AUTORES
- Ana María Calvo Cons. Matrona. Servicio Aragonés de salud. Zaragoza. España.
- María Jesús Bernal Montañés. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Celia Salinas Subías. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
La aparición de la anemia durante el embarazo es un hecho tan frecuente que motiva realizar una detección precoz al inicio de la gestación, pudiendo así diferenciar entre las gestantes que inician el embarazo con una ferropenia y las que únicamente necesitarán suplementación en la segunda mitad de la gestación.
PALABRAS CLAVE
Anemia, ferropenia, alimentación, embarazo.
ABSTRACT
The appearance of anemia during pregnancy is such a frequent occurrence that it motivates early detection at the beginning of pregnancy, thus being able to differentiate between pregnant women who begin pregnancy with iron deficiency and those who will only need supplementation in the second half of the pregnancy.
KEY WORDS
Anemia, iron deficiency, pregnancy, nutrition.
DESARROLLO DEL TEMA
A lo largo de la gestación la mayoría de las mujeres van a presentar cambios hematológicos secundarios a la deficiencia de hierro. De hecho, la anemia ferropénica es la deficiencia nutricional más frecuente entre las embarazadas. Se produce una disminución de los niveles de hemoglobina y de hierro sérico, mientras que la capacidad total de transporte de hierro aumenta1.
El criterio para definir la anemia durante la gestación tiene que ser diferente al empleado fuera del embarazo debido a la presencia de la denominada “pseudoanemia fisiológica del embarazo”, término que denota la disminución en las concentraciones de hemoglobina, número de hematíes y hematocrito que se produce durante la gestación debido al aumento proporcionalmente mayor del volumen plasmático respecto al aumento experimentado por la masa celular eritrocitaria. Este hecho que se detecta ya en el primer trimestre del embarazo, es más marcado durante el segundo y es otra vez menos evidente durante el tercero. Esto ha motivado que algunos autores y organismos como el US Centre for Disease Control and Prevention (CDC) establecen diferentes puntos de corte para definir la anemia durante la gestación en cada uno de los trimestres del embarazo: 11.0 g/dl en el primer y tercer trimestre y 10.5 g/dl en el segundo. Otros autores, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han preferido no hacer distinciones para no generar confusión y adoptar la decisión práctica de considerar anemia durante la gestación toda situación en que la concentración de hemoglobina materna se sitúe por debajo de los 11.0 g/dl. Cualquiera de los dos criterios puede ser utilizado2.
Tras valorar la concentración de hemoglobina, único criterio válido para el diagnóstico de anemia, la otra magnitud a considerar es el volumen corpuscular medio eritrocitario (VCM) que permite clasificar las anemias en tres grandes grupos:
• Anemias microcíticas (VCM < 83 fl). Es el tipo de anemia más frecuente durante la gestación y en la mayoría de los casos es debida a una ferropenia. La talasemia y formas hereditarias de anemias microcíticas son también posibles, aunque suelen ser diagnosticadas antes del embarazo. Se plantea realizar un estudio del hierro o un tratamiento de prueba con suplementos de hierro2.
• Anemias normocíticas (VCM ≥ 83 y < 98 fl). A pesar de un VCM normal, hay que descartar una ferropenia, realizándose un estudio del hierro. En pacientes en las que no exista ferropenia habría que descartar una posible hemorragia o una anemia hemolítica, solicitando colaboración del servicio de hematología2.
• Anemias macrocíticas (VCM ≥ 98 fl). En su inmensa mayoría obedecen a un déficit de cobalamina (vitamina B12) o de folato. En el primer caso debería descartarse la anemia perniciosa mediante la práctica de la prueba de la absorción de vitamina B12 o prueba de Schilling (no puede realizarse durante el embarazo ya que utiliza isótopos radiactivos). En el segundo caso pueden estar asociadas a un estado de malnutrición, alimentación inadecuada o hiperconsumo. El embarazo constituye en sí mismo un estado de hiperconsumo de folato por parte del feto, especialmente a partir del cuarto mes, por lo que siempre es aconsejable el aporte de folato en los alimentos de la embarazada2.
La profilaxis de la anemia ferropénica durante el embarazo se basa en asegurar el aporte de 30 mg de hierro elemental al día en el embarazo en las gestaciones únicas y 60 mg/día en las gestaciones múltiples. Durante la lactancia el aporte debe ser de 15 mg/día durante la lactancia. Se recomienda realizar una dieta equilibrada con alimentos ricos en hierro:
- carne de vacuno, pollo, pavo y/o cerdo.
- Pescado.
- verduras: espinacas y acelgas.
- legumbres: lentejas
- frutos secos y cereales fortificados3.
En países en vías de desarrollo, la anemia representa un problema de salud crítico porque a los trastornos nutritivos se suman otras afecciones como el paludismo y las infecciones por helmintos. En los países desarrollados, aunque la anemia no suele ser grave, durante el segundo y tercer trimestre se produce un balance negativo de hierro, que no se puede compensar con la dieta, ni mejorando la biodisponibilidad, ni con el aumento de la absorción propio de la gestación. Todo ello nos lleva a la necesidad de suplementar con hierro estos periodos de la gestación1.
En gestantes con riesgo de anemia ferropénica como las gestaciones múltiples, cirugías gastrointestinales, dietas pobres en hierro, adolescentes o con periodos intergenésicos cortos menores de un año, se puede valorar estudio específico mediante perfil férrico y suplementar si se confirma una anemia ferropénica3.
La dosis recomendada de hierro elemental al día durante el embarazo, se encuentra en 150 mg de sulfato ferroso, 300 mg de gluconato ferroso o 100 mg de fumarato ferroso. Es preferible tomar los suplementos al acostarse o entre comidas para favorecer su absorción y no deberían tomarse con té, leche o café. El carbonato de calcio y el óxido de magnesio inhiben la absorción y la vitamina C la favorece2.
Los efectos indeseables de la suplementación con hierro oral corresponden a los derivados de la intolerancia gástrica. Estos efectos han sido reducidos en un gran número de compuestos diferentes del sulfato ferroso, si bien a expensas en muchas ocasiones de una menor absorción1.
Si la terapia con hierro oral no funciona y la situación lo aconseja por su gravedad, puede recurrirse a la terapia con hierro intravenoso. Las indicaciones para el tratamiento con hierro parenteral son las siguientes:
• Inadecuada absorción gastrointestinal del hierro.
• Intolerancia a la dosis requerida de hierro.
• Requerimiento de suplementación urgente.
• Anemia severa y contraindicación a la transfusión.
• Pérdida de sangre crónica que exceda al reemplazo potencial.
• Combinación con la eritropoyetina recombinante humana.
El hierro libre es potencialmente tóxico y/o carcinogénico. Por esta razón la terapia con hierro endovenoso no debe iniciarse hasta haber completado el estudio sobre las reservas del mismo y en general no se recomienda su uso en el primer trimestre de la gestación dada la falta de estudios sobre teratogenicidad. La concentración de hemoglobina sola no es suficiente para instaurar una terapia con hierro intravenoso2.
La anemia es una condición frecuente en la gestación que puede asociarse con resultados desfavorables para la madre y el neonato; según la Organización Mundial de la Salud, su prevalencia se aproxima al 40% del total de embarazos4. La repercusión obstétrica y perinatal de la anemia se puede resumir en:
- Bajo peso de los recién nacidos.
- Prematuridad.
- Mortalidad perinatal2.
CONCLUSIONES
La anemia durante el embarazo debe abordarse de forma individualizada, dado que las necesidades en cada gestante no siempre aparecerán en el mismo momento de la gestación.
Gracias al análisis de sangre en el primer trimestre podremos tener una buena detección precoz, así como unos valores de referencia de cara al resto de la gestación.
No existen dudas sobre la importancia de una correcta alimentación que asegure un correcto aporte de hierro diario, así como la introducción de los complementos orales de hierro según aparezcan las necesidades.
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