Novedades en la investigación adicional sobre la gonartrosis

11 agosto 2024

AUTORES

  1. Cristina Lacadena Martínez. Médico. Hospital de Tortosa Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
  2. Javier Nicolás Vicente Moreno. Enfermero. Atención Primaria. Huesca.
  3. Marina Cabrero López. Enfermera. Atención Primaria. Huesca.
  4. Monika Antonova Taushanska. Celador. Hospital San Jorge. Huesca.
  5. Violeta Muñoz Muñoz. Enfermera. Atención primaria. Huesca.
  6. Alba Betato Soler. TCAE. Hospital San Jorge. Huesca.

 

RESUMEN

La gonartrosis es una enfermedad articular degenerativa que afecta la rodilla, caracterizada por el deterioro del cartílago articular, cambios estructurales en la membrana sinovial y tejidos blandos cercanos. Su prevalencia ha aumentado debido al envejecimiento de la población y al incremento de la obesidad. Factores genéticos, metabólicos y mecánicos también contribuyen a su desarrollo.

Esta patología produce síntomas discapacitantes como dolor, inflamación e inestabilidad, afectando la calidad de vida de los pacientes. El objetivo del tratamiento es controlar el dolor, mantener la funcionalidad articular y retrasar la progresión de la enfermedad. Se inicia con medidas higiénico-dietéticas, fisioterapia y analgesia. Los tratamientos modificadores de la estructura, como los condroprotectores, son controvertidos.

Las pruebas complementarias, como radiografías y resonancia magnética, ayudan en el diagnóstico, valorando el daño articular y descartando otras patologías. El manejo quirúrgico se reserva para casos avanzados y puede implicar osteotomías o reemplazos articulares.

La gonartrosis representa un reto para la sociedad debido a su alta prevalencia y su impacto socioeconómico. El enfoque multidisciplinario, la formación en nuevas tecnologías y la individualización del tratamiento son clave para mejorar la atención a los pacientes con esta compleja afección.

PALABRAS CLAVE

Gonartrosis, exploración complementaria.

ABSTRACT

Gonarthrosis is a degenerative joint disease affecting the knee, characterized by deterioration of the articular cartilage, structural changes in the synovial membrane and nearby soft tissues. Its prevalence has increased due to the aging of the population and the increase in obesity. Genetic, metabolic and mechanical factors also contribute to its development.

This pathology produces disabling symptoms such as pain, inflammation and instability, affecting patients’ quality of life. The aim of treatment is to control pain, maintain joint functionality and delay the progression of the disease. It starts with hygienic-dietary measures, physiotherapy and analgesia. Structural modifying treatments, such as chondroprotectors, are controversial.

Complementary tests, such as X-rays and magnetic resonance imaging, help in the diagnosis, assessing joint damage and ruling out other pathologies. Surgical management is reserved for advanced cases and may involve osteotomies or joint replacements.

Gonarthrosis represents a challenge for society due to its high prevalence and socioeconomic impact. A multidisciplinary approach, training in new technologies and individualization of treatment are key to improving care for patients with this complex condition.

KEY WORDS

Gonarthrosis, complementary examination.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo para este artículo monográfico es actualizar conocimientos acerca de las novedades en la investigación adicional sobre la gonartrosis.

La gonartrosis es una artropatía reumática degenerativa que afecta principalmente las articulaciones femorotibial y fermorrotuliana de la rodilla. Esta enfermedad crónica se caracteriza por la progresiva degradación del cartílago articular hialino, que es el tejido especializado que recubre las superficies articulares y facilita el movimiento suave y sin fricción de la articulación. A medida que el cartílago se desgasta, también se producen cambios estructurales en otras partes de la rodilla, como la membrana sinovial, la cápsula articular y los tejidos blandos periarticulares, que incluyen tendones, meniscos y ligamentos1.

La gonartrosis es más prevalente en personas de edad avanzada y está fuertemente relacionada con el proceso de envejecimiento. Sin embargo, también se ha observado un aumento significativo de la incidencia en los últimos años debido a factores como el incremento de las tasas de sobrepeso y obesidad en la población. Además, existen factores genéticos y metabólicos que pueden predisponer a una persona a desarrollar esta enfermedad. La interacción compleja entre estos factores contribuye a la alteración del equilibrio entre la formación y degradación del cartílago, lo que lleva a la degeneración articular y a la aparición de la gonartrosis2.

Actualmente, la gonartrosis se ha convertido en un importante problema de salud pública debido a su alta prevalencia y su impacto en la calidad de vida de los pacientes. A nivel sanitario, la enfermedad genera una considerable carga de atención médica, lo que incluye consultas médicas, pruebas diagnósticas y tratamientos, tanto conservadores como quirúrgicos. Además, el manejo de la gonartrosis puede requerir una atención multidisciplinaria, con la intervención de reumatólogos, traumatólogos, fisioterapeutas y otros profesionales de la salud2.

Desde una perspectiva socioeconómica, la gonartrosis representa un desafío significativo debido a sus implicaciones en la incapacidad laboral y el absentismo laboral. Los pacientes con gonartrosis a menudo experimentan limitaciones funcionales que afectan su capacidad para realizar actividades diarias y laborales, lo que puede llevar a una disminución de la productividad y mayores costos asociados al tratamiento y la atención médica3.

Además del envejecimiento y el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad, la gonartrosis puede tener una base genética y hereditaria. Se ha observado que ciertos genes están asociados con un mayor riesgo de desarrollar artrosis en general, incluida la gonartrosis. Sin embargo, la herencia genética no es el único factor determinante, ya que la interacción con factores ambientales y de estilo de vida también juega un papel importante en la manifestación y progresión de la enfermedad3-4.

Además, el metabolismo también desempeña un papel en la patogénesis de la gonartrosis. Factores metabólicos, como la obesidad y el síndrome metabólico, pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad, ya que provocan una mayor carga mecánica en la articulación y la producción de moléculas inflamatorias que afectan negativamente el cartílago articular4.

Por otro lado, los factores mecánicos también influyen en la gonartrosis. Lesiones articulares previas, malformaciones congénitas, alteraciones en la biomecánica de la rodilla y el desgaste excesivo debido a actividades físicas intensas pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad4.

La sintomatología de la gonartrosis es especialmente invalidante debido a los síntomas que produce, como dolor, inflamación, inestabilidad y discapacidad funcional. Estos síntomas impactan negativamente en la calidad de vida de los pacientes, limitando su capacidad para realizar actividades cotidianas, movilizarse y mantener un nivel adecuado de independencia4-5.

El dolor es uno de los síntomas más comunes y problemáticos de la gonartrosis. Puede variar en intensidad, desde molestias leves hasta un dolor intenso y punzante que puede dificultar incluso el descanso nocturno. Además, la inflamación y la hinchazón de la articulación pueden contribuir al dolor y la rigidez4-5.

La inestabilidad de la articulación de la rodilla también es un síntoma frecuente. Los pacientes pueden sentir que su rodilla se «traba» o se siente débil al caminar o realizar movimientos. Esta inestabilidad puede aumentar el riesgo de caídas y lesiones adicionales5.

En conjunto, estos síntomas conducen a una discapacidad funcional significativa, lo que limita la capacidad de los pacientes para caminar, subir escaleras, ponerse de pie desde una posición sentada y participar en actividades físicas y deportivas. La pérdida de funcionalidad y la dependencia resultante pueden tener un impacto psicológico negativo, generando ansiedad, depresión y aislamiento social en algunos pacientes5.

El objetivo principal del tratamiento de la gonartrosis es mejorar la calidad de vida del paciente al aliviar los síntomas y mantener la funcionalidad de la articulación afectada. Si bien la cura total de la enfermedad no es posible en la mayoría de los casos, es crucial enlentecer la progresión de la artrosis y controlar el dolor para evitar el deterioro prematuro de la articulación y la necesidad de procedimientos quirúrgicos más invasivos5.

El enfoque terapéutico comienza con medidas higiénico-dietéticas, que incluyen la modificación del estilo de vida, el control del peso corporal y la adopción de hábitos saludables para reducir la carga mecánica sobre la rodilla afectada. La fisioterapia juega un papel esencial en el tratamiento de la gonartrosis, ya que puede fortalecer la musculatura periarticular, mejorar la estabilidad de la rodilla y promover la movilidad y flexibilidad de la articulación5.

El manejo farmacológico también es fundamental en el tratamiento de la gonartrosis. El paracetamol es el analgésico de elección en el tratamiento inicial para el alivio del dolor. Se prescribe en dosis adecuadas y es seguro para la mayoría de los pacientes. En casos en que el dolor es más intenso o el paracetamol no es suficiente, se pueden utilizar AINES (antiinflamatorios no esteroideos) para reducir la inflamación y el dolor. Sin embargo, se debe tener precaución con su uso prolongado debido a posibles efectos secundarios gastrointestinales y cardiovasculares5.

Además de los analgésicos, los tratamientos modificadores de la estructura, como los condroprotectores y las terapias intraarticulares, pueden desempeñar un papel importante en el tratamiento de la gonartrosis. Los condroprotectores son suplementos que contienen glucosamina y condroitín sulfato, que son componentes fundamentales del cartílago. Aunque la eficacia de estos suplementos es objeto de controversia y los estudios no siempre han mostrado resultados concluyentes, algunos pacientes informan de alivio en los síntomas con su uso5-6.

Las terapias intraarticulares, como las inyecciones de ácido hialurónico y corticosteroides, también pueden proporcionar alivio temporal del dolor y la inflamación. El ácido hialurónico es una sustancia viscoelástica presente de forma natural en el líquido sinovial de la articulación y ayuda a lubricar y amortiguar las superficies articulares. Las inyecciones de ácido hialurónico tienen como objetivo mejorar la función de la articulación y reducir la fricción y el dolor. Por otro lado, los corticosteroides son potentes antiinflamatorios que se administran directamente en la articulación para reducir la inflamación y el dolor5,6.

En casos en los que los tratamientos conservadores no son suficientes y la gonartrosis ha alcanzado un estadio avanzado, puede considerarse la opción de la cirugía. Sin embargo, se suele intentar retrasar la cirugía tanto como sea posible para dar prioridad a las opciones no invasivas. Los pacientes seleccionados para cirugía deben ser evaluados cuidadosamente para determinar el procedimiento más adecuado según su situación específica6.

El proceso de diagnóstico de la gonartrosis implica una evaluación clínica minuciosa y el uso de pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la enfermedad. La anamnesis, que consiste en una entrevista detallada con el paciente sobre sus síntomas, historia médica y factores de riesgo, proporciona información crucial para el diagnóstico inicial6.

La exploración física es esencial para evaluar la movilidad y estabilidad de la rodilla, así como para detectar signos de inflamación y deformidades articulares. En muchos casos, la anamnesis y la exploración clínica pueden ser suficientes para realizar un diagnóstico de gonartrosis. Sin embargo, para una evaluación más precisa y para evaluar el grado de afectación articular, se utilizan pruebas de imagen6.

La radiografía es la prueba de imagen más utilizada en el diagnóstico de la gonartrosis. Las radiografías muestran signos característicos de la enfermedad, como el estrechamiento del espacio articular, la formación de osteofitos (proyecciones óseas), esclerosis subcondral (aumento de la densidad ósea en el lecho subcondral) y quistes subcondrales (acumulación de líquido en el hueso)6.

Además de las radiografías, se pueden utilizar otras técnicas de imagen, como la ecografía osteomuscular, para visualizar los cambios en las estructuras articulares y detectar otras patologías asociadas, como derrame articular, tendinitis o bursitis. La ecografía es particularmente útil para examinar estructuras blandas alrededor de la articulación y permite una evaluación dinámica de los movimientos articulares6,7.

En algunos casos, cuando la clínica y las radiografías no son concluyentes, se puede recurrir a la resonancia magnética (RM). La RM es una técnica de imagen más sensible que permite visualizar con mayor detalle las estructuras blandas y el cartílago articular, lo que puede ayudar a diagnosticar la gonartrosis en etapas más tempranas y diferenciarla de otras patologías articulares7.

Controlar los factores de riesgo y desacelerar la progresión de la gonartrosis son elementos cruciales para mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir la discapacidad funcional. Los pacientes con gonartrosis y sobrepeso u obesidad deben ser guiados hacia la pérdida de peso, ya que esto disminuirá la carga sobre la articulación y aliviará el dolor7.

Además, la implementación de medidas higiénico-dietéticas es fundamental para el manejo de la gonartrosis. Estas medidas incluyen el asesoramiento sobre cambios en la dieta, como la adopción de una dieta equilibrada y rica en nutrientes, así como el fomento de la actividad física moderada y el fortalecimiento muscular para mantener la funcionalidad de la articulación7.

En la fase inicial del tratamiento, se prioriza el uso de analgésicos, especialmente el paracetamol, para el alivio del dolor. Es esencial que se ajuste la dosis adecuada y se evite la automedicación. Si los síntomas no se controlan adecuadamente con el paracetamol, se pueden utilizar AINES en dosis y duraciones limitadas, prestando atención a posibles efectos secundarios, especialmente en pacientes con problemas gastrointestinales o cardiovasculares7.

En cuanto a los tratamientos modificadores de la estructura, como los condroprotectores, los resultados de los estudios son diversos y controvertidos. Aunque algunos pacientes informan mejoría con su uso, no existe evidencia sólida para respaldar su eficacia en todos los casos. Por lo tanto, su uso debe considerarse con cautela y evaluarse caso por caso7,8.

En cambio, los tratamientos intraarticulares, como las inyecciones de ácido hialurónico y corticosteroides, han demostrado ser efectivos para aliviar el dolor y la inflamación en la gonartrosis. Estas inyecciones se administran directamente en la articulación, lo que proporciona un alivio más localizado y reduce los efectos secundarios sistémicos8.

La cirugía se considera cuando los tratamientos conservadores no logran controlar adecuadamente los síntomas de la gonartrosis y se observa un deterioro significativo de la función articular y la calidad de vida del paciente. Antes de recurrir a la cirugía, se evalúa cuidadosamente a cada paciente para determinar el procedimiento más adecuado según su condición clínica, grado de afectación articular y expectativas individuales8.

En casos más leves, se pueden realizar osteotomías, que son procedimientos quirúrgicos destinados a modificar la alineación del hueso para redistribuir la carga en la articulación y reducir la presión sobre las áreas desgastadas del cartílago. Esta técnica se utiliza para corregir deformidades y alteraciones biomecánicas que contribuyen al desarrollo y progresión de la gonartrosis. Las osteotomías pueden ser especialmente beneficiosas en pacientes jóvenes con daño articular localizado y con buena reserva de cartílago8-9.

Otra opción quirúrgica es la artroplastia unicompartimental de rodilla, también conocida como reemplazo parcial de rodilla. En este procedimiento, solo se reemplaza la parte de la rodilla más afectada por la artrosis, conservando el resto de la articulación y los tejidos sanos. Esto puede ser una opción adecuada para pacientes con un desgaste limitado en una parte específica de la rodilla y que conservan una buena función en el resto de la articulación9.

En casos más avanzados, donde la degeneración del cartílago es más generalizada, se puede realizar una artroplastia total de rodilla. Este procedimiento consiste en reemplazar toda la articulación de la rodilla con una prótesis de metal y plástico que restaura la función y alivia el dolor. La artroplastia total de rodilla es una cirugía más invasiva y requiere un período de recuperación más prolongado, pero puede proporcionar una mejora significativa en la movilidad y la calidad de vida de los pacientes con gonartrosis avanzada9.

Es importante destacar que, si bien la cirugía puede ser una opción efectiva para mejorar la calidad de vida en pacientes con gonartrosis avanzada, no es una solución definitiva y el éxito a largo plazo de la cirugía depende en gran medida del compromiso del paciente con la rehabilitación y el seguimiento adecuado9,10.

En la actualidad, la cirugía asistida por navegación es una opción más avanzada en comparación con los métodos quirúrgicos tradicionales. La cirugía asistida por navegación utiliza tecnología de imagen y computación para guiar al cirujano durante la intervención, mejorando la precisión en la colocación de los implantes y la alineación de la articulación. Si bien se ha demostrado que esta técnica mejora la alineación mecánica, los resultados funcionales obtenidos varían según los estudios y aún no se ha establecido de manera concluyente si la cirugía asistida por navegación proporciona una mejoría significativa en los resultados a largo plazo en comparación con los métodos tradicionales10.

La formación y actualización en nuevas tecnologías son esenciales para los profesionales de la salud, especialmente para los cirujanos que tratan pacientes con gonartrosis. La adopción de técnicas quirúrgicas avanzadas y la comprensión de las últimas investigaciones y avances en el tratamiento de la gonartrosis pueden contribuir a mejorar los resultados quirúrgicos y la satisfacción de los pacientes10.

 

CONCLUSIONES

En conclusión, la gonartrosis es una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la rodilla y representa un importante desafío para la sociedad debido a su alta prevalencia y su impacto en la calidad de vida de los pacientes. La gonartrosis puede ser influenciada por factores genéticos, metabólicos y mecánicos, y se caracteriza por síntomas discapacitantes como dolor, inflamación e inestabilidad.

El tratamiento de la gonartrosis se basa en un enfoque multidisciplinario que incluye medidas higiénico-dietéticas, terapias farmacológicas y tratamientos modificadores de la estructura. La cirugía puede ser considerada en casos avanzados, pero siempre se prioriza el uso de tratamientos no invasivos cuando sea posible.

El diagnóstico de la gonartrosis implica una evaluación clínica minuciosa y el uso de pruebas complementarias, como radiografías y resonancia magnética, para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la enfermedad. La formación continua y la adopción de tecnologías avanzadas son fundamentales para mejorar los resultados en el tratamiento de los pacientes con gonartrosis. Un enfoque integral y personalizado es esencial para brindar el mejor cuidado posible a los pacientes que enfrentan esta compleja afección.

 

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