Manejo de enfermería en pacientes con catéteres venosos centrales

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  2. Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería). España.
  3. Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  4. Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  5. Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
  6. Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.

 

RESUMEN

Los catéteres venosos centrales (CVC) constituyen herramientas fundamentales en la atención de pacientes que necesitan la administración prolongada de fármacos, nutrición intravenosa, tratamientos oncológicos o seguimiento hemodinámico. Su uso es común en unidades de cuidados intensivos y en zonas médico-quirúrgicas. La inserción de estos dispositivos proporciona un acceso directo al sistema vascular central, aunque también presenta riesgos considerables, principalmente en lo que respecta a infecciones. La selección del tipo de CVC debe fundamentarse en las condiciones clínicas del paciente, la duración del tratamiento y las posibles complicaciones que se puedan presentar. Se han reconocido tres categorías principales de complicaciones: infecciosas, mecánicas y químicas. El personal de salud, en particular las enfermeras, desempeñan un papel esencial en la prevención de estas complicaciones mediante la implementación de rigurosas prácticas asépticas y una gestión adecuada del catéter. Dentro de los cuidados enfermeros se destacan la higiene de manos, la utilización de barreras estériles, la monitorización constante del sitio de inserción y la educación proporcionada al paciente. Además, es crucial confirmar la colocación mediante técnicas radiológicas a fin de evitar errores en el posicionamiento. La formación continua del personal de enfermería es indispensable para preservar altos estándares de seguridad y para actualizarse en nuevas tecnologías y protocolos. En conclusión, el manejo apropiado del CVC es esencial para mejorar la calidad de la atención, minimizar complicaciones y asegurar la seguridad del paciente en el entorno hospitalario.

PALABRAS CLAVE

Catéteres venosos centrales, infecciones relacionadas con catéteres, enfermería, infección hospitalaria, educación en salud.

ABSTRACT

Central venous catheters (CVCs) are essential tools in the care of patients requiring prolonged administration of medications, intravenous nutrition, oncological treatments, or hemodynamic monitoring. Their use is common in intensive care units and medical-surgical areas. The insertion of these devices provides direct access to the central vascular system, although it also poses significant risks, particularly with respect to infections. The selection of the type of CVC should be based on the patient’s clinical condition, the duration of treatment, and the potential complications that may arise. Three main categories of complications have been identified: infectious, mechanical, and chemical. Healthcare personnel, particularly nurses, play a crucial role in preventing these complications through the implementation of strict aseptic techniques and proper catheter management. Key nursing care practices include hand hygiene, the use of sterile barriers, continuous monitoring of the insertion site, and patient education. Additionally, verifying catheter placement using radiological techniques is critical to avoid positioning errors. Continuous training of nursing staff is essential to maintain high safety standards and to stay updated on new technologies and protocols. In conclusion, proper management of CVCs is vital to improve the quality of care, reduce complications, and ensure patient safety in the hospital setting.

KEY WORDS

Central venous catheters, catheter-related infections, nursing, cross infection, health education.

DESARROLLO DEL TEMA

Los catéteres venosos centrales (CVC) son dispositivos utilizados en individuos que requieren la administración constante de varios fluidos que no pueden ser administrados a través de venas periféricas. Su uso es habitual en unidades de cuidados intensivos, áreas médico-quirúrgicas, en procedimientos de trasplante y durante terapias ambulatorias. Estos catéteres permiten un acceso directo al sistema vascular central, facilitando tratamientos prolongados tales como la quimioterapia, la nutrición parenteral y el monitoreo hemodinámico.

La selección del tipo de catéter debe fundamentarse en las necesidades particulares de cada paciente, teniendo en cuenta en todo momento el elevado riesgo de infecciones asociadas. Tanto enfermeras como médicos tienen la responsabilidad de seguir prácticas asépticas durante la inserción y el manejo del catéter, lo que incluye la adecuada recolección de muestras para hemocultivos.

Si bien en ocasiones se retiran CVCs de forma innecesaria por la sospecha de infecciones, es fundamental validar dicha sospecha mediante análisis microbiológicos precisos. Las infecciones asociadas a CVC conllevan altos costos y complican el tratamiento de pacientes crónicos, ya que el acceso venoso central no siempre se puede reinsertar.

Investigaciones indican que la contaminación de estos catéteres es un hecho común, con una mayor prevalencia en aquellos catéteres que se utilizan durante un tiempo prolongado y en áreas específicas del hospital, como cuidados intensivos, nefrología y hematología. Los microorganismos más frecuentemente identificados son los estafilococos coagulasa negativos y bacilos gramnegativos.

Desde su introducción hace más de cuatro décadas, los CVC han sufrido transformaciones en su diseño, elección de materiales y procedimientos, lo que ha contribuido a mejorar tanto su eficacia como su seguridad. Son tubos flexibles que se insertan en venas grandes, tales como la subclavia, yugular o femoral, y se avanzan hasta la vena cava superior. La verificación mediante técnicas radiológicas es esencial para garantizar su colocación adecuada.

La cateterización venosa central es crítica en pacientes en estado grave, permitiendo una correcta gestión de líquidos y un monitoreo constante. Las técnicas más comunes incluyen la venodisección y la punción de venas grandes, aunque estas pueden causar lesiones vasculares permanentes.

Un catéter venoso central (CVC) es un instrumento utilizado para obtener acceso al sistema circulatorio en una ubicación central con el propósito de administrar tratamientos farmacológicos, fluidos intravenosos, nutrición parenteral completa o para realizar supervisión clínica.

En la actualidad, el empleo del catéter venoso central (CVC) se ha convertido en una práctica común en todo el mundo, especialmente en pacientes que requieren prolongadas estancias en hospitales. Estos dispositivos permiten y facilitan numerosos procedimientos médicos realizados dentro del hospital, tales como la inserción de catéteres para plasmaféresis o hemodiálisis, la colocación de filtros en la vena cava inferior, o en pacientes con venas periféricas inadecuadas que necesitan un tratamiento continuo, como la quimioterapia o la nutrición parenteral, siendo también valiosos para el monitoreo hemodinámico.

Los catéteres venosos centrales se utilizan de acuerdo con el propósito clínico que se busca alcanzar. Sus aplicaciones más destacadas incluyen:

  • La administración continua de medicamentos para el manejo del dolor, el tratamiento de infecciones, las terapias oncológicas o la nutrición por vía intravenosa.
  • La entrega de medicamentos que requieren un efecto inmediato sobre el sistema cardiovascular.
  • La infusión veloz de grandes volúmenes de líquidos o productos sanguíneos.
  • La posibilidad de extraer muestras de sangre de manera frecuente sin la necesidad de realizar punciones repetidas en el paciente.
  • Los tratamientos de diálisis en situaciones de insuficiencia renal.

 

Los CVC se organizan según diferentes parámetros:

  • Duración de empleo: breve, intermedia o prolongada.
  • Método de acceso: central o periférico.
  • Ubicación de inserción: vena yugular, subclavia, femoral o braquial.
  • Cantidad de lúmenes: uno, dos o tres canales.

 

Entre las indicaciones primordiales para la Inserción de un CVC encontramos:

  • Dificultades para conseguir venas periféricas o en situaciones donde estas no sean adecuadas.
  • Requerimiento de estimulación cardíaca mediante accesos venosos.
  • Infusión a la vez de fármacos incompatibles por vía periférica.
  • Suministro de nutrición a través de vías parenterales.
  • Supervisión de parámetros hemodinámicos.
  • Ejecución de terapias extracorpóreas.

 

La inserción de un CVC conlleva ciertas contradicciones, entre las cuales la coagulopatía y la trombocitopenia son las más frecuentes. No obstante, no existe un acuerdo definitivo respecto a los valores seguros de plaquetas, INR o PTT necesarios para llevar a cabo el procedimiento. Generalmente, la trombocitopenia implica un riesgo mayor en comparación con las alteraciones observadas en los tiempos de coagulación.

Al igual que con cualquier procedimiento médico, la colocación del CVC puede dar lugar a complicaciones, siendo la sepsis una de las más relevantes1.

Las complicaciones se clasifican en tres categorías principales:

  • Infecciosas: Estas son las más frecuentes. Los microorganismos que suelen estar involucrados incluyen estafilococos coagulasa negativos y estafilococo aureus, los cuales son parte de la flora de la piel, así como la cándida, que se relaciona con la nutrición parenteral. La contaminación puede suceder durante el proceso de inserción, así que es crucial mantener la limpieza. Las infecciones pueden ir desde leves en una zona específica hasta graves y sistémicas. Actualmente, en caso de infección bacteriana, se comienza con el tratamiento antibiótico sin retirar el catéter de inmediato, a menos que haya infecciones fúngicas graves, donde la extracción es necesaria.
  • Mecánicas: Estas suceden durante o después de la inserción y abarcan embolias de aire, neumotórax, desplazamiento del catéter o daños en los vasos sanguíneos. Para reducir los riesgos, es fundamental asegurar una buena posición, realizar un monitoreo continuo, verificar la localización mediante radiografía y documentar cualquier incidente.
  • Químicas: Son menos comunes y engloban bloqueos causados por trombos o residuos de medicamentos o electrolitos. Para prevenir estos problemas, se aconseja no mezclar medicamentos en catéteres de un solo canal y hacer lavados con solución salina antes y después de la administración. La estreptoquinasa utilizada para desbloquear catéteres debe ser administrada bajo estricta supervisión médica2.

 

Entre los cuidados de enfermería para Catéteres Venosos Centrales (CVC) encontramos:

  • Reunir y transportar todos los elementos necesarios: bandeja, mascarilla, guantes estériles, pinzas de Kelly, gasas, apósitos o cinta adhesiva transparente, solución sin aire, extensión y llave de tres vías.
  • Lavar sus manos utilizando agua y jabón.
  • Describir el procedimiento al paciente con el fin de reducir su nivel de ansiedad.
  • Utilizar una mascarilla que cubra tanto la nariz como la boca.
  • Retirar con sumo cuidado el apósito previo sin tocar el catéter ni el área de inserción, estirando suavemente (evite el uso de alcohol para despegarlo).
  • Evaluar el área de inserción.
  • Realizar la higiene de manos utilizando una solución hidroalcohólica.
  • Abrir el equipo estéril y poner el guante en la mano dominante.
  • Limpiar la zona en dos etapas utilizando alcohol: primero limpie desde la inserción hacia el exterior sin regresar al punto inicial; luego, realice movimientos circulares abarcando un área de 5 a 10 cm a su alrededor.
  • Permitir que el antiséptico se seque durante 2 a 3 minutos.
  • Cubrir la zona con una gasa seca sin ejercer presión y retirar cualquier exceso de antiséptico si se utilizó yodopovidona.

 

En casos de piel sensible, ancianos o pacientes oncológicos, aplique una barrera protectora libre de alcohol en el perímetro del sitio para prevenir lesiones.

Por último, coloque una etiqueta que incluya la fecha y el nombre del profesional que colocó el catéter así como el de quien llevó a cabo la cura3.

CONCLUSIÓN

La inserción de catéteres venosos centrales se ha vuelto en los últimos años una técnica esencial para el cuidado de pacientes en hospitalización. Para prevenir posibles complicaciones que puedan surgir, el personal de enfermería desempeña un papel clave, ya que es responsable principal de la gestión y el mantenimiento de estos tipos de accesos.

Para llevar a cabo una correcta elección de pacientes que necesitan un CVC, es importante considerar el equilibrio entre el riesgo y el beneficio, basándose en las contraindicaciones. Además, seguir las debidas prácticas asépticas, retirar el catéter de manera anticipada y observar de cerca cualquier signo de complicaciones son acciones que han mostrado ser útiles para pacientes con acceso venoso central4.

La estrategia más eficaz para evitar y disminuir las infecciones asociadas a catéteres consiste en adherirse estrictamente a los principios universales de antisepsia y esterilidad durante todas las fases del procedimiento, desde la inserción hasta la extracción del catéter. Para alcanzar este objetivo, es crucial capacitar y concienciar al personal de enfermería y a los médicos, garantizando que se implementen los protocolos específicos relacionados con el manejo de los CVC en cada institución hospitalaria.

El manejo del catéter venoso central en unidades críticas y de terapia intensiva requiere de un conocimiento amplio y experiencia especializada. El personal de enfermería, responsable principal de esta tarea, debe estar bien capacitado y preparado para enfrentar desafíos, prevenir complicaciones y reducir el riesgo de infecciones durante la manipulación y cuidado del catéter. Se recomienda la formación continua para actualizarse en tecnología y técnicas nuevas relacionadas con el manejo de estos catéteres5.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Iriarte SA, Villacampa EM, Blázquez LA, Barrios SV, Isabel S, Pablo AM. Cuidados de enfermería del catéter venoso central. Revista Sanitaria de Investigación [Internet]. 2023. [Consultado 30 Jul 2025]; 4(2):104. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8854236#
  2. Villalobos-Escobar SG. Cuidados y generalidades sobre catéteres venosos centrales. Revista de Enfermerí­a del Instituto Mexicano del Seguro Social [Internet]. 2019. [Consultado 30 Jul 2025];11(1):29–34. Disponible en: https://revistaenfermeria.imss.gob.mx/index.php/revista_enfermeria/article/view/675
  3. Alcubierre S, Marco E, Añaños L, Valero S, Terrén SI, Morant A. Cuidados de enfermería del catéter venoso central. Revista Sanitaria de Investigación [Internet]. 2023. [Consultado 30 Jul 2025];4:104. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8854236
  4. Villalobos-Escobar SG. Cuidados y generalidades sobre catéteres venosos centrales. Revista de Enfermerí­a del Instituto Mexicano del Seguro Social [Internet]. 2019. [Consultado 30 Jul 2025];11(1):29–34. Disponible en: https://revistaenfermeria.imss.gob.mx/index.php/revista_enfermeria/article/view/675
  5. Chuga KN, Sandoval GB. Experiencias de enfermería en el manejo de catéteres venosos centrales. Brazilian Journal of Health Review [Internet]. 2023 Feb 7. [Consultado 30 Jul 2025];6(1):3057–69. Disponible en: https://ojs.brazilianjournals.com.br/ojs/index.php/BJHR/article/view/57104

 

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