Pinzamiento femoroacetabular y su tratamiento con fisioterapia. Artículo monográfico

26 enero 2025

 

AUTORES

  1. Laura Elfau Gracia. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. María Salas Elboj Saso. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Ana José Omiste Sanvicente. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Jorge Azanza Pardo. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Sara Solanes Gracia. Terapeuta ocupacional. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. María Carmen Gracia Sen. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

El pinzamiento femoroacetabular (FAI, por sus siglas en inglés) es un trastorno que afecta la articulación de la cadera, provocando dolor y limitación de movimiento, y es comúnmente asociado a cambios en la morfología del fémur y/o el acetábulo. La fisioterapia se ha consolidado como un tratamiento fundamental para la gestión no quirúrgica del FAI, mejorando el rango de movimiento, fortaleciendo la musculatura de la cadera y reduciendo el dolor. Este artículo monográfico revisa las estrategias fisioterapéuticas más utilizadas, tanto en el manejo conservador como en la rehabilitación postquirúrgica, evaluando su eficacia en comparación con otros enfoques, como la cirugía artroscópica. Además, se analizan los resultados recientes sobre la biomecánica de la marcha y la sentadilla en pacientes tratados con fisioterapia, destacando la importancia de un enfoque individualizado.

PALABRAS CLAVE

Pinzamiento femoroacetabular, fisioterapia.

ABSTRACT

Femoroacetabular impingement (FAI) is a condition affecting the hip joint, causing pain and limited motion, and is commonly associated with changes in the morphology of the femur and/or acetabulum. Physiotherapy has become an essential treatment in the non-surgical management of FAI, improving range of motion, strengthening the hip muscles, and reducing pain. This monographic article reviews the most widely used physiotherapy strategies in both conservative management and postoperative rehabilitation, evaluating their effectiveness compared to other approaches like hip arthroscopy. Additionally, recent results on squatting and walking biomechanics in patients treated with physiotherapy are analyzed, highlighting the importance of an individualized approach.

KEY WORDS

Femoroacetabular impingement syndrome, physiotherapy.

DESARROLLO DEL TEMA

El pinzamiento femoroacetabular (a partir de ahora FAI) es una patología común de la cadera que afecta principalmente a individuos jóvenes y activos1. Es una causa frecuente de dolor y disfunción inguinal1 que evoluciona con gran rapidez2. Este trastorno ocurre cuando hay un contacto anormal y prematuro entre el fémur y el acetábulo durante el movimiento de cadera, lo que produce un roce excesivo y, con el tiempo, puede causar daño en el cartílago y en otros tejidos articulares3. El FAI se clasifica en tres tipos principales: el tipo cam o leva, caracterizado por una deformidad en la cabeza femoral, más probable en atletas jóvenes, asociado a carga repetitiva en flexión máxima2; el tipo pincer o pinza, donde el acetábulo tiene una forma anormal que cubre en exceso la cabeza femoral; y el tipo mixto, que combina ambos3.

Los síntomas típicos del FAI incluyen dolor en la ingle, rigidez, y limitación en los movimientos de la cadera, especialmente en actividades como sentarse, caminar largas distancias, o realizar movimientos de aducción, flexión y rotación2. A menudo, los pacientes experimentan una disminución en la calidad de vida debido al dolor crónico y a la restricción en su capacidad funcional. El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas de imagen, como la resonancia magnética (RM) o la artrografía de cadera, que permiten visualizar las alteraciones morfológicas del fémur y el acetábulo. El acuerdo de Warwick de 2016, definió el síndrome de FAI como una tríada de síntomas, signos y hallazgos radiográficos2. Una revisión sistemática del 2020 señaló la existencia de evidencia de baja calidad para diagnosticar el síndrome FAI con pruebas clínicas como flexión, aducción, rotación interna, marcha con ángulo de progresión del pie y sentadilla máxima4.

Fisioterapia en el manejo conservador del FAI:

El tratamiento conservador del FAI tiene como objetivo reducir el dolor y mejorar la funcionalidad de la cadera sin la necesidad de cirugía5. La fisioterapia juega un papel clave en este enfoque, siendo indicada especialmente en los casos de FAI leve o moderado, o en aquellos pacientes que prefieren evitar la cirugía. El objetivo primario de la fisioterapia es restaurar el rango de movimiento de la cadera, reducir el dolor y mejorar la fuerza muscular alrededor de la articulación de la cadera. En la literatura se describe una amplia gama de protocolos de fisioterapia y rehabilitación. Las técnicas actuales de fisioterapia demuestran una reducción significativa del dolor y una mejoría funcional de hasta 24 meses2. La seguridad y la eficacia de la fisioterapia justifican realizar este tipo de tratamiento conservador antes de optar por la cirugía. Se necesita investigación adicional para evaluar protocolos específicos de fisioterapia, pero está descrito que dichos protocolos deberían incluir el fortalecimiento activo de la cadera y el núcleo lumbosacro.2

El tratamiento fisioterapéutico abordaría varias estrategias:

  • Ejercicios de movilidad articular: Estos ejercicios buscan mejorar el rango de movimiento de la cadera y aliviar la rigidez. Son esenciales para tratar la pérdida de movilidad característica del FAI.
  • Fortalecimiento muscular: Se enfoca en los músculos que estabilizan la cadera, como los abductores y rotadores externos. Estos músculos ayudan a reducir la carga en la cadera y mejorar la alineación articular durante las actividades cotidianas y deportivas. Se busca una estabilidad dinámica de la cadera, a través de una corrección del desequilibrio neuromuscular y los déficits de fuerza2.
  • Terapia manual: Técnicas como el masaje terapéutico, las manipulaciones articulares y las movilizaciones pueden ayudar a mejorar la flexibilidad de la cadera y reducir el dolor.
  • Educación postural: La adopción de posturas y patrones de movimiento adecuados puede reducir la presión sobre la cadera y disminuir la progresión de la patología.
  • Estabilidad del núcleo o core2: La capacidad de estabilizar la pelvis, asegura la alineación de la cadera dentro del marco del acetábulo3.
  • Estiramientos y ejercicios de flexibilidad: En particular, los estiramientos de los músculos flexores de cadera y los isquiotibiales son fundamentales para aliviar las tensiones sobre la articulación.

 

Estudios han mostrado que los pacientes que siguen un régimen de fisioterapia adecuado, pueden experimentar mejoras significativas en la movilidad, reducción del dolor y una mayor capacidad funcional, lo que les permite retomar sus actividades diarias y deportivas.

Comparación entre fisioterapia y cirugía artroscópica:

Aunque la fisioterapia es una opción eficaz para muchos pacientes, la cirugía, en particular la artroscopia de cadera, puede ser necesaria en aquellos con FAI severo o con síntomas persistentes tras un tratamiento conservador. La artroscopia permite al cirujano reparar o aliviar el daño articular, como la eliminación de osteofitos o la remodelación de las estructuras óseas que causan pinzamiento, pero con el riesgo de complicaciones y sin garantías de volver al mismo nivel deportivo2.

Sin embargo, en varios estudios recientes se ha comparado la eficacia de la cirugía frente a la fisioterapia, y los resultados sugieren que, en algunos casos, la fisioterapia puede ser igualmente efectiva, especialmente a corto plazo. Por ejemplo, investigaciones han encontrado que los programas de fisioterapia dirigidos por fisioterapeutas experimentados pueden mejorar significativamente la función y calidad de vida de los pacientes con FAI, en algunos casos tan eficazmente como la intervención quirúrgica.

En 2021, Hunter DJ et al. concluyeron que las imágenes por resonancia magnética retardada con gadolinio del cartílago no mostraron una diferencia estadísticamente significativa entre la fisioterapia conservadora y la cirugía artroscópica de cadera a los 12 meses de seguimiento. Los pacientes tratados con cirugía informaron mayores beneficios en los síntomas a los 12 meses en comparación con la fisioterapia, pero estos beneficios no se explican por un mejor metabolismo del cartílago de la cadera6.

En 2023, Murphy NJ et al., analizaron a los pacientes que accedieron al sistema de atención médica privado australiano. Inicialmente, tenían peores puntajes en la herramienta de valoración de cadera iHOT-33 y tras el tratamiento (independientemente de la asignación a tratamiento conservador con fisioterapia o cirugía artroscópica) experimentaron una mayor mejoría en la iHOT-337.

A largo plazo, la cirugía puede ser más efectiva para aquellos que presentan un daño articular extenso o deformidades anatómicas significativas. La artroscopia de cadera condujo a una mayor mejora en la calidad de vida que la terapia personalizada de cadera, y esta diferencia fue clínicamente significativa a partir de los 12 meses8. La cirugía también puede ser necesaria en aquellos pacientes cuyo dolor no se alivia con la fisioterapia, o que tienen alteraciones estructurales que no pueden corregirse sin intervención quirúrgica.

En un artículo reciente de 2020, que se analizaron tres RCT (ensayos controlados aleatorizados) de alta calidad, señalan la cirugía artroscópica de cadera con resultados superiores a los de un abordaje no quirúrgico con fisioterapia para el FAI9, al igual que un metaanálisis publicado en 202210, aunque éste último advierte que más estudios son necesarios para analizar el resultado a largo plazo y comprobar si el daño acumulativo del labrum y la matriz del cartílago articular se detiene o ralentiza10.

Según Anzillotti et al., tanto el tratamiento artroscópico como un régimen adecuado de fisioterapia son eficaces para aliviar el dolor y restablecer el estado funcional. Sin embargo, el abordaje quirúrgico parece ofrecer mejores resultados a corto plazo en comparación con el tratamiento conservador únicamente. Se necesitan más evaluaciones para aclarar si la cirugía podría prevalecer incluso en el seguimiento a mediano y largo plazo1.

Rehabilitación postquirúrgica y eficacia de la fisioterapia:

Después de una cirugía artroscópica de cadera, la rehabilitación es crucial para asegurar una recuperación funcional adecuada. El protocolo postquirúrgico varía según el tipo de cirugía realizada, pero en general, los objetivos incluyen:

  • Restaurar el rango de movimiento de la cadera.
  • Fortalecer los músculos de la cadera y la pelvis para asegurar la estabilidad local11.
  • Reducir el dolor y la inflamación.
  • Prevenir complicaciones como la rigidez articular o la debilidad muscular.

 

En la fase temprana de la rehabilitación, los ejercicios se centran en la movilización suave de la cadera, la mejora de la flexibilidad y el control motor. En las etapas posteriores, se introducen ejercicios de fortalecimiento progresivo y entrenamiento funcional para recuperar la capacidad de realizar actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras o volver a hacer ejercicio11.

Estudios indican que los pacientes que reciben fisioterapia postquirúrgica tienden a mejorar más rápido y a tener mejores resultados a largo plazo en términos de movilidad y calidad de vida. La rehabilitación adecuada también ayuda a prevenir recaídas o complicaciones adicionales, como la rigidez de la cadera o la debilidad muscular.

Una revisión sistemática de 2021 mostró que, aunque todavía falta una guía estandarizada sobre rehabilitación después de la artroscopia de cadera, los estudios y ensayos clínicos más recientes se centran en un programa de cuatro fases, que incluye objetivos, recomendaciones y una progresión de ejercicios12.

Tanto el tratamiento artroscópico como un tratamiento especializado e individualizado de fisioterapia son eficaces para aliviar el dolor y restablecer el estado funcional de la articulación de la cadera tras sufrir FAI1. Sin embargo, el abordaje quirúrgico puede ser más efectivo para aquellos que presentan un daño articular extenso o deformidades anatómicas significativas8.

La fisioterapia no solo se centra en el alivio del dolor, sino también en mejorar la biomecánica de la cadera. La biomecánica del movimiento, particularmente en actividades como la marcha y la sentadilla13, es clave en el tratamiento del FAI. Un análisis reciente de la marcha en pacientes tratados con fisioterapia mostró mejoras significativas en el patrón de marcha, con una distribución más equilibrada de las cargas articulares, lo que sugiere que la fisioterapia tiene un impacto positivo en la mecánica de la cadera14.

El entrenamiento de la marcha y la corrección de los patrones de movimiento son esenciales para los pacientes con FAI, ya que los movimientos incorrectos pueden agravar los síntomas y acelerar el desgaste articular. De manera similar, el tratamiento fisioterapéutico mejora la capacidad de los pacientes para realizar movimientos funcionales como la sentadilla, eliminando o reduciendo el dolor durante el movimiento.

La mejora de la biomecánica no sólo se traduce en una mayor capacidad funcional, sino también en una reducción del riesgo de lesiones adicionales y en la prevención de la progresión del FAI a etapas más graves.

A pesar de que el tratamiento conservador con fisioterapia para el tratamiento del FAI muestra mejoras significativas, varios estudios avalan que la cirugía artroscópica puede ser más efectiva a largo plazo1,6,8,9,10.

 

CONCLUSIONES

El tratamiento conservador del FAI mediante fisioterapia ha demostrado ser una opción eficaz, especialmente en pacientes con FAI de leve a moderada severidad1,2. La fisioterapia no sólo mejora la movilidad y la fuerza muscular, sino que también juega un papel crucial en la corrección de la biomecánica de la cadera, lo que contribuye a la reducción del dolor y la mejora de la calidad de vida13.

A pesar de que la cirugía es necesaria en algunos casos, especialmente en aquellos con daño articular severo, la fisioterapia sigue siendo una opción viable y efectiva, con resultados comparables a la cirugía en muchas situaciones7. Es fundamental que el tratamiento sea personalizado y se adapte a las necesidades y características específicas de cada paciente para obtener los mejores resultados posibles3.

Diversos estudios que han comparado la efectividad de la cirugía artroscópica de cadera frente al tratamiento conservador de fisioterapia para el tratamiento del FAI, informaron mayores beneficios en los pacientes tratados con cirugía9,10, sobre todo cuando la comparativa se realiza a partir de los 12 meses del tratamiento6,8.

Más estudios de investigación son necesarios para comprobar la superioridad del beneficio de una técnica quirúrgica frente a otra con tratamiento fisioterápico conservador, pero podemos concluir que ambas son beneficiosas para mejorar la sintomatología y calidad de vida en pacientes con FAI7.

 

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