AUTORES
- Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Calatayud (Zaragoza). España.
- Victor Pé De La Riva. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.
- José Miguel Elvira Aranda. Enfermero. Servicio de Hematología. Banco de Sangre y Tejidos de Aragón. Zaragoza. España.
- Juan Andrés Passarino Iglesias. MFyC. Centro de Salud La Almunia de Doña Godina. La Almunia De Doña Godina (Zaragoza) España.
- Laura María Agud Sanz. Enfermera. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa». Zaragoza. España.
RESUMEN
La tos ferina, o pertussis, es una enfermedad respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Afecta principalmente a niños no vacunados, pero también puede presentarse en adolescentes y adultos con inmunidad reducida. La enfermedad se manifiesta en tres fases: catarral, paroxística y de convalecencia, caracterizándose por una tos persistente y paroxística. El diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio, como el cultivo o la PCR. El tratamiento se basa en antibióticos, principalmente macrólidos, y la vacunación es clave para la prevención. A pesar de la vacunación, los casos han aumentado, destacando la necesidad de reforzar la inmunización en la población.
PALABRAS CLAVE
Tos ferina, vacunación, neumología.
ABSTRACT
Pertussis, or whooping cough, is a respiratory disease caused by the bacterium Bordetella pertussis. It primarily affects unvaccinated children but can also occur in adolescents and adults with waning immunity. The disease progresses through three phases: catarrhal, paroxysmal, and convalescent, characterized by persistent and paroxysmal coughing. Diagnosis is confirmed through laboratory tests such as culture or PCR. Treatment involves antibiotics, mainly macrolides, and vaccination is essential for prevention. Despite widespread vaccination, cases have risen, highlighting the need to strengthen immunization efforts across populations.
KEY WORDS
Pertussis, vaccination, neumology.
DESARROLLO DEL TEMA
La tos ferina, también conocida como pertussis, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Afecta principalmente a niños no vacunados o parcialmente vacunados, aunque también se observa en adultos y adolescentes en quienes la inmunidad ha disminuido con el tiempo. Los síntomas incluyen una tos severa y persistente que puede durar varias semanas, siendo especialmente peligrosa en lactantes menores de seis meses por su riesgo de complicaciones graves y mortalidad. A pesar de los avances en la vacunación, la tos ferina sigue siendo una amenaza mundial debido a la disminución de la inmunidad post-vacunación y las bajas tasas de vacunación en algunos países1.
Etiología:
La tos ferina es causada principalmente por Bordetella pertussis, una bacteria gramnegativa que produce una serie de toxinas que desempeñan un papel crucial en su patogenicidad. Entre las más importantes están la toxina pertussis (TP), la adenilato ciclasa, la toxina dermonecrótica y la citotoxina traqueal. Estas toxinas permiten que la bacteria se adhiera a las células epiteliales ciliadas del tracto respiratorio, inhibiendo la acción de los cilios y causando una inflamación local severa2.
Existen otras especies del género Bordetella, como Bordetella parapertussis, que también pueden causar una enfermedad similar, aunque generalmente menos severa. Sin embargo, B. pertussis es la especie más frecuentemente asociada con casos graves de tos ferina3.
Fisiopatología:
La fisiopatología de la tos ferina se basa principalmente en la interacción de Bordetella pertussis con las células del tracto respiratorio. La bacteria se adhiere a las células ciliadas mediante adhesinas, como la hemaglutinina filamentosa y las fimbrias. A continuación, secreta toxinas que alteran la función normal del epitelio respiratorio y provocan una respuesta inflamatoria.
La toxina pertussis es la principal responsable de la sintomatología, ya que altera la función de los macrófagos y otras células del sistema inmune, lo que permite la persistencia de la infección. La citotoxina traqueal, por su parte, daña las células ciliadas del epitelio respiratorio, lo que contribuye a la acumulación de moco y a la característica tos paroxística4.
La enfermedad se desarrolla en tres fases. La fase catarral, que dura entre una y dos semanas, se caracteriza por síntomas inespecíficos similares a un resfriado común, como rinorrea y febrícula. La fase paroxística, que puede durar hasta seis semanas, es la más representativa y se manifiesta con accesos de tos intensa seguidos por una inspiración profunda y ruidosa, lo que genera el característico sonido de «gallo». Finalmente, la fase de convalecencia puede extenderse durante semanas o meses, con una disminución gradual de la tos5.
Diagnóstico:
El diagnóstico de la tos ferina se basa en la combinación de la clínica característica y pruebas de laboratorio. En la fase catarral, la sospecha clínica suele ser baja debido a la similitud de los síntomas con infecciones respiratorias virales comunes. Sin embargo, en la fase paroxística, los episodios de tos intensa sin fiebre son indicativos de la enfermedad, especialmente en lactantes no vacunados.
Las pruebas de laboratorio incluyen el cultivo de muestras de nasofaringe, que es el método diagnóstico de referencia, aunque su sensibilidad disminuye con el tiempo y el inicio del tratamiento antibiótico. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) se ha convertido en una herramienta valiosa debido a su alta sensibilidad y rapidez, especialmente en las primeras semanas de la enfermedad. Además, la serología puede ser útil para confirmar infecciones recientes en personas que han estado expuestas previamente o en adultos con síntomas atípicos6.
Las técnicas de imagen, como las radiografías de tórax, no son esenciales para el diagnóstico, pero pueden mostrar un patrón típico de atelectasia o consolidación secundaria a la tos persistente y la inflamación bronquial en algunos casos severos7.
Tratamiento:
El tratamiento de la tos ferina se enfoca en dos aspectos: el manejo de los síntomas y la reducción de la transmisión. Los antibióticos, especialmente los macrólidos como la azitromicina o la claritromicina, son el tratamiento de elección. Estos fármacos no solo disminuyen la duración de la transmisión, sino que también pueden acortar la severidad de los síntomas si se administran en la fase catarral o al inicio de la fase paroxística8.
En los pacientes alérgicos a los macrólidos, las tetraciclinas, como la doxiciclina, son una alternativa, aunque no se recomiendan en niños menores de ocho años debido al riesgo de efectos adversos en el desarrollo dental9. Para los lactantes menores de seis meses, la hospitalización puede ser necesaria para el manejo de complicaciones, como apnea, cianosis y neumonía.
El tratamiento sintomático incluye el uso de humidificadores y la hidratación adecuada. En casos graves, se puede requerir soporte ventilatorio, especialmente en lactantes que desarrollen complicaciones respiratorias. Los antitusivos y los broncodilatadores no han demostrado ser efectivos en la reducción de los episodios de tos y, por tanto, no se recomiendan de rutina10.
Prevención:
La prevención de la tos ferina se basa en la vacunación. La vacuna DTPa (difteria, tétanos y tos ferina acelular) es eficaz para prevenir la enfermedad y forma parte del calendario de vacunación infantil en la mayoría de los países. Sin embargo, la inmunidad conferida por la vacuna no es permanente, y tiende a disminuir después de cinco a diez años, lo que ha llevado a la recomendación de administrar dosis de refuerzo en adolescentes y adultos jóvenes11.
En los últimos años, se ha observado un aumento en los casos de tos ferina a nivel mundial, lo que puede estar relacionado con la reducción de la inmunidad inducida por la vacuna y el surgimiento de cepas de Bordetella pertussis menos susceptibles a la inmunidad natural o vacunal. Por ello, en algunos países se ha implementado la estrategia de «cocooning», que consiste en vacunar a los adultos y cuidadores que rodean a los lactantes, para crear una «barrera» protectora en torno a ellos12.
CONCLUSIONES
Este artículo médico sobre la tos ferina aborda aspectos clave de la enfermedad, desde su etiología hasta su diagnóstico y tratamiento, enfatizando la importancia de la vacunación en su prevención.
BIBLIOGRAFÍA
- WHO. Pertussis vaccines: WHO position paper. Wkly Epidemiol Rec. 2010; 85 (40): 385-400.
- Hewlett EL, Edwards KM. Clinical practice. Pertussis–not just for kids. N Engl J Med. 2005; 352 (12): 1215-22.
- Cherry JD. The epidemiology of pertussis: A comparison of the epidemiology of the disease pertussis with the epidemiology of Bordetella pertussis infection. Pediatrics. 2005; 115 (5): 1422-7.
- Carbonetti NH. Pertussis toxin and adenylate cyclase toxin: key virulence factors of Bordetella pertussis and Bordetella parapertussis. Future Microbiol. 2010; 5 (3): 455-69.
- Mattoo S, Cherry JD. Molecular pathogenesis, epidemiology, and clinical manifestations of Bordetella pertussis infection and disease. Pediatr Infect Dis J. 2005; 24(5 Suppl).
- Hoppe JE, Weiss PF. Laboratory diagnosis of pertussis: State of the art, 2010. J Clin Microbiol. 2010; 48 (5): 1696-702.
- Thomas PF, Weinberg GA. Pertussis (whooping cough). Pediatr Rev. 2015; 36 (12): 542-50.
- Donnelly RF, Burgess SL. Azithromycin for pertussis in neonates. Pediatr Infect Dis J. 2004; 23 (9): 891-2.
- Altunaiji SM, Kukuruzovic RH, Curtis NC, Massie J. Antibiotics for whooping cough (pertussis). Cochrane Database Syst Rev. 2007; (3).
- Wirsing von König CH. Pertussis diagnostics: overview and impact of immunization. Expert Rev Vaccines. 2014; 13 (9): 1167-74.
- Mertsola J. The pertussis resurgence: an iceberg phenomenon. Lancet Infect Dis. 2014; 14 (5): 495-6.
- Bisgard KM, Pascual FB, Ehresmann KR, et al. Infant pertussis: who was the source? Pediatr Infect Dis J. 2004; 23 (11): 985-9.