no específico, puede ser útil como apoyo en fases agudas (ISRS y antipsicóticos atípicos de baja dosis), priorizando siempre la intervención psicoterapéutica y psicoeducativa⁷.9.

A través de la validación emocional, la observación continua y el refuerzo positivo, las enfermeras lograron canalizar las crisis sin recurrir a medidas coercitivas⁸. La aplicación sistemática de principios DBT por parte del personal de enfermería —como la aceptación radical y el equilibrio entre límites y comprensión— fomenta la seguridad emocional del paciente y la consolidación de nuevas habilidades conductuales.

En conclusión, la combinación de DBT intensiva y cuidados enfermeros estructurados en el entorno hospitalario constituye una herramienta eficaz para abordar crisis autolesivas en pacientes con TPL. La integración del enfoque emocional y conductual permitió la estabilización del cuadro y la adquisición de estrategias adaptativas duraderas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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