AUTORES
- Leyre Puértolas Orejuela. DUE Zaragoza. España.
- Sara Estrada Mateo. DUE, Zaragoza. España.
- María Del Rosario Palomo Medina. TCAE, Zaragoza. España.
- Andreea Pantea. DUE. Zaragoza. España.
- María Dolores Azagra Sierra. TCAE, Zaragoza. España.
- Azucena Palomo Gracia. TCAE, Zaragoza. España.
RESUMEN
La vía intraósea constituye una alternativa de acceso vascular rápido y eficaz cuando la canalización venosa periférica resulta difícil o imposible, especialmente en situaciones de emergencia donde el tiempo de actuación es determinante. Este procedimiento permite administrar líquidos, medicamentos y hemoderivados directamente en la cavidad medular ósea, donde existe una amplia red vascular capaz de favorecer una absorción similar a la obtenida mediante una vía intravenosa. Su utilización resulta especialmente relevante en pacientes críticos, como aquellos en parada cardiorrespiratoria, shock, traumatismos graves o estados de deterioro hemodinámico. La correcta selección del punto de inserción, la aplicación de una técnica segura y la vigilancia posterior son aspectos esenciales para reducir complicaciones. La formación continua del personal sanitario y el seguimiento de protocolos actualizados favorecen una atención rápida, segura y eficiente ante situaciones de urgencia vital.
PALABRAS CLAVE
Vía intraósea, acceso vascular, urgencias, paciente crítico, reanimación.
ABSTRACT
Intraosseous access is a fast and effective alternative vascular route when peripheral venous access is difficult or impossible, especially in emergency situations where response time is crucial. This procedure allows the administration of fluids, medications, and blood products directly into the bone marrow cavity, which contains an extensive vascular network that provides absorption similar to intravenous access. Its use is particularly relevant in critically ill patients, such as those experiencing cardiac arrest, shock, severe trauma, or hemodynamic instability. Proper insertion site selection, safe technique application, and continuous monitoring are essential to reduce complications. Continuous healthcare training and updated protocols promote rapid, safe, and efficient care in life-threatening situations.
KEY WORDS
Intraosseous access, vascular access, emergency care, critically ill patient, resuscitation.
DESARROLLO DEL TEMA
El acceso vascular es una intervención fundamental dentro de la atención sanitaria urgente, ya que permite administrar tratamientos necesarios para estabilizar al paciente. En determinadas situaciones clínicas, conseguir una vía venosa periférica puede resultar complicado debido a factores como la gravedad del estado del paciente, la pérdida de volumen sanguíneo, la obesidad, la edad avanzada o alteraciones anatómicas.
Ante estas dificultades, la vía intraósea se presenta como una técnica alternativa que permite obtener un acceso vascular funcional en pocos segundos. Su utilización ha adquirido especial importancia en los protocolos de actuación ante emergencias, debido a su rapidez y eficacia.
La cavidad medular de los huesos largos contiene una extensa red de vasos sanguíneos que permite que los medicamentos y líquidos administrados alcancen la circulación sistémica. Por este motivo, puede emplearse en situaciones donde la demora en obtener una vía convencional puede poner en riesgo la vida del paciente1.
Aunque inicialmente fue utilizada principalmente en población pediátrica, actualmente su uso está ampliamente aceptado en adultos, especialmente en contextos de urgencia extrahospitalaria, unidades de críticos y servicios de emergencia.
La aplicación correcta de esta técnica requiere conocimientos anatómicos, valoración del paciente y vigilancia continua para garantizar la seguridad. Además, el seguimiento posterior resulta esencial para detectar posibles complicaciones relacionadas con el procedimiento.
1. Concepto y fundamento de la vía intraósea:
La vía intraósea es un procedimiento mediante el cual se introduce un dispositivo específico en el interior del hueso para acceder al espacio medular. Este espacio contiene vasos sanguíneos capaces de transportar sustancias hacia la circulación general.
El hueso no actúa únicamente como estructura de soporte, sino que posee una importante actividad vascular. La médula ósea está formada por tejido altamente irrigado, lo que permite una rápida distribución de los medicamentos administrados2.
Cuando la circulación periférica se encuentra comprometida, como ocurre en situaciones de shock o parada cardiorrespiratoria, los vasos intraóseos mantienen una relativa estabilidad anatómica, convirtiéndose en una opción útil para conseguir una vía de administración eficaz.
La finalidad principal es evitar retrasos en el inicio del tratamiento cuando otros accesos vasculares no están disponibles.
2. Indicaciones principales:
La vía intraósea está indicada especialmente cuando existe una necesidad urgente de administrar medicación o fluidos y no se consigue una vía intravenosa adecuada.
Entre sus principales indicaciones se encuentran:
- Parada cardiorrespiratoria.
- Shock hemorrágico.
- Traumatismos graves.
- Quemaduras extensas.
- Deshidratación severa.
- Estados de bajo gasto circulatorio.
- Crisis convulsivas prolongadas.
- Emergencias con difícil acceso venoso.
En pacientes críticos, cada minuto puede influir en la evolución clínica. Por ello, disponer de una alternativa rápida mejora la posibilidad de iniciar tratamientos esenciales.
En situaciones menos urgentes, se recomienda valorar otras opciones antes de recurrir a esta vía.
3. Zonas anatómicas de inserción:
La elección del punto de inserción depende de la edad del paciente, el estado del hueso y la experiencia del profesional.
Las zonas más utilizadas en adultos incluyen:
Tibia proximal3
Es uno de los lugares más frecuentes debido a su fácil localización anatómica y accesibilidad.
Se encuentra en la zona superior de la tibia, evitando áreas lesionadas o con alteraciones.
Húmero proximal
Actualmente es una localización muy utilizada porque permite una administración rápida y cercana a la circulación central.
Además, puede resultar más cómoda en pacientes inmovilizados.
Tibia distal
Puede emplearse cuando otras zonas no son adecuadas.
La elección debe evitar huesos fracturados, zonas infectadas o regiones con lesiones importantes.
4. Material necesario y dispositivos disponibles:
La evolución tecnológica ha permitido desarrollar diferentes sistemas de acceso intraóseo.
Los dispositivos actuales pueden clasificarse principalmente en:
- Sistemas manuales.
- Sistemas de impacto mecánico.
- Sistemas con perforación asistida.
Los elementos básicos incluyen:
- Aguja intraósea.
- Sistema de fijación.
- Material de antisepsia.
- Extensiones y conectores.
- Soluciones intravenosas.
- Material de monitorización.
La preparación adecuada del material reduce retrasos y favorece una colocación segura.
5. Técnica de colocación:
La inserción debe realizarse siguiendo una técnica estandarizada.
Antes de comenzar es necesario:
- Identificar correctamente al paciente.
- Seleccionar la zona adecuada.
- Revisar posibles contraindicaciones.
- Preparar el material necesario.
- Realizar antisepsia de la piel.
Durante el procedimiento se introduce la aguja hasta alcanzar el espacio medular. Una vez confirmada la correcta colocación, se conecta el sistema de administración.
La comprobación del funcionamiento incluye valorar la facilidad de infusión y observar signos que indiquen una correcta posición4.
La fijación adecuada del dispositivo es importante para evitar desplazamientos accidentales.
6. Administración de medicamentos y fluidos:
Una de las principales ventajas de esta vía es que permite administrar numerosos tratamientos utilizados en situaciones críticas.
Pueden administrarse:
- Fármacos de emergencia.
- Soluciones cristaloides.
- Sangre y derivados.
- Analgésicos.
- Medicación utilizada durante la reanimación.
La velocidad de administración puede verse favorecida mediante presión externa, especialmente cuando se necesita una reposición rápida de volumen.
La vía intraósea no debe considerarse un acceso permanente, sino una solución temporal hasta conseguir una vía intravenosa definitiva cuando sea posible.
7. Cuidados y vigilancia del paciente:
El seguimiento del paciente tras la inserción resulta fundamental.
La vigilancia debe centrarse en:
- Estado de la zona de inserción.
- Dolor o aumento de presión local.
- Cambios de coloración.
- Inflamación.
- Temperatura de la extremidad.
- Correcto funcionamiento del dispositivo.
También es importante valorar la respuesta del paciente al tratamiento administrado.
La observación continua permite detectar precozmente complicaciones y actuar antes de que aparezcan consecuencias mayores.
8. Complicaciones asociadas:
Aunque es una técnica segura cuando se realiza correctamente, pueden aparecer efectos adversos.
Extravasación
Ocurre cuando los líquidos administrados salen fuera del espacio medular hacia los tejidos cercanos.
Puede producir inflamación, dolor y daño local5.
Infección.
La alteración de la barrera cutánea puede favorecer la entrada de microorganismos si no se mantienen medidas adecuadas de higiene.
Síndrome compartimental.
Es una complicación poco frecuente pero grave, causada por aumento de presión dentro de los tejidos.
Lesiones óseas.
Una colocación incorrecta puede provocar daño en estructuras cercanas.
La prevención depende principalmente de una técnica correcta y una vigilancia constante.
9. Contraindicaciones:
Aunque puede utilizarse en situaciones críticas, existen circunstancias donde debe evitarse.
Algunas contraindicaciones son:
- Fractura del hueso seleccionado.
- Infección en la zona de inserción.
- Alteraciones óseas importantes.
- Inserción intraósea reciente en el mismo hueso.
La valoración previa ayuda a elegir la zona más segura.
10. Importancia de la preparación profesional:
El manejo adecuado de esta técnica requiere entrenamiento práctico y actualización constante.
La simulación clínica y la formación basada en protocolos permiten aumentar la seguridad del procedimiento y disminuir errores.
La actuación coordinada entre los miembros del equipo sanitario mejora la rapidez de respuesta y favorece una atención eficaz en situaciones de máxima urgencia.
CONCLUSIÓN
La vía intraósea representa una herramienta fundamental dentro de la atención del paciente crítico, especialmente cuando la obtención de un acceso venoso convencional supone una dificultad o un retraso. Su rapidez de colocación y su capacidad para permitir la administración de tratamientos esenciales la convierten en una alternativa eficaz en situaciones de emergencia.
La correcta selección del punto anatómico, la aplicación de una técnica segura y la vigilancia continua son factores determinantes para evitar complicaciones y garantizar el beneficio del procedimiento.
Aunque se trata de un acceso temporal, su utilización puede resultar decisiva en momentos donde la rapidez asistencial es clave para la supervivencia del paciente. La formación continua, el conocimiento actualizado y la aplicación de protocolos basados en evidencia permiten mejorar la calidad de la atención y aumentar la seguridad durante las intervenciones urgentes.
BIBLIOGRAFÍA
- Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Manejo del acceso vascular en situaciones críticas [Internet]. Madrid: SEMES; 2024. Disponible en: https://www.semes.org
- Consejo Español de Resucitación. Recomendaciones de soporte vital avanzado [Internet]. Madrid: CERCP; 2024. Disponible en: https://www.cercp.org
- Manual MSD. Acceso intraóseo [Internet]. MSD Manuals; 2024. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es
- MedlinePlus. Atención de emergencia y primeros auxilios [Internet]. Biblioteca Nacional de Medicina; 2024. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish
- Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias. Procedimientos en urgencias y emergencias [Internet]. Madrid: SEEUE; 2024. Disponible en: https://www.enfermeriadeurgencias.com