Trastornos de la conducta alimentaria: aspectos clínicos, evaluación y tratamiento

14 abril 2026

AUTORES

  1. Lucas Santiago Piñeiro. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
  2. Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Marina Guarch Oncins. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen un importante problema de salud pública debido a su elevada prevalencia, inicio temprano y significativa morbimortalidad. Entre ellos, la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa destacan por su impacto físico, psicológico y social, afectando principalmente a mujeres adolescentes y adultas jóvenes.

El objetivo de este trabajo es describir las características clínicas de los principales trastornos de la conducta alimentaria, los instrumentos utilizados para su evaluación y los tratamientos con mayor evidencia de eficacia, a partir de una revisión de la literatura científica reciente.

Los resultados indican que el diagnóstico debe basarse en una evaluación clínica integral apoyada por instrumentos de cribado y evaluación como el SCOFF, EAT, EDI o BITE. En cuanto al tratamiento, la psicoterapia constituye el pilar fundamental dentro de un abordaje multidisciplinar que integra intervenciones médicas y nutricionales, reservándose la farmacoterapia principalmente para el manejo de comorbilidades. La detección precoz y una intervención especializada resultan esenciales para mejorar la evolución clínica y reducir el impacto a largo plazo.

PALABRAS CLAVE

Trastornos de la conducta alimentaria, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, psicoterapia, diagnóstico.

ABSTRACT

Eating disorders (EDs) represent a major public health concern due to their high prevalence, early onset, and significant morbidity and mortality. Among them, anorexia nervosa and bulimia nervosa are particularly relevant because of their physical, psychological, and social impact, mainly affecting adolescent and young adult women.

The aim of this study is to describe the clinical characteristics of the main eating disorders, the instruments used for their assessment, and the treatments with the strongest evidence of effectiveness, based on a review of the recent scientific literature.

Results indicate that diagnosis should rely on a comprehensive clinical assessment supported by screening and evaluation tools such as SCOFF, EAT, EDI, and BITE. Regarding treatment, psychotherapy constitutes the cornerstone of management within a multidisciplinary approach that integrates medical and nutritional interventions, while pharmacotherapy is mainly reserved for the treatment of comorbid conditions. Early detection and specialized intervention are essential to improve clinical outcomes and reduce long-term impact.

KEY WORDS

Eating disorders, anorexia nervosa, bulimia nervosa, psychotherapy, diagnosis.

INTRODUCCIÓN

Los trastornos de la conducta alimentaria se han convertido en un importante problema sanitario y social, debido en gran medida tanto por su impacto negativo sobre la calidad de vida, su alta mortalidad y su elevada prevalencia en nuestra sociedad. Dentro de los trastornos mentales, los TCA se encuentran entre aquellos con mayor mortalidad asociada, estimándose una tasa de aproximadamente el 5% por década1.

Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos se caracterizan por una alteración persistente de los patrones alimenticios que conlleva una modificación en el consumo o la absorción de los alimentos, produciendo un deterioro clínicamente significativo a nivel físico, psicológico y psicosocial¹.

La mayor prevalencia de estos trastornos la encontramos en la población joven, encontrándonos grandes diferencias en función de la edad y el sexo. En concreto, es entre las mujeres que se encuentran entre la adolescencia y la adultez joven en donde encontramos las mayores tasas de prevalencia. En Europa, estas tasas llegan al 2,2% en población general, encontrándonos con frecuencia trastornos comorbidos2.

Debido a la elevada frecuencia y prevalencia, su inicio temprano y las graves consecuencias que tanto a nivel físico como psicológico pueden acarrear, resulta prioritario tanto un adecuado diagnóstico como una intervención precoz y especializado por parte de los profesionales sanitarios para optimizar sus posibilidades de recuperación.

OBJETIVO

Analizar y describir las características clínicas de los principales trastornos de la conducta alimentaria según las guías diagnósticas vigentes, así como identificar los instrumentos más utilizados para su evaluación y los tratamientos que han demostrado eficacia.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión bibliográfica de artículos disponibles en las bases de datos Pubmed, Dialnet, Scielo y Elsevier España. Se seleccionaron aquellos artículos escritos en español y publicados entre 2021 y 2026. Asimismo, se han revisado los principales manuales diagnósticos internacionales, guías de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud y documentos publicados por organismos sanitarios oficiales.

RESULTADOS

Según los principales manuales diagnósticos internacionales, los trastornos de la conducta alimentaria constituyen un grupo heterogéneo de entidades clínicas. Desde el punto de vista clasificatorio, el DSM-5-TR los incluye dentro de la categoría de Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos¹, mientras que, por su parte, la CIE-11 los engloba en la categoría de Trastornos del comportamiento alimentario³.

En el presente trabajo se abordan específicamente los dos diagnósticos más representativos de esta categoría: la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.

La anorexia nerviosa se caracteriza por una restricción persistente de la ingesta que conduce a un peso significativamente bajo en relación con la edad, el sexo y el desarrollo del individuo. Esta restricción se acompaña de un miedo intenso a ganar peso y de conductas mantenidas destinadas a evitar la ganancia ponderal, junto con una alteración en la percepción de la imagen corporal y una sobrevaloración del peso y la figura en el autoconcepto¹,³.

Por su parte, la bulimia nerviosa se caracteriza por la presencia de atracones repetidos en donde se ingieren grandes cantidades de comida en un corto periodo de tiempo. Estos episodios suelen ir acompañados por la sensación de pérdida de control por parte del sujeto. Así mismo, es frecuente que, tras el atracón, la persona ponga en marcha conductas compensatorias inapropiadas como pueden ser los vómitos autoinducidos, la realización de ejercicio físico intenso, el ayuno prolongado o el uso de diuréticos. A diferencia de la anorexia, en donde el peso es por definición significativamente bajo, en la bulimia nerviosa este puede estar en los rangos esperables o incluso por encima¹˒³.

Los TCA suelen iniciarse en la adolescencia, aunque se observa un incremento progresivo de casos con inicio en la adultez e incluso en la infancia. Entre los principales grupos de riesgo destacan las mujeres adolescentes y jóvenes². Desde el punto de vista psicológico, la insatisfacción corporal constituye uno de los predictores más consistentes, especialmente en mujeres, asociándose a baja autoestima, afecto negativo e interiorización del ideal de delgadez. A ello se suman factores individuales —como pueden ser determinados rasgos de personalidad, un índice de masa corporal elevado, dificultades emocionales o ciertas patologías médicas— y factores sociales, entre los que se incluyen actividades con elevada presión estética, ciertas dinámicas familiares y la influencia del grupo de iguales, actualmente amplificada por el uso de redes sociales⁴.

El diagnóstico de los TCA debe realizarse desde un enfoque integral, evitando basarse exclusivamente en el recuento de síntomas y priorizando la valoración clínica global. La entrevista clínica constituye la herramienta fundamental, pudiendo complementarse con pruebas psicométricas específicas.

De acuerdo con la Guía NICE, la evaluación debe ser exhaustiva y se han de incluir aspectos físicos, psicológicos y sociales, así como una valoración detallada del riesgo personal⁵. La evaluación combina cuestionarios autoadministrados y entrevistas semiestructuradas, junto con la exploración de comorbilidades clínicas y hábitos relacionados. Hay que tener en cuenta que, aunque los cuestionarios son instrumentos rápidos y de bajo coste, no tienen valor diagnóstico por sí mismos y deben interpretarse con cautela⁶.

Entre los instrumentos específicos más utilizados se encuentran el Eating Attitudes Test (EAT), pensado para detectar actitudes y conductas asociadas a la anorexia, el Eating Disorder Inventory (EDI), que evalúa síntomas y rasgos psicológicos asociados a los TCA, el Bulimia Test-Revised (BULIT) y el Bulimic Investigatory Test, Edinburgh (BITE), centrados en la detección de sintomatología bulímica, el SCOFF, como herramienta breve de cribado muy utilizado en atención primaria, y el ACTA/ABOS, cuestionario autoinformado validado en población española⁶.

En cuanto al tratamiento, los objetivos principales del mismo incluyen la normalización del peso y del estado nutricional, el abordaje de posibles complicaciones físicas, el aumento de la motivación para el cambio, la modificación de distorsiones cognitivas, el tratamiento de trastornos comórbidos, el cambio en la dinámica familiar y la prevención de recaídas⁷.

El abordaje terapéutico de los trastornos de la conducta alimentaria debe basarse en un modelo biopsicosocial, integrando intervenciones médicas, psicológicas y sociales en su tratamiento. Según la Guía de Práctica Clínica del SNS, la psicoterapia constituye el pilar fundamental del tratamiento, no habiéndose observado una mayor eficacia de un enfoque o modelo psicoterapéutico sobre otro. Aquellos modelos que se han mostrado eficaces para el tratamiento de los TCA son la terapia cognitivo-conductual, la terapia familiar sistémica, la terapia psicodinámica y la terapia de conducta. La intervención nutricional y el seguimiento clínico frecuente son primordiales para prevenir complicaciones médicas. Por su parte, la farmacoterapia se reserva para el tratamiento de sintomatología habitualmente comórbida con los TCA, como pueden ser sintomatología ansiosa o depresiva. Asimismo, se hace necesario adaptar el tratamiento a las necesidades individuales de cada persona, teniendo en cuenta la fase tratamiento y recuperación en la que se encuentra, la edad y contexto familiar, asi como el mantener una monitorización continuada6.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN

Los trastornos de la conducta alimentaria, particularmente la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, representan entidades clínicas complejas y heterogéneas, con inicio frecuente en la adolescencia, siendo especialmente prevalentes en mujeres jóvenes. Su etiología responde a la interacción de factores individuales y socioculturales, entre los que destacan la insatisfacción corporal, los ideales estéticos de delgadez y la influencia del entorno social.

El diagnóstico requiere una evaluación clínica integral, apoyada en entrevistas estructuradas y herramientas psicométricas validadas, que permitan una adecuada detección y seguimiento de la clínica presentada. En cuanto al tratamiento, la evidencia disponible respalda un abordaje multidisciplinar, en el que la psicoterapia constituye el pilar fundamental, complementada por intervenciones médicas, nutricionales y, cuando procede, farmacológicas.

En conjunto, la evaluación y el manejo de los TCA deben basarse en estrategias individualizadas, coordinadas entre diferentes disciplinas y sustentadas en la evidencia científica, con el objetivo de mejorar la adherencia terapéutica, reducir el riesgo de complicaciones y minimizar el impacto físico y psicológico a largo plazo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Asociación Estadounidense de Psiquiatría. DSM-5-TR® Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales: texto revisado [título en español]. 5ª ed. Buenos Aires/Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2023. ISBN: 9788411060721
  2. Arija-Val V, Santi-Cano MJ, Novalbos-Ruiz JP, Canals J, Rodríguez-Martín A. Caracterización, epidemiología y tendencias de los trastornos de la conducta alimentaria. Nutr Hosp. 2022,39(Supl 2):8-15. doi:10.20960/nh.04173
  3. Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), 11.ª revisión [Internet]. Ginebra: OMS, 2022 [citado 2026 Ene 13]. Disponible en: https://icd.who.int/es
  4. Canals J, Arija-Val V. Factores de riesgo y estrategias de prevención en los trastornos de la conducta alimentaria. Nutr Hosp. 2022,39(5):16-26. doi:10.20960/nh.04174.
  5. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Eating disorders: recognition and treatment (NICE guideline NG69). Londres: NICE, 2017. Actualizada en 2024.
  6. Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria. Madrid: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2019. Guías de Práctica Clínica en el SNS: GuíaSalud.
  7. Fernández Hermida JR, Amigo Vázquez I. Trastornos de la conducta alimentaria. En: Pérez Álvarez M, Fernández Hermida JR, Fernández Rodríguez C, Amigo Vázquez I, eds. Guía de tratamientos psicológicos eficaces. Vol. I: adultos. Madrid: Ediciones Pirámide, 2008. p. 341-372.

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