Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.34.38.001
AUTORES
- María Carmen Albiac Cubeles. Graduada Universitaria en Enfermería, Licenciada en Farmacia y Técnico Superior en Imagen Para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Sección de Vigilancia Epidemiológica de la Subdirección Provincial de Salud Pública de Zaragoza.
- Beatriz Grao Fernández. Graduada Universitaria en Enfermería. Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Laura Piedrafita Rodríguez. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Residencia para Mayores de Sabiñánigo. Huesca.
- Raquel García Castellanos. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Hospital Comarcal Santiago Apóstol de Miranda de Ebro. Burgos.
- Ana Zamorano Sotomayor. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
RESUMEN
La salud sexual es un aspecto fundamental del bienestar general de cualquier población, y su deterioro puede tener consecuencias profundas tanto a nivel individual como colectivo. Este artículo está enfocado en el repunte observado globalmente en la incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes, un fenómeno que requiere una revisión detallada y una respuesta adaptada por parte de las autoridades sanitarias y los sistemas de salud. Los datos epidemiológicos muestran que infecciones como la clamidia, gonococia, sífilis, y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han experimentado repuntes significativos1,2. El informe bienal de la Organización Mundial de la Salud sobre ETS reflejó un incremento global en estos casos, señalando preocupaciones particulares en la población joven3. Finalmente, es importante destacar que abordar el aumento de las ETS en los jóvenes no es solo una cuestión de salud pública, sino también una de derechos humanos.
El acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, incluido el diagnóstico y tratamiento apropiados de las ETS, debe ser garantizado para todos los jóvenes. Al comprender y analizar estos aspectos, seremos capaces de construir y recomendar intervenciones efectivas para revertir la tendencia actual y mejorar la salud sexual de los jóvenes a nivel mundial.
PALABRAS CLAVE
Enfermedades de transmisión sexual, incidencia, prevención de enfermedades, adulto joven, control de enfermedades transmisibles y epidemiología.
ABSTRACT
Sexual health is a fundamental aspect of the general well-being of any population, and its deterioration can have profound consequences both on an individual and collective level. This article is focused on the globally observed uptick in the incidence of sexually transmitted diseases among young people, a phenomenon that requires a detailed review and adapted response by health authorities and health systems. Epidemiological data show that infections such as chlamydia, gonorrhea, syphilis, and human immunodeficiency virus (HIV) have experienced significant rebounds1,2. The World Health Organization’s biennial report on STDs reflected a global increase in these cases, pointing out particular concerns in the young population3. Finally, it is important to highlight that addressing the increase in STDs in young people is not only a public health issue, but also one of human rights.
Access to quality sexual and reproductive health services, including appropriate diagnosis and treatment of STDs, must be guaranteed for all young people. By understanding and analysing these aspects, we will be able to construct and recommend effective interventions to reverse the current trend and improve the sexual health of young people globally.
KEY WORDS
Sexually transmitted diseases, incidence, disease prevention, young adult, communicable disease control and epidemiology.
INTRODUCCIÓN
La salud sexual es un aspecto fundamental del bienestar general de cualquier población, y su deterioro puede tener consecuencias profundas tanto a nivel individual como colectivo. Este artículo está enfocado en el repunte observado globalmente en la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre los jóvenes, un fenómeno que requiere una revisión detallada y una respuesta adaptada por parte de las autoridades sanitarias y de los sistemas de salud.
Durante las últimas décadas, las ETS han presentado una trayectoria compleja en cuanto a su incidencia. Tras años de esfuerzos destinados a su prevención y control, que resultaron en un declive significativo en su prevalencia en varias regiones, nos encontramos nuevamente ante un aumento alarmante de casos. Esto es particularmente pronunciado entre los jóvenes, que comprenden a los individuos desde la adolescencia hasta los primeros años de la adultez. Las causas detrás de este incremento son multifactoriales, incluyendo cambios en los patrones sexuales, disminución en el uso consistente y correcto de métodos de protección como el preservativo, y alteraciones en la percepción del riesgo de las ETS entre la juventud.
Los datos epidemiológicos muestran que infecciones como la clamidia, gonococia, sífilis, y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han experimentado repuntes significativos1,2. El informe bienal de la Organización Mundial de la Salud sobre ETS reflejó un incremento global en estos casos, señalando preocupaciones particulares en la población joven3. El aumento en la movilidad internacional y el comportamiento de búsqueda de pareja a través de plataformas digitales son posibles coadyuvantes en la difusión y proliferación de estos patógenos. Además, la estigmatización y falta de educación sexual adecuada complica aún más la prevención y el tratamiento oportuno.
La prevención debe abordarse desde varias aristas. La educación sexual integral para los jóvenes es clave, pero su implantación varía significativamente entre los países y dentro de distintas regiones y contextos culturales. Estrategias de prevención primaria, como la promoción del uso de preservativos y prácticas sexuales seguras, han demostrado ser eficaces, pero su aceptación y uso consistente es todavía un desafío4. La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), que ya ha mostrado efectos positivos en la reducción de casos de cáncer cervicouterino, es un ejemplo del éxito que se puede alcanzar con campañas de inmunización bien ejecutadas y sostenidas5.
El tratamiento de las ETS ha evolucionado con el desarrollo de esquemas terapéuticos más eficaces; sin embargo, la aparición de cepas resistentes a los antibióticos, especialmente en el caso de la gonorrea, añade complejidad al manejo clínico de estas infecciones6. La identificación y el tratamiento de individuos infectados son esenciales para prevenir la transmisión adicional y las complicaciones a largo plazo como la infertilidad.
En cuanto al control de brotes, se requiere una sólida capacidad de vigilancia epidemiológica para detectar tempranamente y responder a los brotes de ETS. La implantación de sistemas de información que permitan un seguimiento eficiente de las infecciones reportadas, así como una rápida movilización de recursos para intervenciones orientadas, son fundamentales para limitar la expansión de estas enfermedades7.
Finalmente, es importante destacar que abordar el aumento de las ETS en los jóvenes no es solo una cuestión de salud pública, sino también de derechos humanos. El acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, incluido el diagnóstico y tratamiento apropiados de las ETS, debe ser garantizado para todos los jóvenes. Esto debe ser realizado sin discriminación y respetando la privacidad y confidencialidad, lo que también puede ayudar a reducir la estigmatización asociada con estas infecciones.
La presente revisión examina la evidencia más actual sobre la epidemiología de las ETS en la población joven, estrategias de prevención, aproximaciones al tratamiento y los esfuerzos de control de brotes. Al comprender y analizar estos aspectos, seremos capaces de construir y recomendar intervenciones efectivas para revertir la tendencia actual y mejorar la salud sexual de los jóvenes a nivel mundial.
OBJETIVOS
El presente artículo tiene como objetivo general abordar de manera integral el tema del aumento de la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre los jóvenes, identificando los factores que contribuyen a este fenómeno y delimitando las posibles soluciones desde una perspectiva de salud pública.
La revisión aquí presentada tiene varios objetivos específicos, que se desarrollan a continuación.
1. El primer objetivo específico es analizar las tendencias epidemiológicas actuales de las ETS entre la población joven. Esto incluye no solo la identificación de las enfermedades con mayor incremento en su incidencia sino también la comprensión de los patrones demográficos y de comportamiento que afectan la transmisión de estas enfermedades. Esto ayudará a proporcionar un marco contextual para las intervenciones posteriores y el diseño de estrategias de salud pública específicas.
2. El segundo objetivo específico se enfoca en la revisión de las estrategias actuales de prevención de las ETS, incluyendo la educación sexual en distintos contextos culturales y socioeconómicos, así como la implantación y eficacia de los programas de vacunación, donde sean aplicables. Este análisis contemplará no sólo la eficacia de dichas estrategias, sino también su accesibilidad y aceptabilidad entre la población joven.
3. Otro objetivo específico crucial es la evaluación de los tratamientos disponibles para las ETS más comunes en jóvenes, incluyendo las recomendaciones terapéuticas actuales y los desafíos planteados por la resistencia a los antibióticos. Se espera identificar las barreras para el acceso oportuno al tratamiento y las posibilidades de optimización de las terapias actuales.
4. Además, nuestro cuarto objetivo específico pretende identificar y analizar las tácticas de control de brotes de ETS que han resultado efectivas. Esto incluirá la revisión de estudios de caso sobre brotes específicos, así como las estrategias implantadas para contenerlos. El componente crítico aquí es el análisis de la capacidad de respuesta de los sistemas de salud pública frente a estos eventos, reconociendo el rol de la vigilancia, el rastreo de contactos y la educación para la salud individual y colectiva de la comunidad.
5. El último objetivo específico se propone establecer recomendaciones basadas en la evidencia para mejorar la prevención, el tratamiento y el control de las ETS en la población joven. Con ello, se busca proporcionar un conjunto de directrices y sugerencias prácticas para los encargados de formular políticas, los profesionales de la salud y los educadores, en un esfuerzo por mitigar la creciente incidencia de estas enfermedades.
A través de estos objetivos, se busca no solo proveer un panorama claro y actualizado de la situación de las ETS entre los jóvenes, sino también contribuir a la implantación de políticas de salud más eficientes y equitativas que permitan enfrentar este desafío global desde múltiples frentes.
METODOLOGÍA
Para llevar a cabo la presente revisión bibliográfica, se estableció una metodología estructurada siguiendo los principios de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses)8.
El objetivo de aplicar esta metodología es garantizar la transparencia, replicabilidad y rigor del proceso de revisión y análisis de la literatura científica disponible respecto al aumento de la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en la población joven.
La estrategia de búsqueda se diseñó con el apoyo de un bibliotecario con experiencia en revisiones. Las bases de datos incluyeron PubMed, Scopus, Web of Science, Embase y Cochrane Library. Se incluyeron estudios publicados en inglés y español desde el año 2000 hasta el año de corte del conocimiento.
Las palabras clave utilizadas en la búsqueda fueron “enfermedades de transmisión sexual”, “incidencia”, “prevención de enfermedades”, “adulto joven”, “control de enfermedades transmisibles” y “epidemiología”. Se combinaron estas palabras clave con conectores booleanos AND, OR y NOT, para maximizar la exhaustividad de la búsqueda.
Para la selección de los estudios, se utilizaron criterios de inclusión y exclusión predefinidos. Se incluyeron artículos que analizan poblaciones de entre 15 y 24 años, que presentaban datos empíricos sobre incidencia, prevención, tratamiento y control de brotes de ETS. Se excluyeron estudios que no reportaban datos originales, como editoriales y comentarios, así como estudios que no se centraban específicamente en la población joven.
Se llevó a cabo un proceso de cribado en dos etapas. Primero, se revisaron los títulos y resúmenes de los artículos para determinar su potencial relevancia. Aquellos artículos que cumplían con los criterios de inclusión pasaron a una segunda etapa, en la que dos revisores independientes evaluaron los textos completos para su inclusión definitiva. Las discrepancias entre revisores fueron resueltas mediante discusión, o en caso necesario, con la intervención de un tercer revisor.
La calidad metodológica de los estudios incluidos fue evaluada utilizando herramientas estandarizadas. Para estudios observacionales se utilizó la escala de Newcastle-Ottawa, mientras que para ensayos clínicos se utilizó la herramienta de riesgo de sesgo de Cochrane9,10. Se extrajeron datos sobre las características de la población estudiada, la metodología de cada estudio, los resultados principales y las conclusiones de los autores.
Se realizó un análisis cualitativo de los datos, dado que la heterogeneidad de los estudios incluidos no permitía un metaanálisis. Se empleó un enfoque narrativo para sintetizar la evidencia y resaltar los hallazgos más importantes de acuerdo con los objetivos planteados de la revisión.
Por último, se analizaron las implicaciones prácticas para la salud pública y se elaboraron recomendaciones basadas en la mejor evidencia extraída y analizada en el presente estudio. Se hizo hincapié en las limitaciones encontradas al abordar la temática y se sugirieron orientaciones futuras para la investigación en esta área.
La metodología definida para esta revisión bibliográfica asegura una evaluación comprensiva y objetiva de la literatura científica actual sobre la incidencia de ETS en jóvenes. Las conclusiones y recomendaciones resultantes de este análisis pretenden contribuir a la comprensión y al manejo óptimo de esta importante problemática de salud pública.
RESULTADOS
La revisión realizada generó un extenso cuerpo de literatura, de la cual se seleccionaron un total de 157 estudios que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos. Tras la evaluación de la calidad metodológica, 120 estudios fueron considerados de calidad media a alta. Los resultados se organizaron en cuatro categorías principales: epidemiología, prevención, tratamiento y control de brotes.
Epidemiología de las ETS entre Jóvenes.
Los estudios incluidos ofrecen un panorama detallado de la incidencia de ETS en la población joven. En primer lugar, se observó un incremento significativo en la incidencia de infecciones como la clamidia, gonorrea, sífilis y VIH. Un estudio multinacional reveló que la incidencia de clamidia en jóvenes de 15 a 24 años había aumentado en un 4,2% anual durante los últimos cinco años11. Paralelamente, la incidencia de gonorrea y sífilis también presentó una tendencia alcista, en particular en áreas urbanas y en ciertos grupos de riesgo, incluyendo hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y trabajadores del sexo12,13.
Un enfoque importante de la epidemiología de las ETS es su distribución desigual entre distintos grupos demográficos y socioeconómicos. Las ETS mostraron una prevalencia elevada en poblaciones marginadas y con acceso limitado a servicios de salud. Además, la coinfección con varias ETS y la asociación con el VIH se destacaron como problemas significativos14.
Prevención de las ETS entre Jóvenes.
En cuanto a la prevención, los estudios revisados indicaron que la educación sexual integral es un componente crítico en la disminución de la incidencia de ETS entre los jóvenes. Programas de educación que incluyen información sobre métodos anticonceptivos, prácticas sexuales seguras y consentimiento han demostrado ser eficaces. Un metaanálisis de programas de educación sexual mostró una reducción del 32% en la incidencia de ETS entre participantes15.
El uso de preservativos como estrategia de prevención primaria presentó resultados mixtos. A pesar de la eficacia comprobada del condón para reducir la transmisión de ETS, los estudios señalan que el uso consistente entre jóvenes es variable, influido significativamente por factores culturales, educativos y socioeconómicos16.
La vacunación contra el VPH se presentó como una historia de éxito en términos de prevención de ETS. Los datos muestran una disminución marcada en la prevalencia del VPH y las lesiones precancerosas asociadas en los países con altas tasas de inmunización. Un estudio longitudinal mostró una reducción del 70% en la prevalencia del VPH en adolescentes vacunados17.
Tratamiento de las ETS entre Jóvenes.
Respecto al tratamiento, se constató una mejora en los esquemas terapéuticos y en los tiempos de respuesta. Las guías actuales de tratamiento para clamidia, gonorrea y sífilis proponen regímenes más simples y con menores efectos secundarios, lo que ha mejorado la adherencia al tratamiento entre los jóvenes18. Sin embargo, los desafíos continúan siendo significativos, especialmente en el manejo de cepas de gonorrea resistentes a los antibióticos, donde se necesita investigación adicional para mejorar las opciones terapéuticas disponibles.
Además, se identificó una correlación directa entre el estigma asociado a las ETS y la demora en la búsqueda de tratamiento. Esto fue particularmente notable en poblaciones vulnerables, incluyendo jóvenes de minorías étnicas y jóvenes LGTBIQ+19.
Control de Brotes de ETS.
Los enfoques utilizados para el control de brotes de ETS han variado ampliamente, pero ciertos elementos comunes emergieron de la revisión.
La detección temprana y el rastreo de contactos se encuentran entre las estrategias más efectivas para limitar la transmisión. Un estudio de caso sobre un brote de sífilis en una comunidad cerrada ilustró la importancia de la intervención rápida y coordinada entre las autoridades de salud pública y la comunidad.
Las intervenciones de educación y comunicación dirigidas específicamente a brotes demostraron una capacidad notable para cambiar conductas y reducir la incidencia de nuevas infecciones.
Las campañas de concienciación y pruebas de ETS, adaptadas a la cultura y el lenguaje de la población objetivo, fueron efectivas en aumentar la toma de pruebas y la identificación de casos20.
Consideraciones Complementarias.
A lo largo de la revisión, se observó un denominador común resaltando la importancia de enfoques multifacéticos. La efectividad de las intervenciones para prevenir y tratar las ETS entre jóvenes fue mayor cuando los programas eran integrados, involucraban a múltiples sectores (salud, educación, justicia) y eran culturalmente sensibles.
LIMITACIONES
Las principales limitaciones de esta revisión incluyen la heterogeneidad de los estudios analizados, la variable calidad metodológica y la posibilidad de sesgo de publicación. Además, la mayoría de los estudios provienen de países de medianos y altos ingresos, lo que podría limitar la aplicabilidad de los resultados a contextos de bajos ingresos.
IMPLICACIONES
Los hallazgos de esta revisión ponen de manifiesto la necesidad de abordar los determinantes sociales de la salud y la inequidad en el acceso a la educación y servicios de salud sexual y reproductiva. Las políticas y programas futuros deberán considerar estos determinantes para diseñar intervenciones más efectivas y equitativas.
En resumen, la revisión evidencia un creciente desafío en el manejo de ETS entre los jóvenes, subrayando la necesidad de una acción coordinada y basada en la evidencia que aborde tanto la prevención como el tratamiento. Estos resultados sirven como base para las recomendaciones que se desarrollarán más adelante en este trabajo y refuerzan la urgencia de abordar este tema de salud pública con el debido compromiso y recursos.
DISCUSIÓN
La revisión de la literatura sobre el aumento de la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en jóvenes ha arrojado luz sobre múltiples aspectos de esta significativa cuestión de salud pública.
La incidencia creciente de ETS como la clamidia, gonorrea, sífilis y VIH entre la población joven es una señal de alarma que advierte sobre la necesidad de reforzar los esfuerzos en prevención, tratamiento y control de estas infecciones.
El incremento en la incidencia de ETS puede interpretarse como una confluencia de factores conductuales, sociales y estructurales. Entre los patrones de comportamiento identificados está el inicio precoz de la actividad sexual, el número creciente de parejas sexuales y el uso inconsistente de métodos de barrera como el preservativo21. Estos se entrelazan con factores sociales más amplios, tales como el acceso limitado a educación sexual integral, la estigmatización de las ETS y las desigualdades en el acceso a servicios de salud.
La asociación entre la educación sexual y la disminución de la incidencia de ETS resalta la importancia de abordar este aspecto desde los primeros años de escolarización. La educación sexual integral debe ir más allá del simple conocimiento sobre ETS y métodos anticonceptivos para incluir temas de equidad de género, derechos sexuales y reproductivos, y consentimiento, como componentes fundamentales de programas eficientes y culturalmente apropiados22.
En este sentido, parece crucial superar las barreras culturalmente arraigadas y los tabúes que todavía persisten en muchos entornos respecto a la discusión abierta sobre la sexualidad y la salud sexual. Los hallazgos también subrayan la importancia de involucrar a los padres, educadores y proveedores de atención médica en un diálogo constructivo y continuo sobre la sexualidad juvenil23.
El tratamiento temprano y adecuado de ETS emergió como otro pilar esencial en controlar su propagación. Lo anterior no solo se traduce en esfuerzos por mejorar los regímenes terapéuticos existentes y combatir la resistencia a los antimicrobianos, sino también en ampliar el acceso y fomentar entornos donde los jóvenes se sientan seguros para buscar ayuda médica sin temor al estigma social o a la discriminación.
El control de brotes requiere sistemas de vigilancia robustos y una colaboración sólida entre distintas entidades de salud pública. Los sistemas de información eficientes son elementos esenciales que permiten una respuesta ágil frente a brotes emergentes y ayudan a minimizar su impacto sobre las comunidades afectadas. En este contexto, la implantación de tecnologías digitales como aplicaciones de rastreo de contactos podría ofrecer posibilidades innovadoras para mejorar la identificación y manejo de casos y contactos24.
Las limitaciones identificadas en la revisión, incluida la heterogeneidad en la calidad de los estudios y, en algunos casos, la aplicabilidad limitada de los resultados a contextos de bajos ingresos, instan a la cautela al generalizar los hallazgos. Asimismo, parece evidente la necesidad de más investigación en áreas geográficas menos estudiadas y en poblaciones subrepresentadas con respecto a la incidencia y manejo de las ETS.
En conclusión, la revisión ha evidenciado tanto progresos como desafíos persistentes en la lucha contra el aumento de las ETS entre jóvenes. Las conclusiones destacan la premura de adoptar un enfoque holístico e integrador que abarque educación, prevención, tratamiento y control de estas infecciones. La acción multisectorial, que involucre salud, educación, comunidad y a los jóvenes mismos, es imperativa para desarrollar estrategias eficaces que estén calibradas a las necesidades específicas de este grupo etario.
Futuras investigaciones deberán continuar evaluando la efectividad de intervenciones innovadoras y las necesidades emergentes de la población joven en un mundo en constante cambio. Además, se recomienda fortalecer la colaboración internacional para compartir mejores prácticas y recursos en la prevención y manejo de las ETS, con un énfasis en la equidad y el acceso universal a servicios de salud de calidad.
Los hallazgos y recomendaciones de esta revisión pretende servir como una base para informar políticas y programas de salud pública que puedan frenar efectivamente el aumento de la incidencia de ETS entre los jóvenes, y por ende, mejorar la salud y el bienestar de esta generación y las que le siguen.
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