Uso de medias de compresión para prevenir la trombosis durante el ingreso hospitalario

15 junio 2026

 

AUTORES

  1. Amaia Lacalle Martínez. Hospital Universitario de Navarra. España.
  2. Saioa García Gorría. Hospital Universitario de Navarra. España.
  3. Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. España.

 

RESUMEN

Introducción: La enfermedad tromboembólica venosa constituye una complicación relevante durante el ingreso hospitalario, especialmente en pacientes quirúrgicos, inmovilizados o con factores de riesgo añadidos. Las medias de compresión graduada se han utilizado como medida mecánica para favorecer el retorno venoso y reducir el riesgo de trombosis venosa profunda. Sin embargo, su indicación debe individualizarse según el riesgo trombótico, el riesgo hemorrágico y el uso concomitante de profilaxis farmacológica.

Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre el uso de medias de compresión para prevenir la trombosis durante el ingreso hospitalario.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa en PubMed y SciELO. Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2026, en castellano o inglés, relacionados con medias de compresión, trombosis venosa, tromboembolismo venoso, hospitalización y cuidados de enfermería.

Resultados: La evidencia muestra que las medias de compresión pueden reducir el riesgo de trombosis venosa profunda en determinados pacientes hospitalizados, especialmente quirúrgicos. No obstante, estudios recientes cuestionan su beneficio añadido cuando el paciente ya recibe profilaxis farmacológica adecuada.

Discusión-conclusiones: Las medias de compresión no deben aplicarse de forma rutinaria a todos los pacientes hospitalizados. Su uso debe basarse en la valoración individual del riesgo, la presencia de contraindicaciones para anticoagulación y la tolerancia del paciente. Enfermería desempeña un papel esencial en su correcta elección, colocación, vigilancia y retirada.

PALABRAS CLAVE

Medias de compresión, tromboembolia venosa, trombosis de la vena, hospitalización, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Introduction: Venous thromboembolism is a relevant complication during hospital admission, especially in surgical, immobilized patients or those with additional risk factors. Graduated compression stockings have been used as a mechanical method to promote venous return and reduce the risk of deep vein thrombosis. However, their indication should be individualized according to thrombotic risk, bleeding risk, and concomitant use of pharmacological prophylaxis.

Objective: To analyze the scientific evidence available on the use of compression stockings to prevent thrombosis during hospital admission.

Methodology: A narrative bibliographic review was conducted using PubMed and SciELO. Articles published between 2015 and 2026, written in Spanish or English, and related to compression stockings, venous thrombosis, venous thromboembolism, hospitalization, and nursing care were included.

Results: The evidence shows that compression stockings may reduce the risk of deep vein thrombosis in certain hospitalized patients, especially surgical patients. However, recent studies question their additional benefit when the patient already receives adequate pharmacological prophylaxis.

Discussion-conclusions: Compression stockings should not be routinely applied to all hospitalized patients. Their use should be based on individual risk assessment, contraindications to anticoagulation, and patient tolerance. Nursing plays an essential role in their correct selection, application, monitoring, and removal.

KEY WORDS

Stockings, compression, venous thromboembolism, venous thrombosis, hospitalization, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad tromboembólica venosa incluye dos manifestaciones clínicas principales: la trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar. Ambas representan una complicación importante durante el ingreso hospitalario, especialmente en pacientes con inmovilidad, cirugía reciente, edad avanzada, cáncer, infección aguda, insuficiencia cardiaca, insuficiencia respiratoria u otros factores de riesgo¹.

La hospitalización se considera uno de los contextos más relevantes para la aparición de enfermedad tromboembólica venosa, ya que el reposo en cama, la reducción de la movilidad y determinados procesos médicos o quirúrgicos favorecen la estasis venosa y la hipercoagulabilidad¹. Por ello, la valoración del riesgo trombótico y hemorrágico al ingreso constituye una medida fundamental de seguridad del paciente.

En un estudio transversal realizado en pacientes hospitalizados, García y Moreno et al. observaron que el 42% de los pacientes clínicos y el 81% de los quirúrgicos tenían indicación de tromboprofilaxis según escalas de riesgo². Estos datos reflejan la importancia de identificar precozmente a los pacientes susceptibles de beneficiarse de medidas preventivas.

Las medias de compresión graduada son una medida de profilaxis mecánica diseñada para ejercer una presión decreciente desde el tobillo hacia la región proximal de la extremidad inferior. Su objetivo es favorecer el retorno venoso, reducir la estasis sanguínea y disminuir el riesgo de formación de trombos venosos³.

Durante años, las medias de compresión se han utilizado de forma habitual en pacientes quirúrgicos hospitalizados. Sin embargo, la evidencia reciente ha cuestionado su uso sistemático en todos los pacientes, especialmente cuando ya se administra profilaxis farmacológica con heparina de bajo peso molecular u otros anticoagulantes⁴,⁵.

Desde el ámbito de enfermería, las medias de compresión son una intervención frecuente durante el ingreso hospitalario. Su correcta utilización requiere seleccionar la talla adecuada, comprobar el estado vascular y cutáneo de las extremidades, vigilar la tolerancia, evitar pliegues o efecto torniquete y educar al paciente sobre su finalidad y uso seguro.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica disponible en PubMed y SciELO sobre el uso de medias de compresión para prevenir la trombosis durante el ingreso hospitalario.

Objetivos específicos:

Describir la eficacia de las medias de compresión graduada en la prevención de la trombosis venosa profunda en pacientes hospitalizados.

Comparar su utilidad en pacientes médicos y quirúrgicos durante el ingreso hospitalario.

Identificar situaciones en las que las medias de compresión pueden estar indicadas o contraindicadas.

Valorar el papel de enfermería en la correcta aplicación, vigilancia y educación del paciente portador de medias de compresión.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante búsqueda en las bases de datos PubMed y SciELO durante el mes de mayo de 2026. La búsqueda se centró en artículos relacionados con el uso de medias de compresión graduada para la prevención de trombosis venosa profunda o enfermedad tromboembólica venosa durante el ingreso hospitalario.

Para la búsqueda se emplearon términos incluidos en los Descriptores en Ciencias de la Salud y Medical Subject Headings: “Stockings, Compression”, “Venous Thromboembolism”, “Venous Thrombosis”, “Hospitalization” y “Nursing Care”.

La estrategia principal de búsqueda en PubMed fue:

(“Stockings, Compression” OR “graduated compression stockings” OR “compression stockings”) AND (“Venous Thrombosis” OR “Deep Vein Thrombosis” OR “Venous Thromboembolism”) AND (“Hospitalization” OR “hospitalized patients” OR “surgical inpatients” OR “medical inpatients”)

En SciELO se utilizaron los términos:

“medias de compresión”, “medias de compresión graduada”, “trombosis venosa”, “trombosis venosa profunda”, “tromboembolismo venoso”, “pacientes hospitalizados”, “ingreso hospitalario” y “enfermería”.

Criterios de inclusión:

-Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2026.

– Se incluyeron artículos redactados en castellano o inglés.

– Se seleccionaron artículos localizados en PubMed y SciELO.

– Se incluyeron estudios realizados en población adulta hospitalizada, tanto médica como quirúrgica.

– Se incluyeron artículos relacionados con medias de compresión, profilaxis mecánica, trombosis venosa profunda, tromboembolismo venoso, hospitalización o cuidados de enfermería.

Criterios de exclusión:

-Se excluyeron artículos publicados antes de 2015.

– Se excluyeron estudios en idiomas distintos al castellano o inglés.

– Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en viajes de larga distancia o en prevención extrahospitalaria.

RESULTADOS

La evidencia revisada muestra que las medias de compresión graduada pueden ser eficaces para reducir el riesgo de trombosis venosa profunda en determinados pacientes hospitalizados, especialmente en el contexto quirúrgico. La revisión Cochrane de Sachdeva et al. concluyó que existe evidencia de alta calidad a favor de su uso en pacientes hospitalizados sometidos a cirugía general y ortopédica³.

No obstante, la utilidad de las medias de compresión parece depender del contexto clínico y de si el paciente recibe o no profilaxis farmacológica. En pacientes médicos hospitalizados, la evidencia es más limitada y las recomendaciones actuales tienden a priorizar la profilaxis farmacológica cuando no existe contraindicación⁴.

Las guías de la American Society of Hematology sobre pacientes médicos hospitalizados recomiendan valorar el riesgo individual de trombosis y sangrado. Cuando se utiliza profilaxis mecánica, pueden emplearse medias de compresión graduada o dispositivos de compresión neumática intermitente, aunque la certeza de la evidencia es baja⁴.

En pacientes quirúrgicos hospitalizados, las guías también recomiendan individualizar la profilaxis según el tipo de intervención y el riesgo del paciente⁵. Las medias de compresión pueden ser útiles en pacientes con riesgo trombótico elevado, especialmente cuando la profilaxis farmacológica está contraindicada por riesgo hemorrágico.

El ensayo GAPS comparó la profilaxis farmacológica con heparina de bajo peso molecular sola frente a la combinación de heparina y medias de compresión graduada en pacientes quirúrgicos ingresados con riesgo moderado o alto de tromboembolismo venoso. El estudio concluyó que la heparina de bajo peso molecular sola no fue inferior a la combinación con medias, lo que sugiere que las medias podrían ser innecesarias en muchos pacientes quirúrgicos electivos que ya reciben profilaxis farmacológica adecuada⁶.

Una revisión sistemática y metaanálisis posterior, publicada en 2024, también evaluó el beneficio añadido de las medias de compresión en pacientes quirúrgicos que recibían profilaxis farmacológica. Sus resultados no mostraron una reducción significativa de tromboembolismo venoso al añadir medias de compresión a la profilaxis farmacológica⁷.

En SciELO, las recomendaciones actualizadas para profilaxis de enfermedad tromboembólica venosa en Argentina incluyen las medias de compresión graduada dentro de las medidas mecánicas evaluadas⁸. Estas recomendaciones señalan que cada institución debe adaptar sus protocolos a los recursos disponibles, al riesgo trombótico y hemorrágico del paciente y a la realidad local⁸.

Otros estudios en pacientes hospitalizados muestran que la tromboprofilaxis continúa siendo infrautilizada o aplicada de forma incorrecta. García y Moreno et al. observaron que existía subutilización de la profilaxis, especialmente en pacientes clínicos de alto riesgo y quirúrgicos de riesgo moderado². Esto refuerza la necesidad de protocolos claros y de valoración sistemática desde el ingreso.

Desde el punto de vista de la seguridad, las medias de compresión no están exentas de riesgos. Una talla inadecuada, pliegues, colocación incorrecta o falta de vigilancia pueden producir molestias, lesiones cutáneas, efecto torniquete, isquemia local o disminución de la adherencia. Por ello, su eficacia depende no solo de la indicación médica, sino también de una correcta aplicación y seguimiento enfermero.

DISCUSIÓN

El uso de medias de compresión para prevenir la trombosis durante el ingreso hospitalario debe entenderse como una medida de profilaxis mecánica útil en determinados pacientes, pero no universal. La evidencia clásica y la revisión Cochrane apoyan su eficacia en pacientes quirúrgicos, especialmente cuando se comparan frente a la ausencia de profilaxis³.

Sin embargo, la evidencia más reciente cuestiona su beneficio añadido cuando el paciente ya recibe profilaxis farmacológica adecuada. El ensayo GAPS y el metaanálisis de Turner et al. sugieren que, en muchos pacientes quirúrgicos electivos con heparina de bajo peso molecular, añadir medias de compresión no reduce de forma significativa los eventos tromboembólicos⁶,⁷.

En pacientes médicos hospitalizados, el uso rutinario de medias de compresión también debe valorarse con cautela. Las guías actuales priorizan la valoración individual del riesgo trombótico y hemorrágico, y suelen reservar la profilaxis mecánica para pacientes con contraindicación temporal de anticoagulación o con riesgo hemorrágico elevado⁴.

Por tanto, las medias de compresión pueden ser especialmente útiles en pacientes hospitalizados con riesgo de trombosis y contraindicación para profilaxis farmacológica, pacientes quirúrgicos seleccionados, pacientes con movilidad reducida o situaciones en las que se precise una medida mecánica transitoria hasta iniciar anticoagulación.

La decisión de utilizarlas debe basarse en escalas de riesgo, situación clínica, movilidad, estado vascular periférico, integridad cutánea, tolerancia del paciente y protocolos institucionales. No deberían emplearse sin valoración previa en pacientes con isquemia arterial significativa, lesiones cutáneas graves, edema masivo no controlado, neuropatía severa o intolerancia manifiesta.

Desde enfermería, la intervención no se limita a colocar las medias. Es necesario medir correctamente la extremidad, elegir la talla adecuada, evitar arrugas, revisar la piel de forma periódica, comprobar coloración y temperatura distal, valorar dolor o parestesias, retirarlas temporalmente para higiene e inspección cutánea y registrar incidencias.

También es fundamental explicar al paciente por qué se utilizan, durante cuánto tiempo debe llevarlas, cuándo avisar si nota molestias y por qué la movilización precoz sigue siendo una medida esencial. Las medias de compresión no sustituyen a la deambulación, a la valoración del riesgo ni a la profilaxis farmacológica cuando esta está indicada.

CONCLUSIÓN

Como conclusión principal, las medias de compresión pueden contribuir a prevenir la trombosis durante el ingreso hospitalario en pacientes seleccionados, pero no deben aplicarse de forma sistemática a todos los ingresados. Su uso debe individualizarse según el riesgo trombótico y hemorrágico, la presencia de profilaxis farmacológica, la movilidad y la tolerancia del paciente. Enfermería tiene un papel clave para garantizar su uso seguro, eficaz y basado en la evidencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

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