Visión global de la enfermedad de Osgood-Schlatter y su abordaje con fisioterapia: artículo monográfico

6 julio 2026

 

AUTORES

  1. Patricia Ibáñez Sánchez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Cristian Aguilar Sáez. Fisioterapeuta en el Servicio Riojano de Salud. La Rioja, España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Osgood-Schlatter (EOS) es una apofisitis por tracción de la tuberosidad tibial anterior que afecta principalmente a adolescentes físicamente activos durante los periodos de crecimiento. Se considera una de las causas más frecuentes de dolor anterior de rodilla en población deportista, especialmente en aquellos que practican actividades con salto, carreras y cambios de dirección repetidos. Su etiología es multifactorial y se relaciona principalmente con microtraumatismos repetitivos sobre una apófisis tibial inmadura, favorecidos por factores como el aumento de la carga deportiva, la disminución de la flexibilidad muscular, alteraciones biomecánicas y déficits de control neuromuscular. Clínicamente, la EOS se caracteriza por dolor localizado en la tuberosidad tibial que aumenta con la actividad física y puede acompañarse de sensibilidad a la palpación, edema local y limitación funcional. Aunque tradicionalmente se ha considerado una patología autolimitada, estudios recientes evidencian que algunos pacientes presentan síntomas persistentes que afectan a su calidad de vida y participación deportiva. La evaluación de fisioterapia debe incluir una anamnesis orientada a la cuantificación de la carga deportiva, una valoración funcional del miembro inferior y un análisis del control neuromuscular. En cuanto al tratamiento, la evidencia científica respalda un abordaje conservador basado en la educación terapéutica, la modificación de la carga y el ejercicio terapéutico progresivo. Estas estrategias permiten mejorar la función, favorecer la recuperación y facilitar un retorno seguro al deporte, posicionando a la fisioterapia como una herramienta fundamental en el manejo de esta patología.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Osgood-Schlatter, adolescente, fisioterapia, ejercicio terapéutico, lesiones por sobreuso.

ABSTRACT

Osgood-Schlatter disease (OSD) is a traction apophysitis of the anterior tibial tuberosity that primarily affects adolescents who are particularly active during growth spurts. It is considered one of the most frequent causes of anterior knee pain in athletes, especially those who participate in activities involving jumping, running and repetitive changes of direction. Its etiology is multifactorial and is mainly related to repetitive microtrauma to an immature tibial tuberosity, exacerbated by factors such as increased athletic load, decreased muscle flexibility, biomechanical abnormalities and neuromuscular control deficits. Clinically, OSD is characterized by pain localized to the tibial tuberosity that worsens with physical activity and may be accompanied by tenderness to palpation, local edema and functional limitations. Although it has generally been considered a self-limiting condition, recent studies show that some patients experience persistent symptoms that affect their quality of life and athletic participation. The physiotherapy assessment should include a medical history focused on quantifying the sporting load, a functional assessment of the lower limb and an analysis of neuromuscular control. Regarding treatment, scientific evidence supports a conservative approach based on therapeutic education, load modification and progressive therapeutic exercise. These strategies improve function, promote recovery and facilitate a safe return to sport, positioning physiotherapy as a fundamental tool in the management of this condition

KEY WORDS

Osgood-schlatter disease, adolescent, physical therapy modalities, exercise therapy, overuse injuries.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad de Osgood-Schlatter (EOS) se considera una apofisitis por tracción de la tuberosidad tibial anterior, afectando principalmente a niños y adolescentes que son físicamente activos durante el periodo de crecimiento óseo. Es una de las causas más frecuentes de dolor anterior de rodilla en población deportista adolescente. Según Smith y Varacallo (2023), esta patología aparece especialmente en jóvenes que realizan deportes con saltos, aceleraciones y cambios de dirección repetidos, como por ejemplo el baloncesto o el voleibol1.

La EOS fue descrita inicialmente en 1903 por Robert Osgood y Carl Schlatter, donde actualmente se clasifica como una osteocondritis por sobreuso mecánico y estrés repetitivo sobre el mecanismo extensor de la rodilla. Su incidencia aumenta durante los picos de crecimiento puberal por la vulnerabilidad de la apófisis tibial en desarrollo2.

En cuanto a la epidemiología, la enfermedad presenta una prevalencia aproximada del 10% en adolescentes deportistas, sobre todo entre los 12-15 años en varones y entre los 8-12 en mujeres. Además, puede presentarse bilateralmente en hasta un 30-50% de los casos3.

Aunque antes esta enfermedad se consideraba autolimitada, investigaciones recientes han demostrado que algunos pacientes mantienen síntomas persistentes durante meses o años, lo que condiciona limitaciones funcionales y una disminución de la práctica del deporte. Por tanto, esto crea interés por estrategias terapéuticas conservadoras donde engloba la fisioterapia y el ejercicio terapéutico4.

ETIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD:

La etiología de la EOS es multifactorial y actualmente no está del todo aclarada. Sin embargo, la hipótesis más susceptible relaciona la patología con microtraumatismos repetitivos sobre la inserción del tendón rotuliano en la tuberosidad tibial durante el crecimiento del hueso5.

En cuanto a la fisiopatología, se trata de un mecanismo de tracción repetitiva generado por las contracciones del músculo cuádriceps, en especial del recto femoral, sobre una apófisis tibial que está inmadura y, por tanto, vulnerable. Esta tensión mecánica crea inflamación, fragmentación ósea y alteraciones en el centro secundario de osificación de la tuberosidad tibial2.

La evidencia científica ha identificado en la actualidad numerosos factores de riesgo asociados, como la rigidez del cuádriceps e isquiotibiales, disminución de la flexibilidad muscular, aumento de carga deportiva, alteraciones biomecánicas del miembro inferior y déficits de control neuromuscular. Según la revisión sistemática de Lucenti et al. (2022) destaca sobre todo la relación entre la tensión del recto femoral y el desarrollo femoral5.

Además, otros estudios mencionan que factores anatómicos como alteraciones del mecanismo extensor, torsión tibial o pendiente tibial aumentada podría contribuir a aumentar las fuerzas de tracción sobre la tuberosidad tibial5.

A nivel histopatológico, la EOS presenta cambios inflamatorios y degenerativos ubicados en el cartílago apofisario, asociados a fenómenos de osificación irregular y formación de fragmentos óseos secundarios3.

CARACTERÍSTICAS Y SINTOMATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD:

La manifestación clínica más habitual en esta enfermedad es el dolor localizado en la tuberosidad tibial anterior, que incrementa con actividades físicas donde involucran saltos, carrera, cambios de dirección o incluso arrodillarse. Es por ello que la evidencia actual indica que el dolor puede reproducirse durante acciones que generan alta demanda del mecanismo extensor de rodilla, como las sentadillas, el salto monopodal o la extensión resistida de rodilla1.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el inicio de los síntomas suele ser insidioso y atraumático, apareciendo de forma progresiva durante la práctica deportiva. En muchos casos, el dolor disminuye con el reposo relativo y reaparece con la actividad intensa2.

Entre los hallazgos más frecuentes se encuentran la sensibilidad dolorosa durante la palpación de la tuberosidad tibial, edema local y prominencia ósea visible. Algunos pacientes también pueden presentar limitaciones de la función, cojera o disminución del rendimiento deportivo3.

A pesar de que se considera una condición benigna y autolimitada, algunos estudios recientes han demostrado que determinados adolescentes pueden presentar síntomas persistentes durante largos periodos, afectando por tanto a su calidad de vida y a su participación deportiva4.

EVALUACIÓN FISIOTERAPÉUTICA:

La evaluación inicial para pacientes con EOS consiste en una anamnesis detallada para cuantificar la carga deportiva, es decir, volumen semanal, intensidad, tipo de deporte y cambios recientes de actividad. De hecho, se ha demostrado que las fluctuaciones bruscas en la carga de entrenamiento son un factor de riesgo asociado a la aparición y perpetuación de los síntomas6,7.

A nivel funcional, es imprescindible la observación de tareas dinámicas como sentadillas, salto y carrera, analizando tanto la aparición de dolor como la respuesta a la carga a medio plazo (24-48 horas)4,6.

Por otro lado, la valoración neuromuscular del miembro inferior es fundamental. La razón de esto es porque la evidencia ha identificado déficit del control de cadera y alteraciones en patrones de movimiento en tareas unipodales, lo que aumenta la tensión en el mecanismo extensor de rodilla. Dicho lo cual, es importante evaluar tanto la fuerza como el control motor de glúteo medio, glúteo mayor y cuádriceps2,4.

Finalmente, diversos estudios actuales recomiendan incluir escalas de función, limitación deportiva y sobre calidad de vida, debido a que esta enfermedad puede persistir tras remitir el dolor en fase aguda y, por tanto, influir en los factores mencionados6,7.

INTERVENCIÓN FISIOTERAPÉUTICA:

El abordaje de fisioterapia para la EOS se basa en una intervención activa y conservadora centrada principalmente en la educación y en la modificación de la carga1.

Debido a que el factor mecánico repetitivo sobre la tuberosidad tibial es el factor de riesgo más importante para la aparición de la EOS3, los programas de ejercicio terapéutico progresivo han demostrado eficacia para mejorar la tolerancia del tejido y la función del miembro inferior4. Por otro lado, la gestión de la carga y el entrenamiento de fuerza son estrategias seguras y positivas en población adolescente, siempre y cuando se aplican de forma progresiva, supervisada e individualizada8.

Además, la educación del paciente y su entorno resulta esencial con el fin de favorecer la adherencia y la autogestión de la sintomatología durante el crecimiento2.

Finalmente, se debe tener en consideración un retorno al deporte basado en criterios funcionales y no únicamente en la desaparición del dolor. De esta forma, se evitan recaídas y favorecen la continuidad deportiva7.

CONCLUSIÓN

La evidencia científica actual respalda que la EOS debe abordarse desde una perspectiva activa e individualizada, en la que la fisioterapia desempeña un papel esencial tanto en el control de los síntomas como en la recuperación funcional. El manejo de esta patología debe centrarse en la educación terapéutica, la gestión adecuada de la carga y el ejercicio físico progresivo adaptado a las características de cada paciente. Además, una evaluación exhaustiva permite identificar factores modificables que pueden influir en la evolución clínica. Por ello, la aplicación de estrategias fisioterapéuticas basadas en la evidencia no solo favorece una recuperación más eficiente, sino que también contribuye a mantener la participación deportiva de forma segura durante un periodo de crecimiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Smith JM, Varacallo MA. Osgood-Schlatter disease. StatPearls Publishing, Treasure Island; 2025.
  2. Corbi F, Matas S, Álvarez-Herms J, Sitko S, Baiget E, Reverter-Masia J, et al. Osgood-Schlatter disease: Appearance, diagnosis and treatment: A narrative review. Healthcare (Basel). 2022;10(6):1011.
  3. Vaishya R, Azizi AT, Agarwal AK, Vijay V. Apophysitis of the tibial tuberosity (Osgood-Schlatter disease): A review. Cureus. 2016;8(9):e780.
  4. Neuhaus C, Appenzeller-Herzog C, Faude O. A systematic review on conservative treatment options for OSGOOD-Schlatter disease. Phys Ther Sport. 2021;49:178–87.
  5. Lucenti L, Sapienza M, Caldaci A, Cristo C de, Testa G, Pavone V. The etiology and risk factors of Osgood- Schlatter Disease: A systematic review. Children (Basel). 2022;9(6):826.
  6. Rathleff MS, Winiarski L, Krommes K, Graven-Nielsen T, Hölmich P, Olesen JL, et al. Activity modification and knee strengthening for Osgood-Schlatter disease: A prospective cohort study. Orthop J Sports Med. 2020;8(4):2325967120911106.
  7. Krommes K, Thorborg K, Clausen MB, Rathleff MS, Olesen JL, Kallemose T, et al. Self-management including exercise, education and activity modification compared to usual care for adolescents with Osgood-Schlatter (the SOGOOD trial): protocol of a randomized controlled superiority trial. BMC Sports Sci Med Rehabil. 2024;16(1):89.
  8. Brenner JS, Watson A, COUNCIL ON SPORTS MEDICINE AND FITNESS. Overuse injuries, overtraining, and burnout in young athletes. Pediatrics. 2024;153(2):e2023065129.Karunarathna I, De Alvis K, Gunasena P, Hapuarachchi T, Gunawardana K, Gunathilake S, et al. Managing Osgood-Schlatter disease in adolescent athletes: A comprehensive approach. Unpublished; 2024.

 

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