AUTORES
- Raquel Abad Callejas. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ana Valero Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ángel Pueyo Diarte. Graduado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Paula Sánchez Parra. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ana Martínez Aso. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
- Teresa Granada Gonzalez. Graduada en Enfermería. SUAP/061 Aragón.
RESUMEN
Los colgajos son una técnica fundamental en la cirugía reconstructiva para pacientes quemados, utilizados para cubrir defectos cutáneos y restaurar tanto la funcionalidad como la estética de las áreas afectadas. Estos colgajos consisten en trasladar tejido sano de una parte del cuerpo a otra, asegurando que el tejido trasplantado mantenga su suministro sanguíneo. Existen varios tipos de colgajos, como los locales, regionales, en isla, en avance y en rotación. Cada tipo de colgajo se elige en función de la ubicación y extensión de la quemadura, así como de la disponibilidad y características del tejido donante. Por ejemplo, el colgajo del esternón es comúnmente utilizado para el área axilar, mientras que el colgajo de antebrazo se emplea para cubrir áreas más extensas, aunque puede dejar el dorso de la mano descubierto.
Además, los avances en técnicas microquirúrgicas han permitido la utilización de colgajos libres y de perforantes para reconstrucciones más complejas, especialmente en casos de quemaduras severas que requieren un aporte vascular robusto. Los colgajos de músculo dorsal ancho, por ejemplo, son frecuentemente utilizados para el dorso de la mano y la pierna debido a su excelente vascularización y resultados estéticos satisfactorios. A pesar de los beneficios significativos que ofrecen, la selección del tipo adecuado de colgajo y la ejecución del procedimiento requieren una evaluación cuidadosa para minimizar las complicaciones y maximizar la recuperación funcional y estética del paciente, además de que esa elección será consensuada e informada con el paciente.
La utilización de colgajos en pacientes quemados está justificada por su capacidad para proporcionar una solución integral y efectiva a los desafíos que presentan las quemaduras profundas y extensas. Su empleo no solo mejora la viabilidad y funcionalidad del tejido trasplantado, sino que también contribuye a la recuperación estética y psicológica del paciente, reduciendo las tasas de morbilidad y optimizando los resultados a largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Colgajos, pacientes quemados, quemaduras, cirugía plástica.
ABSTRACT
Flaps are a fundamental technique in reconstructive surgery for burn patients, used to cover skin defects and restore both the functionality and aesthetics of the affected areas. These flaps involve moving healthy tissue from one part of the body to another, ensuring that the transplanted tissue maintains its blood supply. There are several types of flaps, such as local, regional, island, advancement and rotation. Each type of flap is chosen based on the location and extent of the burn, as well as the availability and characteristics of the donor tissue. For example, the sternum flap is commonly used for the axillary area, while the forearm flap is used to cover larger areas, although it may leave the back of the hand uncovered.
Additionally, advances in microsurgical techniques have allowed the use of free and perforator flaps for more complex reconstructions, especially in cases of severe burns that require a robust vascular supply. Latissimus dorsi muscle flaps, for example, are frequently used for the dorsum of the hand and leg due to their excellent vascularization and satisfactory aesthetic results. Despite the significant benefits they offer, the selection of the appropriate type of flap and the execution of the procedure require careful evaluation to minimize complications and maximize the functional and aesthetic recovery of the patient, in addition to this choice being agreed and informed with the patient.
The use of flaps in burn patients is justified by their ability to provide a comprehensive and effective solution to the challenges presented by deep and extensive burns. Its use not only improves the viability and functionality of the transplanted tissue, but also contributes to the aesthetic and psychological recovery of the patient, reducing morbidity rates and optimizing long-term results.
KEY WORDS
Flaps, burn patients, burns, plastic surgery.
INTRODUCCIÓN
En el ámbito de la cirugía plástica reconstructiva, el tratamiento de pacientes quemados representa un desafío significativo debido a la complejidad y severidad de las lesiones que afectan la piel y los tejidos subyacentes. Los colgajos, que son segmentos de tejido con su propio suministro sanguíneo, se han convertido en una herramienta crucial para la reconstrucción de estas áreas dañadas. Su uso es indispensable para restaurar la integridad y funcionalidad de la piel, especialmente en casos de quemaduras profundas que no pueden ser tratadas adecuadamente con injertos de piel simples.
Los colgajos pediculados, en particular, son tejidos que permanecen parcialmente conectados al sitio donante, manteniendo una conexión vascular que facilita su supervivencia y adaptación al nuevo sitio. Este tipo de colgajo es ideal para situaciones que requieren una cobertura robusta y bien vascularizada, minimizando el riesgo de necrosis y promoviendo una mejor integración con los tejidos circundantes1.
El proceso de selección del colgajo adecuado implica considerar múltiples factores, incluyendo la extensión y ubicación de la quemadura, la disponibilidad de tejidos sanos, y las necesidades específicas del paciente. Colgajos comunes utilizados en estos procedimientos incluyen los colgajos deltopectorales, glúteos, pectorales y costales, cada uno con características únicas que los hacen adecuados para diferentes áreas del cuerpo.
Además de su papel en la reparación física, los colgajos también desempeñan un papel vital en la rehabilitación funcional y estética del paciente. La habilidad de estos tejidos para adaptarse y regenerarse permite no solo una mejor recuperación física sino también una mejora significativa en la calidad de vida del paciente, ayudando a restaurar su apariencia y su confianza2.
Los colgajos son injertos de tejidos utilizados para cubrir grandes áreas en diversos tratamientos, en este caso serán utilizados para cubrir áreas dañadas por lesiones. En el caso del paciente quemado, se dice que «el injerto y los colgajos son los dos pilares del tratamiento». Muy raramente un procedimiento contemplado en estas técnicas de tratamiento curativo coloca al injerto autólogo en situación de competición con otra técnica quirúrgica. Los colgajos cuyo origen es el vecino inmediato o lejano al sitio de la lesión tisular que se quiere corregir se denominan colgajos pediculados. Los colgajos pueden ser totalmente pediculados o de apropiación de túnica arterial solamente, o de este vaso y su acompañante venoso (pedículo). Son útiles para cubrir defectos de sitios corporales con excelente regeneración tisular de la misma sin diferenciar tejido injertado del nativo. Rara vez estos colgajos harán que nos olvidemos de no poder tomar muestras para biopsias o que nos obliguen a advertir el establecimiento de propiedades innervantes en un territorio donde antes estaban agotadas1.
Los colgajos pediculados no son simplemente tejidos que se toman de cualquier parte, sino que cada colgajo tiene características específicas como longitud, dimensiones, textura, color y características histológicas del tejido graso, dérmico o subyacente, que no siempre se consideran. Es lógico elegir un colgajo que tenga el volumen y la calidad deseados y realizar la reconstrucción cruzada sin tensión.
Cuando necesitamos salvar la granulación de un lecho o una reconstrucción cutánea definitiva que requiere cierto grado de alivio o tensión, es mejor usar un colgajo pediculado. Este tipo de colgajo ofrece características muy específicas y definidas, como textura y color, y es ideal para cubrir defectos en cirugía plástica urgente tras un traumatismo, en patología oncológica, en cirugía maxilofacial, mamaria o en grandes defectos en cabeza y cuello.
En cirugía electiva, preferimos la simplicidad, como en la blefaroplastia o el avance de un colgajo de mínimas dimensiones, buscando cicatrices cortas e imperceptibles. Los colgajos pediculados son fundamentales en la cirugía plástica reconstructiva, especialmente cuando se necesita un colgajo grande con múltiples opciones de diseño o para cubrir grandes áreas. A menudo se usan varios colgajos para cumplir con nuestros objetivos.
Otros colgajos de flujo retrógrado incluyen el colgajo glúteo, pectoral y costal, entre otros. Las quemaduras profundas pueden afectar la facie ventral de los miembros y limitar los movimientos en la cintura o el espacio subescapular, utilizando colgajos deltopectorales o retropectorales para cubrir defectos en la cabeza o el tronco2.
En la segunda mitad del siglo XX, se reconoció que los pacientes con quemaduras profundas cubiertas con injertos cutáneos tenían mejores tasas de éxito en la reconstrucción mediante deslizamientos e inversiones del colgajo, que se nutren por capilarización del lecho para rehabilitar zonas inmóviles. Actualmente, se considera la retroinversión permitiendo la pediculación venosa.
JUSTIFICACIÓN
A la hora de tratar con pacientes con quemaduras en el ámbito de enfermería hay un vacío de conocimientos en cuanto a sus tratamientos quirúrgicos. Es por ello que creemos conveniente realizar una investigación para tratar de conocer más sobre este tipo de pacientes. Es importante tratar de entender todo el proceso de curación para que el tratamiento posterior y sus curas sean efectivas. Así como, tener acceso a toda la información referente al tema para la enfermería que participa en la intervención de estos colgajos.
El uso de colgajos en la cirugía reconstructiva de pacientes quemados es esencial debido a la complejidad y severidad de las lesiones que afectan la piel y los tejidos subyacentes. Los colgajos pediculados, que mantienen una conexión vascular con el sitio donante, aseguran una mejor irrigación sanguínea, lo que reduce el riesgo de necrosis y garantiza una mayor supervivencia del tejido trasplantado.
Estos colgajos son particularmente útiles para cubrir defectos complejos y extensos que no pueden ser abordados adecuadamente con injertos simples. Su capacidad para adaptarse y proporcionar una cobertura robusta y bien vascularizada es crucial en áreas como la cabeza, el cuello, el tronco y las extremidades, donde la funcionalidad y la movilidad son vitales.
Además de su función reconstructiva, los colgajos mejoran la estética y el bienestar psicológico del paciente al ofrecer una mejor adaptación visual y sensorial al área afectada. Esto contribuye significativamente a la autoestima y calidad de vida del paciente.
El empleo de colgajos también reduce las tasas de complicaciones postoperatorias y morbilidad, facilitando una recuperación más rápida y efectiva. La versatilidad de los colgajos permite soluciones personalizadas que optimizan los resultados clínicos, adaptándose a las necesidades específicas de cada paciente.
METODOLOGÍA
El trabajo se basa en una revisión bibliográfica y una búsqueda de fuentes oficiales para recabar información acerca de los colgajos más frecuentes en pacientes quemados. Para realizarlo, se ha recopilado información mediante búsquedas en bases de datos como Pubmed, Google Académico, Dialnet y Medline. Se han empleado las siguientes palabras clave: “pacientes quemados”, “colgajos”, “quemaduras”, “cirugía plástica”.
OBJETIVOS
El objetivo principal es conocer los distintos tipos de colgajos más utilizados en pacientes quemados.
Como objetivos específicos se presentan sistematizar las técnicas quirúrgicas elegidas por los cirujanos plásticos que realizan colgajos en pacientes quemados por diferentes tipos de quemaduras y conocer en profundidad cada colgajo que se va a llevar a cabo.
DESARROLLO
Consideraciones en la Selección de Colgajos.
La elección del colgajo adecuado depende de varios factores, incluyendo:
- Ubicación y tamaño del defecto.
- Calidad y cantidad del tejido disponible en el área donante.
- Estado general del paciente y su capacidad para soportar el procedimiento.
- Objetivos funcionales y estéticos de la reconstrucción.
Principios básicos de los colgajos en cirugía reconstructiva.
a) Vascularización: El colgajo ideal es aquel que, debido a su inervación y vascularización propia, es posible movilizar a un punto determinado donde necesitamos cubrir un defecto y dejarlo viviente, es decir, sin necesidad de suturar sus bordes a estructuras receptoras de la zona donde cubre. El colgajo se compone de varios elementos:
1. Piel: La piel puede ser todo el colgajo si este estuviera formado por una fina lámina de tejido cutáneo, o aportar la cobertura necesaria posterior a la movilización de ese tejido, caso de los colgajos compuestos.
2. Tejido celular subcutáneo constituido en gran medida por tejido adiposo suelto y poco o nada fibroso a nivel de las lobulaciones grasas, por donde transcurren las venas responsables de la vascularización del colgajo.
3. Fascia: Tejido de adherencia más o menos firme que encierra todo el conjunto anterior y que está provisto de nutridas queratopoyesis vasculares en su cara profunda, siendo estas las responsables de nutrir al plexo subdérmico.
4. Músculo: Su vascularización queda fuera de estos cuatro niveles, por lo que constituye un colgajo si el elemento vascular que lo irriga pasa a través de él.
b) Relaciones de las arterias con el plano muscular: Algunos de estos planos musculares albergan al submúsculo de la arteria del colgajo, por lo que ofrecen especialmente, ante la rotura de las capas musculares mayores de las zonas de disposición clásica de los colgajos, aportan colgajos menos voluminosos, más delicados y, por tanto, con menos secuelas funcionales.
c) Existencia de vasos fiables: La arteria de la zona donante de un pedazo de tejido que se quiere movilizar aporta a este su tronco vascular y la redistribución en él de flujo distal de dicho tronco entregado por sus diversas ramas sucesivas.
d) Longitud de tal arteria, en relación con la extensión del colgajo que el cirujano quiera realizar. En la mayoría de los casos de reconstrucción de colgajos disecados, la arteria es ligada pasado un cierto punto desde el que se inicia el despeje del retroceso. En planos musculares profundos3.
Colgajos locales en pacientes quemados.
Cuando un colgajo se moviliza para cubrir una úlcera o una quemadura, una vez realizado el colgajo, el ICU al operar el colgajo nombra 2 términos. Se utiliza la palabra «disección» al proceso de separar el colgajo del lecho y se nombra «transferencia» del colgajo al proceso de llevar o trasladar el colgajo al defecto. Otro punto a tener en cuenta al realizar un colgajo es la presencia de las propiedades de cada tipo de tejido que lo componen, por eso acuden a un sistema de red vascular que le garantizará su supervivencia1.
El colgajo del esternón es el más correcto en el paciente quemado. Al separar el colgajo y trasladarlo, llegamos a la región axilar, siendo esta una área donante en pacientes quemados. El colgajo antebrazo es otro colgajo que con frecuencia utilizamos para cubrir zonas extensas. Este colgajo tendrá su aporte sanguíneo en la arteria radial y en sus venas acompañantes a nivel del codo. Como desventaja, nos va a quedar el dorso de la mano sin cubrir. Dicho colgajo está limitado en su tamaño, fundamentalmente por la longitud del pedículo, estando ésta entre 1,5 y 2 cm desde el punto de origen, pero el colgajo de antebrazo nos permite cubrir áreas variables según el lugar y su tamaño. Tiene músculos intrínsecos que lo hacen un músculo muy versátil. La indivisión del pedículo vascular en numerosas ramas del colgajo nos proporciona múltiples islas cutáneas adyacentes que tienen capacidades de desplazamiento. Esto nos da la posibilidad de cubrir muchas áreas anatómicas distintas con dos colgajos venosos4.
El colgajo en isla es un tipo de colgajo local que presenta ventajas sobre otros colgajos a la hora de proporcionar suministro sanguíneo al tejido dañado. Consiste en una amplia base en el lugar donante y una parte estrecha y puntiaguda en el lugar receptor. Habitualmente resulta muy útil en pacientes con quemaduras de cabeza y cuello que presentan pérdida del cuero cabelludo. Se utiliza en la restauración de superficies óseas, fasciales y cutáneas, y se aplica en lesiones de la cabeza (cuero cabelludo, frente y mejillas respectivamente), cuello y superficies irregulares corporales. También se utiliza en la reconstrucción de lesiones en los miembros, aunque la abundancia actual del colgajo libre ha reducido considerablemente su realización.
El colgajo en isla permite girar y deslizar el tejido sin interrumpir el aporte vascular (sistema circulatorio), cubriendo complejas incisiones (cierre) en una sola intervención. Sin embargo, al tener una restricción estrecha (pedículo) de vascularización sobre el aporte arterial, disminuye la posibilidad de éxito. Ambos pueden ser evitados mediante prácticas en la operación. Al explicar, los colgajos en isla suelen ser de estilos parecidos, casi siempre con las mismas indicaciones, precauciones, técnica y conceptos de nutrición del pedículo. Este es el motivo por el cual comentaremos los colgajos en función de las áreas anatómicas de preferente uso. Por necesidad metodológica y técnica, expondremos los colgajos según las regiones y zonas anatómicas, como son la cabeza, cuello, tronco y grandes malformaciones de las extremidades5,6.
Colocar el colgajo a través del tejido al defecto partiendo de un punto lateral a éste. Se utiliza habitualmente en la oreja para reconstrucción de secuelas debidas a quemaduras, traumatismos y/o cirugía previa.
Procedimiento de avance de colgajo: seccionar transversalmente el colgajo seleccionado para unir la zona donante y el colgajo. Luego, se desplaza directamente al defecto, girándose si es necesario para mantener la naturalidad de las estructuras vecinas. Los tipos de colgajos en avance incluyen el dosilandular (flanqueante de lóbulo de la oreja), que se corta y avanza 10-12mm de espesor, siendo útil para reconstruir el tercio superior de la oreja y el dorso (especialmente si el defecto es mayor) en hombres. También está el colgajo de elevación de base del surco clavicular, que avanza el colgajo sobre el sector lateral de la zona cervical o ambas claviculares. Se utiliza a través de lipoinyecciones, aunque actualmente su uso principal es para cicatrices hipertróficas o retráctiles en las áreas donantes7.
Colgajo tróclea: Se deriva de la rama ascendente del antihélix, trazando dos líneas laterales al defecto de manera perpendicular a la cresta, y dividiendo por la mitad el semieje. Esto permite delimitar el o los colgajos. Los tipos son los siguientes: Eripiriforme: se lleva a cabo en la oreja y se basa en la concha antihélix, con su base inferior ubicada a diferentes niveles dependiendo del defecto. Se realiza con espesor parcial. Existe una mayor probabilidad de que haya una dehiscencia marginal en el segundo intento (más común en mujeres), Pantaleón: es un colgajo de ligación para la rótula, aunque con el tiempo se ha usado a nivel facial (es 25 cm de largo), en la parte submandibular con menos problemas e incluso una menor probabilidad de necrosis en alguno de sus bordes. Para el sexto nervio craneal y cubre defectos entre la órbita y el tercio medio facial. No se suele recomendar para déficit muy extensos con producción de retracción palpebral.
Los colgajos en rotación son simplemente colgajos de avance que giran sobre un eje, como veremos en las distintas formas que pueden adoptar.
Alrededor de un punto se puede mover un colgajo a todo ángulo (360°) formando un cono. Dentro del cono, el colgajo puede alcanzar efectivamente cualquier punto en un solo plano (círculo), dando lugar a una curva conocida como curva de rotación. Este modo de movimiento se logra por desplazamiento (girando el colgajo y realizando un desplazamiento lineal de longitud igual al avance) o por el efecto de la movilización de la base y se corresponde con el llamado teorema de Gopalan acerca del tratamiento de las lesiones cutáneas por quemadura. Si el colgajo proviene de la circunferencia de un círculo mayor o de un anillo de piel, las curvas que describe un punto del colgajo se denominará espirales. Un arco de espiral es un capítulo de la misma al tener en cuenta un límite delimitado del anillo. El colgajo radial de Muir que se usa en las amputaciones traumáticas de los dedos forma un semicírculo sobre la base del pulgar y su curva de rotación está formada por dos arcos de espiral.
3. Colgajos regionales en pacientes quemados.
La presencia de numerosas alteraciones anatómicas y funcionales, como la pérdida de un gran número de compartimentos y los defectos óseos, son frecuentes en pacientes quemados. Además del defecto a cubrir, debemos realizar un amplio abarque anatómico y funcional.
Dentro de los colgajos, los hay regionales, que son aquellos que utilizan tejidos del mismo lugar que el defecto a cubrir. Son colgajos de menor tamaño que los libres, tienen escaso resultado estético, pero son más resistentes frente a infecciones. Su ventaja principal es que no comportan la pérdida de sensibilidad, no necesitan movilización por microcirugía, no se pierde la movilidad natural, evitan la necesidad de un reentreno motor y, en ocasiones, se pueden basar en zonas donantes poco estéticas como tejidos aloinjertos, queratinocitos y separadores de escisión.
Manejo de la extremidad superior del quemado:
– El colgajo radial libre es un injerto de piel autógena, lo que ofrece resistencia y sobrevida a muy largo plazo. Todavía sigue siendo indispensable en pacientes con pérdida de sustancia entre 1 a 3 cm a nivel de la muñeca a mano, porque la mayoría de los colgajos regionales no brindan la longitud necesaria para dar cobertura. Aún se le sigue considerando el colgajo de elección para múltiples indicaciones en la extremidad superior del traumatizado, especialmente en el antebrazo. El procedimiento quirúrgico es mayor debido a que requiere exponer los vasos sanguíneos del antebrazo, arteria radial y las dos venas satélites (vena epineural de la rama sensitiva del nervio radial), lo que implica que se debe ampliar la zona donde se pierde sensibilidad, aunque llevaron a cabo estudios como el de Ramírez que evidenció que el paciente no presenta alteración en la sensibilidad de esa zona8.
– El colgajo radial es ideal para las pérdidas de tejidos leves de la muñeca y mano, el colgajo cubital es para las pérdidas extensas, como la necrosis del cuerpo de la luna.
3.1. Colgajo de músculo dorsal ancho.
Dentro de los colgajos utilizados para la reconstrucción de zonas en extremidades cercanas a los huesos, encontramos el colgajo de músculo dorsal ancho. Este colgajo suele ser muy útil para las lesiones que se producen detrás de la tibia y en la cara interna de la pierna. También se utiliza con frecuencia en el tratamiento de las orejas de soplillo, en las que se utiliza un expansor de la piel bajo el pelo. El colgajo de músculo dorsal ancho, con su vascularización, permeabiliza los vasos de comunicación y después se realiza la fijación para corregir la proyección hacia delante. El colgajo se diseña incluyendo la musculatura subcutánea y subyacente, llegando a los vasos pedios digitales y proveedores.
Es un colgajo que presenta unos resultados muy satisfactorios en las zonas que hemos comentado antes. Consta de un arco de rotación de la parte proximal, complementado por otro para la zona distal y que presenta una charnela que permite la rotación entre ambos. En su contra, hay que decir que requiere la disposición de un segmento local en mal estado vascular, así como que es un colgajo que queda descubierto, por lo que en ocasiones es desechado.
En la bibliografía consultada se utilizan diversos tipos de colgajos para la reconstrucción de la zona dorsal de la mano quemada. El colgajo más comúnmente utilizado por varios autores es el colgajo músculo dorsal ancho, que posee la mejor vascularización para la cobertura del dorso de la mano o del pie. Otras opciones utilizadas son: colgajo de los flexores de brazo, A funcionales; o colgajos microquirúrgicos libres (antebraquial lateral libre, radial libre). Sin embargo, se recurrirá a ellos solo en casos muy específicos, costosos, con equipos bien adiestrados, o si no existen las otras opciones.
3.2. Colgajo de fasciocutáneo radial.
Consiste en la ampliación del colgajo anterior, retirando la arteria utilizada como pedículo principal y junto con una mayor longitud y su extremo de cierre. Por ello, a continuación se hará una breve descripción del colgajo radial, entre otros motivos, para describir cómo se amplía para dar lugar al colgajo sural. En el colgajo falángico del dedo, la cobertura de un dedo quemado es siempre un problema debido a lo limitado de la vecindad. El injerto no soporta buen trofismo por lo que la piel sobre la falange distal, el borde palmar y dorsal, y los surcos, las hendiduras e interóseos requieren de metilprednisolona en dosis basada en el peso y superficie, puesta a pulsoterapia con asociación de metilprednisolona, dado que aumenta la sangría en el colgajo, el cual pasa de tener única vascularización a recibir aportación sanguínea también a través de neovascularización generada.
El radio es un hueso cilíndrico anatómicamente dispuesto, que cuando se retira la piel se observa de color marrón. Colgajos libres en reconstrucción compleja del brazo. A veces, por razones diversas, se implanta el colgajo en limpio (sin lesiones secundarias), pero sobre los días, a las pocas horas, aparece un hematoma importante. Si ha sido una precocidad de diagnóstico y tratamiento quirúrgico, hacen imprescindibles las curas de prevención. Los colgajos pediculados es necesario alejarlos entre sí. Los colgajos de diámetros mayores, intermedios o menores fueron los colgajos libres de peroné, de micro en hueso e inferiormente con dos densidades8.
4. Colgajos microquirúrgicos en pacientes quemados.
Desde hace unos años, la reconstrucción microquirúrgica en quemados ha ido cogiendo mucho auge y la curiosidad del cirujano plástico como método para reconstruir y cómo intentar realizar reconstrucciones cada vez más fisiológicas buscando también mejorar el aspecto funcional y estético. Esto se está comenzando a realizar en pacientes quemados, no solo con colgajos tipo de perforantes sino que se están haciendo reconstrucciones múltiples con colgajos y de diferentes tipos en un mismo paciente (por ej. Colgajos de perforantes + colgajos libres). No deja de ser una cirugía de lo más complicado y complejo, en la que pueden surgir numerosas complicaciones en estas situaciones, temperatura, retorno venoso, caída del colgajo, por lo que nos debemos de cuestionar con justificación real cuál es el verdadero beneficio que aporta al paciente8.
El colgajo de perforantes es el colgajo que utiliza un vaso sanguíneo perforante de la capa muscular para aportar la irrigación al tejido cutáneo que lo recubre. Su concepto anatómico no concuerda siempre con el aconsejable desde el punto de vista quirúrgico. Serafin propuso la clasificación más aceptada en la que se distinguen los colgajos de arteria perforante musculocutánea (triples) y los de arterias perforantes óseptales-cutáneos (simples)3.
El primer gran grupo se divide en colgajos de arterias musculocutáneas de músculostomos de fascia, injerto de fascia multidireccional y colgajos denominados de planos profundos situados bajo la fascia a partir de vasos de la capa muscular al que se diseña el colgajo con un corazón. La descripción general de los colgajos más comunes se sitúa en el espacio facial dilatado o colgajo de primer paso de la sangre. El segundo grupo se divide en tres: colgajo que aporta el ángulo entre dos arterias, frecuentemente en los quemados, colgajo pediculado, generalmente el colgajo del músculo romboides mayor y hace poco se ha utilizado el Colgajo L.E.D. (colgajo suprascapular) con pedículo tunelizado en el hombro3.
CONCLUSIONES
De todos los colgajos explicados anteriormente, se trata de elegir el tipo de colgajo según las condiciones, adaptándolo a la zona y al tipo de defecto que el paciente presenta. Según los estudios revisados la supervivencia de los colgajos no resulta especialmente difícil.
No obstante, en caso de desistencia, se puede aplicar otros sistemas de salvamento miocutáneo publicados. Aunque existen observaciones residuales en algunos de los casos tratados, consideramos de interés el estudio quirúrgico de la región implicada y la inmediata rehabilitación que se puede emprender. Consideramos que el único problema realmente importante a corto plazo es la cobertura de la extremidad, es decir, la supervivencia de la cirugía de primera intención, que es lo que se ha tratado de exponer; no hemos hablado del problema de las secuelas iniciales dado que estas quedan secundarias en cualquier caso. Hemos trazado una posibilidad más tanto quirúrgica como traumatológica. Técnica elaborada del tratamiento inmediato (es decir, durante los primeros 5-6 días).
En los pacientes quemados, el tejido adiposo de la zona aportadora de los colgajos es destruido por el calor, por lo que se pensaba que no eran buenas zonas. Posteriormente se ha comprobado que estas afecciones sólo ocurren en capas superficiales, por lo que las zonas aportadoras de colgajos no se ven afectadas. Han concluido que en quemaduras clínicamente homogéneas en espesor, el tejido adyacente de los colgajos se conserva intacto. Se han usado igualmente muchos tipos de colgajos en los casos graves de quemaduras, en los que se ha buscado tratar una situación específica de la extremidad original o rehacer ésta.
Los resultados obtenidos en nuestro estudio avalan la capacidad angiográfica de la radiografía de estadios, así como la aportación de información altamente contrastada de los vasos secundarios, lo que permite seleccionar colgajos de mayor fiabilidad vascular. La radiografía de tomografía computarizada nos parece insuficiente actualmente como técnica de elección en la planificación quirúrgica de colgajos libres de extremidades con vascularización anómala. Datos preoperatorios como el estado clínico o la proximidad de los centros de soporte retirarían importancia a estas aportaciones angiográficas. Nuestra experiencia, al igual que la de otros autores, nos hace confiar en la alta fiabilidad que tienen los vasos secundarios para las comunicaciones9.
El primer gran problema que presenta el enfermo quemado es el quirúrgico reconstructivo que suponen los grandes defectos dérmicos provocados por la lesión. La solución de los mismos mediante injertos de piel o colgajos es una de las prioridades del tratamiento y uno de los retos más apasionantes a los que se enfrenta todo cirujano plástico. La elección adecuada del tipo de colgajo a utilizar y la identificación en cada paciente de los factores predictivos de complicaciones incrementará la eficacia y calidad del tratamiento dado a estos enfermos.
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