Uso excesivo de pantallas y salud mental en adolescentes: una revisión narrativa desde la perspectiva enfermera

21 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Martina Ibañez Baró. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida, España).
  2. Alba Ortiz Gómez. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  3. María Poves Ruiz. Enfermera Generalista, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  4. Maddi Fernández Goñi. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  5. Laura Tejerina Tejedo. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

RESUMEN

Introducción: el aumento del uso de dispositivos digitales durante la adolescencia ha generado interés por sus posibles repercusiones sobre la salud mental. La evidencia actual sugiere una relación compleja entre el uso de pantallas y variables como ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y bienestar psicológico.

Objetivo: analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el uso excesivo de pantallas y la salud mental en adolescentes, así como identificar estrategias preventivas desde la enfermería pediátrica.

Metodología: se realizó una revisión bibliográfica de la literatura científica en las bases de datos PubMed y Cochrane. Se utilizaron los términos “screen time”, “adolescents”, “mental health”, “anxiety” y “depression”, combinados mediante el operador booleano AND. Se incluyeron artículos publicados en los últimos cinco años, en español o inglés, con texto completo disponible y relacionados con el objetivo de estudio. Tras aplicar los criterios de selección, se incluyeron once artículos.

Resultados: los estudios analizados muestran una asociación entre determinados patrones de uso de pantallas y peores indicadores de salud mental, especialmente síntomas depresivos y ansiosos, alteraciones del sueño y menor bienestar emocional. Sin embargo, la evidencia indica que el impacto depende más del tipo de uso, el contenido consumido y la presencia de un uso problemático que del tiempo de exposición aislado. Las redes sociales, la dependencia del “Smartphone” y la interferencia con hábitos saludables destacan como factores relevantes.

Conclusiones: la enfermería pediátrica desempeña un papel fundamental en la promoción de hábitos digitales saludables mediante educación sanitaria, detección precoz de conductas de riesgo y orientación a adolescentes y familias. Son necesarias futuras investigaciones longitudinales que permitan comprender mejor la relación causal y evaluar intervenciones preventivas eficaces.

PALABRAS CLAVE

Tiempo de pantalla, adolescente, salud mental, ansiedad, depresión, enfermería.

ABSTRACT

Introduction: The increase in the use of digital devices during adolescence has raised concerns about their potential impact on mental health. Current evidence suggests a complex relationship between screen use and variables such as anxiety, depression, sleep disturbances, and psychological well-being.

Objective: To analyse the available scientific evidence on the relationship between excessive screen use and mental health in adolescents, as well as to identify preventive strategies from a paediatric nursing perspective.

Methodology: A literature review of scientific evidence was conducted using the PubMed and Cochrane databases. The search strategy included the terms “screen time”, “adolescents”, “mental health”, “anxiety”, and “depression”, combined with the Boolean operator AND. Articles published within the last five years, in Spanish or English, with full-text availability and related to the study objective were included. After applying the selection criteria, 11 articles were included.

Results: The analysed studies show an association between certain patterns of screen use and poorer mental health outcomes, particularly depressive and anxiety symptoms, sleep disturbances, and reduced emotional well-being. However, evidence indicates that the impact depends more on the type of use, the content consumed, and the presence of problematic use rather than on exposure time alone. Social media use, smartphone dependence, and interference with healthy habits emerge as relevant factors.

Conclusions: Paediatric nursing plays a fundamental role in promoting healthy digital habits through health education, early detection of risk behaviours, and guidance for adolescents and families. Further longitudinal research is needed to better understand causal relationships and to evaluate effective preventive interventions.

KEY WORDS

Screen time, adolescent, mental health, anxiety, depression, nursing.

INTRODUCCIÓN

La incorporación de las nuevas tecnologías en el día a día ha generado una transformación en la forma en la que niños y adolescentes se relacionan, comunican y ocupan su tiempo libre. El uso de dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores y consolas forma parte del desarrollo de las nuevas generaciones. Sin embargo, el aumento del tiempo de exposición a pantallas ha despertado un creciente interés en la comunidad científica debido a sus posibles efectos sobre la salud física, psicológica y social de la población pediátrica1.

La adolescencia representa una etapa especialmente vulnerable donde se producen importantes cambios en la identidad, la regulación emocional y el establecimiento de relaciones sociales. Además, una de las principales causas de enfermedad en adolescentes a nivel mundial son los trastornos de salud mental2. Por esta razón, la identificación de factores asociados al bienestar psicológico de los adolescentes adquiere una especial relevancia para los profesionales sanitarios.

La evidencia disponible muestra una asociación entre un elevado tiempo de exposición o un uso problemático de pantallas y diferentes indicadores negativos de salud mental, entre ellos síntomas de ansiedad y depresión, alteraciones del sueño, menor bienestar psicológico y problemas relacionados con la autoestima3.4. Concretamente, el uso de redes sociales ha recibido especial atención debido a la comparación social, la búsqueda constante de aprobación, la exposición al ciberacoso o la alteración de los patrones de sueño asociados al uso nocturno de dispositivos4.

Sin embargo, la relación entre pantallas y salud mental es multifactorial. La evidencia actual sugiere que no debe valorarse únicamente la cantidad de tiempo frente a las pantallas, sino también la finalidad del uso, el tipo de contenido que se consume, el contexto en el que se desarrolla y las características individuales y familiares del adolescente3. Por ello, resulta necesario adoptar una perspectiva integral que permita diferenciar entre un uso saludable y aquellos patrones de utilización que pueden generar consecuencias negativas.

Dentro de este contexto, los profesionales de enfermería desempeñan un papel relevante en la promoción de la salud mental y la prevención de hábitos de vida poco saludables. Desde atención primaria y el ámbito comunitario se obtiene en una posición estratégica para realizar educación sanitaria, identificar factores de riesgo, orientar a las familias y fomentar estrategias que favorezcan un equilibrio adecuado entre el uso de tecnología y otros hábitos saludables.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el uso excesivo de pantallas y la salud mental en adolescentes e identificar las principales intervenciones y estrategias preventivas que pueden desarrollarse desde la enfermería pediátrica.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica de la literatura científica con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre la relación entre el uso excesivo de pantallas y la salud mental en adolescentes, así como identificar el papel de la enfermería pediátrica en la prevención y promoción de hábitos digitales saludables.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en julio de 2026 en las bases de datos PubMed y Cochrane. Para la estrategia de búsqueda se usaron las palabras claves siguientes: “screen time”, “adolescents”, “mental health”, “anxiety”, “depression”, combinados con el operador booleano AND.

Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas o revisiones narrativas publicados en los últimos cinco años en español o inglés, con texto completo disponible. Por otro lado, se excluyeron publicaciones duplicadas y estudios que no guardaban relación con el objetivo de la revisión, incluyendo finalmente un total de once artículos.

RESULTADOS

Se incluyeron un total de once artículos publicados que abordaron la relación entre el uso de pantallas y la salud mental en población infantil y adolescente. Las investigaciones analizaron diferentes formas de exposición a pantallas, el uso general de dispositivos electrónicos, teléfonos inteligentes y redes sociales, y variables relacionadas con la salud mental, entre ellas síntomas de ansiedad y depresión, bienestar psicológico, calidad del sueño, autoestima y funcionamiento social5-15.

1. Relación entre el tiempo de pantalla y la salud mental:

Los estudios incluidos muestran una asociación entre una mayor exposición a pantallas y la presencia de indicadores desfavorables de salud mental durante la adolescencia, aunque la magnitud de esta relación varía en función del diseño del estudio, el tipo de uso y los factores individuales asociados5,7,12–14. En general, los artículos identifican una relación entre un mayor tiempo de pantalla y un incremento de sintomatología depresiva y ansiosa, así como una reducción del bienestar psicológico7,13,14.

No obstante, los estudios longitudinales muestran que esta asociación debe interpretarse con precaución. El estudio de Li et al.5 encontró una asociación transversal entre mayor tiempo de pantalla y síntomas de ansiedad y depresión. Sin embargo, tras el seguimiento, la capacidad predictiva del tiempo de pantalla sobre la aparición de nuevos síntomas fue limitada. Estos resultados sugieren que la relación puede ser bidireccional, de manera que los adolescentes con peor salud mental pueden aumentar el uso de dispositivos digitales, mientras que determinados patrones de uso podrían contribuir al mantenimiento de dichos problemas5.

De igual forma, los estudios derivados de la cohorte Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) indican que la exposición a pantallas se relaciona con diferencias en indicadores emocionales y sociales, aunque el tamaño del efecto es pequeño y está condicionado por factores familiares, sociales e individuales12–14. Por tanto, la evidencia actual no permite confirmar que el tiempo de pantalla sea un factor causal independiente de deterioro de la salud mental, sino que debe entenderse dentro de un modelo multifactorial.

2. Influencia del tipo de uso digital:

Una de las conclusiones más repetidas entre los estudios es que el impacto sobre la salud mental no depende únicamente del número de horas frente a una pantalla, sino también del tipo de actividad realizada y del contexto en el que se desarrolla7,9,12,15.

El estudio de Li et al.7 mostró que diferentes modalidades de uso digital presentan asociaciones distintas con la sintomatología emocional. Determinadas actividades, como la comunicación mediante dispositivos, la navegación por internet o algunos patrones de uso del móvil, mostraron relaciones longitudinales con síntomas de ansiedad y depresión, aunque con tamaños de efecto reducidos. Estos resultados sugieren que analizar únicamente el tiempo total de pantalla puede ocultar diferencias importantes entre usos potencialmente beneficiosos y aquellos asociados a mayor riesgo psicológico7.

Las revisiones incluidas coinciden en señalar que las actividades digitales pueden tener efectos diferentes dependiendo de su finalidad. Mientras que algunos usos pueden favorecer la comunicación y el apoyo social, otros patrones caracterizados por un consumo prolongado, interferencia con actividades diarias o pérdida de control pueden asociarse con peores resultados de salud mental9,12,15.

3. Redes sociales

Los estudios centrados específicamente en redes sociales identifican una relación más consistente entre determinados patrones de uso y problemas de salud mental en adolescentes11,12,15.

El uso continuo de redes sociales se ha asociado con mayores niveles de sintomatología depresiva, ansiedad y malestar psicológico. Entre los mecanismos propuestos destacan la comparación social constante, la exposición a contenidos idealizados, la búsqueda de aprobación mediante interacciones digitales y la dependencia de la validación externa11,15.

Asimismo, las redes sociales pueden favorecer la aparición de experiencias negativas como el ciberacoso, la exclusión social online o la exposición a contenidos perjudiciales. Todo esto puede incrementar la vulnerabilidad emocional durante una etapa caracterizada por importantes cambios en la identidad y autoestima11,12,15.

Sin embargo, los autores destacan que las redes sociales no deben considerarse exclusivamente negativas, ya que su impacto depende del tipo de uso. Las interacciones positivas, el mantenimiento de relaciones sociales y la búsqueda de apoyo pueden constituir efectos beneficiosos en determinados adolescentes11,15.

4. Uso problemático del “Smartphone” y dependencia digital:

Además del tiempo de exposición, varios estudios destacan la importancia del concepto de uso problemático o dependencia tecnológica como factor asociado a la salud mental adolescente10,12,15.

El estudio centrado en el apego al “Smartphone” encontró que una relación más intensa y dependiente con el dispositivo se asociaba con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y dificultades en la regulación emocional10. Estos hallazgos sugieren que la dimensión psicológica del uso puede aportar más información sobre el riesgo que la medición aislada del número de horas de utilización.

Los estudios revisados señalan que algunos adolescentes pueden utilizar los dispositivos como estrategia para afrontar emociones negativas, aburrimiento o sentimientos de soledad. Este patrón puede generar un ciclo de retroalimentación en el que el malestar psicológico favorece un mayor uso del dispositivo y aumenta la interferencia con otras actividades saludables10,15.

5. Sueño, actividad física y relaciones sociales:

Los artículos incluidos coinciden en que la relación entre pantallas y salud mental está mediada por diferentes factores relacionados con el estilo de vida 6,8,9,15.

Uno de los mecanismos más estudiados es la alteración del sueño. El uso prolongado de dispositivos, especialmente durante la noche, puede reducir la duración y calidad del descanso, lo que se relaciona con mayor irritabilidad, dificultades emocionales y mayor vulnerabilidad frente a síntomas ansiosos y depresivos8,9,15.

Asimismo, el tiempo excesivo dedicado a las pantallas puede desplazar conductas protectoras para la salud mental, como la actividad física, las relaciones sociales presenciales y otras actividades de ocio saludables6,8,9.

Las revisiones también destacan la influencia del contexto familiar y social. La presencia de normas claras sobre el uso de dispositivos, el acompañamiento parental y la educación digital pueden actuar como factores protectores frente a patrones de uso perjudiciales9,15.

6. Papel de la enfermería pediátrica:

Aunque la mayoría de los estudios incluidos presentan un diseño observacional y no permiten establecer intervenciones definitivas, existe consenso sobre la necesidad de desarrollar estrategias preventivas orientadas a promover un uso saludable de la tecnología8,9,15.

La evidencia indica que las intervenciones no deberían centrarse exclusivamente en reducir el número de horas de pantalla, sino en favorecer hábitos digitales equilibrados mediante la educación sanitaria, la promoción de la higiene del sueño, el fomento de la actividad física y la identificación precoz de patrones de uso problemático9,15.

Desde la perspectiva enfermera, especialmente en Atención Primaria y en el ámbito comunitario, los resultados respaldan la importancia de incorporar la valoración del uso de pantallas dentro de la atención integral al adolescente. La enfermería pediátrica puede desempeñar un papel clave mediante la educación a adolescentes y sus familias, detectar factores de riesgo relacionados con salud mental y promover estrategias que favorezcan un equilibrio entre tecnología, descanso, actividad física y relaciones sociales9,10,15.

DISCUSIÓN

Esta revisión pone de manifiesto que la relación entre el uso de pantallas y la salud mental en adolescentes es compleja y multifactorial. Aunque los estudios incluidos muestran asociaciones entre una mayor exposición a dispositivos digitales y la presencia de síntomas ansiosos y depresivos, la evidencia actual no permite establecer una relación causal directa. Los estudios longitudinales sugieren que el tiempo total de pantalla presenta una influencia limitada sobre la afectación en la salud mental, existiendo una relación bidireccional en la que los problemas emocionales pueden favorecer un mayor uso de dispositivos, mientras que determinados patrones de uso pueden contribuir a la persistencia del malestar psicológico5,7,14. Estos resultados coinciden con investigaciones previas que señalan que los efectos de la tecnología sobre el bienestar adolescente son pequeños y dependen de factores individuales y contextuales16,17.

Uno de los principales hallazgos de esta revisión es que el impacto sobre la salud mental parece depender más del tipo de uso digital que del número de horas de exposición. El uso problemático del “Smartphone”, la interacción continua con redes sociales y determinados patrones caracterizados por pérdida de control, comparación social o búsqueda de aprobación se han relacionado con peores resultados psicológicos10,11,15. Por ello, la literatura plantea la necesidad de superar el enfoque centrado exclusivamente en el tiempo de pantalla y considerar también la finalidad, el contenido y la interferencia del uso tecnológico en la vida diaria del adolescente16,17.

Asimismo, se destaca la importancia de factores mediadores como la alteración del sueño, el sedentarismo y la reducción de las interacciones sociales presenciales6,8,9. Estos factores pueden explicar parte de la relación entre un uso inadecuado de pantallas y el bienestar emocional.

Desde la perspectiva enfermera, estos resultados refuerzan la importancia de incorporar la valoración del uso digital dentro de la atención integral al adolescente. En atención primaria y en el ámbito comunitario, enfermería desempeña un papel clave en la educación sanitaria con la promoción de hábitos digitales y de vida saludables, la detección precoz de patrones de uso problemático y la orientación a familias y adolescentes.

CONCLUSIONES

La evidencia disponible indica que hay una asociación entre determinados patrones de uso de pantallas y peores indicadores de salud mental en adolescentes, especialmente en relación con síntomas de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y menor bienestar emocional. No obstante, esta relación no puede interpretarse de forma causal directa, ya que está influenciada por factores individuales, familiares y sociales. Los resultados sugieren que el impacto sobre la salud mental depende más del tipo de uso, el contenido que se consume y la interferencia en la vida diaria que del tiempo de exposición aislado.

Desde enfermería pediátrica, resulta relevante incorporar la valoración de los hábitos digitales en la atención al adolescente, promoviendo intervenciones educativas dirigidas tanto a ellos como a sus familias. La prevención debe encaminarse hacia un uso saludable de la tecnología, favoreciendo el equilibrio entre actividades digitales, descanso, actividad física y relaciones sociales.

Por último, se deberían realizar futuras investigaciones que observen los efectos en el tiempo y así poder comprender mejor la relación causal entre los patrones de uso digital y la salud mental, así como evaluar la eficacia de intervenciones preventivas desde el ámbito sanitario y comunitario.

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