AUTORES
- Mario Pablo Hernández. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Sara Cay Melero. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Pedro Luis Vergara Pérez. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Ernest LLuch. Calatayud, Zaragoza, España.
- Fernando Carbó Espinosa. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Elena Regla Gómez González. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Carlos Muñoz Burgués. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Esther Polo Bardina. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
La analgesia neuroaxial es la técnica farmacológica más eficaz para el alivio del dolor durante el trabajo de parto. La práctica contemporánea se basa en concentraciones bajas de anestésicos locales, como bupivacaína, levobupivacaína o ropivacaína, asociadas habitualmente a opioides liposolubles como fentanilo o sufentanilo. La meperidina, también denominada petidina, presenta características farmacológicas particulares: acción opioide, liposolubilidad intermedia y posible actividad anestésica local. Estas propiedades motivaron su estudio por vía epidural, sola o combinada con anestésicos locales, para analgesia obstétrica. Esta revisión narrativa analiza la evidencia disponible sobre el uso de meperidina epidural asociada a anestésicos locales en el parto, con atención a eficacia, duración de la analgesia, seguridad materna, repercusión neonatal y vigencia clínica. Los estudios clásicos sugieren que la adición de meperidina a bupivacaína puede prolongar la duración de la analgesia inicial, aunque no mejora de forma consistente la calidad ni la rapidez de inicio frente a técnicas epidurales convencionales. La experiencia observacional describe satisfacción materna elevada, pero también efectos adversos propios de opioides, como prurito, náuseas, sedación y riesgo teórico de acumulación de normeperidina. La evidencia actual favorece el uso de anestésicos locales a baja concentración con fentanilo o sufentanilo. La meperidina epidural puede considerarse una alternativa histórica o excepcional, pero no debe recomendarse como adyuvante de primera línea en analgesia epidural de parto.
PALABRAS CLAVE
Analgesia epidural, analgesia obstétrica, meperidina, petidina, anestésicos locales, trabajo de parto.
ABSTRACT
Neuraxial analgesia is the most effective pharmacological technique for pain relief during labour. Contemporary practice is based on low concentrations of local anaesthetics, such as bupivacaine, levobupivacaine or ropivacaine, usually combined with lipophilic opioids such as fentanyl or sufentanil. Meperidine, also known as pethidine, has particular pharmacological characteristics: opioid activity, intermediate lipid solubility and possible local anaesthetic activity. These properties led to its evaluation by the epidural route, alone or combined with local anaesthetics, for obstetric analgesia. This narrative review analyses the available evidence on epidural meperidine combined with local anaesthetics during labour, focusing on efficacy, duration of analgesia, maternal safety, neonatal impact and current clinical relevance. Classic studies suggest that adding meperidine to bupivacaine may prolong the duration of initial analgesia, although it does not consistently improve analgesic quality or onset compared with conventional epidural techniques. Observational experience reports high maternal satisfaction, but also opioid-related adverse effects such as pruritus, nausea, sedation and the theoretical risk of normeperidine accumulation. Current evidence favours low-dose local anaesthetics combined with fentanyl or sufentanil. Epidural meperidine may be considered a historical or exceptional alternative, but it should not be recommended as a first-line adjunct for labour epidural analgesia.
KEY WORDS
Epidural analgesia, obstetric analgesia, meperidine, pethidine, local anaesthetics, labour.
INTRODUCCIÓN
El dolor del trabajo de parto es un proceso intenso, dinámico y multifactorial. Durante la primera fase predominan estímulos viscerales derivados de la contracción uterina y la dilatación cervical, transmitidos por vías aferentes toracolumbares. En la segunda fase se añaden estímulos somáticos por distensión vaginal, perineal y del suelo pélvico. Esta combinación explica la intensidad del dolor y la necesidad de técnicas analgésicas capaces de adaptarse a la progresión del parto.
La analgesia epidural permite modular de forma segmentaria la transmisión nociceptiva y se considera la técnica farmacológica más eficaz para el alivio del dolor de parto1. Su evolución ha estado marcada por la reducción de la concentración de anestésico local y la incorporación de opioides neuroaxiales. Las soluciones de baja concentración reducen el bloqueo motor, facilitan la titulación y mantienen la posibilidad de convertir el catéter epidural para anestesia quirúrgica si se precisa cesárea o instrumentación. La adición de opioides liposolubles permite disminuir la dosis total de anestésico local y mejorar la calidad analgésica2.
La meperidina, conocida también como petidina, es un opioide sintético con acción agonista principalmente sobre receptores mu. A diferencia de otros opioides neuroaxiales, presenta liposolubilidad intermedia y se le ha atribuido cierta actividad anestésica local, probablemente relacionada con bloqueo de canales de sodio3. Estas características motivaron su empleo histórico por vía epidural en dolor agudo y analgesia obstétrica. En el parto también fue utilizada de forma extensa por vía parenteral, aunque su eficacia sistémica es limitada y puede asociarse a sedación materna, náuseas, vómitos y depresión neonatal cuando se administra cerca del nacimiento4.
El interés por administrar meperidina epidural junto a anestésicos locales surgió de una hipótesis clínicamente razonable: obtener un inicio rápido, prolongar la duración del bolo epidural y reducir la necesidad de anestésico local sin aumentar el bloqueo motor. Sin embargo, la evidencia específica es escasa, procede en gran medida de estudios antiguos y debe interpretarse en el contexto de la analgesia epidural moderna, donde las combinaciones de anestésicos locales a baja concentración con fentanilo o sufentanilo están ampliamente implantadas.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión es analizar la evidencia disponible sobre el uso de meperidina epidural, sola o combinada con anestésicos locales, para analgesia durante el trabajo de parto.
Los objetivos secundarios son describir su fundamento farmacológico, resumir los principales resultados clínicos en términos de inicio, calidad y duración de la analgesia, valorar los efectos maternos y neonatales descritos, comparar su papel con el de los opioides neuroaxiales de uso habitual y establecer una posición práctica sobre su vigencia clínica.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa. La búsqueda se efectuó el 1 de mayo de 2026 en PubMed, Cochrane Library, páginas de guías clínicas y fuentes institucionales. Se utilizaron combinaciones de los términos: «epidural meperidine», «epidural pethidine», «labor analgesia», «labour analgesia», «bupivacaine», «local anesthetics», «obstetric analgesia», «neuraxial labor analgesia» y «parenteral opioids labour».
Se incluyeron artículos originales, ensayos clínicos, revisiones narrativas, revisiones sistemáticas y guías clínicas con información relevante sobre meperidina/petidina epidural, analgesia epidural obstétrica, anestésicos locales y opioides en el trabajo de parto. Se excluyeron documentos sin datos bibliográficos verificables, literatura no sanitaria, opiniones no revisadas por pares y estudios centrados exclusivamente en analgesia postoperatoria no obstétrica, salvo cuando aportaban información farmacológica relevante sobre meperidina epidural.
Al tratarse de una revisión narrativa, no se aplicó diagrama PRISMA ni evaluación formal del riesgo de sesgo. La selección se realizó por pertinencia clínica, trazabilidad bibliográfica y utilidad para responder a los objetivos planteados. Las citas se ordenaron según su primera aparición en el texto, siguiendo el estilo Vancouver.
RESULTADOS
Fundamento farmacológico:
La meperidina es un opioide sintético con metabolismo hepático a normeperidina. Este metabolito tiene actividad neuroexcitatoria y puede acumularse con administración repetida, exposición prolongada o insuficiencia renal. Esta característica limita su atractivo frente a opioides con mayor margen de seguridad para uso continuado. Por vía epidural, la meperidina se ha considerado un fármaco particular porque combina acción opioide, absorción sistémica relativamente rápida y posible actividad anestésica local3.
Desde una perspectiva obstétrica, estas propiedades podrían traducirse en analgesia de inicio rápido y duración clínicamente útil. También podrían justificar su combinación con anestésicos locales, buscando reducir dosis de bupivacaína o prolongar el intervalo entre bolos. No obstante, la plausibilidad farmacológica no equivale a superioridad clínica. En analgesia de parto, la eficacia debe equilibrarse con preservación motora, estabilidad hemodinámica, seguridad fetal y neonatal, facilidad de titulación y capacidad de rescate.
Evidencia clínica específica:
Baraka y colaboradores compararon meperidina epidural sin conservantes con bupivacaína 0,25% en primíparas a término en trabajo de parto activo. En esta muestra pequeña, la meperidina mostró inicio analgésico más rápido, mayor duración media y reducción intensa de las puntuaciones de dolor5. El estudio apoyó el interés inicial por la técnica, pero su aplicabilidad actual es limitada por el tamaño muestral, las pautas utilizadas y la evolución posterior de la analgesia epidural obstétrica.
Edwards y colaboradores realizaron un ensayo aleatorizado doble ciego para valorar la adición de 50 mg de petidina a la dosis inicial de bupivacaína 0,25% en analgesia epidural intraparto. La combinación aumentó de forma significativa la duración media de la analgesia, pero no aceleró el inicio ni mejoró la calidad analgésica6. Este resultado sugiere un beneficio concreto, la prolongación del bolo inicial, sin demostrar ventajas consistentes en los desenlaces más relevantes para la práctica diaria.
La experiencia observacional también aporta información. Plummer y Brownridge describieron una serie prospectiva de analgesia epidural en la que se emplearon preparaciones con bupivacaína 12,5 mg más petidina 25 mg, bupivacaína 25 mg o bupivacaína 50 mg. La mezcla bupivacaína/petidina se utilizó con frecuencia como primera dosis y la satisfacción materna fue elevada. El prurito fue más común con la mezcla combinada que con bupivacaína sola, mientras que los escalofríos fueron menos frecuentes tras bupivacaína/petidina en esa experiencia7. El gran número de pacientes aporta valor descriptivo, aunque el diseño no permite atribuir causalidad.
La revisión farmacológica de Ngan Kee sintetizó la experiencia con petidina epidural y señaló que se había utilizado en dolor agudo, dolor de parto e intraoperatorio, mediante bolos, perfusión continua o analgesia epidural controlada por la paciente. Sin embargo, también subrayó que el potencial de acumulación de normeperidina limita su uso a tratamientos relativamente breves3. Esta advertencia es especialmente relevante en obstetricia, donde la duración del parto puede ser impredecible.
Comparación con técnicas epidurales actuales:
La evidencia contemporánea favorece la analgesia neuroaxial con anestésicos locales a baja concentración asociados a opioides liposolubles. Las revisiones actuales describen el papel de bupivacaína, levobupivacaína o ropivacaína combinadas con fentanilo o sufentanilo, administradas mediante perfusión continua, bolos intermitentes programados o analgesia epidural controlada por la paciente2. Estas técnicas permiten analgesia eficaz con menor bloqueo motor y mejor adaptación a la evolución clínica.
La revisión Cochrane sobre analgesia epidural concluye que la epidural proporciona mayor alivio del dolor y satisfacción materna que los métodos no epidurales, sin aumento claro de cesárea ni repercusión neonatal inmediata relevante medida por Apgar o ingreso neonatal1. En este marco, la cuestión clínica no es si la meperidina epidural puede producir analgesia, sino si aporta ventajas frente a combinaciones más estudiadas. La evidencia disponible no demuestra superioridad frente a anestésicos locales con fentanilo o sufentanilo.
La meperidina parenteral, además, ha perdido protagonismo en muchos protocolos de parto. La revisión Cochrane sobre opioides parenterales describe alivio limitado y efectos secundarios maternos, con heterogeneidad importante entre estudios4. NICE recomienda informar de que opioides como petidina o diamorfina ofrecen alivio limitado del dolor y pueden producir somnolencia, náuseas y vómitos8. Aunque estas recomendaciones se refieren principalmente al uso sistémico, reflejan el cambio de posición de la petidina dentro de la analgesia obstétrica moderna.
Seguridad materna y neonatal:
Los efectos adversos maternos esperables de la meperidina epidural incluyen prurito, náuseas, vómitos, sedación, retención urinaria e hipotensión cuando se combina con bloqueo simpático por anestésicos locales. La depresión respiratoria clínicamente relevante parece menos probable que con opioides hidrosolubles como morfina epidural, pero no debe descartarse si se asocia a otros sedantes u opioides sistémicos. La posible acumulación de normeperidina añade una precaución específica en exposiciones prolongadas.
La seguridad neonatal depende de la dosis total, el intervalo entre administración y nacimiento, la absorción sistémica materna y la transferencia placentaria. La administración epidural no elimina por completo la exposición fetal. Los estudios disponibles sobre meperidina epidural no tienen potencia suficiente para descartar eventos raros ni desenlaces neuroconductuales sutiles. Por ello, cualquier uso debería acompañarse de monitorización materna y fetal, registro estricto de dosis y disponibilidad de tratamiento de rescate.
Vigencia clínica:
La meperidina epidural debe interpretarse hoy como una opción históricamente relevante y farmacológicamente interesante, pero no como estándar de primera línea. Podría considerarse en circunstancias excepcionales, con protocolos locales definidos, experiencia del equipo y necesidad de tratamientos breves. Sin embargo, en la analgesia de parto habitual, las mezclas de baja concentración de anestésico local con fentanilo o sufentanilo ofrecen una relación más sólida entre evidencia, experiencia clínica y seguridad.
La introducción o recuperación de la meperidina epidural en un hospital donde no forma parte de los protocolos habituales no parece justificada sin revisión multidisciplinar por Anestesiología, Obstetricia, Neonatología y Farmacia. De emplearse, deberían establecerse dosis máximas, criterios de exclusión, vigilancia respiratoria y neurológica, monitorización fetal y neonatal, y criterios claros de cambio de pauta si la analgesia es insuficiente.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La meperidina/petidina epidural puede producir analgesia durante el trabajo de parto y, asociada a bupivacaína, puede prolongar la duración del bolo epidural inicial. Sin embargo, los estudios específicos son escasos, antiguos y con desenlaces limitados. No existe demostración consistente de mejora de la calidad analgésica, reducción de intervenciones obstétricas, superioridad neonatal o ventaja clara frente a técnicas epidurales modernas.
El principal argumento a favor de la meperidina epidural es su perfil farmacológico singular, con acción opioide, liposolubilidad intermedia y posible actividad anestésica local. El principal argumento en contra es que estas características no se han traducido en una superioridad clínica robusta. Además, el riesgo de efectos adversos opioides y la posibilidad de acumulación de normeperidina reducen su atractivo en un escenario en el que la duración del parto es variable y la seguridad materno-fetal es prioritaria.
En conclusión, la meperidina epidural junto a anestésicos locales no debe considerarse una pauta de primera elección para analgesia de parto en la práctica actual. Su uso debería reservarse, si se contempla, para contextos excepcionales con protocolos específicos, vigilancia adecuada y duración limitada. La analgesia epidural contemporánea debe basarse preferentemente en anestésicos locales a baja concentración combinados con opioides neuroaxiales de mayor implantación y respaldo clínico, como fentanilo o sufentanilo.
La investigación futura solo tendría interés si comparara directamente la meperidina epidural con pautas modernas, incluyera desenlaces maternos y neonatales clínicamente relevantes, evaluara satisfacción materna y bloqueo motor, y definiera esquemas de dosis que minimicen exposición sistémica y acumulación metabólica.
CONFLICTOS DE INTERÉS
Los autores declaran no presentar conflictos de interés.
FINANCIACIÓN
Sin financiación externa.
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