Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.57.26.001
AUTORES
- Marta Soriano García. Enfermera de Quirófano en Hospital Obispo Polanco, TerueL
- Pablo Sancho Sinisterra. Enfermero en Residencia de Ancianos en Estivella, Valencia.
Introducción: La ansiedad se define como la emoción o sentimiento desagradable de temor e inquietud. El paso a la Universidad es una etapa de muchos cambios que pueden producir una mayor vulnerabilidad a algunas alteraciones mentales como la ansiedad. Los estudiantes universitarios tienen un alto riesgo de caer en un estilo de vida sedentario. Se ha decidido realizar este estudio sobre ansiedad y actividad física entre la población universitaria de enfermería de Teruel para determinar si existe relación entre ambas variables.
Objetivo: Conocer si el nivel de ansiedad varía en función de la actividad física realizada en la población universitaria de enfermería de Teruel.
Metodología: Se realizó un estudio observacional descriptivo transversal. La muestra estuvo compuesta por 66 estudiantes de la Escuela Universitaria de Enfermería de Teruel. Como instrumento de medida se empleó un cuestionario distribuído vía Whatsapp que incluía dos escalas validadas: el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ) y el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI). Se asumió un nivel de confianza del 95%. Se compararon variables cualitativas, valorando la p de la Asociación lineal por lineal.
Resultados: Un 74,2% de los participantes que mostraron mínima ansiedad realizaron un nivel de actividad física alto. El 9,7% de los que realizaron un nivel de actividad física bajo experimentó mínima ansiedad. De los estudiantes con un nivel de actividad física alto, el 5% tuvo un nivel de ansiedad grave.
Discusión: Los resultados hallados coinciden con los de otros estudios. Podría ser una buena idea llevar a cabo un Programa de Educación para la Salud enfocado a promocionar el ejercicio físico en estudiantes universitarios.
Conclusión: Los universitarios que realizaron un mayor ejercicio físico experimentaron una menor ansiedad que los que realizaron una menor actividad física.
PALABRAS CLAVE
Ansiedad, conducta sedentaria, ejercicio físico, estudiantes, enfermería.
Introduction: Anxiety is defined as an unpleasant feeling or emotion of fear and worry. The pass to University is a changing stage, which can result in a higher level of vulnerability to some mental and mood swings like anxiety. University students have a great risk of falling into a sedentary lifestyle. The reason why it has been decided to carry out this study about anxiety and physical activity among the university students of nursing in Teruel is to find out whether there is some relationship between both variables.
Objectives: To know whether the level of anxiety among the students of the School of Nursing in Teruel varies, depending on the amount of physical activity they do.
Methodology: A cross-sectional descriptive observational study was done. The sample was made up of 66 students from Teruel School of Nursing. As a measurement instrument, a questionnaire was distributed through Whatsapp which included two validated scales: the International Physical Activity Questionnaire (IPAQ) and the Beck Anxiety Inventory (BAI). A confidence level of 95% was assumed. Qualitative variables were compared, assessing the p of the Linear-by-linear Association.
Results: 74.2% of the participants who showed minimal levels of anxiety performed a high level of physical activity. 9.7% of those who engaged in a low level of physical activity experienced minimal anxiety. Among the students with a high level of physical activity, 5% had a severe level of anxiety.
Discussion: The results found concur with those found in other studies. It could be a good idea to carry out a Health Education Program focused on promoting physical exercise among university students.
Conclusion: It was concluded that those university students who performed more physical exercise experienced less anxiety than those who performed less physical activity.
KEY WORDS
Anxiety, sedentary behavior, physical exercise, students, nursing.
INTRODUCCIÓN
La ansiedad se puede definir como una emoción o sentimiento desagradable de temor e inquietud, el cual se acompaña de una serie de manifestaciones o síntomas. A nivel cognitivo-emocional pueden aparecer síntomas como miedo a perder el control, preocupación, falta de memoria, confusión, irritabilidad, cambios de humor incluso desrealización y despersonalización. Las manifestaciones fisiológicas más comunes son taquicardia, sudoración, opresión torácica, náuseas, mareo y tensión muscular. En la dimensión conductual son habituales las respuestas evitativas o de huida, los movimientos repetitivos o comer y fumar en exceso1.
Aunque los síntomas de la ansiedad pueden ser intensos, no significa que se tenga un trastorno de ansiedad, siempre y cuando se trate de algo transitorio2. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), el trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por ansiedad y preocupación desmesuradas, persistentes y que son difíciles de controlar por las personas, con respecto a situaciones o actividades y que están relacionados con tres o más síntomas de sobreactivación fisiológica. Además, esta inquietud deberá de perdurar durante la mayoría de días por un mínimo de 6 meses3.
Además del trastorno de ansiedad generalizada existen otros tipos de trastornos de ansiedad (TA). TA por separación, mutismo selectivo, fobia específica, TA social (fobia social), trastorno de pánico, agorafobia, TA inducido por sustancias/medicamentos, TA debido a otra afección médica, otro trastorno de ansiedad especificado y otro trastorno de ansiedad no especificado4. Todos los trastornos de ansiedad, independientemente del tipo, están relacionados con un aumento del uso de los sistemas sanitarios, y reducen potencialmente la calidad de vida y el funcionamiento de las personas que los sufren. Es por ello que estos trastornos pueden aparecer, o contribuir, en la progresión y empeoramiento de ciertas enfermedades, como patologías cardiacas, gastrointestinales, pulmonares… Incluso pueden favorecer la aparición de migrañas, aumentar el dolor crónico, etc.2.
Con respecto a la epidemiología, es importante destacar que los TA constituyen la afección psicológica más común en España, con una prevalencia del 6,7% de la población, siendo el doble de frecuentes en mujeres que en hombres (8,8% en mujeres y 4,5% en hombres), y mayoritariamente entre los 35 y los 84 años. Además, hasta un 10,4% de la población española ha sufrido signos o síntomas de ansiedad. La incidencia anual del TA es aproximadamente de un 19,9 por mil mujeres y un 10,4 por mil hombres5. La edad media del comienzo del trastorno de ansiedad generalizada es de 11 años y suele tener una evolución crónica2.
El paso a la Universidad se convierte en una etapa de muchos cambios: estar lejos de los padres, mayor competitividad, más tiempo de estudio y por lo tanto menos ocio. Todos estos factores pueden conducir a la población universitaria a una mayor vulnerabilidad hacia las enfermedades mentales como la ansiedad, depresión, etc.6,7,8… Además, estas afecciones mentales hacen que los propios estudiantes obtengan peores resultados académicos, aumentando su ansiedad de forma refleja, para llegar a mejores calificaciones. Asimismo, es dos veces más probable que los estudiantes que padecen de ansiedad dejen sus estudios universitarios que los que no9.
La actividad física se define según la Organización Mundial de la Salud (OMS) como cualquier movimiento corporal, producido por el músculo esquelético que requiere un gasto energético. La actividad física puede existir en muchos ámbitos de nuestra vida, incluso aunque no seamos del todo conscientes de ello. Caminar y levantar pesos son acciones que pueden formar parte de nuestro día a día, sin ser conocedores de que constituyen una forma de ejercicio físico. Si bien es cierto que la realización de ejercicio físico no tiene porqué ser algo satisfactorio para nuestra mente (puede ser algo inevitable como el trabajo, las tareas domésticas…), todas las formas de actividad física podrán proporcionarnos ciertos beneficios a nuestra salud, siempre que se realicen de forma constante y durante un tiempo e intensidad razonables10.
En los adultos (18-45 años), los beneficios de la actividad física son amplios, mejorando la mortalidad de: enfermedades cardiovasculares, cánceres, hipertensión, diabetes tipo 2… Incluso puede llegar a reducir síntomas de algunas afecciones mentales como la ansiedad y la depresión. Sería recomendable la realización de al menos, 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada-intensa; o al menos 75-150 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa; o una combinación equivalente de ambas a la semana. De esta forma, se obtendrían algunos beneficios básicos de hacer ejercicio físico. Para beneficios adicionales se podría añadir ejercicios de fuerza muscular, o más tiempo realizando actividad física aeróbica10,11.
El sedentarismo se define como cualquier comportamiento caracterizado por gasto energético menor o igual a 1.5 equivalentes metabólicos. Esto corresponde a ciertas actividades como estar sentado o tumbado. En nuestra sociedad, los niveles de sedentarismo son alarmantes. Según la OMS, el 23% de los adultos no llegan a las recomendaciones de actividad física semanal, considerándose como sedentarios10.
Los estudiantes universitarios, son una parte de la población con más riesgo de caer en un estilo de vida sedentario. El aumento del tiempo que pasan en las clases, estudiando, frente a sus ordenadores, mayor competitividad existente en muchas carreras, mayor estrés por encontrar un trabajo, etc. son algunos de los cambios producidos al entrar en este nivel de educación. Algunos estudios muestran que el paso a la universidad va unido con descensos en los niveles de actividad física y, por lo tanto, aumento del comportamiento sedentario; sumándose a la facilidad de oportunidades para fumar y beber12,13. Todos estos factores parecen estar relacionados, siendo la gente más sedentaria, la que más tiende a consumir drogas como el tabaco y el alcohol14.
Asimismo, un factor importante en la sociedad actual es el aumento exponencial del uso de las tecnologías ocurrido en los últimos años. Smartphones, videoconsolas, tablets, aumentan el tiempo de sedentarismo de los universitarios, ya que emplean su tiempo libre en estos dispositivos, en lugar de realizar actividad física13.
Se ha decidido realizar este estudio sobre la ansiedad y la actividad física para ver si existe relación entre ambas variables. Tanto la ansiedad como el sedentarismo están en auge en nuestra sociedad actual, y pueden dar como resultado graves problemas para la salud de quienes los sufren. Como ya se ha visto, los universitarios son una población muy sensible a ambos.
El estudio se decide llevarlo a cabo en estudiantes de enfermería, concretamente en los de la Escuela Universitaria de Enfermería de Teruel, ya que es una población muy accesible. Se cree, que los estudiantes de ciencias de la salud están más expuestos a niveles de ansiedad que el resto de universitarios. Esto es debido a que se añade el estrés producido por las estancias clínicas. Los estudiantes experimentan una gran responsabilidad, sin apenas experiencia ni conocimientos sobre el tema. Esto, sumado al largo tiempo invertido en estas, los exámenes y al tiempo empleado en el estudio, supone un gran estrés, pudiendo ser causa de ansiedad. Además, todas estas responsabilidades dejan a los estudiantes con poco tiempo para realizar actividad física, llegando a ser una causa de aumento de sedentarismo.
También se cree que, los estudiantes de ciencias de la salud disponen de los conocimientos necesarios para saber los beneficios que tiene el deporte en la salud tanto física como mental, por lo que sería importante ver si realmente lo aplican en su propia vida.
Asimismo, se convertirán en un futuro en profesionales de enfermería con un importante papel en la Educación para la Salud de sus pacientes, recomendando el ejercicio físico como factor protector de la ansiedad. Por todo esto, se considera relevante la búsqueda de una posible relación entre la actividad física y la ansiedad en la población universitaria de enfermería de Teruel.
Objetivo principal:
- Conocer si el nivel de ansiedad varía en función de la actividad física realizada en la población universitaria de enfermería de Teruel.
- Determinar si el nivel de ansiedad y actividad física varía entre los distintos cursos del grado en enfermería de Teruel.
- Determinar si el nivel de ansiedad y actividad física varía entre hombres y mujeres.
- Los estudiantes que presentan mayor nivel de actividad física tienen menos ansiedad.
- Los estudiantes de cursos más avanzados presentan menos niveles de ansiedad y mayores niveles de actividad física que los de menor curso.
- Los hombres tienen menos ansiedad y realizan mayor actividad física que las mujeres.
Se realizó un estudio observacional descriptivo transversal.
Estudiantes de la Escuela Universitaria de Enfermería de Teruel.
Se incluyeron estudiantes con una edad comprendida entre 18 y 30 años. Se excluyeron los mayores de 30 años para evitar que las variables relacionadas con la conciliación familiar y el trabajo interfirieran con los resultados del estudio. También se excluyeron a los estudiantes procedentes de programas de movilidad de otras facultades (SICUE y Erasmus) y aquellos cuya cumplimentación del cuestionario fue errónea.
Se creó un cuestionario en la plataforma de Google Forms, a partir de una plantilla de protección de datos, desde el correo de la Universidad de Zaragoza. Una vez creado el cuestionario, se elaboró el documento necesario para conseguir el consentimiento de la Unidad de Protección de Datos de la Universidad de Zaragoza. Con este permiso adquirido, se cumplimentaron los documentos necesarios para obtener el permiso del Comité de Ética de Investigación de la Comunidad de Aragón (CEICA). Se envió un correo adjuntando estos archivos y se consiguió su autorización.
Una vez conseguidos los permisos, se procedió a difundir la encuesta. El cuestionario se distribuyó vía Whatsapp, mediante los distintos grupos de estudiantes de la Escuela Universitaria de Enfermería de Teruel. Anexado al mensaje, se añadió una pequeña presentación sobre el estudio para informar a los alumnos sobre este. Además, también se pidió la colaboración de algunos profesores de la escuela para que informaran a alumnos de la existencia de la encuesta. La encuesta permaneció abierta desde el día 21 de enero hasta el 15 de marzo del año 2024.
Con el total de encuestas respondidas, se procedió a realizar la base de datos con las puntuaciones obtenidas. El análisis de datos fue realizado a través del programa estadístico SPSS.
El muestreo fue no aleatorio por conveniencia. La encuesta fue contestada por 71 participantes. Tras aplicar los criterios de exclusión se descartaron 5, quedando la muestra compuesta por un total de 66 voluntarios (n=66).
Se empleó un cuestionario elaborado ad hoc, en el que se incluyeron preguntas para recoger variables sociodemográficas. Posteriormente, se adjuntaron dos escalas para medir las variables de nivel de actividad física y nivel de ansiedad. Estas fueron:
Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ): Es un cuestionario ampliamente utilizado para obtener datos necesarios para comparar los niveles de actividad física de los últimos 7 días, entre diversas poblaciones. Está validado tanto en su versión original como en la versión española, es de uso gratuito y no se necesita ningún permiso para usarlo15,16. Se puede cumplimentar por los participantes de diversas maneras: tanto entrevistándolos directamente, por teléfono, o que la respondan ellos mismos de forma auto cumplimentada. La encuesta es válida para adultos entre 18 y 65 años. Existen dos versiones del cuestionario, una más corta, para estudios regionales y nacionales; y otra más amplia, para estudios más concretos. En este caso, se decidió emplear la corta, ya que no se necesitaba información muy detallada, y haría menos complejo la cumplimentación de la encuesta por parte de los participantes (menos abandonos, etc)17,18. Los resultados obtenidos se miden en Unidades de Índice Metabólico (METs) por minuto y semana. Dependiendo del nivel de actividad física realizado, existen unos valores MET de referencia, siendo los siguientes: para caminar corresponden 3.3 METs, para actividad física moderada 4 METs y para actividad física intensa 8 METs. Para calcular el resultado final, se multiplicarán el número de METs correspondientes al ejercicio físico realizado, por el número de minutos diarios en los que se realiza esta actividad, por el número de días semanales. Una vez obtenidos los METs de cada actividad física, se sumarán, obteniendo la puntuación final del cuestionario. Estas puntuaciones finales se clasifican en tres categorías: Nivel de actividad baja, moderada, o alta, dependiendo de unos criterios específicos18.
Inventario de Ansiedad de Beck (BAI): Es un cuestionario validado y de acceso libre, empleado para medir la sintomatología ansiosa de los últimos 7 días en adultos19,20. Está compuesto por 21 ítems, con 4 respuestas tipo Likert, que miden el grado de incomodidad que han causado los síntomas ansiosos en la última semana. La interpretación de las respuestas se realiza atribuyendo a cada respuesta una puntuación entre 0-3. Por lo tanto, “en absoluto” puntúa 0, “levemente” puntúa 1, “moderadamente” puntúa 2 y “severamente” puntúa 3. Una vez puntuada cada respuesta, se realiza la suma de todas ellas, dando un resultado entre 0 y 63. Los resultados se dividirán en cuatro categorías: 0-7 corresponderá con mínima ansiedad, 8-15 ansiedad leve, 16-25 ansiedad moderada y 26-63 ansiedad grave21,22.
Las variables que se midieron durante la realización del estudio fueron: edad (cuantitativa discreta), sexo (cualitativa dicotómica), curso de enfermería (cualitativa ordinal), tiempo diario de estudio (cuantitativa discreta), tiempo de utilización de dispositivos electrónicos (cuantitativa discreta), nivel de actividad física (cualitativa politómica ordinal) y nivel de ansiedad (cualitativa politómica ordinal).
Las variables cualitativas fueron descritas a través de porcentajes. Ninguna de las variables cuantitativas cumplió la condiciones de normalidad, por lo tanto, fueron descritas a través de la mediana y el rango intercuartil (RI).
Se asumió un nivel de confianza del 95%. Por lo tanto, se estableció el límite de rechazo de la hipótesis nula para una p<0,05. Las variables comparadas fueron siempre dos cualitativas. Debido a esto, se realizó en todos los casos la prueba estadística Chi cuadrado. Los resultados obtenidos no cumplieron en ninguna ocasión las condiciones necesarias para interpretar la Chi cuadrado, por lo que se valoró la p de la Asociación lineal por lineal.
El 78,8% de los participantes que respondieron la encuesta fueron mujeres. Respecto al curso, el 21,2% de los participantes fueron de primero, el 30,3% de segundo, el 22,7% de tercero y el 25,8% de cuarto. La mediana de edad de los participantes fue de 20 años, con un RI de 3 años. La mediana de tiempo de estudio diario fue de 120 minutos/día (RI de 120 minutos/día). Respecto al tiempo diario de uso de dispositivos electrónicos, se obtuvo una mediana de 200 minutos/día, con un RI de 180 minutos/día. Los METs de actividad física semanal tuvieron una mediana de 3093 METs/semana (RI de 3316 METs/semana). En relación con los METs semanales obtenidos se calculó, según los criterios del Cuestionario Internacional de Actividad Física, que el 60,6% de la muestra realizó un nivel de actividad física alto, que el 27,3% realizó un nivel de actividad física moderado y que el 12,1% realizó un nivel de actividad física bajo en los 7 días anteriores a la encuesta. En relación a la ansiedad se obtuvo una mediana de 8 puntos de ansiedad/semana (RI de 12 puntos de ansiedad/semana). Según los criterios del Inventario de Ansiedad de Beck, más del 70% de los participantes obtuvo un nivel de ansiedad mínima o leve (47% para ansiedad mínima y 25,8% para ansiedad leve). El 12,1% obtuvo un nivel moderado, y el 15,2% obtuvo un nivel de ansiedad grave.
Se compararon los resultados del Cuestionario Internacional de Actividad Física con los resultados del Inventario de Ansiedad de Beck. Se interpretó la Asociación lineal por lineal, encontrando que las diferencias observadas son significativas (p<0,05). En las tablas cruzadas se observó que el 74,2% de los participantes que obtuvieron mínima ansiedad realizaron un nivel de actividad física alto (Tabla 1). Además, el 9,7% de los que realizaron un nivel de actividad física bajo experimentó mínima ansiedad. De los estudiantes con un nivel de actividad física alto, el 5% tuvo un nivel de ansiedad grave, en contraste con el 57,5% de estos, que tuvieron mínima ansiedad. Sin embargo, dentro de los estudiantes que llevaron a cabo un nivel de actividad física bajo, un 37,5% sintieron un nivel de ansiedad mínimo, contrastando con el 25% de ellos que experimentaron un nivel de ansiedad grave.
Se comparó el curso de enfermería con el nivel de ansiedad de los estudiantes según el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI). Se halló que las diferencias observadas son significativas (p<0,05, Asociación lineal por lineal). Se encontró que el 30% de los estudiantes con ansiedad grave eran de primer curso y el 50% de segundo curso, mientras que el 10% de los estudiantes de tercer y cuarto curso sufrieron ansiedad grave (Tabla 2). Asimismo, de los universitarios de cuarto curso, el 5,9% experimentaron un nivel grave de ansiedad, mientras que el 58,8% tuvieron mínima ansiedad. De los participantes con ansiedad mínima, el 32,3% fueron de cuarto, mientras que el 12,9% fueron de primer curso. Por el contrario, de los participantes de primer curso, más del 40% tuvieron ansiedad moderada-grave, contrastando con los del último curso.
Respecto a la asociación entre el curso de enfermería y el nivel de actividad física, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p>0,05, Asociación lineal por lineal).
En la asociación entre el sexo y el nivel de ansiedad sí se encontró significación en las diferencias observadas (p<0,05, Asociación lineal por lineal). Se observó que el 0% de hombres notificaron una ansiedad moderada o grave, contrastando con las mujeres, las cuales fueron un 15,4% las que notificaron un nivel de ansiedad moderado, y un 19,2% las que sintieron un nivel de ansiedad grave (Tabla 3). Asimismo, el 71,4% de los hombres sufrieron de mínima ansiedad, mientras que solo el 40,4% de las mujeres experimentaron una ansiedad mínima.
Se buscó relación entre el sexo y el nivel de actividad física realizado según el IPAQ. Se observó que las diferencias encontradas en los valores son significativas (p<0,05, Asociación lineal por lineal). Se encontró que, dentro de los hombres, ninguno obtuvo como resultado del IPAQ un nivel de actividad física bajo, practicando niveles de actividad física altos el 92,9% de ellos. Además, dentro de las mujeres, un 15,4% realizaron un nivel de actividad física bajo, mientras que el 51,9% efectuaron niveles de actividad física elevados, en contraste con los porcentajes de los hombres (Tabla 4).
Los resultados hallados coinciden con los encontrados en un estudio observacional transversal realizado en la Universidad de San Jorge, y con los datos obtenidos de una revisión sistemática, publicada por la revista International Journal of Environmental Research and Public Health7,23. Ambos encontraron cierta asociación entre el nivel de actividad física practicado semanalmente y el nivel de ansiedad, relacionándose un mayor nivel de actividad física con un menor nivel de ansiedad. Esto puede ser debido a que la actividad física ayuda a reducir el estrés producido por la vida universitaria. A pesar de esto, altos niveles de actividad física también pueden llevar a los estudiantes a sufrir una mayor ansiedad, ya sea por una obsesión excesiva hacia el ejercicio físico o por motivo de una exigencia desmesurada. Esto podría justificar de cierta manera que algunos de los participantes que efectúan niveles de ejercicio físico elevados padezcan de una ansiedad elevada. Además, debemos de tener en cuenta la posibilidad de que existan otras variables individuales, no relacionadas con el ejercicio físico, que influyan en los niveles de ansiedad.
El mayor nivel de ansiedad encontrado en los cursos inferiores puede explicarse por la adaptación de los estudiantes al comienzo de la etapa universitaria. Además, los participantes del segundo curso comienzan con sus prácticas, pudiendo crear cierto estrés entre ellos. Por consiguiente, estudiar para los exámenes a la vez que acuden a las estancias clínicas exige una buena capacidad de organización y reduce significativamente la cantidad de tiempo libre para dedicar a otras actividades (p.e para realizar deporte). Con respecto al menor nivel de ansiedad en los cursos superiores, puede hablarse de una mayor habituación o capacidad de organización entre las clases, el estudio individual y las estancias clínicas. Sin embargo, en un estudio descriptivo transversal llevado a cabo en la Facultad de Enfermería de Castilla la Mancha, se han encontrado resultados contrarios, indicando que, estudiantes de menor curso tienen menos ansiedad, por lo que estos resultados deben ser tomados con precaución24.
La ausencia de relación encontrada entre curso y el ejercicio físico coincide con la encontrada en otro estudio descriptivo transversal, realizado en la Universidad de Córdoba a estudiantes de enfermería, dado que en este estudio no se encuentra un aumento en el nivel de actividad física según el curso14.
Con respecto a las diferencias del sexo, se obtiene que los hombres tienen menos ansiedad que las mujeres, ajustándose a la conclusión de otro estudio descriptivo transversal, llevado a cabo en la Universidad de San Jorge8. Esto puede estar relacionado con el menor nivel de actividad física hallado en las mujeres con respecto a los hombres, concordando con los resultados obtenidos en el estudio realizado en la Universidad de Córdoba. Sin embargo, estos valores deben de tomarse con precaución debido a la existencia de una muestra con un número mucho mayor de mujeres que de hombres, lo que afecta a la representatividad de la misma.
Debido a los resultados obtenidos en el estudio, podría ser una buena idea llevar a cabo un Programa de Educación para la Salud enfocado a promocionar el ejercicio físico en estudiantes universitarios. No obstante, aunque existan espacios habilitados y precios bajos para realizar ciertos deportes organizados por la Universidad, sería beneficioso una mayor publicitación de estos eventos, pues solo se informan a través de los correos electrónicos de la Universidad. Del mismo modo, sería interesante llevar a cabo convenios con algunos grupos deportivos de la ciudad para reducir las tarifas y dar facilidades a los estudiantes. Por otra parte, sería una buena idea que se formaran grupos de voluntarios entre los universitarios para practicar ejercicio físico al aire libre. Esto sería una opción económica de promocionar el deporte que, además, fomentaría las relaciones sociales entre los estudiantes.
En el estudio, se han observado ciertas limitaciones. Entre ellas cabe destacar el pequeño tamaño muestral del estudio, ya que la muestra sólo ha contado con 66 participantes. También existen diversos factores que han podido afectar a la validez interna del estudio. Así pues, existe un sesgo de muestreo, ya que la obtención de los datos no ha sido de manera aleatoria. Al haberse difundido la encuesta a través del teléfono móvil, habrá estudiantes que no hayan respondido por olvidar la encuesta o no haber atendido al mensaje. Asimismo, un factor contribuyente a este sesgo es la homogeneidad de la población de estudiantes universitarios en enfermería, siendo esta compuesta mayoritariamente de mujeres.
Debemos de tener en cuenta el sesgo de autoselección, ya que los estudiantes han participado en el estudio de forma voluntaria. Esto puede resultar en que las respuestas obtenidas hayan sido por el interés generado en los estudiantes, perdiendo algunas de estas por falta de interés de otros alumnos y afectando a las variables a medir.
De la misma manera, los resultados obtenidos pueden estar influidos por el sesgo de deseabilidad social. Los participantes de la encuesta suelen responder los resultados que están mejor vistos socialmente, favoreciendo, en este caso, las respuestas relacionadas con menores niveles de ansiedad y mayores niveles de actividad física.
También debemos considerar el sesgo de respuesta invariable, puesto que, al cumplimentar las escalas empleadas, los estudiantes pueden responder por tendencia de la misma manera en todos los items.
Igualmente, las escalas empleadas (IPAQ y BAI) solo miden los resultados de los últimos 7 días. En consecuencia, esto puede afectar a la validez interna del estudio, ya que los niveles de ansiedad y actividad física medidos con estas escalas pueden no representar los niveles reales de estas dos variables en los participantes.
Finalmente, haciendo referencia al tipo del estudio, cabe señalar que, al tratarse de un estudio observacional descriptivo y transversal no podemos inferir causalidad entre las variables estudiadas.
Tras la obtención, interpretación y discusión de los resultados, se concluyó que los universitarios que realizaron un mayor ejercicio físico experimentaron una menor ansiedad que los que realizaron una menor actividad física, lo que concuerda con diversos estudios.
Con respecto al curso, se encontró que los estudiantes de cursos más avanzados tuvieron menores niveles de ansiedad que los de cursos más bajos. Esto podría deberse a la mayor habituación a las estancias clínicas de los estudiantes más experimentados.
Por el contrario, no se puede afirmar que existan mayores niveles de actividad física entre los estudiantes de mayor curso. Una de las razones de este resultado podría ser que los estudiantes que ya tenían el hábito de realizar ejercicio físico continuaron con él, y poca gente incluyó la actividad física como un nuevo hábito durante sus años universitarios.
Finalmente, con respecto al sexo, se concluyó que los hombres realizan mayor actividad física y tienen una menor ansiedad que las mujeres. Sin embargo, estos resultados deben de ser interpretados con precaución, ya que en este estudio la muestra contó con muchas más mujeres que hombres.
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Tabla 1. Tablas cruzadas para nivel de ansiedad y nivel de actividad física
Tabla 2. Tablas cruzadas para nivel de ansiedad y curso de enfermería.
Tabla 3. Tablas cruzadas para nivel de ansiedad y sexo.
Tabla 4. Tablas cruzadas para nivel de actividad física y sexo.



