Uso racional de opioides en anestesia y su impacto en la recuperación

14 octubre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.73.68.001

 

 

 

AUTORES

  1. Natalia Trujillo Vargas. Médica Pontificia Universidad Javeriana Cali, Médico General de Apoyo en UCI – Hospital Departamental María Inmaculada, Florencia https://orcid.org/0009-0009-7809-5998

 

RESUMEN

El manejo perioperatorio del dolor ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, impulsada por la necesidad de optimizar la analgesia mientras se minimizan los efectos adversos de los opioides. Este artículo de revisión examina el uso racional de opioides en anestesia, explorando estrategias de dosificación, alternativas multimodales, y su impacto en la recuperación postoperatoria. Se analiza la evidencia actual sobre protocolos de ahorro de opioides (opioid-sparing), programas de Recuperación Mejorada Después de la Cirugía (ERAS), y el balance entre analgesia efectiva y prevención de efectos adversos. La literatura revisada sugiere que un enfoque multimodal que incorpore analgesia regional, antiinflamatorios no esteroideos, y adyuvantes puede reducir el consumo de opioides sin comprometer el control del dolor, mejorando así los resultados clínicos y acelerando la recuperación funcional.

PALABRAS CLAVE

Opioides, anestesia, analgesia multimodal, recuperación mejorada, dolor postoperatorio, ERAS.

ABSTRACT

Perioperative pain management has undergone a remarkable transformation in recent decades, driven by the need to optimize analgesia while minimizing the adverse effects of opioids. This review article examines the rational use of opioids in anesthesia, exploring dosing strategies, multimodal alternatives, and their impact on postoperative recovery. Current evidence on opioid-sparing protocols, Enhanced Recovery After Surgery (ERAS) programs, and the balance between effective analgesia and prevention of adverse effects is analyzed. The reviewed literature suggests that a multimodal approach incorporating regional analgesia, nonsteroidal anti-inflammatory drugs, and adjuvant agents can reduce opioid consumption without compromising pain control, thereby improving clinical outcomes and accelerating functional recovery.

KEY WORDS

Opioids, anesthesia, multimodal analgesia, enhanced recovery, postoperative pain, ERAS.

DESARROLLO DEL TEMA

Los opioides han constituido durante décadas el pilar fundamental del manejo analgésico perioperatorio debido a su potente efecto sobre los receptores μ, δ y κ distribuidos en el sistema nervioso central y periférico. Sin embargo, el uso liberal de estos fármacos ha revelado consecuencias significativas, incluyendo depresión respiratoria, náuseas, vómitos, íleo postoperatorio, retención urinaria, y el riesgo de desarrollo de tolerancia y dependencia1.

La crisis de opioides en Norteamérica y su extensión a otras regiones del mundo ha catalizado un replanteamiento fundamental sobre la prescripción perioperatoria de estos analgésicos. Estudios epidemiológicos han demostrado que la exposición a opioides en el contexto quirúrgico puede ser el punto de inicio para el uso crónico en pacientes previamente no expuestos, con tasas de uso persistente que oscilan entre 3-10% dependiendo del tipo de cirugía2,3.

En este contexto, ha emergido el concepto de «uso racional de opioides», que busca optimizar la analgesia mediante la menor dosis efectiva necesaria, integrada en un marco multimodal que combine diferentes mecanismos de acción. Este paradigma se alinea con los principios de los programas ERAS (Enhanced Recovery After Surgery), que han revolucionado la atención perioperatoria al demostrar que la reducción del uso de opioides no sólo es segura, sino que puede mejorar activamente los resultados clínicos3.

El objetivo de esta revisión es analizar críticamente la evidencia actual sobre el uso racional de opioides en anestesia, examinar estrategias alternativas y complementarias, y evaluar su impacto en la recuperación postoperatoria, proporcionando un marco conceptual para la toma de decisiones clínicas basadas en evidencia.

FARMACOLOGÍA DE LOS OPIOIDES EN EL CONTEXTO ANESTÉSICO:

Mecanismos de Acción y Clasificación:

Los opioides ejercen su efecto analgésico principalmente a través de la activación de receptores opioides acoplados a proteínas G, localizados tanto en el sistema nervioso central (sustancia gris periacueductal, médula espinal) como en tejidos periféricos durante estados inflamatorios. Los tres tipos principales de receptores opioides son:

  • Receptores μ (MOP): Responsables de la analgesia supraespinal, depresión respiratoria, euforia, y dependencia física
  • Receptores δ (DOP): Contribuyen a la analgesia espinal y supraespinal
  • Receptores κ (KOP): Median analgesia espinal, sedación y disforia

 

Los opioides utilizados en anestesia pueden clasificarse según su afinidad por estos receptores:

Agonistas puros: Fentanilo, remifentanilo, sufentanilo, alfentanilo, morfina, hidromorfona, oxicodona Agonistas parciales: Buprenorfina Agonistas-antagonistas mixtos: Nalbufina, pentazocina Antagonistas: Naloxona, naltrexona1,2.

Farmacocinética en el Periodo Perioperatorio:

La farmacocinética de los opioides presenta características particulares en el contexto quirúrgico:

Fentanilo: Altamente lipofílico, inicio rápido (1-2 minutos), duración de acción de 30-60 minutos tras dosis únicas. Su contexto sensitivo de semi-vida (CSHT) aumenta significativamente con infusiones prolongadas debido a redistribución1,2.

Remifentanilo: Metabolizado por esterasas plasmáticas inespecíficas, con una vida media ultrabreve (3-10 minutos) independiente de la duración de la infusión, lo que lo hace ideal para infusiones continuas pero requiere planificación cuidadosa de la transición analgésica postoperatoria1,2.

Morfina: Hidrosoluble, inicio más lento (5-10 minutos IV), duración prolongada (3-4 horas), con metabolitos activos (morfina-6-glucurónido) que pueden acumularse en insuficiencia renal1,2.

Efectos Adversos y su Impacto en la Recuperación:

Los efectos adversos de los opioides tienen implicaciones directas en la recuperación postoperatoria:

  1. Depresión respiratoria: Puede prolongar la estancia en recuperación y aumentar el riesgo de complicaciones pulmonares.
  2. Náuseas y vómitos postoperatorios (NVPO): Presentes en 20-40% de pacientes, causan malestar, retrasan el alta y pueden aumentar costos.
  3. Íleo postoperatorio: Especialmente problemático en cirugía abdominal, prolonga la estancia hospitalaria
  4. Retención urinaria: Común en cirugía ortopédica y urológica.
  5. Sedación excesiva: Interfiere con la movilización temprana.
  6. Hiperalgesia inducida por opioides: Paradójicamente puede aumentar la sensibilidad al dolor4.

 

CONCEPTO DE ANALGESIA MULTIMODAL:

Fundamentos y Racionalidad:

La analgesia multimodal se define como el uso de dos o más analgésicos con diferentes mecanismos de acción para lograr analgesia efectiva con menores dosis individuales de cada fármaco, reduciendo así los efectos adversos asociados. Este concepto se basa en los siguientes principios:

  1. Sinergismo farmacológico: La combinación de fármacos puede producir efectos analgésicos superiores a la suma de sus efectos individuales.
  2. Modulación de múltiples vías del dolor: Abordaje de diferentes mecanismos de nocicepción y transmisión del dolor.
  3. Reducción de efectos adversos: Menores dosis de opioides se traducen en menos efectos secundarios dosis-dependientes4,5.

 

Componentes de la Analgesia Multimodal:

Anestésicos locales y técnicas regionales:

  • Bloqueos nerviosos periféricos.
  • Anestesia neuroaxial (epidural, espinal).
  • Infiltración de la herida quirúrgica.
  • Bloqueos de plano fascial (TAP, serratos, erectores de la columna).

 

Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs):

  • Inhibición de ciclooxigenasa (COX-1 y COX-2).
  • Reducción de la inflamación periférica.
  • Efecto sinérgico con opioides.
  • Consideraciones sobre riesgos cardiovasculares y renales.

 

Paracetamol (acetaminofén):

  • Mecanismo central aún no completamente elucidado.
  • Excelente perfil de seguridad.
  • Efecto techo limitado, pero sin efectos adversos graves.
  • Formulación intravenosa para uso perioperatorio.

 

Adyuvantes:

  • Gabapentinoides (gabapentina, pregabalina): Modulación de canales de calcio voltaje-dependientes, reducción de hiperalgesia.
  • Ketamina: Antagonista NMDA, prevención de sensibilización central, dosis subanestésicas (0.1-0.5 mg/kg).
  • Dexmedetomidina: Agonista α2-adrenérgico, propiedades ansiolíticas y analgésicas.
  • Magnesio: Antagonista NMDA, evidencia variable.
  • Lidocaína intravenosa: Propiedades antiinflamatorias y analgésicas sistémicas4,5.

 

Evidencia Clínica de Efectividad:

Múltiples metaanálisis han demostrado que la analgesia multimodal reduce significativamente:

  • Consumo de opioides en 20-50%.
  • Intensidad del dolor postoperatorio.
  • Incidencia de náuseas y vómitos.
  • Tiempo de estancia hospitalaria.
  • Complicaciones relacionadas con opioides.

 

ESTRATEGIAS DE AHORRO DE OPIOIDES (OPIOID-SPARING):

4.1 Anestesia Libre de Opioides (Opioid-Free Anesthesia – OFA).

La OFA representa el extremo del espectro de ahorro de opioides, evitando completamente su uso intraoperatorio. Los componentes típicos incluyen:

  1. Hipnóticos: Propofol o agentes inhalatorios.
  2. Analgésicos no opioides: Lidocaína IV, ketamina, dexmedetomidina.
  3. Bloqueo neuromuscular: Cuando está indicado.
  4. Técnicas regionales: Cuando son aplicables6.

 

Evidencia actual:

  • Estudios observacionales y algunos ensayos controlados muestran resultados prometedores.
  • Reducción de NVPO y recuperación más rápida de la función intestinal.
  • Preocupaciones sobre el control adecuado del dolor en cirugías muy invasivas.
  • Necesidad de más estudios de alta calidad para establecer indicaciones específicas6.

 

Anestesia con Mínimos Opioides:

Un enfoque más pragmático y ampliamente aceptado que utiliza opioides de forma juiciosa:

  • Uso de dosis bajas tituladas según necesidad.
  • Preferencia por opioides de acción corta (remifentanilo, fentanilo).
  • Transición planificada a analgesia no opioide postoperatoria.
  • Combinación con analgesia multimodal.

 

Protocolos Específicos por Tipo de Cirugía:

Cirugía abdominal:

  • Anestesia epidural torácica con anestésicos locales ± bajas dosis de opioides.
  • Bloqueos TAP o de plano transverso.
  • Lidocaína intravenosa.
  • AINEs + paracetamol.

 

Cirugía ortopédica mayor:

  • Bloqueos nerviosos periféricos.
  • Infiltración periarticular.
  • Anestesia espinal con morfina intratecal (dosis bajas).
  • Ketamina perioperatoria.

 

Cirugía torácica:

  • Analgesia epidural torácica.
  • Bloqueos paravertebrales o de erectores de la columna.
  • Gabapentinoides preoperatorios.

 

Cirugía ambulatoria:

  • Predominio de técnicas regionales.
  • Analgesia oral multimodal
  • Minimización o evitación de opioides para reducir NVPO y facilitar el alta.

 

PROGRAMAS DE RECUPERACIÓN MEJORADA (ERAS) Y OPIOIDES.

Filosofía y Componentes de ERAS:

Los protocolos ERAS representan un cambio paradigmático en la atención perioperatoria, basándose en evidencia para reducir el estrés quirúrgico y acelerar la recuperación. Los componentes clave incluyen:

Preoperatorio:

  • Educación del paciente.
  • Optimización nutricional.
  • Evitar ayuno prolongado.
  • No preparación intestinal mecánica rutinaria.
  • Ansiolisis sin sedación excesiva.

 

Intraoperatorio:

  • Anestesia multimodal con ahorro de opioides.
  • Prevención de hipotermia.
  • Fluidoterapia restrictiva guiada por objetivos.
  • Prevención de NVPO.

 

Postoperatorio:

  • Analgesia multimodal.
  • Movilización temprana.
  • Nutrición oral temprana.
  • Remoción temprana de catéteres y drenajes.

 

Evidencia del Impacto de ERAS.

Metaanálisis en diferentes especialidades quirúrgicas han demostrado:

  • Reducción de la estancia hospitalaria (1-3 días).
  • Disminución de complicaciones generales (20-50%).
  • Reducción de costos hospitalarios.
  • Mayor satisfacción del paciente.
  • Sin aumento de reingresos o complicaciones graves6.

 

El Rol de los Opioides en ERAS:

Los protocolos ERAS promueven:

  • Uso restrictivo de opioides intra y postoperatorios.
  • Analgesia multimodal como estándar.
  • Técnicas regionales como primera línea.
  • Opioides de rescate con protocolos claros de titulación.
  • Transición temprana a analgésicos orales no opioides7.

 

CONSIDERACIONES ESPECIALES EN POBLACIONES ESPECÍFICAS:

Pacientes con Uso Crónico de Opioides:

Este grupo presenta desafíos particulares:

Tolerancia: Requieren dosis mayores para el mismo efecto analgésico Hiperalgesia: Sensibilidad aumentada al dolor Riesgo de síndrome de abstinencia: Si se interrumpe abruptamente.

Estrategias de manejo:

  • Continuar con opioides basales perioperatoriamente.
  • Énfasis aún mayor en analgesia multimodal.
  • Considerar la rotación de opioides.
  • Consulta con especialistas en dolor cuando sea necesario.
  • Ketamina y gabapentinoides pueden ser particularmente útiles8.

 

6.2 Pacientes Geriátricos

Los adultos mayores presentan:

  • Mayor sensibilidad a efectos adversos de opioides.
  • Cambios farmacocinéticos y farmacodinámicos.
  • Mayor riesgo de delirium.
  • Comorbilidades múltiples8.

 

Recomendaciones:

  • Reducción de dosis (30-50% en >65 años).
  • Preferencia por opioides de acción corta.
  • Monitoreo estrecho de efectos adversos.
  • Consideración cuidadosa de función renal y hepática.

 

Pacientes Pediátricos:

Consideraciones especiales incluyen:

  • Dosificación basada en peso.
  • Desarrollo incompleto de sistemas metabólicos en neonatos.
  • Diferencias en farmacodinamia.
  • Preocupaciones sobre efectos neurocognitivos.

 

Estrategias:

  • Analgesia multimodal adaptada a la edad.
  • Bloqueos regionales cuando sea factible.
  • Uso de escalas de dolor apropiadas para la edad.
  • Involucrar a los padres en la evaluación del dolor.

 

Pacientes Obstétricas:

La anestesia obstétrica tiene características únicas:

Cesárea:

  • Anestesia neuroaxial como técnica preferida.
  • Morfina intratecal (50-150 μg) proporciona analgesia prolongada.
  • AINEs postoperatorios (con precauciones).
  • Minimizar opioides sistémicos por transferencia a leche materna.

 

Analgesia de parto:

  • Epidural con bajas concentraciones de anestésicos locales.
  • Mínimas o ninguna dosis de opioides epidurales.
  • Técnicas de analgesia multimodal para dolores postparto6,7,8.

 

MONITOREO Y EVALUACIÓN DE RESULTADOS:

Indicadores de Calidad:

Para evaluar el éxito de estrategias de uso racional de opioides:

Indicadores de proceso:

  • Porcentaje de pacientes que reciben analgesia multimodal.
  • Utilización de técnicas regionales cuando está indicado.
  • Adherencia a protocolos ERAS.
  • Prescripción de opioides al alta.

 

Indicadores de resultado:

  • Intensidad del dolor (escalas validadas: EVA, NRS).
  • Consumo total de opioides (convertido a equivalentes de morfina oral).
  • Incidencia de efectos adversos relacionados con opioides.
  • Tiempo hasta la movilización.
  • Duración de estancia hospitalaria.
  • Satisfacción del paciente.
  • Tasa de readmisión relacionada con el dolor.

 

Herramientas de Evaluación del Dolor.

Escalas unidimensionales:

  • Escala Visual Análoga (EVA).
  • Escala Numérica de Calificación (NRS: 0-10).
  • Escala Verbal Descriptiva.

 

Escalas multidimensionales:

  • Cuestionario de Dolor de McGill.
  • Brief Pain Inventory (BPI)14,15.

 

Poblaciones especiales:

  • FLACC (Face, Legs, Activity, Cry, Consolability) para niños.
  • CPOT (Critical-Care Pain Observation Tool) para pacientes no comunicativos6,7,8.

 

Prevención de Uso Crónico Postoperatorio:

Factores de riesgo identificados:

  • Historia previa de uso de opioides.
  • Trastornos de salud mental.
  • Dolor crónico preexistente.
  • Tipo de cirugía (ortopédica mayor, torácica).
  • Dolor postoperatorio mal controlado9,10.

 

Estrategias preventivas:

  • Screening preoperatorio de factores de riesgo.
  • Expectativas realistas sobre dolor postoperatorio.
  • Prescripción juiciosa alta (5-7 días máximo en mayoría de cirugías).
  • Educación sobre disposición adecuada de opioides no utilizados.
  • Seguimiento estructurado del dolor.
  • Identificación temprana y derivación de casos problemáticos12,13.

 

BARRERAS Y FACILITADORES PARA LA IMPLEMENTACIÓN:

Barreras Identificadas:

A nivel institucional:

  • Falta de protocolos estandarizados.
  • Resistencia al cambio de prácticas establecidas.
  • Recursos insuficientes para técnicas regionales.
  • Falta de coordinación interdisciplinaria.

 

A nivel del proveedor:

  • Conocimiento limitado de alternativas.
  • Preocupación sobre el control inadecuado del dolor.
  • Carga de trabajo que limita tiempo para técnicas complejas.
  • Falta de entrenamiento en analgesia regional12,13,14,15.

 

A nivel del paciente:

  • Expectativas de recibir opioides.
  • Preocupaciones sobre dolor severo.
  • Falta de comprensión de riesgos de opioides.

 

Estrategias para superarlas.

Educación y entrenamiento:

  • Programas de educación continua para todo el equipo.
  • Simulación y talleres prácticos de técnicas regionales.
  • Difusión de evidencia actualizada.

 

Cambios organizacionales:

  • Implementación de protocolos multidisciplinarios.
  • Orden sets electrónicos con analgesia multimodal predeterminada.
  • Auditoría y retroalimentación de indicadores.
  • Designación de campeones institucionales12,13,14,15.

 

Involucrar a los pacientes:

  • Material educativo sobre manejo del dolor.
  • Expectativas claras sobre el dolor esperado.
  • Participación activa en decisiones de tratamiento.

 

PERSPECTIVAS FUTURAS E INVESTIGACIÓN:

Áreas de Investigación Activa:

Desarrollo de nuevos analgésicos:

  • Moduladores selectivos de receptores opioides con mejor perfil de efectos adversos.
  • Agonistas parciales del receptor μ.
  • Analgésicos dirigidos a canales iónicos específicos (Nav1.7, Nav1.8).
  • Inhibidores de NGF (factor de crecimiento nervioso).

 

Medicina personalizada:

  • Farmacogenómica para predecir respuesta a opioides.
  • Biomarcadores de riesgo de dolor crónico postoperatorio.
  • Algoritmos de inteligencia artificial para predicción de necesidades analgésicas.

 

Tecnologías emergentes:

  • Sistemas de liberación controlada de analgésicos.
  • Dispositivos de neuromodulación periférica.
  • Realidad virtual y técnicas de distracción para manejo del dolor.
  • Monitoreo continuo de parámetros relacionados con dolor6,7,8,9,10,11.

 

Preguntas de Investigación Pendientes:

  1. ¿Cuáles son los límites seguros de la anestesia libre de opioides y en qué poblaciones/cirugías es óptima?
  2. ¿Cómo optimizar la transición de analgesia intraoperatoria a postoperatoria?
  3. ¿Cuál es la duración óptima de prescripción de opioides al alta según tipo de cirugía?
  4. ¿Qué intervenciones preventivas son más efectivas para reducir el dolor crónico postoperatorio?
  5. ¿Cómo implementar mejor las estrategias de ahorro de opioides en centros con recursos limitados?

 

Implicaciones para la Práctica Clínica:

El futuro del manejo analgésico perioperatorio se dirige hacia:

  • Personalización basada en factores de riesgo individuales.
  • Mayor énfasis en prevención que en tratamiento del dolor.
  • Integración de tecnologías digitales para seguimiento.
  • Coordinación estrecha entre especialidades.
  • Métricas de calidad estandarizadas.
  • Consideración de resultados a largo plazo, no solo alivio inmediato del dolor.

 

CONCLUSIONES

El uso racional de opioides en anestesia representa un componente fundamental de la práctica anestésica contemporánea, con implicaciones profundas para la recuperación postoperatoria y la salud pública. La evidencia actual respalda firmemente los siguientes principios:

  1. La analgesia multimodal es superior al uso exclusivo de opioides, proporcionando mejor control del dolor con menos efectos adversos. La combinación de técnicas regionales, AINEs, paracetamol y adyuvantes debe considerarse el estándar de atención.
  2. Las estrategias de ahorro de opioides, incluyendo la anestesia libre de opioides, son factibles y seguras en poblaciones seleccionadas, particularmente cuando se integran dentro de protocolos ERAS y con planificación analgésica comprehensiva.
  3. Los protocolos ERAS han demostrado consistentemente mejorar resultados clínicos, y la minimización de opioides es un componente esencial de estos programas.
  4. Las poblaciones especiales requieren consideraciones particulares, incluyendo pacientes con uso crónico de opioides, geriátricos, pediátricos y obstétricos, pero los principios fundamentales de analgesia multimodal y uso juicioso de opioides se mantienen universalmente aplicables.
  5. La prevención del uso crónico de opioides postoperatorio debe ser una prioridad, implementando estrategias de identificación de riesgo, prescripción limitada al alta, y seguimiento estructurado.
  6. La implementación exitosa requiere un enfoque multidisciplinario, con educación continua, protocolos institucionales claros, y compromiso de todo el equipo perioperatorio.

 

La transición de una cultura de uso liberal de opioides a una de uso racional y juicioso no implica negar analgesia a los pacientes, sino optimizarla mediante estrategias basadas en evidencia que mejoren tanto el alivio del dolor como la recuperación general. El anestesiólogo del siglo XXI debe dominar no solo el uso de opioides, sino también el arsenal completo de técnicas analgésicas disponibles, aplicándolas de manera individualizada y basada en las mejores prácticas actuales.

A medida que continuamos aprendiendo sobre los mecanismos del dolor y desarrollando nuevas terapias, el campo de la analgesia perioperatoria seguirá evolucionando. Sin embargo, los principios fundamentales de medicina basada en evidencia, toma de decisiones compartida con los pacientes, y balance entre beneficios y riesgos permanecerán como pilares de la práctica anestésica excelente.

 

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