Oblicuidad pélvica congénita. Artículo monográfico

17 agosto 2024

AUTORES

  1. Alba Román Cuartero. Graduada en Fisioterapia. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Raúl Martínez Labuena. Graduado en Fisioterapia. Fisioterapeuta en Roldán y Dieste.
  3. Diego Diarte Garós. Graduado en Fisioterapia. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Sara Sebastián Aldea. Graduada en Fisioterapia. Fisioterapeuta en Fundación ADISLAF.
  5. Jesús Daniel Gabandé Fantova. Diplomado en Fisioterapia. Adislaf.
  6. Rubén Hernández Antón. Diplomado en Fisioterapia.

 

RESUMEN

La oblicuidad pélvica congénita (OPC) del recién nacido se produce por una contractura en abducción en la cadera afectada, asociada a una abducción restringida en la cadera contralateral. Suele identificarse a la exploración del lactante por la aparición de pliegues glúteos asimétricos y una supuesta desigualdad en la longitud de las extremidades, dando lugar a la apariencia de miembro inferior del lado afecto más largo.

Descrita inicialmente en 1954, es una patología habitual, diagnosticada en numerosas ocasiones durante el cribado de la luxación congénita de cadera. Su diagnóstico fundamentalmente clínico es de gran relevancia, puesto que puede ser factor de riesgo para el desarrollo de displasia acetabular con subluxación progresiva en el lado contralateral al de la contractura en abducción.

Su tratamiento precoz determina una evolución muy favorable en la mayor parte de los casos, simplemente con la realización de un programa de estiramientos de la musculatura afectada, que deberá mantenerse hasta que el bebé adquiera la bipedestación.

PALABRAS CLAVE

Contractura de cadera, displasia de cadera, malformación congénita, dismetría.

ABSTRACT

Congenital pelvic obliquity (CPO) in the newborn is caused by an abduction contracture in the affected hip, associated with restricted abduction in the contralateral hip. It is usually identified upon examination of the infant by the appearance of asymmetrical gluteal folds and a supposed inequality in the length of the extremities, giving rise to the appearance of a longer lower limb on the affected side.

Initially described in 1954, it is a common pathology, diagnosed on numerous occasions during screening for congenital hip dislocation. Its fundamentally clinical diagnosis is of great relevance, since it may be a risk factor for the development of acetabular dysplasia with progressive subluxation on the side contralateral to the abduction contracture.

Early treatment determines a very favorable evolution in most cases, simply by carrying out a stretching program for the affected muscles, which must be maintained until the baby becomes standing.

KEY WORDS

Hip contracture, hip dysplasia, congenital malformation, dysmetria.

DESARROLLO DEL TEMA

La oblicuidad pélvica congénita (OPC) también denominada contractura congénita en abducción de cadera, fue descrita por primera vez en 1954 por Weissman1,2.

A pesar de ser considerada una patología frecuente en el lactante, cuyo diagnóstico temprano es fundamental, es poco conocida y existe poca bibliografía a día de hoy al respecto.

La OPC se produce por contractura unilateral de los músculos abductores, glúteo (sobre todo mediano) y TFL que determina un descenso de la hemipelvis y tendencia a la abducción y flexión del miembro inferior homolateral cuando se alinean los MMII en extensión. Por su parte, en el lado contralateral se produce un ascenso de la hemipelvis, con elevación y aducción del miembro inferior de ese lado; así como retracción del cuadrado lumbar.

Debido a la permanencia en aducción forzada de la cadera contralateral y al acortamiento progresivo de los músculos aductores de ese lado, se produce un aumento de la presión de la cabeza femoral sobre el acetábulo, que puede conllevar a una displasia de cadera contralateral, asociada a la contractura congénita de origen1,3,4. Aproximadamente un 23% de las displasias de cadera que se dan de forma unilateral se asocian a una contractura glútea en abducción del lado contralateral, por lo que tienen su origen en una OPC4.

ETIOLOGÍA:

Esta patología está presente en torno al 1-7% de los lactantes y aparece con mayor frecuencia asociada al sexo femenino y a la cadera derecha (73%). Su origen para la mayoría de autores es intrauterino en relación con la posición que adopta el feto en el útero de la madre, que suele ser con la cadera izquierda en contacto con el raquis de la madre y la derecha apoyada en la pared anterior del útero. Además, predomina en madres primíparas donde la pared abdominal y uterina están más tensas y limitan el espacio fetal, o en casos en los que el espacio fetal se ve comprometido, considerándose factores de riesgo para dicha patología1,4.

Sin embargo, para otros, la OPC se relaciona con factores extrauterinos en base a la postura que adopta el bebé en la cuna, con tendencia a dormir sobre el lado homolateral a la contractura en abducción. Debido a ello afirman que la detección de esta patología puede prolongarse hasta aproximadamente el sexto mes de vida del lactante, un diagnóstico tardío para la mayoría.

Puede asociarse a otras anomalías posturales como plagiocefalia, tortícolis, escoliosis, displasia, luxación o subluxación de cadera contralateral, mencionada antes, torsión tibial…de forma que cuando se dan varios de estos signos se habla de TAC Syndrome o MBS, conocido como “síndrome del niño moldeado”2,3,4.

SINTOMATOLOGÍA:

En cuanto a la clínica, la OPC suele detectarse tras una revisión pediátrica en la que a la inspección en prono se aprecia asimetría de pliegues glúteos y dismetría de MMII. También se puede observar tendencia escoliótica con convexidad del raquis hacia el lado contracturado.

Con los MMII unidos en la línea media se puede apreciar pelvis oblicua, descendida del lado contracturado y pierna del lado afecto más larga que la contralateral originando un falso Galeazzi positivo2,4.

En la exploración se valora la movilidad en abducción y aducción de caderas, en prono sobre la camilla. Una mano estabiliza la pelvis del lado a testar contra la camilla y con la otra mantenemos la rodilla de ese lado flexionada 90º; a partir de ahí vamos a abducción máxima y luego poco a poco se va aproximando la pierna a la línea media. Hay que hacerlo en ambos lados. En el lado de la contractura en abducción de cadera el ángulo en abducción es asimétrico al contralateral, siendo mayor, mientras que la rodilla no llega o no puede sobrepasar la línea media, determinando restricción a la aducción homolateral2,4,5.

Asimismo, habrá que valorar la posible inestabilidad de cadera, sobre todo en el lado contralateral, en la cadera aducta, por la tendencia a la displasia contralateral, realizando los test de Barlow y Ortolani.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la OPC es fundamentalmente clínico, pero puede ser complementado con una ecografía hasta los tres meses de edad si existe cualquier factor de riesgo o situación clínica dudosa o, si a la exploración se aprecia inestabilidad.

A partir de los tres meses, se puede realizar radiografía de pelvis con la que valorar: el índice acetabular, el posible desplazamiento de la cabeza femoral y su núcleo de osificación, la línea de Shenton (formada por el arco superior del agujero obturador y el borde interno del cuello femoral, que debe ser continuo), así como deformidades lumbosacras.

De esta forma, se puede clasificar con seguridad la OPC en formas simples o formas complejas con inestabilidad contralateral. Del mismo modo resulta fundamental realizar el diagnóstico diferencial con la luxación congénita de cadera, a raíz del cual en muchas ocasiones se detecta la patología que se describe1,2,4,6.

TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO:

El tratamiento fisioterápico de la OPC debe iniciarse lo más precozmente posible, entorno a las dos semanas post parto cuando se diagnostica de forma temprana. Consiste en un programa de estiramientos de los músculos abductores del lado contracturado, haciendo hincapié en el glúteo medio y de los aductores del lado contralateral, que siguen el mismo principio que la técnica de exploración descrita en prono. Cada uno se repite unas diez veces, manteniendo la tensión unos 10-15 segundos y repitiéndose varias veces al día durante aproximadamente dos meses hasta que la contractura cede. Posteriormente deberán continuarse una vez al día hasta que el niño sea capaz de mantener la bipedestación. Se dan instrucciones a los padres para que puedan aplicar en casa los ejercicios.

También estaría indicado potenciar la buena movilidad de ambas caderas y el control de la postura, evitando compensaciones asociadas que pueda presentar el bebé.

En los casos más severos en los que no se aplique el tratamiento, ante la detección de inestabilidad de cadera o cuando el lactante ya es mayor de 4-5 meses, se recomienda inmovilizar con un arnés de Pavlik hasta que la revisión radiográfica muestre una buena orientación y cobertura de la cabeza femoral por el acetábulo1,2,3,7.

La OPC tiene una evolución favorable cuando el diagnóstico y tratamiento se aplican de forma temprana en los primeros meses de vida del lactante y no hay asociación de displasia, subluxación o luxación de cadera contralateral. Por ello, es importante prestar atención sobre todo a los signos clínicos que en la inspección pueden evidenciar la patología, evitando así que un problema con buen pronóstico detectado a tiempo, se convierta en uno de mayor gravedad como la displasia evolutiva asociada.

 

BIBLIOGRAFÍA

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