Farmacodependencia en pacientes que utilizan opioides para el tratamiento del dolor

16 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Marina Eva García Villarroya. Urgencias Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Estela Belén Callaved Villuendas. Cirugía general Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Claudia Adelantado Berges. Centro de Salud Delicias Sur. Zaragoza.
  4. María Hernández Berzosa. Cardiología Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  5. Lucía Hernández Berzosa. Hospital San Juan de Dios. Paliativos, convalecencia y neurología. Zaragoza.
  6. Paula Aragón Puig. Neurocirugía Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

El uso de opioides para el manejo del dolor crónico y agudo es común en la medicina moderna debido a su alta eficacia. Sin embargo, este tratamiento conlleva un riesgo considerable de desarrollar farmacodependencia, un problema que se ha intensificado con el aumento en la prescripción de estos medicamentos, contribuyendo a la actual crisis de opioides. Este trabajo examina los factores que favorecen la farmacodependencia en pacientes que utilizan opioides, las estrategias de prevención y manejo desde la perspectiva de la enfermería

PALABRAS CLAVE

Opioides, drogodependencia, adicción, dolor.

ABSTRACT

The use of opioids for managing chronic and acute pain is common in modern medicine due to their high effectiveness. However, this treatment carries a significant risk of developing pharmacodependence, a problem that has intensified with the increase in opioid prescriptions, contributing to the current opioid crisis. This paper examines the factors that contribute to pharmacodependence in patients using opioids, the prevention and management strategies from a nursing perspective

KEY WORDS

Opioid, drug dependence, addiction, pain.

DESARROLLO DEL TEMA

Para este artículo monográfico se ha realizado una revisión bibliográfica a través de ciertas bases de datos como PubMed, MedlinePlus, Google Académico, Elsevier… Además de un manual de enfermería médico-quirúrgica en formato físico1.

Respecto a los criterios de elección, nos hemos ceñido a la evidencia científica de portales digitales y, concretamente, para designar los artículos utilizados en este trabajo, nos hemos basado en si cumplían los requisitos relacionados con nuestro objetivo. Además, se aplicaron filtros como “Texto completo”, “fecha de publicación últimos 10 años”, “idioma inglés y español”.

Se denominan sustancias opiáceas todos aquellos compuestos extraídos del opio, así como sus derivados semisintéticos. No obstante, actualmente se prefiere utilizar el término opioide que englobaría a todas aquellas sustancias naturales, semisintéticas o sintéticas con propiedades farmacológicas próximas a la morfina. Producen sus acciones biológicas gracias a la fijación de una manera reversible y selectiva a unos receptores de membrana que se encuentran localizados predominantemente en el sistema nervioso. Algunos ejemplos son la morfina, la meperidina, la codeína, la hidrocodona y la oxicodona1.

Los opiáceos son un tipo de fármacos utilizados como tratamiento en un amplio tipo de dolores, siendo especialmente eficaces para el dolor agudo de breve duración y en el dolor crónico terminal o de carácter oncológico2. Su utilización ha sido una práctica común en la medicina debido a su eficacia. Esta eficacia viene acompañada de un riesgo importante como es la farmacodependencia. La farmacodependencia es definida como une estado patológico en el cual el paciente desarrolla una necesidad compulsiva de continuar utilizando el medicamento, a menudo a dosis crecientes, para evitar la aparición de síntomas de abstinencia o para mantener el efecto analgésico3.

Los opiáceos poseen una gran capacidad adictiva y su administración incontrolada produce una serie de cambios adaptativos a nivel celular y molecular en diversos sistemas neuroquímicos que origina la aparición de un cuadro de dependencia4. Sin embargo, cabe destacar que si se realiza un manejo adecuado de los opiáceos para tratar el dolor, estos no suelen generar dependencia.

Clínicamente, uno de los factores más importantes que lleva a la dependencia y a conductas adictivas a los opiáceos es el síndrome de abstinencia. La dependencia tanto física como psicológica suele aparecer normalmente a las tres semanas del consumo diario5.

El problema de su consumo excesivo y de la adicción a los mismos ha resurgido en los últimos años aumentando drásticamente, lo que ha llevado a una mayor incidencia de casos de adicción y dependencia, tanto en pacientes con condiciones médicas legítimas como en aquellos que abusan de estos medicamentos. Esto puede ser debido, en parte, a cambios en las prácticas de receta de medicamentos, cambios en la preparación de los mismos y un acceso relativamente fácil a través de internet1,6. Los analgésicos opioides en tratamiento a largo plazo generan tolerancia, dependencia física y riesgo de desarrollar adicción. Estos fenómenos son causados por el efecto agonista en los receptores opioides que modulan las vías de dolor y producen un efecto de bienestar intenso en el sistema de recompensa cerebral. La exposición repetida a opioides produce neuroadaptación, disminuye el efecto analgésico, apareciendo así síntomas de abstinencia o cambios conductuales que generan abuso y dependencia. Por lo tanto, se trata la dependencia a opioides como una enfermedad cerebral de origen multifactorial.

El riesgo a desarrollar adicción a opioides aumenta si hay antecedentes de abuso o dependencia, psicomorbilidades, ambiente social favorecedor al consumo, y cuando se prescriben dosis superiores de las necesarias 7. Hay unos 269 millones de personas en el mundo (es decir, el 5,3% de la población mundial entre 15 y 64 años) que consumieron drogas al menos una ocasión en 2018. De esa cifra, unos 58 millones consumieron opioides. Ese año, 35,6 millones de personas sufrieron trastornos de dependencia al consumo de drogas8.

Se recomienda, por tanto, que los opioides deben ser parte de un control de presencia de factores de riesgo y beneficios esperados. Asimismo, es necesario enfatizar en estrategias de prevención, detección precoz y seguimiento específico para el uso de estos fármacos 9. Por ello, debemos considerar que si existe riesgo de dependencia al opioide utilizado, se deberán reducir las dosis y evitar generar síndrome de abstinencia. Así, se conseguirá disminuir el riesgo de dependencia, aunque se posponga el tratamiento del dolor deseado.

Los opioides se utilizan para aliviar el dolor en un periodo corto de tiempo y se toma el tiempo que se indica. Sin embargo, este tipo de fármacos tiene un alto riesgo de abuso y adicción. En 2016, un estudio sobre la prevalencia del uso indebido de opioides en cinco países de la Unión Europea (Alemania, Dinamarca, España, Reino Unido y Suecia) situó a España en el primer lugar tanto en el año anterior como a lo largo de la vida España 6,8% en 2015 y 18,3% a lo largo de la vida 5.

Para tratar el uso indebido y la adicción de los opioides se utilizan medicinas, terapia de consejería y asesoramiento, terapia asistida por medicamentos que incluye medicinas, consejería y terapia conductual y un tratamiento residencial y hospitalario9.

Respecto a las medicinas se utilizan la metadona, buprenorfina y naltrexona para restaurar el equilibrio en las partes del cerebro afectadas y permitir que se rehabilite. Además, las dos primeras medicinas pueden disminuir los síntomas de abstinencia y las ansias que provoca dicha adicción. Algunas personas temen que al tomar metadona o buprenorfina reemplacen una adicción por otra9.

La consejería para el abuso y adicción de opioides puede ayudar a cambiar sus actitudes y comportamientos relacionados con el consumo de drogas, desarrollar capacidades para llevar una vida sana, continuar con otras formas de tratamiento9.

Por otro lado, los programas residenciales también son muy útiles en este tipo de tratamiento. Estos combinan servicios de vivienda y tratamiento, en los que entre compañeros se apoyan para seguir con su rehabilitación. Además, los hospitales también pueden ofrecer tratamiento ambulatorio intensivo9.

Todos los tipos de tratamientos nombrados con anterioridad son muy estructurados, y por lo general incluyen varios tipos diferentes de consejería y terapias conductuales9.

 

CONCLUSIONES

Los artículos seleccionados acerca de la farmacodependencia en pacientes que utilizan opioides para el tratamiento del dolor presentan variabilidad en los resultados. A pesar de ello, es evidente que la tolerancia desarrollada hacia estos fármacos es bastante habitual, pero cabe destacar que un buen uso de los mismos en condiciones adecuadas resulta beneficioso a la hora de tratar el dolor del paciente en sus diferentes grados.

Siguiendo esta afirmación, un buen seguimiento del tratamiento con estos fármacos no debería presentar un riesgo de dependencia en un futuro.

Además, este trabajo nos ha hecho constatar la reducida información que hay sobre los beneficios del uso de opiáceos en el tratamiento del dolor en sus diferentes estadios, así como el porcentaje de pacientes registrados con dependencia tras el uso prolongado de los mismos, para contrastar si verdaderamente dicha adicción supone un problema de salud frecuente en la sociedad actual.

Toda esta desinformación alimenta las falsas creencias acerca de un desarrollo inminente e inevitable de tolerancia y dependencia a los opiáceos a pesar de su correcto uso, o al término denominado opiofobia, que se define como miedo injustificado a la utilización de los opioides entre profesionales sanitarios, así como también entre los pacientes a ser tratados con ellos.

Por ello, es imprescindible una adecuada praxis desde el punto de vista del sanitario, así como un buen plan de cuidados de enfermería para asegurar un correcto seguimiento del tratamiento pautado con estos analgésicos de acción central, para poder aprovechar los beneficios de la acción de los mismos, y a la vez evitando así futuras tolerancias o dependencias.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. LeMone P, Burke K. (2009). Enfermería medicoquirúrgica. 4º ed. Pearson Educación; 2009. p. 101-69
  2. Divins M. Analgésicos opiáceos. Elsevier.es. 2012 Enero. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-analgesicos-opiaceos-X0213932412941155.
  3. Smith HS. Opioid therapy in the management of chronic pain: benefits and challenges. Clin J Pain. 2012; 28(6):409-24.)
  4. Valverde O, Maldonado R. Neurobiología de la adicción a opiáceos. Adicciones. 2005; 17(2):41-56. ISSN: 0214-4840. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=289122022001
  5. Sandí S, Sandí L. Dependencia a opioides y su tratamiento. Rev Clín Esc Med UCR – HSJD. 2015; 1:87-92.
  6. Rudd RA, et al. Increases in drug and opioid-involved overdose deaths—United States, 2010-2015. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2016; 65(50-51):1445-52
  7. Álvarez J, Calvete S, Fernández-Marcote R, Guardia J, Henche A, Ligoña A, et al. Guía El buen uso de analgésicos opioides. Socidrogalcohol. 2017. Disponible en: 3162_0000_GUIA_Buen_uso_opioides_maq.indd (socidrogalcohol.org)
  8. Koller G, Schwarzer A, Halfter K, Soyka M. Pain management in opioid maintenance treatment. Expert Opin Pharmacother. 2019; 20(16):1993-2005.
  9. Acuña J. Riesgo de adicción a analgésicos opioides en el tratamiento de dolor crónico no oncológico. SciELO. 2019. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864019300896Sobredosis de opioides.

 

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