Trastornos de la conducta alimentaria: pica. Artículo monográfico

28 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Ana Gonzalvo Ochando. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.
  2. Jesús Javier Casado Moreno. Enfermero Centro de rehabilitación psicosocial Nuestra señora del Pilar de Zaragoza, España.
  3. Eloy Bueno Tapia. Enfermero Centro de Salud Barrio Jesús de Zaragoza, España.
  4. Leire Cerdera Moros. Enfermera Hospital Reina Sofía de Tudela, España.
  5. Claudia Feria Delgado. Enfermera Centro de Salud Barrio Jesús de Zaragoza, España.
  6. Víctor Bosque Blasco. Enfermero Centro de Salud de Alcañiz, España.

 

RESUMEN

Los trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos (TCAIA), tradicionalmente denominados trastornos de la conducta alimentaria (TCA), son un grupo de trastornos psiquiátricos multietiológicos, que presentan una creciente incidencia y prevalencia, así como una asociación con elevadas tasas de morbimortalidad.

El DSM-V engloba dentro de los TCAIA los siguientes trastornos: Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN), Trastorno por atracón, pica, trastorno de rumiación y trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos.

La pica es un TCAIA caracterizado por el consumo de sustancias no alimentarias durante al menos un mes en personas mayores de 2 años, que no puede explicarse por prácticas culturales y que no se da únicamente en el contexto de otro trastorno psiquiátrico. El diagnóstico se establece en función de los criterios incluidos en la quinta edición del MSD.

Actualmente, este trastorno continúa siendo muy desconocido y es preciso el desarrollo de investigaciones que consigan determinar su etiología y prevalencia, pues las complicaciones asociadas son múltiples, principalmente a nivel digestivo, y potencialmente mortales en determinados casos.

En cuanto al tratamiento, aún si no se ha establecido un tratamiento determinado a seguir, la actuación terapéutica más habitual es la combinación de farmacología con terapia psicológica.

PALABRAS CLAVE

Pica, trastornos de alimentación y de la ingestión de alimentos, educación en salud.

ABSTRACT

Eating and food intake disorders (ED), traditionally referred to as eating disorders (ED), are a group of multi-etiological psychiatric disorders with an increasing incidence and prevalence, as well as an association with high morbidity and mortality rates.

The DSM-V encompasses the following disorders within the TCAIA: Anorexia Nervosa (AN), Bulimia Nervosa (BN), Binge Eating Disorder, pica, rumination disorder and food avoidance/restriction disorder.

Pica is a Binge Eating Disorder characterized by the consumption of non-food substances for at least one month in persons older than 2 years, which cannot be explained by cultural practices, and which does not occur solely in the context of another psychiatric disorder. The diagnosis is established on the basis of the criteria included in the fifth edition of the DSM.

Currently, this disorder remains largely unknown, and research is needed to determine its etiology and prevalence, as the associated complications are multiple, mainly at the digestive level, and potentially fatal in certain cases.

As for treatment, even if no specific treatment has been established, the most common therapeutic action is the combination of pharmacology with psychological therapy.

KEY WORDS

Pica, feeding and eating disorders, health education.

DESARROLLO DEL TEMA

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), actualmente denominados trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos (TCAIA), son un grupo de trastornos psiquiátricos en cuyo desarrollo intervienen múltiples factores genéticos, psicológicos y socioculturales1,2. El DSM-V los ha definido como aquellos trastornos caracterizados por alteraciones prolongadas en el tiempo en la alimentación o la conducta relacionada con la alimentación, que alteran el consumo o la absorción de alimentos, deteriorando de forma significativa la salud física, psíquica y/o social3.

La prevalencia e incidencia de estos trastornos es alta y está en aumento, especialmente en la adolescencia, aunque cada vez son más los casos diagnosticados en población pediátrica. Así mismo, estos están asociados a elevadas tasas de morbimortalidad, por lo que es preciso incidir en la prevención primaria, la detección precoz y el abordaje terapéutico multidisciplinar1,2.

La primera versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) que incluye los TCA fue la tercera, publicada en el año 1980. Desde esta versión hasta la última publicada en 2013, el DSM-V, se han producido diferentes cambios en cuanto a la clasificación, los trastornos incluidos e incluso el nombre, Trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que en esta última versión fue sustituido por Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCAIA)4.

De esta forma, los trastornos que actualmente quedan englobados bajo la denominación TCAIA son: Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN), Trastorno por atracón, pica, trastorno de rumiación y trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos. Los últimos cuatro, incluyendo la pica, en la edición anterior formaban parte de una misma categoría denominada Trastorno de la Conducta Alimentaria No Especificado (TCA-NE)5.

Mientras que la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa son los TCAIA más frecuentes y con ello, los más ampliamente estudiados, la pica y el trastorno de rumiación permanecen siendo entidades muy desconocidas.

DEFINICIÓN:

La pica es un tipo de trastorno de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos que se caracteriza por el consumo prolongado en el tiempo de sustancias que no son alimenticias ni nutritivas. Estas sustancias pueden ser diversas, incluyendo tierra (geofagia), piedras (litofagia), hielo (pagofagia), cabello (tricofagia), heces (coprofabia), tiza, cenizas (estactofagia), papel (paperofagia) y madera (xilofagia), entre otras6,7.

El nombre del trastorno deriva del latin “pica pica” o urraca, a la que se relaciona con el consumo de sustancias distintas a alimentos7.

 

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS Y DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico se establece en función de los criterios expuestos en el DSM V. Este determina que el consumo de sustancias no alimentarias debe tener una duración mínima de un mes. Además, el diagnóstico no puede establecerse en menores de 2 años, en los que el consumo de sustancias no alimentarias podría conformar parte del desarrollo del niño, durante el cual es habitual llevarse objetos a la boca. Otro de los criterios que debe estar presente es que el consumo de estas sustancias no responda a prácticas culturales. Por último, se debe descartar que este consumo de sustancias no alimentarias se produzca únicamente por su confluencia con otras enfermedades y trastornos psiquiátricos8. En este sentido, hay que destacar que la pica es el único TCAIA que puede diagnosticarse en pacientes que presentan un diagnóstico previo de otro TCAIA3.

Como se ha mencionado anteriormente, en las distintas actualizaciones del DSM, se han producido diversas modificaciones en torno a los TCAIA. En lo que a la pica se refiere, una de las principales modificaciones se produjo en la última edición del manual, al eliminar la categoría de trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria de la infancia y la niñez, que incluía, además de la pica, el trastorno por rumiación y de la ingestión de alimentaria de la infancia o la niñez. Esto posibilita el diagnóstico y el conocimiento del trastorno en las diferentes etapas de la vida4.

Establecer el diagnóstico no es sencillo, sobre todo al tratarse de una conducta que puede resultar vergonzosa admitir y, es por esto que, en más de una cuarta parte de los pacientes, el diagnóstico no se establece hasta que es precisa asistencia médica por algún tipo de complicación7.

 

EPIDEMIOLOGÍA:

La epidemiología continúa siendo muy desconocida y los estudios disponibles presentan tasas de prevalencia dispares probablemente por las características de la población diana escogida en cada uno4. Algunas poblaciones consideradas más vulnerables son las siguientes: gestantes, población pediátrica mayor de 2 años y personas diagnosticadas con autismo7.

ETIOLOGÍA:

Su etiología se desconoce actualmente5. Una de las hipótesis planteadas son las deficiencias de hierro y zinc. Otras patologías asociadas son la enfermedad renal crónica, la celiaquía, las hemoglobinopatías y otras patologías psiquiátricas9. Estas hipótesis, sin embargo, no consiguen dar explicación a todos los pacientes diagnosticados7.

COMPLICACIONES:

La ingesta de sustancias no alimentarias presenta múltiples complicaciones potenciales. A nivel digestivo pueden darse obstrucciones y perforaciones digestivas, peritonitis, bezoares y alteraciones de la absorción de nutrientes7. Las complicaciones abdominales agudas son el tipo de complicación asociada a mayor mortalidad10.

Otra posible complicación son las intoxicaciones por diferentes sustancias. Las más frecuentes son aquellas producidas por la ingesta de plomo, aunque pueden darse debido a la ingestión de otras como el mercurio, el fósforo o el cobre10.

Las infecciones parasitarias son una complicación asociada principalmente a la coprofagia. La pica puede también generar alteraciones de los niveles séricos de calcio, potasio, hierro y cobre, así como déficits vitamínicos y/o nutricionales10.

Durante la gestación, la ingesta de sustancias no alimenticias puede generar efectos adversos neonatales, entre los que se encuentran los siguientes: prematuridad, bajo peso al nacer y disminución del perímetro cefálico, e incluso la muerte9.

TRATAMIENTO:

El principal objetivo del tratamiento es que el paciente cese de ingerir sustancias no alimentarias. Este puede llevarse a cabo de forma ambulatoria, salvo en aquellos casos donde la ingestión suponga un riesgo físico importante o bien no haya una comprensión compleja de la patología6.

No existe un tratamiento determinado establecido. El equipo profesional que brinde atención al paciente deberá ser multidisciplinar. Una de las principales opciones es la combinación de farmacología con terapia psicológica (terapia psicoeducativa, terapia cognitivo-conductual, participación en grupos de apoyo)7. Desafortunadamente más de un tercio de los pacientes sufren recaídas10.

 

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