- Natalia Lourdes Tobajas Ramos. Servicio de Radiodiagnóstico Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Javier Cuadal Marzo. Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Andrea Senovilla Ardid. Servicio de Radiodiagnóstico Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- María Gayarre Baquedano. Servicio de Medicina de Familia y Comunitaria Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Ana Goñi Navarro. Servicio de Radiodiagnóstico Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Daniel Alejandro Cadavid Cadavid. Servicio de Radiodiagnóstico Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
RESUMEN
El Tumor Fibroso Solitario (TFS) es una neoplasia mesenquimal fibroblástica rara de potencial biológico intermedio. Aunque prototípicamente asociado a la pleura, los TFS extrapleurales son frecuentes y pueden surgir en casi cualquier sitio anatómico. La clasificación de la OMS ha unificado el TFS con el hemangiopericitoma (HPC), reconociéndolos como la misma entidad. El diagnóstico se ha revolucionado con la identificación de la fusión génica NAB2-STAT6 (inversión en 12q13.3), que se detecta mediante la expresión nuclear de STAT6 por inmunohistoquímica (IHC), un marcador altamente sensible (98%) y específico (85%). Clínicamente, el TFS puede presentarse con el Síndrome de Doege-Potter (hipoglucemia refractaria), causado por la secreción de IGF-II. Aunque la mayoría son indolentes, entre el 10% y el 40% exhiben un comportamiento agresivo. Los factores de mal pronóstico incluyen el alto índice mitótico (más de 4 figuras por 10 HPF), la necrosis y el gran tamaño. La resección quirúrgica completa (R0) es el tratamiento curativo fundamental. El seguimiento a largo plazo es obligatorio debido a la posibilidad de recurrencias tardías, incluso 10–20 años después de la resección inicial.
PALABRAS CLAVE
Tumor fibroso solitario, STAT6, síndrome de Doege-Potter, TC, inmunohistoquímica, recurrencia tardía.
ABSTRACT
Solitary Fibrous Tumor (SFT) is a rare fibroblastic mesenchymal neoplasm with intermediate biological potential. Although classically associated with the pleura, extrapleural SFTs are common and can arise in nearly any anatomical location. The WHO Classification has unified SFT with hemangiopericytoma (HPC), recognizing them as the same entity.
Diagnosis has been revolutionized by the identification of the NAB2-STAT6 gene fusion (inversion on 12q13.3), detected through nuclear STAT6 expression by immunohistochemistry (IHC), a highly sensitive (98%) and specific (85%) marker. Clinically, SFT may present with Doege–Potter Syndrome (refractory hypoglycemia), caused by IGF-II secretion. Although most SFTs are indolent, between 10% and 40% show aggressive behavior. Poor prognostic factors include a high mitotic index (more than 4 mitoses per 10 HPF), necrosis, and large tumor size. Complete surgical resection (R0) is the main curative treatment. Long-term follow-up is mandatory due to the possibility of late recurrences, even 10–20 years after the initial resection.
KEY WORDS
Solitary fibrous tumor, STAT6, Doege–Potter syndrome, CT, immunohistochemistry, late recurrence.
INTRODUCCIÓN
El Tumor Fibroso Solitario (TFS) es una neoplasia fibroblástica infrecuente, representando menos del 2% de todos los tumores de tejidos blandos1,2. Documentado inicialmente en la pleura por Wagner en 1870, y caracterizado por Klemperer y Rabin en 1931, su clasificación ha sido históricamente un desafío.
La etiología precisa del TFS es desconocida. Sin embargo, la distinción de su linaje como mesenquimal (fibroblástico o miofibroblástico) y no mesotelial llevó a reemplazar el término «mesotelioma fibroso localizado»3. La unificación del TFS y el hemangiopericitoma (HPC) en una única entidad en la Clasificación de Tumores de la OMS se debe a sus similitudes clinicopatológicas y al descubrimiento de la fusión NAB2-STAT6.
Aunque es prototípico de la pleura, la mayoría de los casos de TFS (60% en un estudio) se originan en sitios extrapleurales, incluyendo retroperitoneo, cabeza y cuello, y meninges. Los TFS suelen ser de crecimiento lento, manifestándose en adultos de mediana edad. Su naturaleza de comportamiento clínico incierto y la posibilidad de agresividad (10–40% de los casos) resaltan la necesidad de métodos diagnósticos precisos y modelos pronósticos rigurosos1,2.
OBJETIVOS
- Evaluar la relevancia diagnóstica de la fusión NAB2-STAT6 y del marcador STAT6, y describir las principales características clínicas, radiológicas y patológicas del TFS para un diagnóstico integral y diferencial adecuado.
- Sintetizar los factores pronósticos de malignidad y los modelos de riesgo actuales, además de revisar las estrategias terapéuticas del TFS, con especial énfasis en la cirugía y en el tratamiento sistémico en enfermedad avanzada o metastásica.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa basada en 11 referencias seleccionadas en PubMed. Se incluyeron estudios relevantes sobre la historia, epidemiología, clasificación molecular, diagnóstico por imágenes, características histopatológicas, factores pronósticos y manejo del TFS. La elección de los artículos se basó en su pertinencia y calidad, priorizando aquellos que describían con detalle los criterios diagnósticos.
DISCUSIÓN
1. Diagnóstico Molecular y Patológico Integral
El diagnóstico definitivo del TFS requiere la confirmación histopatológica. Microscópicamente, el TFS se caracteriza por células fusiformes u ovoides que proliferan en un patrón «sin patrón» (patternless), intercaladas con un estroma colagenoso fibroso y vasos sanguíneos de pared delgada, a menudo con la morfología de «asta de venado» (staghorn)2.
Marcadores Inmunohistoquímicos y Genéticos:
El diagnóstico molecular es crucial debido a la fusión génica NAB2-STAT62, que se origina de una inversión en el cromosoma 12q13. Esta fusión, con variantes comunes como NAB2ex4-STAT6ex2 y NAB2ex6-STAT6ex16/ex17, convierte la proteína NAB2 de represora a activadora, estimulando la expresión de EGR1 y contribuyendo a la patogénesis.
• STAT6 Nuclear: La expresión nuclear de STAT6 es el marcador IHC más fiable, con una sensibilidad del 98% y especificidad mayor del 85% para la presencia de la fusión2.
• CD34: Es un marcador tradicionalmente positivo en la mayoría de los TFS2. Sin embargo, su ausencia es un factor de mal pronóstico y se observa en variantes malignas o desdiferenciadas2,4.
• Otros Marcadores: Los TFS suelen ser positivos para Vimentina y Bcl-2, y negativos para citoqueratina (CK), S-100 y actina de músculo liso (SMA).
La biopsia es fundamental para confirmar el diagnóstico. La biopsia con aguja gruesa (Tru-cut) es preferible a la aspiración con aguja fina (FNA) debido a la variabilidad histológica. No obstante, FNA, combinada con la inmunorreactividad de STAT6, puede ser una herramienta adicional útil. La dificultad diagnóstica es alta, ya que más de la mitad de los TFS benignos y cerca del 75% de los malignos fueron inicialmente clasificados erróneamente5.
2. Evaluación Radiológica y Características por Imagen
Las imágenes radiológicas son la base del diagnóstico clínico. La TC y la RM son las modalidades de elección para determinar el tamaño, la morfología y la relación con estructuras adyacentes6.
• Radiografía de Tórax: Típicamente muestra masas lobuladas, bien definidas, frecuentemente localizadas en las porciones inferiores del tórax. Puede mostrar el signo del «borde incompleto» y, en el caso de tumores pediculados, pueden mostrar cambios de forma y ubicación con la postura2.
• TC: Las características dependen del tamaño.
◦ Tumores pequeños (≤3.0±0.203 cm): Tienden a ser masas homogéneamente hiperdensas, probablemente debido a su alto contenido de colágeno2,6.
◦ Tumores grandes (>3.0±0.203 cm): Suelen ser heterogéneos con patrones de realce variables, debido a la presencia de degeneración quística, calcificaciones, hemorragia o necrosis7,8. El realce después del contraste es típicamente intenso y heterogéneo2,6,9.
• RM: El TFS típicamente muestra una señal baja a intermedia en T1 y una señal variable, a menudo baja (hipointensa) en T2, lo cual se relaciona con la hipocelularidad y el alto contenido de tejido fibroso (colágeno). La RM es superior a la TC para evaluar la extensión y la invasión, especialmente en la pared torácica y el diafragma9.
• PET/CT: Los TFS benignos generalmente muestran una captación baja de 18F-FDG, similar al fondo sanguíneo. Aunque la hipercaptación puede sugerir malignidad (ej. mesotelioma sarcomatoide), el PET no es fiable para distinguir consistentemente entre subtipos benignos y malignos9.
Diagnóstico Diferencial:
El diagnóstico diferencial depende de la ubicación10:
• Intratorácico: Incluye metástasis pleurales, mesotelioma sarcomatoide, linfoma y tumores neurogénicos. El TFS pleural es generalmente solitario y bien circunscrito, a diferencia del mesotelioma, que a menudo es difuso.
• Otros Sitios: En el SNC, deben distinguirse de meningiomas (la IHC de STAT6 ayuda). En tejidos blandos, deben excluirse histiocitomas fibrosos, liposarcomas dediferenciados (excluyendo MDM2 amplificado), y sarcomas sinoviales.
4. Presentación Clínica Especial y Pronóstico
El TFS puede asociarse a síndromes paraneoplásicos:
• Síndrome de Doege-Potter: Hipoglucemia recurrente refractaria, debido a la secreción excesiva de IGF-II. Este síndrome se considera un factor de mal pronóstico5,7,8.
• Osteoartropatía Pulmonar Hipertrófica: Ocurre en el 14% al 20% de los pacientes, caracterizado por dedos en palillo de tambor y periostitis8,10.
Factores de Malignidad y Riesgo1,2,9:
El comportamiento maligno (10–40%) se asocia a:
• Alto índice mitótico: Más de 4 figuras mitóticas por 10 HPF. En un caso reportado, el índice fue entre 20% y 25%.
• Gran tamaño tumoral: Generalmente mayor de 10 cm.
• Presencia de necrosis o hemorragia.
• Morfología sésil y la ausencia de expresión de CD34.
Los modelos de estratificación de riesgo, como los propuestos por Demicco et al. y Salas et al., que combinan edad, tamaño, recuento mitótico y necrosis, son cruciales para complementar la clasificación histológica4.
5. Manejo y Estrategias Terapéuticas
La resección quirúrgica completa (R0) con márgenes negativos es el tratamiento de elección para el TFS localizado3. Los tumores gigantes o sésiles, como el caso de un TFSP de 20 cm, requieren toracotomía para asegurar la exéresis en bloque. La resección completa resulta en la resolución inmediata del Síndrome de Doege-Potter.
• Radioterapia (RT): La RT adyuvante se puede considerar para pacientes de riesgo intermedio o alto o cuando los márgenes son positivos, ya que ha demostrado mejorar el control local. La RT definitiva también es eficaz en lesiones irresecables2.
• Terapia Sistémica: La quimioterapia convencional tiene eficacia limitada. La terapia antiangiogénica es la opción más prometedora en la enfermedad avanzada. Fármacos como Pazopanib son recomendados. La combinación de Temozolomida y Bevacizumab también ha demostrado actividad en casos avanzados11.
• Terapias Emergentes: La inmunoterapia anti-PD-1 ha mostrado potencial en casos refractarios, y las tecnologías de focalización de ARN dirigidas a suprimir el transcrito de fusión NAB2-STAT6 están siendo investigadas a nivel preclínico6,11.
El seguimiento a largo plazo (10–20 años) es obligatorio debido a la posibilidad de recurrencias tardías.
CONCLUSIONES
El Tumor Fibroso Solitario es una neoplasia molecularmente definida por la fusión NAB2-STAT6, siendo la expresión nuclear de STAT6 la herramienta diagnóstica más sensible y específica. El diagnóstico requiere una integración de la radiología (masas lobuladas, realce heterogéneo en tumores grandes), la clínica y la histopatología.
La resección quirúrgica completa (R0) es el tratamiento curativo principal. Dada la propensión a la recurrencia tardía, la estratificación de riesgo basada en factores histológicos (mitosis >4/10 HPF, necrosis) y la monitorización radiológica son esenciales. Para la enfermedad avanzada, los agentes antiangiogénicos han demostrado ser la opción sistémica más eficaz.
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