Tratamiento de quemaduras. Enfoque desde la atención primaria

7 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Irina Mocanu Gruia. Enfermera en Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
  2. Elena Daniela Serban. TCAE en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
  3. Maria Teresa Vela Benavente. TCAE, Zaragoza.
  4. Roxana Loredana Mocanu Gruia. Enfermera en Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
  5. Cristian Marius Paduraru Constantin. Técnico en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, TCAE en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.

 

RESUMEN

En España, se estima que alrededor de 144,000 personas sufren quemaduras cada año, lo que equivale a aproximadamente 300 casos por cada 100,000 habitantes. Sin embargo, solo el 5% de estos casos necesitan atención hospitalaria1. A continuación, se analiza la importancia del manejo adecuado de las quemaduras en el contexto de la atención primaria, resaltando las diferentes clasificaciones y opciones terapéuticas disponibles, con énfasis en el uso prudente de la sulfadiazina de plata y la elección de apósitos que favorezcan la curación en un ambiente húmedo.

PALABRAS CLAVE

Quemaduras, atención primaria, tratamiento, miel, enfermería.

ABSTRACT

In Spain, it is estimated that around 144,000 people suffer burns each year, which is equivalent to approximately 300 cases per 100,000 inhabitants. However, only 5% of these cases require hospital care1. The importance of adequate management of burns in the context of primary care is analyzed below, highlighting the different classifications and therapeutic options available, with emphasis on the prudent use of silver sulfadiazine and the choice of dressings that promote healing in a humid environment.

KEY WORDS

burns, primary care, treatment, honey, nursing.

DESARROLLO DEL TEMA

Las quemaduras son lesiones cutáneas traumáticas que pueden resultar de la exposición a agentes térmicos, químicos, eléctricos o radiantes. Su manejo adecuado es crucial para prevenir complicaciones y promover una óptima cicatrización. En el contexto de la atención primaria, donde muchos pacientes inicialmente buscan tratamiento, es fundamental que los profesionales de la salud estén bien informados sobre las evidencias y estrategias terapéuticas disponibles.

La piel es un órgano vital que cubre el cuerpo humano y se compone de tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Su función principal es proporcionar una barrera protectora contra los daños causados por diversas fuentes externas, como los rayos ultravioletas, agentes físicos y químicos, además de regular la pérdida de agua y líquido extracelular. Cuando se produce una quemadura, se genera una lesión en la piel u otros tejidos debido a traumatismos físicos y/o químicos, lo que resulta en la desnaturalización de las proteínas tisulares y puede llevar a la destrucción total de los tejidos afectados. Las quemaduras se pueden clasificar de diversas maneras. Una de las formas más comunes es por grados, que incluye1:

  1. Primer grado: afecta solo la epidermis.
  2. Segundo grado: puede dividirse en dos subtipos y afecta la epidermis y la dermis: Superficial y Profunda.
  3. Tercer grado: también conocidas como quemaduras de espesor completo, afectan todas las capas de la piel, incluyendo la hipodermis, y pueden causar daño permanente, con pérdida de sensibilidad y coloración.

 

Otro método de clasificación considera la extensión de la superficie corporal quemada (SCQ), que puede ser leve si es inferior al 15% y grave si supera este porcentaje1. Para calcular la SCQ, se utilizan diversos métodos, como la regla de Lund Browder, la regla de los 9 y la regla de la palma de la mano, que proporcionan estimaciones precisas según la edad del paciente y la distribución de las quemaduras en el cuerpo1.

En general, la mayoría de las quemaduras reciben tratamiento en el ámbito de la atención primaria. Es importante destacar la amplia variedad de opciones de tratamiento disponibles para quemaduras en el contexto de la atención primaria.

Para quemaduras leves, de primer grado, o superficiales donde solo se ve afectada la capa más externa de la piel, los apósitos no adherentes son una opción eficaz para proteger la herida y promover la cicatrización sin causar dolor adicional al retirarlos2. Ejemplos de estos apósitos incluyen gasas estériles impregnadas con soluciones como vaselina o parafina. Además, las cremas o geles que contienen ingredientes emolientes y humectantes, como aloe vera o caléndula, pueden proporcionar alivio del dolor y ayudar a mantener la piel hidratada durante el proceso de cicatrización. Hay hallazgos que evidenciaron de manera concluyente que la crema de aloe resultó más efectiva que la crema sulfadiazina de plata (SSD) en el tratamiento de quemaduras de segundo grado, aumentando la velocidad de epitelización y cicatrización3. La crema de sulfadiazina de plata está utilizada en el tratamiento de quemaduras haciéndose a veces un uso excesivo y generalizado.

La sulfadiazina de plata, compuesto soluble que libera iones de plata en la herida, es efectiva contra bacterias y hongos en quemaduras4. Aunque reduce la invasión bacteriana y la tasa de infección, puede causar hipersensibilidad, toxicidad y formación de pseudoescara que retrasa la cicatrización, por lo que su uso no debería sistematizarse4. Además, su aplicación frecuente puede resultar incómoda para el paciente y aumentar costos ya que se tiene que aplicar en una capa delgada sobre la quemadura, una o dos veces al día.

Para las quemaduras de segundo grado, hay varias opciones de tratamiento. Una de ellas es la cura en un entorno húmedo, utilizando diferentes tipos de apósitos para controlar el exudado de la herida4. El uso de apósitos para el tratamiento de quemaduras se ha extendido y es uno de los más utilizados para la curación de estas afecciones. Deben seleccionarse cuidadosamente según las características individuales de cada lesión, incluyendo la profundidad, extensión, localización y fase evolutiva, entre otros factores. Estos apósitos tienen como objetivo reducir el dolor, prevenir infecciones, absorber el exudado y promover la cicatrización. Existen diferentes tipos de apósitos para el tratamiento de quemaduras4:

  1. Apósitos simples: Son aquellos de constitución sencilla, como gasas vaselinadas o películas plásticas transparentes. Estos apósitos evitan la adherencia al lecho de la herida, respetando las zonas colindantes ya epitelizadas. Son recomendados en quemaduras superficiales y se aconseja su utilización una vez eliminadas las flictenas y el tejido desvitalizado. La curación se realiza cada 24-48 horas si el apósito se mantiene limpio.
  2. Apósitos hidrocoloides: Son útiles en quemaduras en fase de epitelización y con escaso nivel de exudado. que contienen gelificantes que absorben el exudado de la herida y crean un ambiente húmedo propicio para la cicatrización, han demostrado ser efectivos en el manejo de quemaduras. Estos apósitos son capaces de absorber el exceso de exudado sin resecar la herida. Los apósitos hidrocoloides extrafinos son una opción en este caso.
  3. Apósitos de plata: La plata es un antimicrobiano tópico de amplio espectro. Los apósitos de plata son recomendados en heridas con infección establecida o con carga microbiana excesiva. Pueden ayudar a reducir la carga microbiana de la herida, tratar la infección local y prevenir su diseminación. En el mercado existen varios productos que incluyen opciones como Acticoat, Acticoatflex, Aquacel Ag, Mepilex Ag, Areza silver foam y Algisite Ag. Estos productos contienen plata en diferentes formas, como nanocristalina, en hidrofibra, en esponja con sistema antiadherente o en alginato. Existen diferentes tipos de apósitos de plata, como los nanocristalinos, hidrocoloide o hidrofibra, y los de carbón activado con plata. Estos apósitos han demostrado actividad contra una amplia variedad de bacterias y hongos, aunque deben utilizarse con precaución en ciertos casos, como en niños o durante el embarazo.

 

También se pueden prescribir antibióticos tópicos o sistémicos en casos de quemaduras más extensas o profundas. En caso de que la lesión se infecte, se recomienda el uso de agentes antimicrobianos, como apósitos de plata o de cadexómero yodado o la aplicación de apósitos de miel ya que reduce significativamente de carga bacteriana. Es importante destacar que cuando se menciona la miel, se hace referencia a apósitos específicos y comercializados como productos sanitarios para heridas, y no a la miel de consumo alimenticio sin tratar. La miel medicinal, incluyendo Medihoney, ha demostrado ser efectiva y segura en el tratamiento de quemaduras, reduciendo el tiempo de cicatrización, el dolor y la necesidad de procedimientos invasivos5.

 

CONCLUSIONES

Con todo lo mencionado anteriormente, se puede concluir y sugerir las siguientes recomendaciones prácticas:

  1. Limitar el uso de sulfadiazina de plata a quemaduras infectadas y como medida de último recurso.
  2. Priorizar el uso de apósitos que favorezcan la curación en un ambiente húmedo como el primer enfoque terapéutico, seleccionándolos según el nivel de exudado de la quemadura.
  3. En caso de infección de la quemadura, se aconseja emplear apósitos de plata o cadexómero yodado; si la infección persiste, considerar la aplicación de sulfadiazina de plata como último recurso, dada su efectividad contra diversas bacterias, evitando así los posibles efectos secundarios asociados con su uso prolongado.

 

Es importante que los profesionales de la salud en atención primaria estén familiarizados con la gama de productos disponibles para el tratamiento de quemaduras y puedan asesorar a los pacientes sobre su uso adecuado. Además, se debe proporcionar educación sobre cómo cuidar la quemadura en casa y cuándo buscar atención médica adicional si se desarrollan signos de infección o complicaciones.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jiménez Serrano R, García Fernández FP, Jiménez Serrano R, García Fernández FP. Manejo de las quemaduras de primer y segundo grado en atención primaria. Gerokomos. [Internet]. 2018;29(1):45-51. [citado 6 enero 2024] Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2018000100045
  2. Barajas‐Nava LA, López‐Alcalde J, Figuls MR i, Solà I, Cosp XB. Antibiotic prophylaxis for preventing burn wound infection. Cochrane Database of Systematic Reviews [Internet]. 2013;(6). [citado 21 enero 2024]Disponible en: https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD008738.pub2/epdf/full
  3. Khorasani G, Hosseinimehr SJ, Azadbakht M, Zamani A, Mahdavi MR. Aloe versus silver sulfadiazine creams for second-degree burns: A randomized controlled study. Surg Today. [Internet]. 2009;39(7):587-91. [citado 6 febrero 2024] Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s00595-008-3944-y
  4. Miranda Altamirano A. Uso de apósitos en quemaduras. Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana. [Internet]. 2020; 46:31-8. [citado el 6 de julio de 2023] Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0376-78922020000200008
  5. Sampietro-De-Luis JM, López-Cabrera P, Bernal-Martínez ÁJ, Yuste-Benavente V, Agulló-Domingo A. Experiencia con Nexobrid® para el desbridamiento enzimático de quemaduras faciales seguido de tratamiento conservador con Medihoney®. Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana. [Internet]. 2016;42(3):217-25. [citado 6 febrero 2024] Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0376-78922016000300002

 

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