Traumatismo perineal en el parto: prevención y tratamiento

17 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Lorena Aznar Galve. Matrona del H. Materno-Infantil de Zaragoza.
  2. Julia Berdun Pueyo. Matrona del H. Materno-Infantil de Zaragoza.
  3. Laura Alonso Arana. Matrona del H. Materno-Infantil de Zaragoza.
  4. Beatriz Laplaza Soria. Matrona del H. Materno-Infantil de Zaragoza.
  5. Lorena Gonzalo Velilla. Matrona del H. Materno-Infantil de Zaragoza.
  6. Patricia Cebrián Rodríguez. Matrona del H. San Jorge de Huesca.

 

RESUMEN

Aproximadamente un 75-85% de los partos vaginales sufren algún tipo de desgarro perineal. El objetivo de este trabajo es presentar y desarrollar las técnicas basadas en la evidencia científica para prevenir estos traumatismos, así como la reparación de los diferentes grados de lesión perineal. Existen distintas intervenciones que pueden disminuir las lesiones perineales. Entre estas técnicas destacan el masaje perineal prenatal, el uso de gel lubricante en las exploraciones vaginales durante la dilatación, la aplicación de compresas calientes en el periné durante el expulsivo y las diferentes maniobras de protección manual del periné durante el expulsivo. El tratamiento se diferencia según el grado de la lesión perineal. Para ello, es importante una correcta identificación del grado de lesión, realizando un examen sistemático de la vulva, vagina y recto tras el parto. Además, una correcta sutura con la adecuada técnica y material, disminuyen significativamente complicaciones como la dispareunia.

PALABRAS CLAVE

Perineo, heridas y lesiones, parto, suturas.

ABSTRACT

Around 75-85% of vaginal births suffer some type of perineal tear. The objective of this work is to present and develop techniques based on scientific evidence to prevent these traumas, as well as the repair of different degrees of perineal tears. There are different interventions that can reduce perineal tears. These techniques include prenatal perineal massage, the use of lubricating gel in vaginal examinations during labor dilation, the application of hot compresses to the perineum during delivery, and different manual protection maneuvers of the perineum during delivery. Treatment differs according to the degree of perineal tears. For that purpose, it’s important to correctly identify the degree of injury, performing a systematic examination of the vulva, vagina and rectum after birth. Also, correct suturing with the appropriate technique and material significantly reduces complications such as dyspareunia.

KEY WORDS

Perineum, wounds and injuries, parturition, sutures.

DESARROLLO DEL TEMA

La pelvis ósea femenina está revestida por tejido blando en el que podemos distinguir el suelo pélvico, un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad pélvica en su parte inferior proporcionando sostén a los órganos pélvicos. Si clasificamos la musculatura del suelo pélvico por planos encontramos el plano profundo formado por el isquiococcígeo y el elevador del ano; el plano medio formado por los músculos transverso profundo y esfínter externo uretral; y el plano superficial formado por el músculo transverso superficial, isquiocavernoso, bulbocavernoso y el esfínter externo del ano. (VER ANEXO 1).

Aproximadamente un 75-85% de las mujeres que paren vaginalmente sufren algún tipo de desgarro perineal, el cual es la forma de lesión obstétrica más frecuente y la mayor causa de morbilidad postparto.

El traumatismo perineal no solo debilita los músculos del suelo pélvico, sino que causa problemas a corto plazo (inmediatamente tras el parto), como pérdida sanguínea, necesidad de sutura, dolor perineal (síntoma más frecuente), dificultad en la movilidad y limitaciones en las posiciones para alimentar al bebé. A largo plazo, el dolor puede continuar y afectar a las funciones urinaria, intestinal y sexual1.

El objetivo de este trabajo es presentar y desarrollar las técnicas que existen para prevenir estos traumatismos en base a la evidencia científica, así como la reparación de los diferentes grados de lesión perineal.

 

TRAUMATISMO PERINEAL:

El traumatismo perineal es una complicación muy frecuente durante la fase de expulsivo del parto, con una incidencia de alrededor del 75%. Sin embargo, las tasas de estas lesiones variarán según las prácticas individuales y de los centros sanitarios1.

Clasificación:

Los desgarros perineales pueden clasificarse según su localización anatómica:

  • Anterior: cuando afecta a los labios, el clítoris, la uretra o la parte anterior de la vagina.
  • Posterior: cuando se lesiona la pared posterior de la vagina, los músculos perineales o el esfínter anal.

 

Sin embargo, la clasificación según el Royal College of Obstetricians and Gynaecologistis (RCOG) es la más utilizada para los desgarros y los clasifica en cuatro grados1. (VER ANEXO 2).

Factores de riesgo:

Se han determinado numerosos factores de riesgo de un desgarro perineal, entre ellos destacan:

  • Nuliparidad.
  • Edad materna.
  • Edad gestacional avanzada.
  • Feto de gran tamaño.
  • Periodo expulsivo prolongado.
  • Mala posición fetal (entre ellas, la variedad occipitoposterior).
  • Parto instrumentado (el uso de fórceps causa mayor número de lesiones del esfínter anal que la ventosa)1.

 

Morbilidad:

El desgarro perineal puede producirse de forma espontánea durante el parto o bien, la matrona o el obstetra que lo asiste, puede necesitar realizar una incisión quirúrgica, la episiotomía, para aumentar el canal del parto y facilitar así la salida del recién nacido.

Los desgarros perineales de primer y segundo grado presentan una morbilidad menor que los desgarros de tercer y cuarto grado.

La incidencia de los desgarros de tercer y cuarto grado aumenta cuando coincide un parto instrumental y la realización de la episiotomía en la línea media del periné. Por ello, se recomienda realizar la episiotomía de manera restrictiva, procurando que sea medio-lateral y con un ángulo de 30 a 60º con respecto al ano.

Entre las complicaciones de los desgarros perineales encontramos:

  • Hemorragia.
  • Infección.
  • Incontinencia urinaria y fecal.
  • Disfunción sexual.
  • Dolor.

 

El síntoma más frecuente después del nacimiento es el dolor perineal. Puede ser muy intenso en los primeros días postparto y durar hasta 2 semanas. Es referido por el 23-42% de las madres primíparas a los 10-12 días posparto, y se mantiene en el 7-10% a los 12-18 meses1.

PREVENCIÓN DEL TRAUMATISMO PERINEAL:

La prevención o reducción del desgarro perineal disminuye el dolor asociado al parto, así como del resto de afecciones consiguientes. Por esta razón, es necesario buscar distintas intervenciones que conduzcan a disminuir las lesiones perineales.

Entre estas técnicas destacan el masaje perineal digital prenatal, el uso de gel lubricante en las exploraciones vaginales durante la dilatación, la aplicación de compresas calientes en el periné durante el expulsivo y las diferentes maniobras de protección manual del periné durante el expulsivo.

Masaje perineal durante el embarazo:

Una de las técnicas más eficaces en la prevención de desgarros perineales es el masaje perineal, un masaje que la embarazada o su pareja realiza en la zona del periné, concretamente en la horquilla vulvar, mediante movimientos y presión con los dedos.

Su práctica ha demostrado reducir la probabilidad de traumatismo perineal, aumentar la incidencia de periné íntegro, reducir la incidencia de episiotomías y, por tanto, favorecer la protección perineal.

Se realiza a partir de las 32 semanas de gestación.

Puede realizarse durante 4-5 minutos a diario y mínimo dos veces por semana para que resulte eficaz.

Se lleva a cabo con los dedos pulgares, aunque si lo realiza la pareja podrá ayudarse de los dedos índice y corazón.

Está contraindicado en caso de infección urinaria o vaginal.

Se aconseja orinar previamente, así como darse una ducha o aplicar compresas calientes en la zona perineal para estimular la circulación.

Se debe evitar masajear la parte de la vagina más cercana al pubis, en la zona del meato uretral, para evitar infecciones de orina.

Antes de empezar, la gestante o la persona que lo realice debe lavarse las manos. Es importante colocarse en una posición cómoda con el fin de estar lo más relajada posible. Seguidamente, se realizan una serie de movimientos y presión con los dedos en la zona perineal, sin sobrepasar ni presionar la zona uretral y sin que resulte doloroso2-5. (VER ANEXO 3).

Dispositivo EPI-NO®:

Otro recurso disponible en el mercado es el dispositivo EPI-NO®. Se empezó a comercializar en 1999 y se basa en la práctica de mujeres africanas que introducían por vía vaginal calabazas de diferentes tamaños.

El aparato consiste en un balón contorneado de silicona, de inserción vaginal, conectado por un tubo de plástico a una perilla de mano. El balón se infla gracias a una válvula de aire. El manómetro integrado registra el tono de los músculos del suelo pélvico. (VER ANEXO 4).

En relación con este dispositivo, no existe suficiente evidencia sobre su eficacia preventiva de desgarros perineales y se aconseja utilizarlo como complemento junto al masaje perineal, que sí ha demostrado beneficios4-8.

Uso de gel lubricante durante la dilatación:

El uso de gel obstétrico intravaginal de manera intermitente en las exploraciones vaginales durante el periodo de dilatación aumenta la incidencia de desgarros perineales que necesitan sutura y de periné íntegro en mujeres nulíparas1.

Posición materna intraparto:

Durante el parto, se proponen a la mujer diferentes posturas en cada etapa que faciliten el paso del feto.

Desde la perspectiva de la prevención del traumatismo perineal, las posiciones verticales o laterales comparadas con el decúbito supino o la posición de litotomía, se asocian a un menor daño perineal, así como a un menor número de episiotomías. Además, la posición lateral se asocia a un incremento en la probabilidad de periné íntegro. La posición de cuadrupedia y sus variantes se asocian a menor dolor perineal puerperal. La elasticidad del periné es mayor en esta postura, ya que la gravedad aleja la presión del periné y favorece el descenso fetal. Se debería permitir a las mujeres adoptar la posición que ellas prefieran para dar a luz1,9.

Compresas calientes durante el expulsivo:

La aplicación de compresas calientes en el periné durante la coronación de la cabeza es una técnica que ha demostrado una reducción del traumatismo perineal de mayor gravedad y otros efectos beneficiosos como son el alivio del dolor y la reducción de la incidencia de incontinencia urinaria1,4.

 

 

Tipo de pujos:

  • Pujo espontáneo, en espiración o con la glotis abierta.

 

Es el pujo natural, que aparece de forma refleja por la compresión de la presentación fetal sobre el músculo elevador del ano durante la contracción uterina, y la consiguiente sensación de empujar. La respiración se mantiene mientras la caja torácica, la prensa abdominal y el diafragma interactúan, expulsando el aire lentamente (glotis abierta), facilitando así la distensión de la musculatura perineal.

  • Pujo dirigido, en inspiración o con la glotis abierta.

 

Como su nombre indica, es el que dirige el profesional. Se anima a la mujer a realizarlo coincidiendo con la contracción. Tras la inspiración, el aire se mantiene en los pulmones sin expulsarlo (glotis cerrada), para facilitar la presión sobre del diafragma sobre el abdomen.

Son más protectores del traumatismo perineal los pujos espontáneos que los dirigidos, puesto que es menor el nivel de presión ejercida sobre la zona perineal. Se recomienda el uso del pujo espontáneo. En las mujeres con analgesia epidural, la sensación de pujo está disminuida o ausente por lo que se recomienda dirigir los pujos cuando haya concluido la fase pasiva del periodo expulsivo1.

Episiotomía:

La episiotomía es una técnica que se ha realizado habitualmente durante muchos años cuando la cabeza fetal produce el abombamiento del periné. Las indicaciones para realizarla eran la prevención de desgarros perineales, disfunción del suelo pélvico e incontinencia urinaria y/o fecal. Sin embargo, las recomendaciones actuales basadas en la evidencia científica indican que no se debe realizar de forma rutinaria, ya que no previene de las lesiones del suelo pélvico. Solo está indicada en partos instrumentales o si hay compromiso fetal. No se recomienda realizar en mujeres con antecedentes de traumatismo perineal severo puesto que la incidencia de recurrencia es similar a la población general.

Existen diferentes tipos de episiotomía: la media, la lateral y la medio-lateral. La episiotomía media o central está asociada a un mayor número de lesiones del esfínter anal, mientras que la episiotomía lateral implica la sección completa del músculo bulbocavernoso y es más sangrante. Por lo tanto, se recomienda realizar la episiotomía medio-lateral, empezando desde la comisura posterior de los labios menores, hacia un lado y en un ángulo de 45-60º1,10,11,12.

Protección del periné durante el expulsivo:

Encontramos tres posturas para el manejo perineal en la segunda etapa del parto:

  • No intervenir (“Hands off”): consiste en no tocar el periné durante la salida de la cabeza fetal.
  • Protección perineal expectante (“Hands poised”): la matrona no toca el periné ni la cabeza fetal, pero mantiene la mano preparada para aplicar una ligera presión y disminuir así una deflexión demasiado rápida, si fuera necesario. Además, se permite un desprendimiento espontáneo de los hombros. Esta técnica se apoya en la idea de que la alta tensión sobre el periné durante el parto lo vuelve más fino y vulnerable, y la presión añadida de la mano podría causar isquemia y facilitar el desgarro.
  • Protección perineal activa (“Hands on”): la matrona coloca la mano sobre la cabeza fetal aplicando presión, para intentar aumentar la flexión. A la vez, la otra mano soporta el periné con el objeto de reducir el traumatismo y proveer después una flexión lateral para facilitar el desprendimiento de los hombros. Esta intervención se basa en la idea de que la presión ejercida sobre la cabeza fetal impide la habilidad de extensión y empuje desde el arco púbico hacia el periné, lo que puede aumentar el riesgo de laceración perineal.

 

La protección activa del periné mediante la aplicación de los dedos en la superficie perineal de la mujer junto con la contracción de los músculos palmares es la forma sugerida para reducir la tensión, dispersándola en las capas perineales más profundas. Por lo tanto, esta postura reduce la tensión en todo el cuerpo perineal.

Se han descrito hasta la fecha 4 maniobras para la protección perineal activa:

  • Técnica de flexión:

 

Descrita por De Wees, en 1889. Consiste en mantener en flexión la cabeza fetal, evitando su extensión hasta el coronamiento, al mismo tiempo que otra mano proporciona apoyo al periné. La palma de la mano dominante ejerce una presión sobre el centro tendinoso del periné, mientras la mano no dominante ejerce presión contra el occipucio. El objetivo es conseguir que la cabeza se expulse con la máxima lentitud posible.

  • Maniobra de Ritgen:

 

Descrita en 1903. Consiste en esperar a que la cabeza fetal distienda la vulva y el periné hasta alcanzar un diámetro del orificio vaginal de > 5 cm. La mano dominante ejerce presión contra el occipucio fetal para mantener la flexión de la cabeza y controlar la salida del parto. La mano no dominante alcanza el mentón fetal entre el ano y el cóccix y ejerce presión tirando interiormente.

Se realiza entre contracciones. El objetivo es conseguir que la cabeza se expulse con la máxima lentitud posible.

  • Maniobra de Ritgen Modificada:

 

Descrita en 1976. Igual que su predecesora con la diferencia de que ésta se realiza durante la contracción y no entre ellas.

  • Maniobra Vienesa:

 

El pulgar e índice de la mano dominante se colocan a los lados de la horquilla vulvar y de la vagina, abriendo unos 11 cm y presionando contra el principal vector de tensión a 1 cm de la horquilla vulvar. La mano no dominante ejerce presión contra el occipucio. El objetivo es conseguir que la cabeza se expulse con la máxima lentitud posible.

  • Maniobra Finlandesa (Vienesa Modificada):

 

Descrita en 2014. Como en la anterior, el pulgar e índice de la mano dominante se colocan a los lados de la horquilla vulvar y de la vagina, abriendo unos 11 cm y presionando contra el principal vector de tensión a 1 cm de la horquilla vulvar, mientras el tercer dedo ejerce presión sobre el mentón cuando éste asoma en el ano, extrayendo la cabeza fetal, sin contracción. La mano no dominante ejerce presión contra el occipucio. Una vez extraída la cabeza fetal, la mano dominante continúa protegiendo el periné hasta la salida del hombro posterior. El objetivo, en este caso, es la extracción de la cabeza y cuerpo fetal de forma pasiva, sin pujo, para reducir al máximo la tensión perineal. Esta técnica es la más novedosa y no está muy extendida su práctica, pero recientes estudios realizados sobre esta maniobra han demostrado buenos resultados1,10,11,12.

 

REPARACIÓN DEL TRAUMATISMO PERINEAL:

Las lesiones perineales (episiotomías o desgarros) retrasan el inicio de las relaciones sexuales tras el parto. Una correcta sutura con la adecuada técnica y material, disminuyen significativamente la dispareunia.

Se recomienda usar poliglactina de absorción rápida, realizando una técnica continúa empleando un solo hilo para toda la reparación. Es necesario el uso de un portaagujas y una pinza de disección sin dientes.

El tratamiento se diferencia según el grado de lesión perineal. Para una correcta identificación del grado de lesión, a toda puérpera después de un parto vaginal se le debe realizar un examen sistemático de la vulva, vagina y recto.

Lesiones de primer grado:

Se suturarán solo los bordes de la piel que permanezcan separados. Se recomienda realizar una sutura continua intradérmica en lugar de puntos sueltos, ya que se ha observado menor dolor a los 10 días.

No es necesario suturar los bordes si permanecen juntos o no sangran de manera activa.

Lesiones de segundo grado:

Se identifica el punto inicial de anclaje de la sutura a una distancia de 0’5 – 1 cm por encima del ángulo de lesión de la mucosa vaginal. A continuación, se realiza una sutura continua sin cruzar desde el ángulo de lesión hasta carúnculas himenales, incluyendo mucosa vaginal y fascia vaginorrectal. Puede realizarse una sutura continua de puntos cruzados para conseguir mayor hemostasia, sin embargo, esta técnica está relacionada con mayor dolor perineal. En el último punto de la reparación de la mucosa vaginal, bajaremos con la aguja a través de mucosa, saliendo en la musculatura superficial del periné. Es importante identificar primero el músculo bulbocavernoso para aproximarlo de forma eficaz. Una vez reparado, se identifica el transverso superficial y se continúa la sutura continua hasta el final de la herida perineal.

También es importante observar la existencia de lesión en músculos del plano profundo, como el músculo elevador del ano, buscando los segmentos de este y la presencia de grasa entre sus fibras, principal signo identificador de su rotura. En este caso, debemos reparar desde los planos más profundos a los más superficiales, suturando de forma continua o con puntos sueltos hasta obtener la continuidad del tejido muscular sobre la grasa.

La piel se cerrará sin que exista tensión, ya que ésta puede causar un aumento del dolor en los primeros meses postparto. La sutura puede realizarse mediante puntos sueltos, pero es preferible seguir de forma continua, subcutánea o intradérmica, sin llegar a suturar la piel, subiendo hacia carúnculas himenales. Al llegar a ellas, se sobrepasan interiormente y se ancla el nudo final en mucosa vaginal.

Lesiones de tercer y cuarto grado:

Los desgarros de tercer y cuarto grado se identifican en el 2’8% de los partos vaginales, pero si se realiza una ecografía rectal existe lesión del esfínter en hasta un 27’9%. Una correcta reparación primaria mejora la sintomatología y la calidad de vida de estas pacientes.

Este tipo de lesiones se consideran contaminadas, por lo que se inicia profilaxis antibiótica antes de suturar. Se administra una dosis única de una cefalosporina de segunda o tercera generación por vía intravenosa o intramuscular. Si existen alergias, en su lugar se administra gentamicina o metronidazol.

Los desgarros de tipo 3A no precisan más pauta antibiótica que la inicial. En los desgarros de tipo 3B, 3C y 4º grado se prolonga el tratamiento con una pauta de antibioterapia posterior.

Los factores de riesgo que se observan en los desgarros de tercer y cuarto grado son:

  • Nulíparas > 25 años.
  • Origen asiático o de las islas del Pacífico.
  • Peso fetal > 4000 g.
  • Episiotomía medio-lateral corta, de escasa profundidad, con ángulo < 15º o > 60º.
  • Parto instrumental (fórceps o ventosa).

 

Para una correcta identificación de las lesiones, después del parto vaginal se debe realizar un tacto rectal para determinar el grado y tipo de lesión mediante la maniobra “Pill Rolling”. Con el índice, se efectúa un tacto rectal palpando la masa del esfínter con el dedo alojado en el recto, y con el pulgar, se explora el periné. El desplazamiento hacia el periné del dedo índice permite observar mejor la zona lesionada. En caso de tener dudas con respecto al grado de desgarro, se debe optar por la opción más grave.

Para reparar la mucosa rectal, se utiliza una sutura continua o puntos sueltos con poliglactina absorbible no rápida (convencional), sin profundizar, evitando atravesar el recto para prevenir la formación de fístulas recto-vaginales y dejando los nudos en la luz intestinal.

La rotura del esfínter interno se caracteriza por la presencia de una banda fibrosa blanquecina entre la mucosa rectal y el esfínter externo. Para reparar el esfínter interno, se realizan puntos sueltos de polidioxanona de 3/0 o poliglactina convencional, utilizando la técnica termino-terminal (“End to end”), más fácil de realizar que la técnica de superposición (“Overlap”).

El esfínter externo está formado por musculatura estriada de color rojizo y se sitúa alrededor del esfínter interno. Suele estar retraído cuando se secciona por completo. Para reparar el esfínter externo, se utilizará un monofilamento absorbible de larga duración como la polidioxanona 3/0, aunque también puede utilizarse la poliglactina convencional. Es necesario localizar y aislar los extremos del esfínter, que pueden estar retraídos. En este caso, se pueden realizar las dos técnicas mencionadas anteriormente:

  • Técnica de superposición (“Overlap”).

 

Uno de los extremos se superpone al otro. Esta técnica se asocia a un menor riesgo de incontinencia rectal.

Más utilizada en lesiones 3B.

  • Técnica termino-terminal (“End to end”).

 

Consiste en la unión exacta entre ambos extremos.

Más utilizada en lesiones 3A.

El resto de los tejidos (músculos perineales, mucosa vaginal y piel) se suturan mediante la técnica descrita en las lesiones de segundo grado. Se debe informar a la paciente dando una explicación detallada de la lesión.

Durante su ingreso y postparto precoz, además de continuar con la pauta antibiótica correspondiente, debe recibir analgesia adecuada. Es imprescindible el tratamiento con laxantes osmóticos hasta lograr mantener una deposición correcta. Se recomienda realizar ejercicios de suelo pélvico a partir de las 6-12 semanas.

Debe realizarse seguimiento y control al alta hospitalaria, en consulta perineal, a las 6-12 semanas postparto. Se realizará una anamnesis dirigida de posibles secuelas y una exploración física del periné. Además, la mujer puede realizar un cuestionario sobre los síntomas. Si se muestra asintomática, se realizará control en un año. Si presenta sintomatología leve, volverá a citarse en consulta perineal a los 6 meses y si la sintomatología es grave, debe derivarse a la unidad de suelo pélvico correspondiente para un estudio diagnóstico y realizar una evaluación integral.

Las mujeres sintomáticas deben ser evaluadas de forma integral. El examen clínico por sí solo puede no detectar anomalías específicas. La realización de estudios de manometría y ecografía anal aumenta el rendimiento diagnóstico y facilita la instauración de un tratamiento adecuado1,13,14,15,16.

CONCLUSIÓN

Muchas de las mujeres que dan a luz experimentan traumatismos perineales, por lo que es de especial interés su prevención durante el embarazo y el parto.

En cuanto a las técnicas prenatales de prevención de lesiones perineales descritas, destaca el masaje perineal como un recurso fácil, accesible y recomendado por numerosos estudios, protocolos de seguimiento de embarazo y asociaciones profesionales de matronas (FAME, ACL). Además de prevenir el traumatismo perineal, aporta un beneficio holístico, puesto que la mujer aprende a reconocer su periné, aumentando su empoderamiento y confianza.

Es recomendable el uso de gel lubricante durante las exploraciones vaginales en el periodo de dilatación y la aplicación de compresas calientes en el periné durante la coronación de la cabeza.

La episiotomía debe realizarse de forma selectiva y no de rutina, puesto que no previene el traumatismo perineal.

Respecto a las maniobras de protección perineal en el expulsivo, se recomienda realizar la protección perineal activa, también denominada “Hands-on”. El riesgo de lesión aumenta por la salida brusca y rápida de la cabeza o el hombro fetal, independientemente de la maniobra realizada. La protección perineal no es una práctica fácil y entre las maniobras descritas, todas tienen en común que el momento del expulsivo y sobre todo la salida de la cabeza fetal debe ser lento.

Es importante una correcta valoración de las lesiones perineales para su reparación. Generalmente, se priorizará la técnica continua sin cruzar con material de absorción rápida. Es de gran importancia identificar los desgarros de tercer y cuarto grado para garantizar una reparación primaria, y así evitar complicaciones a largo plazo como son la disfunción sexual o la incontinencia urinaria y la fecal.

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ANEXOS

ANEXO 1. Anatomía del suelo pélvico.

Resultado de imagen de perineal

Imagen con licencia Creative Commons, autor anamariaalcalde.com

 

ANEXO 2. Clasificación según el Royal College of Obstetricians and Gynaecologistis (RCOG)1.

CLASIFICACIÓN DE LOS DESGARROS PERINEALES (RCOG)
Primer Grado Lesión de piel perineal o de mucosa vaginal
Segundo Grado Lesión de los músculos perineales sin afectar al esfínter anal
Tercer Grado Lesión que afecta a esfínter anal 3A: Lesión del esfínter externo < 50%
3B: Lesión del esfínter externo > 50%
3C: Lesión del esfínter externo e interno
Cuarto Grado Lesión del esfínter anal y de la mucosa rectal

 

ANEXO 3. Procedimiento del masaje perineal3,4,5.

  1. Aplicar una cantidad adecuada de aceite en los dedos y extenderlo alrededor de los labios externos y sobre el área entre la vulva y el ano. Masajear con movimientos suaves y circulares durante uno o dos minutos, imaginando una esfera de reloj entre las 3:00 y 9:00, para no sobrepasar la zona de la uretra.
  2. Introducir la punta del pulgar (si lo realiza ella misma) o los dedos unos 3 cm (pareja) en la vagina y seguir realizando movimientos circulares, aplicando cada vez más presión, durante uno o dos minutos.
  3. Estirar suavemente hacia abajo en dirección al ano hasta sentir un leve hormigueo. Deslizar los dedos hacia los lados de la vagina con un movimiento en forma de “U”, manteniendo una ligera y constante presión sobre esta zona durante unos 2 minutos o hasta que esté ligeramente entumecida y no se sienta el hormigueo, relajando la presión si resulta doloroso.
  4. Arquear el pulgar en el periné por debajo y hacia abajo.

Repetir el estiramiento imaginando una esfera de reloj entre las 3:00 y 9:00.

Debe sentir tracción y resistencia a la extensión, pero no debe ser dolorosa.

Para finalizar el masaje, realizar estiramientos suaves con los dedos en la misma posición, desde dentro hacia fuera abarcando la zona perineal durante 2 minutos.

Imagen con licencia Wikipedia Commons, autor Cancer Research UK.

 

ANEXO 4. Uso del dispositivo EPI-NO7.

El entrenamiento se realiza en 4 etapas. Las etapas 1, 2 y 3 se realizan a partir de las 37 semanas de gestación. La etapa 4 se realiza durante el postparto.

Se recomienda realizar aproximadamente 15 minutos diarios de ejercicio, una o dos veces al día como máximo y durante 10 a 20 minutos por cada sesión de entrenamiento.

En la etapa 1, se ejercitan y consolidan los músculos del suelo pélvico. https://promaternity.com/uploads/RESEG1673Consolidacion_de.jpg

Se insertan dos tercios del balón de EPI-NO® en la vagina y se debe contraer y relajar suavemente los músculos con el balón, que a su vez ejercerá resistencia.

En la etapa 2, el periné y el canal de nacimiento se estiran gradual y suavemente. https://promaternity.com/uploads/RESEG1673ESTIRAMIENTO.jpg

Se infla lentamente el balón de EPI-NO®, notando una sensación de estiramiento.

 

En la etapa 3, la gestante se prepara para la sensación del parto facilitando la expulsión del balón fuera de la vagina, simulando el parto. Después de la fase de estiramiento, debe relajar los músculos del suelo pélvico y permitir que la vagina expulse suavemente el balón de EPI-NO® hinchado.  https://promaternity.com/uploads/RESEG1673SIMULACION.jpg
La etapa 4 se realiza en las cuatro a seis semanas posparto. En esta etapa, los músculos del suelo pélvico son restaurados mediante la realización conjunta de ejercicios de Kegel y la resistencia proporcionada por el balón de EPI-NO®. Con el manómetro de biofeedback incorporado, la mujer puede medir y asegurar la eficacia de los ejercicios.

Imágenes originales del autor TECSANA EPINO.

 

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