AUTORES
- Irene Ridruejo Martínez. Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Yaiza Motrel Ferreruela. Matrona en Hospital General San Jorge, Huesca.
- Fernando Borniquel Agudo. Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Mercedes Aso de Guzmán. Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Laura Ibarra Mingote. Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Olga Morales Berges. Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
La candidiasis vulvovaginal es una infección común en mujeres, causada principalmente por Candida albicans. Este artículo revisa su etiología, métodos diagnósticos y opciones de tratamiento, proporcionando una visión integral de esta condición frecuente.
PALABRAS CLAVE
Candidiasis vulvovaginal, Candida albicans, mujer.
ABSTRACT
Vulvovaginal thrush is a common infection in women, caused mainly by Candida albicans. This article reviews their etiology, diagnostic methods and treatment options, providing a comprehensive view of this frequent condition.
KEY WORDS
Vulvovaginal candidiasis, Candida albicans, woman.
DESARROLLO DEL TEMA
La candidiasis vulvovaginal es una infección fúngica de la vulva y la vagina que afecta aproximadamente al 75% de las mujeres en algún momento de su vida1. Este artículo revisa la etiología, el diagnóstico y las estrategias de tratamiento para manejar esta condición prevalente.
Epidemiología:
La candidiasis vulvovaginal es una de las infecciones vaginales más comunes, con una prevalencia estimada que afecta al 75% de las mujeres al menos una vez en su vida1. Aproximadamente el 40-45% de estas mujeres experimentarán recurrencias, y cerca del 5-8% desarrollarán candidiasis vulvovaginal recurrente, definida como cuatro o más episodios en un año2.
1. Prevalencia:
La prevalencia de la candidiasis vulvovaginal varía según la población y los métodos de diagnóstico empleados. En estudios realizados en Estados Unidos, se ha reportado que hasta el 10-20% de las mujeres en edad reproductiva presentan signos de candidiasis vulvovaginal en cualquier momento1. En un estudio realizado en Europa, se encontró que la prevalencia anual de esta infección era del 9%, con una mayor incidencia en mujeres jóvenes y sexualmente activas3.
2. Distribución demográfica:
La candidiasis vulvovaginal afecta a mujeres de todas las edades, aunque es más común en mujeres en edad reproductiva. La incidencia es significativamente menor en niñas prepuberales y mujeres posmenopáusicas no tratadas con estrógenos4. Además, ciertos comportamientos sexuales, como el uso de duchas vaginales y el sexo oral, han sido asociados con una mayor incidencia de candidiasis vulvovaginal5.
Etiología:
La candidiasis vulvovaginal es causada principalmente por el crecimiento excesivo del hongo Candida albicans, aunque otras especies de Candida también pueden estar implicadas. La etiología de la candidiasis vulvovaginal involucra una interacción compleja entre el hongo y el ambiente vaginal, así como factores predisponentes que favorecen su proliferación.
1. Agente causal:
- Candida albicans: Es responsable de aproximadamente el 85-90% de los casos de candidiasis vulvovaginal2.
- Otras especies de Candida: Además de C. albicans, otras especies de Candida como C. glabrata, C. parapsilosis, y C. tropicalis pueden causar candidiasis vulvovaginal, especialmente en casos de infecciones recurrentes o resistentes al tratamiento1.
2. Factores predisponentes:
- Uso de antibióticos: Los antibióticos de amplio espectro pueden alterar la microbiota vaginal normal, permitiendo un crecimiento excesivo de Candida spp.6.
- Diabetes Mellitus: Las mujeres con diabetes mal controlada tienen un mayor riesgo de candidiasis vulvovaginal debido a niveles elevados de glucosa en las secreciones vaginales, que proporcionan un ambiente propicio para el crecimiento de hongos7.
- Cambios hormonales: El embarazo y el uso de anticonceptivos hormonales pueden alterar el equilibrio hormonal y la acidez vaginal, creando condiciones favorables para el crecimiento de Candida8.
- Sistema Inmunológico Comprometido: Las condiciones que comprometen el sistema inmunitario, como el VIH/SIDA y el uso de medicamentos inmunosupresores, aumentan la susceptibilidad a las infecciones por Candida9.
La candidiasis vulvovaginal puede ser considerada una enfermedad oportunista, ya que el hongo Cándida es parte normal de la microbiota vaginal en muchas mujeres, pero puede proliferar y causar síntomas cuando se altera el equilibrio normal del ambiente vaginal.
Diagnóstico
El diagnóstico de la candidiasis vulvovaginal se basa en una combinación de historia clínica, examen físico y pruebas de laboratorio. Dado que los síntomas de la candidiasis vulvovaginal pueden ser similares a los de otras infecciones vaginales, es importante realizar una evaluación completa para confirmar el diagnóstico10.
1. Historia clínica:
- Síntomas: Los síntomas típicos incluyen prurito intenso en la vulva y la vagina, flujo vaginal espeso y blanco, disuria y dispareunia.
- Factores de riesgo: Se debe indagar sobre el uso reciente de antibióticos, la presencia de diabetes mellitus, cambios hormonales asociados con el embarazo o el uso de anticonceptivos, y el estado inmunológico del paciente.
2. Examen físico:
- Inspección visual: Se observan signos de inflamación en la vulva y la vagina, como eritema, edema y secreción vaginal blanca y espesa. También se pueden detectar placas blancas adherentes en la mucosa vaginal.
- Examen con espéculo: Permite evaluar la presencia de eritema, edema, secreción y placas en la mucosa vaginal.
3. Pruebas de laboratorio:
- Examen microscópico con hidróxido de potasio (KOH): Se observan las muestras de secreción vaginal al microscopio después de tratarlas con KOH, lo que facilita la visualización de las hifas de Candida y las células epiteliales.
- Cultivo vaginal: Puede realizarse para confirmar la presencia de Candida y determinar la especie. Sin embargo, los resultados pueden tardar varios días en estar disponibles y no siempre son necesarios para el diagnóstico y manejo clínico.
- Pruebas de diagnóstico rápido: Algunas pruebas comerciales están disponibles para detectar la presencia de Candida spp. en muestras vaginales. Estas pruebas pueden ser útiles en entornos clínicos donde se requiere un diagnóstico rápido.
El diagnóstico diferencial de la candidiasis vulvovaginal incluye infecciones bacterianas como la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis, así como otras condiciones dermatológicas y alérgicas que pueden afectar la vulva y la vagina11,12,13.
Tratamiento:
El tratamiento de la candidiasis vulvovaginal tiene como objetivo aliviar los síntomas agudos, erradicar la infección y prevenir la recurrencia. Las opciones terapéuticas incluyen tratamientos tópicos y sistémicos, con la elección del tratamiento dependiendo de la gravedad de la infección, la susceptibilidad a los antifúngicos y los factores de riesgo del paciente.
1. Tratamiento de primera línea:
- Antifúngicos Tópicos: El clotrimazol, miconazol y el tioconazol son antifúngicos tópicos eficaces que se administran en forma de crema, óvulos vaginales o supositorios durante 1 a 7 días, dependiendo del agente y la formulación2.
- Antifúngicos Orales: En casos de infecciones más graves o recurrentes, se puede considerar el uso de antifúngicos orales como el fluconazol en dosis única de 150 mg14.
2. Tratamiento de infecciones recurrentes:
- Terapia de Mantenimiento: En casos de infecciones recurrentes, se puede recomendar un tratamiento de mantenimiento con fluconazol oral semanal durante 6 meses, seguido de una evaluación de factores predisponentes como la diabetes mellitus y el uso de anticonceptivos11.
- Manejo de Factores Predisponentes: El control de la diabetes y la modificación de los factores de riesgo, como el uso prudente de antibióticos y el cambio a métodos anticonceptivos no hormonales, pueden ayudar a prevenir la recurrencia15.
3. Tratamiento de parejas sexuales:
No se recomienda el tratamiento a las parejas sexuales. No hay evidencia suficiente para respaldar el tratamiento de parejas sexuales para prevenir la recurrencia de la candidiasis vulvovaginal, ya que la infección es causada principalmente por desequilibrios en la flora vaginal y no es considerada una infección sexualmente transmisible16.
El manejo de la candidiasis vulvovaginal debe ser individualizado según la gravedad de los síntomas, la frecuencia de las recurrencias y los factores de riesgo del paciente. Se debe educar a las pacientes sobre la importancia de la higiene íntima adecuada, la prevención de factores desencadenantes y la adherencia al tratamiento para prevenir la recurrencia.
Prevención:
La prevención de la candidiasis vulvovaginal se centra en la reducción de los factores de riesgo y la promoción de prácticas que mantengan un ambiente vaginal saludable. Se pueden tomar medidas para prevenir la adquisición inicial de la infección y para reducir la recurrencia en pacientes con antecedentes de candidiasis vulvovaginal recurrente.
1. Educación y promoción de la salud:
- Higiene íntima: Se debe enseñar a las mujeres a evitar el uso de duchas vaginales y productos de higiene vaginal perfumados, ya que pueden alterar la flora vaginal normal y aumentar el riesgo de infecciones11.
- Uso prudente de antibióticos: Se recomienda el uso prudente de antibióticos para prevenir la alteración de la microbiota vaginal normal. Se deben utilizar solo cuando sean necesarios y según lo prescrito por un médico.
- Prácticas sexuales seguras: El uso de preservativos puede ayudar a reducir el riesgo de transmisión de infecciones de transmisión sexual que pueden predisponer a la candidiasis vulvovaginal, como la clamidia y la gonorrea17:
2. Modificación de factores de riesgo:
- Control de la diabetes: Las mujeres con diabetes mellitus deben mantener un control glucémico óptimo para reducir el riesgo de infecciones por levaduras, ya que los niveles elevados de glucosa en las secreciones vaginales pueden promover el crecimiento de hongos7.
- Evaluación y modificación de terapias hormonales: En mujeres que utilizan terapia hormonal, se debe evaluar periódicamente la necesidad y la dosis adecuada, ya que los cambios hormonales pueden predisponer a la candidiasis vulvovaginal8.
- Evitar ropa ajustada y ropa interior sintética: Se recomienda usar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas que puedan retener la humedad y favorecer el crecimiento de levaduras16.
3. Terapia de mantenimiento en casos recurrentes:
- Terapia antifúngica profiláctica: En casos de candidiasis vulvovaginal recurrente, se puede considerar la terapia antifúngica profiláctica a largo plazo con antifúngicos tópicos o sistémicos según la gravedad y la frecuencia de las recurrencias15.
- Manejo de factores predisponentes: Se debe realizar una evaluación detallada para identificar y tratar los factores predisponentes, como la diabetes mellitus, la inmunosupresión y los trastornos hormonales, para reducir la recurrencia de la infección.
La prevención de la candidiasis vulvovaginal es un componente importante de la atención médica para las mujeres con riesgo de infección o recurrencia. La educación del paciente y la identificación y modificación de los factores de riesgo pueden ayudar a reducir la incidencia y mejorar la calidad de vida de las pacientes afectadas.
CONCLUSIÓN
La candidiasis vulvovaginal es una infección fúngica común que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Aunque no se considera una enfermedad grave, puede causar molestias significativas y afectar la calidad de vida de las pacientes afectadas. A lo largo de este artículo monográfico, hemos explorado en detalle la etiología, el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de esta infección vaginal.
La candidiasis vulvovaginal es causada principalmente por el crecimiento excesivo del hongo Candida, con Candida albicans siendo la especie más comúnmente implicada. Los factores de riesgo incluyen el uso de antibióticos, la diabetes mellitus, los cambios hormonales y el compromiso del sistema inmunológico. El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y las pruebas de laboratorio, con tratamientos que van desde antifúngicos tópicos hasta terapia oral, según la gravedad de la infección y los factores individuales del paciente.
La prevención juega un papel fundamental en la gestión de la candidiasis vulvovaginal, con énfasis en la educación del paciente, la modificación de factores de riesgo y el manejo de las recurrencias. Promover prácticas saludables de higiene íntima, evitar el uso excesivo de antibióticos y mantener un control adecuado de la diabetes son componentes clave de la estrategia preventiva.
En resumen, el manejo exitoso de la candidiasis vulvovaginal requiere un enfoque integral que aborde tanto el tratamiento agudo de las infecciones como la prevención de recurrencias. Al educar a los pacientes sobre la importancia de la prevención y el manejo adecuado, podemos mejorar significativamente la calidad de vida de las mujeres afectadas por esta afección común.
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