Urgencias y emergencias hipertensivas, abordaje integral en anestesia y cuidados críticos

10 octubre 2025

AUTORES

  1. Laura Morales Blasco. Médico Interno Residente. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Mario Martínez Fleta. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Alejandra Ruiz Colodrero. Médico Interno Residente. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Alicia Viñas Barros. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Carlos Moreno Gálvez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Ignacio Ladrero Paños. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las urgencias y emergencias hipertensivas representan una entidad clínica relevante en anestesiología y medicina crítica, caracterizadas por una elevación aguda de la presión arterial sistémica con o sin daño agudo a órgano diana. Este trabajo analiza de forma exhaustiva la fisiopatología, clasificación, diagnóstico y tratamiento de estas condiciones, tanto en el contexto intraoperatorio como en unidades de cuidados intensivos. Desde su definición conceptual, basada en la severidad del cuadro y la presencia de complicaciones agudas, se detalla el impacto hemodinámico de la hipertensión sobre órganos vitales como el cerebro, el corazón, los riñones y la retina. Se exploran los mecanismos fisiopatológicos subyacentes, como la disfunción endotelial, la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y el estrés oxidativo. El documento clasifica estas entidades en urgencias hipertensivas, sin daño a órgano blanco, y emergencias hipertensivas, con compromiso multiorgánico. Se describen factores de riesgo comunes, incluyendo la suspensión abrupta de tratamientos antihipertensivos, consumo de drogas simpaticomiméticas y situaciones perioperatorias críticas. El diagnóstico se basa en la monitorización hemodinámica y la evaluación clínica específica. El tratamiento se centra en la reducción controlada de la presión arterial mediante agentes intravenosos como labetalol, nitroprusiato y nicardipino, adaptados al perfil clínico del paciente. Se abordan también las estrategias anestésicas para el manejo intraoperatorio de estos pacientes, con énfasis en la vigilancia neuromonitoria y hemodinámica avanzada. Finalmente, se discute el pronóstico, que depende del grado de daño orgánico agudo y la respuesta terapéutica precoz. La revisión resalta la importancia de un enfoque multidisciplinar y protocolizado para mejorar la supervivencia y reducir complicaciones.

PALABRAS CLAVE

Hipertensión, anestesia, cuidados críticos.

ABSTRACT

Hypertensive urgencies and emergencies are critical clinical entities in anesthesiology and intensive care, characterized by an acute elevation in systemic blood pressure with or without acute target organ damage. This paper provides a comprehensive analysis of the pathophysiology, classification, diagnosis, and treatment of these conditions, both in the intraoperative setting and in critical care units. Starting with their conceptual definition, based on the severity of the condition and the presence of acute complications, the hemodynamic impact of hypertension on vital organs such as the brain, heart, kidneys, and retina is detailed. The underlying pathophysiological mechanisms are explored, including endothelial dysfunction, activation of the renin-angiotensin-aldosterone system, and oxidative stress. The entities are classified into hypertensive urgencies, without target organ damage, and hypertensive emergencies, with multi-organ compromise. Common risk factors are discussed, including abrupt discontinuation of antihypertensive therapy, use of sympathomimetic drugs, and critical perioperative situations. Diagnosis is based on hemodynamic monitoring and specific clinical evaluation. Treatment focuses on controlled reduction of blood pressure using intravenous agents such as labetalol, nitroprusside, and nicardipine, tailored to the patient’s clinical profile. Anesthetic strategies for intraoperative management are also discussed, emphasizing advanced neuromonitoring and hemodynamic surveillance. Finally, prognosis is addressed, depending on the extent of acute organ damage and early therapeutic response. The review underscores the importance of a multidisciplinary, protocol-driven approach to improve survival and reduce complications.

KEY WORDS

Hypertension, anesthesia, critical care.

INTRODUCCIÓN

Las urgencias y emergencias hipertensivas representan una causa frecuente de descompensación clínica en pacientes hospitalizados, especialmente en aquellos bajo vigilancia anestésica o en unidades de cuidados críticos. Se definen como episodios de elevación aguda de la presión arterial sistémica (habitualmente >180/120 mmHg), diferenciándose en función de la presencia o ausencia de daño agudo a órganos diana. La emergencia hipertensiva implica compromiso inmediato de estructuras vitales, como el sistema nervioso central, el sistema cardiovascular o los riñones, requiriendo una reducción inmediata y controlada de la presión arterial para prevenir secuelas irreversibles o la muerte. En contraposición, la urgencia hipertensiva, aunque clínicamente significativa, no presenta daño agudo a órgano blanco y permite un abordaje terapéutico menos agresivo. Desde una perspectiva anestesiológica y de medicina crítica, estas entidades suponen un reto diagnóstico y terapéutico, dada la complejidad fisiopatológica del paciente crítico, la necesidad de monitorización continua y la interacción farmacológica con agentes anestésicos, sedantes y vasoactivos. La hipertensión arterial perioperatoria puede desencadenar isquemia miocárdica, hemorragias intracraneales o fracaso renal agudo, siendo fundamental su identificación precoz y manejo individualizado1,2,3.

Este trabajo busca revisar de forma exhaustiva los mecanismos fisiopatológicos, factores de riesgo, clasificación, diagnóstico y tratamiento de las urgencias y emergencias hipertensivas, con énfasis en su abordaje intraoperatorio y en la unidad de cuidados intensivos.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura con enfoque clínico y fisiopatológico. Se consultaron bases de datos biomédicas como PubMed, Scopus y ScienceDirect utilizando los términos: «hypertensive emergencies», «hypertensive urgencies», «critical care», «anesthesia», «blood pressure management», «perioperative hypertension». La búsqueda abarcó artículos publicados entre 2005 y 2024. Se priorizaron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica relevantes. Se incluyeron referencias bibliográficas en inglés y español. La información fue organizada según los criterios de relevancia para la práctica anestésica y de cuidados críticos, seleccionando los contenidos que abordarán tanto aspectos diagnósticos como terapéuticos.

RESULTADOS

La hipertensión arterial fue descrita clínicamente desde inicios del siglo XX, pero su abordaje en contextos agudos adquirió relevancia a mediados del mismo, cuando se demostró su asociación con daño agudo a órgano blanco. Las guías actuales del American College of Cardiology y la European Society of Cardiology definen la emergencia hipertensiva como una elevación severa de la presión arterial con evidencia de daño agudo en órganos como el encéfalo (encefalopatía hipertensiva, hemorragia cerebral), corazón (síndrome coronario agudo, insuficiencia ventricular izquierda), retina (hemorragias, exudados), grandes vasos (disección aórtica), y riñones (insuficiencia renal aguda). Por otro lado, las urgencias hipertensivas presentan cifras similares de tensión, pero sin daño orgánico inmediato4,5.

El fenómeno hipertensivo agudo implica múltiples mecanismos interrelacionados, incluyendo una disfunción endotelial que reduce la producción de óxido nítrico y favorece la vasoconstricción, activación del sistema nervioso simpático y del eje renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), e inflamación vascular con liberación de citocinas proinflamatorias. Estas alteraciones comprometen la autorregulación vascular, facilitando la hipoperfusión o hiperperfusión súbitas en órganos sensibles. En el perioperatorio, la respuesta adrenérgica al dolor, la hipoxia, la hipercapnia o el estímulo quirúrgico puede desencadenar crisis hipertensivas6.

Las urgencias y emergencias hipertensivas pueden clasificarse clínicamente según el órgano diana afectado. En neurología, se incluyen la encefalopatía hipertensiva y el accidente cerebrovascular hemorrágico; en cardiología, la insuficiencia ventricular izquierda aguda, edema agudo de pulmón, o isquemia miocárdica; en nefrología, el deterioro súbito de la función renal con oliguria o anuria. La disección aórtica representa una de las presentaciones más letales y requiere un descenso inmediato de presión arterial y frecuencia cardíaca⁷.

Entre los principales desencadenantes se incluyen la suspensión abrupta de medicación antihipertensiva (especialmente clonidina o betabloqueantes), consumo de cocaína o anfetaminas, feocromocitoma, preeclampsia, sepsis, dolor no tratado, hipoventilación, y complicaciones anestésicas como la intubación en pacientes hipertensos mal controlados⁸.

El diagnóstico se basa en la medición precisa de la presión arterial, idealmente mediante monitorización invasiva en pacientes críticos. Se requiere exploración dirigida para detectar signos de daño orgánico: examen neurológico (nivel de conciencia, signos de focalidad), ECG, troponinas, ecocardiografía, fundoscopía y función renal. En el ámbito anestésico, la aparición de hipertensión refractaria durante la inducción o mantenimiento anestésico obliga a descartar estas entidades⁹.

El manejo de la emergencia hipertensiva exige una reducción controlada de la presión arterial (no mayor al 25% en la primera hora) con fármacos intravenosos de rápida acción. El labetalol, por su acción combinada alfa y beta bloqueadora, es útil en casos neurovasculares o cardiacos. El nitroprusiato sódico es eficaz en situaciones con vasoconstricción generalizada, aunque requiere vigilancia por riesgo de toxicidad por cianuro¹⁰. Nicardinipino es ampliamente usado en pacientes neurocríticos por su efecto cerebral favorable. En el quirófano, es fundamental ajustar la anestesia para atenuar la respuesta adrenérgica y considerar técnicas regionales si están indicadas. En pacientes en UCI, el manejo se integra con sedación adecuada, optimización del volumen intravascular y soporte ventilatorio10.

La evolución clínica depende de la prontitud del tratamiento, el grado de afectación orgánica y las comorbilidades previas. En emergencias hipertensivas tratadas precozmente, la mortalidad puede ser menor al 10%, mientras que retrasos diagnósticos o terapéuticos se asocian a fallo multiorgánico y alta mortalidad. El pronóstico es especialmente reservado en disección aórtica o hemorragia intracraneal. La vigilancia continua en la UCI y el seguimiento ambulatorio son esenciales para prevenir recurrencias11.

 

CONCLUSIONES

Las urgencias y emergencias hipertensivas constituyen una situación clínica de alta complejidad que requiere intervención rápida, diagnóstico certero y tratamiento individualizado. En el ámbito anestésico y de cuidados críticos, su identificación temprana permite evitar complicaciones catastróficas como infarto cerebral, disfunción ventricular o muerte súbita. El manejo debe enfocarse en el control progresivo de la presión arterial, preservando la perfusión orgánica y minimizando el riesgo de isquemia. La elección del agente antihipertensivo depende del contexto clínico, el órgano diana comprometido y las características farmacodinámicas del fármaco. La incorporación de protocolos institucionales, monitorización hemodinámica avanzada y equipos multidisciplinarios mejora significativamente el pronóstico. Es imprescindible que los anestesiólogos y especialistas en medicina crítica mantengan una formación continua en el manejo de estas entidades, dado su impacto potencial en la morbimortalidad perioperatoria y en la UCI.

 

BIBLIOGRAFÍA

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