Trastornos de la conducta alimentaria y evolución durante el embarazo y posparto

16 abril 2024

AUTORES

  1. Celia Sánchez Álvarez. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Adela Villarreal Pellegero. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Carlota Enguita Guinovart. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Ana María García-Belenguer Montón. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Sara Gimeno Sanjuan. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Ana Del Valle Rodríguez Delgado. Matrona Hospital Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

Objetivo: Conocer los principales trastornos de la conducta alimentaria y su impacto durante el embarazo y el posparto.

Métodos: Se realizó una búsqueda bibliográfica durante el mes de septiembre y octubre 2023, y se seleccionaron un total de 7 estudios que cumplían con los criterios establecidos.

Conclusiones: La prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria es del 7% durante el embarazo. Se caracteriza por una alteración de los patrones alimenticios que no fomentan el embarazo saludable. Existe un mayor riesgo de desarrollar complicaciones durante el embarazo y el puerperio, por lo que deben de considerarse de alto riesgo y aumentar el control y la frecuencia de las visitas a los distintos centros sociosanitarios. El enfoque de tratamiento debe de realizarse de manera multidisciplinaria. posparto, apoyar

PALABRAS CLAVE

Embarazo, trastornos de la conducta alimentaria, anorexia, bulimia, posparto, lactancia.

ABSTRACT

Objective: To know the main eating behavior disorders and their impact during pregnancy and postpartum.

Methods: A bibliographic search was carried out during the month of September and October 2023, and a total of 7 were selected that met the established criteria.

Conclusions: The prevalence of eating disorders is 7% during pregnancy. It is characterized by an alteration in eating patterns that do not promote a healthy pregnancy. There is a greater risk of developing complications during pregnancy and the puerperium, so they should be considered high risk and increase the control and frequency of visits to the different health centers. The treatment approach must be carried out in a multidisciplinary manner. postpartum, support.

KEY WORDS

Pregnancy, eating disorders, anorexia, bulimia, postpartum, lactation.

INTRODUCCIÓN

Los trastornos de la conducta alimentaria, también conocidos por sus siglas, TCA, son según el DSM-V un grupo de enfermedades entre las cuales destacan: la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón entre otras. Se caracterizan por una alteración en los patrones normales de conducta respecto a la alimentación, obsesión con el peso y la imagen corporal y las dietas, lo que puede llegar a causar graves daños en la salud física y el funcionamiento psicosocial de estas personas1.

La anorexia nerviosa, se caracteriza por la falta de interés o evitación en el consumo de alimentos, que impide la correcta nutrición. Normalmente conlleva, pérdida de peso significativa, déficit en nutrientes esenciales, alteración en la propiocepción corporal y problemas psicosociales. La bulimia nerviosa en contra de la anorexia se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, que consiste en la ingestión en un tiempo límite de una cantidad superior a la normal con sensación de falta de control, asociado a comportamientos compensatorios para evitar el aumento de peso. El trastorno por atracón es similar a la bulimia, pero sin la conducta compensatoria recurrente1.

La aparición de este tipo de trastornos es más frecuente en la adolescencia y edad adulta temprana2. Según nuevos estudios epidemiológicos, se ha estimado que la prevalencia de presentar un TCA ha aumentado hasta un 5-10% de la población femenina en edad fértil2,3.

JUSTIFICACIÓN

Durante el embarazo se producen cambios corporales para la preparación al parto, como un aumento de las necesidades calóricas, un aumento en el peso, y redistribución de la grasa corporal que se acumula en mamas y abdomen. Todo ello puede conllevar un aumento de estrés y ansiedad en las mujeres embarazadas con especial atención a aquellas con trastornos de la conducta alimentaria presentes o pasados2,3. Así mismo, deben de ser capaces de afrontar diferentes aspectos y cambios emocionales que se producirán durante el embarazo para la preparación del camino a la maternidad2.

El embarazo se considera según varios autores, como un periodo vulnerable para aquellas mujeres que presentan un TCA, por la dificultad de adaptación a los cambios corporales que se producen durante este periodo3,5. La prevalencia de la aparición de estos trastornos durante el periodo del embarazo se ha estimado hasta en un 7.5% de las embarazadas. Un estudio realizado en Brasil mostró una prevalencia de hasta un 17,3% de mujeres embarazadas con patrones de atracones asociados en la mayoría de los casos a ansiedad y alteraciones anímicas5.

Además, los trastornos alimentarios que se manifiestan durante el embarazo se han visto asociados a malos resultados maternos y fetales, entre los cuales, incluyen un aumento en los abortos espontáneos, partos prematuros, crecimiento intrauterino retardado (CIR), o malformaciones fetales3.

OBJETIVOS

General:

Conocer los principales trastornos de la conducta alimentaria y su impacto durante el embarazo y el posparto.

Específicos:

  • Conocer los diferentes trastornos de la conducta alimentaria.
  • Profundizar sobre el impacto de los TCA en el embarazo y la lactancia.
  • Revisar la información sobre el abordaje de los TCA durante el embarazo y posparto.

 

MATERIAL Y MÉTODO

Para la realización de este trabajo de investigación, se ha llevado a cabo una revisión de trabajos de investigación dedicados a los TCA durante el embarazo, varias revisiones sistemáticas y el DSM-V de psiquiatría.

La búsqueda se llevó a cabo durante el mes de septiembre y octubre de 2023. Se buscaron los estudios en diferentes bases de datos como PubMed y la Biblioteca Cochrane.

Se establecieron una serie de criterios de inclusión y exclusión para la selección de los artículos como, fecha límite de publicación no superior a 5 años, artículos en español, inglés y francés, y artículos de texto libre. Se analizaron así mismo las referencias de los artículos seleccionados para poder rescatar otros estudios relevantes. Finalmente, de todos los artículos revisados, se escogieron un total de 6 estudios para la realización del trabajo de investigación.

Las palabras clave en la búsqueda fueron las siguientes: trastornos de la conducta alimentaria, embarazo, posparto, enfermedades de salud mental. Se usaron mediante las siguientes ecuaciones de búsqueda: ‘Woman fertility’ AND ‘nutrition’; ‘Woman fertility’ AND ‘MedDiet’; ‘fertility treatment’ AND ‘nutrition’; ‘fertility’ AND ‘pesticides’.

DESARROLLO

De manera general durante el embarazo se producen una serie de cambios en los patrones de alimentación, puede aparecer aumento o disminución del hambre, cambios en las preferencias dietéticas, aversión por algunos alimentos, náuseas y vómitos… Estos cambios son considerados normales en el contexto del embarazo, por lo que podrían enmascarar ciertos síntomas comunes con los TCAs. Algunos de estos síntomas, considerados característicos de los TCAs durante el embarazo fueron los siguientes: consumo dietético que no favorece la evolución de un embarazo de manera saludable, conductas dietéticas como contaje de calorías, inflexibilidad y rigidez con la dieta, ayuno o compensación de comidas, productos sustitutivos, obsesión con el peso, uso de comida para lidiar con emociones, vómitos autoinducidos, obsesión con el ejercicio incluso en contra de recomendaciones médicas, uso de laxantes y diuréticos para mantener el peso corporal estable, aumento o pérdida excesiva de peso1,2,4.

Durante el embarazo puede verse hasta en un 40% de las mujeres una preocupación por el aumento del peso4. Esto en mujeres que presentan un TCA puede provocar el empeoramiento de la enfermedad con un aumento de las conductas compensatorias, como los vómitos y el uso de laxantes. Se estima que un 7% de las mujeres embarazadas presentan un trastorno de la conducta alimentaria, pero los estudios indican, que, debido a la dificultad de diagnóstico en esta etapa de la vida de la mujer, el porcentaje podría ser de hasta un 20% de las embarazadas4.

Impacto de los TCA en embarazo y lactancia:

Antes de que se produzca el embarazo, las mujeres que presentan algunos de estos TCAs, pueden presentar problemas no solo mentales si no también físicos que afecten a la fertilidad a corto plazo como pueden ser las disfunciones del ciclo menstrual y alteraciones en la sexualidad. Cuando se consigue un embarazo, los problemas que encontramos pueden dar complicaciones en la madre y en el feto, produciendo unos resultados materno-fetales con peor pronóstico6.

Respecto a los efectos que se producen por la presencia de un TCA en la madre destacarían, una conducta infantilizada, abortos de repetición, se ha relacionado con hiperémesis gravídica, partos pretérminos, preeclampsia, muertes perinatales, fetos grandes en caso de bulimia nerviosa y pequeños en anorexia. Según varios estudios se ha relacionado con un aumento en la tasa de cesáreas y las complicaciones de la intervención quirúrgica. Respecto a las implicaciones a nivel psicológico, los TCAs durante el embarazo, se han relacionado con un empeoramiento de los síntomas, aumentando la preocupación por el aumento del peso y la imagen corporal y las conductas compensatorias4,5,6.

Los efectos que pueden verse en el feto o el recién nacido aparte de presentar una mayor morbi-mortalidad que los de mujeres que no presenten un TCA, podemos encontrarnos recién nacidos con bajo peso al nacimiento, una circunferencia craneal reducida, prematuridad, elevación del riego de microcefalia, anemia, crecimiento intrauterino retardado, peores valores en el test de Apgar y un aumento de la muerte perinatal5,6.

Todos estos efectos, se presentan de manera más pronunciada en mujeres con un TCA presente y activo en el momento del embarazo y el posparto, comparadas con aquellas con un TCA preexistente6.

La lactancia materna según la OMS es la mejor manera que tenemos de alimentar al recién nacido ya que tiene amplios beneficios a nivel de protección y prevención de enfermedades. Se ha relacionado con factores culturales, sociales, económicos, psicológicos, que pueden afectar a la forma en la que la madre alimenta a su recién nacido7.

Respecto a diferentes estudios valorados en la revisión sistemática realizada por Kass A. et al. Al inicio de la lactancia materna después del nacimiento, el porcentaje de madres que inició la LME fue similar al de madres con un trastorno de la conducta alimentaria, aproximadamente el 80% de las encuestadas. Sin embargo, respecto a la lactancia materna exclusiva a los tres y 6 meses, si que se encontraron diferencias significativas en aquellas mujeres con un TCA y en sanas. Las madres con un TCA se encontraban con más dificultades a la hora de mantener la lactancia materna exclusiva7.

Aunque los motivos para el abandono de la lactancia son múltiples, como dolor, cantidad insuficiente de leche, mastitis y otros problemas, los aspectos psicológicos parecen tener un mayor impacto en el abandono de la lactancia7. También es cierto que la evolución de la lactancia materna está mediada por hormonas, que se pueden ver alteradas en casos severos de malnutrición.

Durante el periodo de posparto, la mayoría de las mujeres indicó un ligero rechazo hacia su cuerpo y la necesidad de la pérdida de peso y volver a su peso anterior. Para aquellas pacientes con TCA, es un periodo especialmente difícil y propenso a las recaídas después del parto y al empeoramiento de los síntomas. Así mismo, se ha descrito un aumento en la prevalencia de desarrollo de una depresión posparto en este tipo de pacientes, por lo que se debería de monitorear tanto la parte emocional como la física6,7.

Alimentación durante el embarazo:

Según diversos estudios, realizados en distintos países, se llegó a la conclusión de que la dieta seguida por gestantes con TCA incluía menos carnes y tenía un perfil más vegetariano 5. Las vitaminas y minerales, así como los macronutrientes estaban estables. Se estudió cierto aumento del consumo de cafeína, que podría estar relacionado con el deseo de suprimir el hambre4.

Se debe de recordar que existen influencias según la cultura que pueden promover la aparición de TCAs durante el embarazo. En concreto en la cultura china, es común la restricción de alimentos por la creencia de que pueden afectar al feto y a la madre como por ejemplo consumo de alimentos fríos, húmedos o calientes5.

Es importante que el profesional sanitario a cargo de este tipo de pacientes consiga que lleven una dieta rica en nutrientes que aporte los micro y macronutrientes necesarios para el correcto desarrollo del feto.

Estrategias diagnósticas y de abordaje:

Debido a las numerosas implicaciones de los TCA en el embarazo y durante el posparto, se debe de tener recursos actualizados que ayuden al control y al diagnóstico de esta situación. El enfoque debe de ser multidisciplinario incluyendo, obstetras, matronas, psicólogos, nutricionistas, psiquiatras entre otros. La detección precoz y el tratamiento es fundamental para prevenir las complicaciones que conllevan.

Se han identificado las siguientes barreras percibidas por las mujeres, que han dificultado el diagnóstico y la limitación de la información a los profesionales sanitarios, han sido, el estigma social, falta de oportunidades, sintomatología y conciencia de enfermedad. Las limitaciones que describen los sanitarios según un estudio tipo Delphi para el diagnóstico de los TCA durante la gestación son: restricciones del sistema en cuanto a educación del personal sanitario, el tiempo, actitudes personales, estigma y tabú6.

El diagnóstico debe de realizarse por un profesional de la salud mental a través de los diagnósticos de salud mental del DSM-V, por lo que los profesionales sanitarios que tengan contacto con la mujer embarazada son los indicados para realizar una interconsulta con psiquiatría para un correcto diagnóstico, seguimiento y tratamiento.

Abordaje de los TCA:

Respecto al abordaje de este tipo de enfermedades durante el embarazo, se deberá de monitorizar los hábitos dietéticos, para garantizar una correcta nutrición y crecimiento fetal. Este tipo de pacientes, tienden a la automedicación, por lo que se deberá de incidir en el correcto uso de los medicamentos e informar de aquellos que podrían ser potencialmente dañinos durante el embarazo, como el uso de antidepresivos, litio, benzodiacepinas, diuréticos y uso excesivo de laxantes5.

El control de peso que se hace de manera rutinaria en las visitas de seguimiento de embarazo se deberá hacer de manera respetuosa, se debe de saber que algunas gestantes no desearán saber el peso, a no ser que sea inadecuado y se deban de tomar medidas al respecto.

Los síntomas de los TCA suelen mejorar durante el embarazo por la preocupación por el estado del feto, sin embargo, puede empeorar en el posparto control debe de continuar durante el periodo del posparto, ya que es común que se produzca una recaída tras el nacimiento del recién nacido6. También se ha visto asociado a un aumento de la prevalencia de depresión posparto. Se deberá de hacer seguimiento conjunto con pediatría para valorar la correcta alimentación del recién nacido.

 

CONCLUSIONES

Durante el embarazo se producen una serie de cambios tanto psicológicos como físicos en la mujer, que pueden llevar a síntomas relacionados con los TCAs. Además, según lo explicado anteriormente podemos concluir que los TCA tienen su mayor prevalencia en mujeres en edad fértil, por lo que este grupo poblacional se considera de riesgo para el desarrollo o empeoramiento de un TCA.

Los TCAs durante el embarazo son difíciles de diagnosticar y pueden empeorar la calidad de vida de la mujer y aumentar la morbimortalidad tanto de la madre como del feto. La existencia de estos trastornos además puede aumentar el riesgo de aparición de una depresión posparto en la mujer y presentarse como un obstáculo a la hora de establecer un vínculo entre la madre y el recién nacido.

El diagnóstico de estos trastornos en las mujeres embarazadas o en búsqueda de embarazo se vuelve un reto, ya que se ha descrito que las mujeres con esta enfermedad no hablan de ello con los profesionales sanitarios por diferentes motivos, miedo al estigma, falta de información sobre posibles complicaciones futuras tanto para ellas como para el feto o recién nacido, dificultad para expresar sus necesidades, negación de la enfermedad, poco tiempo en las consultas de atención de los profesionales sanitarios.

Los estudios relacionados con las recaídas de los TCA durante el embarazo son escasos y debido al gran impacto que puede tener en la calidad de vida de la mujer y del feto, es una buena línea de investigación futura, para formar a profesionales, evitar recaídas y realizar un seguimiento más profundo e interdisciplinar de estas mujeres.

 

BIBLIOGRAFÍA

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