Efectividad del contacto piel con piel inmediato tras el parto: características, técnica y beneficios para madre y recién nacido

16 junio 2025

AUTORES

  1. Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.
  2. Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  3. Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  4. Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  5. Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  6. Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.

 

RESUMEN

El contacto piel con piel inmediato tras el parto consiste en colocar al recién nacido desnudo sobre el pecho desnudo de su madre justo después del nacimiento, sin interrupciones innecesarias y antes de realizar procedimientos clínicos no urgentes. Esta práctica, recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y múltiples sociedades científicas, se ha consolidado como una intervención clave dentro del enfoque de atención perinatal humanizada y centrada en la fisiología del nacimiento.

Este estudio revisa la evidencia científica más actual sobre la efectividad del contacto piel con piel en recién nacidos sanos a término. A través de una revisión de 22 estudios publicados entre 2013 y 2024, se analizan las características de la técnica, los beneficios clínicos para el neonato y la madre, así como el papel fundamental de la matrona como garante y promotora de su correcta implementación.

En el neonato, se ha demostrado que el contacto piel con piel mejora la termorregulación, estabiliza la frecuencia cardiaca y respiratoria, facilita el inicio precoz y eficaz de la lactancia materna, reduce el llanto neonatal y fortalece el vínculo afectivo desde el primer momento. En la madre, se asocia con una mayor liberación de oxitocina, menor sangrado postparto y reducción de la ansiedad inmediata.

La inclusión sistemática del contacto piel con piel en los protocolos asistenciales mejora la calidad de la atención, reduce intervenciones innecesarias y respalda una experiencia de parto más positiva, segura y respetuosa, tanto para la madre como para el recién nacido.

PALABRAS CLAVE

Contacto piel con piel, recién nacido, lactancia materna, parto humanizado, vínculo afectivo.

ABSTRACT

Immediate skin-to-skin contact after birth involves placing the naked newborn directly on the mother’s bare chest immediately after delivery, without unnecessary interruptions and prior to any non-urgent clinical procedures. This practice, recommended by the World Health Organization (WHO), UNICEF, and various scientific organizations, has become a cornerstone of humanized and physiology-centered perinatal care due to its numerous physiological, emotional, and nutritional benefits.

This study reviews the most recent scientific evidence on the effectiveness of immediate skin-to-skin contact in healthy term newborns. Through a review of 22 studies published between 2013 and 2024, the characteristics and proper application of the technique are analyzed, along with its clinical benefits for both the neonate and the mother, and the essential role of the midwife in ensuring its successful implementation.

For the newborn, skin-to-skin contact has been shown to enhance thermoregulation, stabilize cardiorespiratory function, promote early and effective initiation of breastfeeding, reduce crying, and strengthen emotional bondingfrom the first moments of life. For the mother, it is associated with increased oxytocin release, reduced postpartum bleeding, and lower anxiety levels.

The systematic integration of immediate skin-to-skin contact into clinical care protocols is a key indicator of high-quality perinatal care. It minimizes unnecessary interventions, supports natural physiological processes, and contributes to a more positive, safe, and respectful birth experience for both mother and newborn. The midwife plays a central role in advocating for and facilitating this essential practice in all birth settings.

KEY WORDS

Skin-to-skin contact, newborn, breastfeeding, humanized birth, bonding.

DESARROLLO DEL TEMA

CARACTERÍSTICAS DEL CONTACTO PIEL CON PIEL:

El contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento es una práctica sencilla, segura y de gran impacto clínico, que debe aplicarse de forma protocolizada y respetuosa para maximizar sus beneficios fisiológicos y emocionales. Su correcta implementación depende tanto del momento de inicio, como de la posición del recién nacido, la duración del contacto y las condiciones clínicas que lo rodean.

Colocación inmediata y sin barreras:

Consiste en colocar al recién nacido completamente desnudo y sin gorro sobre el tórax desnudo de la madre, justo tras el nacimiento y sin realizar intervenciones no urgentes que lo separen del contacto materno. Esta colocación debe hacerse en posición segura, es decir:

  • Decúbito prono (boca abajo) sobre el pecho materno.
  • Cabeza girada lateralmente para asegurar la vía aérea.
  • Brazos y piernas en flexión, adoptando la postura fetal.

 

Duración recomendada:

El contacto debe mantenerse durante al menos 60 minutos o, idealmente, hasta que el recién nacido inicie de forma espontánea su primera toma de pecho. Interrumpir este periodo reduce la probabilidad de un agarre eficaz y puede alterar el proceso fisiológico del nacimiento y la lactancia.

Cuidado del binomio:

Tanto el bebé como la madre deben ser cubiertos con una manta seca y tibia, asegurando que la nariz y boca del recién nacido queden libres. No se recomienda colocar gorros al neonato, ya que el contacto térmico cabeza-pecho materno regula mejor su temperatura que cualquier prenda.

Aplicabilidad en diversos contextos clínicos:

Aunque se prioriza en partos vaginales eutócicos, el contacto piel con piel puede y debe aplicarse también en cesáreas (cuando las condiciones clínicas lo permiten), en prematuros tardíos (a partir de 34 semanas) y en partos múltiples, siempre que los neonatos estén clínicamente estables. Esta práctica debe formar parte de los protocolos institucionales en todas las formas de nacimiento.

En conjunto, el contacto piel con piel es una intervención sencilla pero poderosa, cuyas características deben respetarse para garantizar seguridad, eficacia y una transición óptima a la vida extrauterina.

TÉCNICA DE APLICACIÓN:

Para que el contacto piel con piel se lleve a cabo de forma segura, eficaz y respetuosa, es fundamental aplicar una técnica estructurada que contemple tres fases clave: preparación, colocación y mantenimiento. Esta práctica, si se realiza correctamente, optimiza los beneficios fisiológicos, emocionales y nutricionales tanto para el recién nacido como para la madre.

1. Preparación:

La técnica comienza incluso antes del nacimiento:

  • Durante el embarazo, es fundamental ofrecer información prenatal sobre los beneficios del contacto piel con piel a las gestantes y sus acompañantes, fortaleciendo sus expectativas y favoreciendo su participación activa.
  • En el momento del parto, el equipo asistencial debe preparar el entorno con mantas limpias y calientes, toallas secas y un ambiente íntimo, tranquilo y con temperatura adecuada.
  • Se debe disponer de una cama o camilla en posición semisentada, que permita a la madre estar cómoda, vigilada y con buena visibilidad del bebé, garantizando la seguridad postural de ambos.

 

2. Colocación:

Justo tras el nacimiento:

  • El recién nacido debe colocarse desnudo y sin gorro sobre el pecho desnudo de la madre, sin separación física ni demoras innecesarias.
  • El bebé debe quedar en posición de decúbito prono, con la cabeza girada lateralmente, espalda alineada y piernas y brazos en flexión, asegurando que la nariz y boca estén libres para una respiración sin obstrucciones.
  • Se cubre el cuerpo del binomio con una manta seca y tibia, evitando tapar las vías respiratorias y manteniendo el contacto continuo.

 

3. Mantenimiento:

Tras la colocación:

  • Se deben evitar interrupciones innecesarias durante al menos la primera hora de vida: procedimientos como el pesaje, administración de colirios o vitamina K pueden diferirse si la situación clínica lo permite.
  • El equipo debe respetar el ritmo del recién nacido y facilitar que inicie de forma espontánea la primera toma de pecho, sin forzar ni manipular de forma invasiva.
  • Durante todo el proceso, es esencial ofrecer un acompañamiento emocional respetuoso a la madre, informando, observando discretamente, reforzando su confianza y garantizando la seguridad clínica.

 

En conjunto, esta técnica estructurada favorece una transición fisiológica al entorno extrauterino, potencia el inicio precoz de la lactancia materna y contribuye a una experiencia de nacimiento más humana, segura y centrada en el vínculo madre-hijo.

BENEFICIOS PARA EL RECIÉN NACIDO:

El contacto piel con piel inmediato tras el parto se ha consolidado como una práctica esencial para favorecer la transición fisiológica del recién nacido a la vida extrauterina. Su implementación se asocia con múltiples beneficios clínicos y emocionales, respaldados por la literatura científica. A continuación, se describen los principales efectos positivos observados en neonatos sanos a término:

Termorregulación eficiente:

Durante la primera hora de vida, el contacto piel con piel permite una regulación térmica más eficaz que las incubadoras tradicionales. La temperatura del tórax materno se ajusta automáticamente al del bebé, aumentando o disminuyendo ligeramente según sus necesidades. Esta adaptación fisiológica evita la hipotermia neonatal y favorece la estabilidad metabólica sin necesidad de separación madre-hijo.

Estabilidad cardiorrespiratoria:

Estudios clínicos han demostrado que los recién nacidos colocados piel con piel presentan una mayor saturación de oxígeno, frecuencia cardíaca más estable y patrón respiratorio regular en comparación con los bebés que son separados tras el parto. Esta estabilidad es esencial para una transición sin complicaciones y disminuye la necesidad de intervenciones clínicas.

Reducción del llanto y del estrés:

El contacto directo con el cuerpo materno reduce de forma significativa el llanto del recién nacido, lo que se interpreta como menor nivel de estrés. Se ha comprobado que los niveles de cortisol —hormona del estrés— son más bajos en los bebés que han recibido piel con piel, lo que favorece la calma, la adaptación y la regulación emocional desde el nacimiento.

Facilitación de la lactancia materna:

El contacto piel con piel favorece el agarre espontáneo al pecho y el inicio precoz de la lactancia, idealmente dentro de la primera hora de vida. Este inicio temprano se asocia con mayor éxito en la instauración de la lactancia materna exclusiva, mayor duración de la misma y menor necesidad de suplementos o biberones durante la estancia hospitalaria.

Colonización bacteriana positiva:

El contacto con la piel materna en lugar de superficies externas o incubadoras permite una colonización bacteriana inicial con microbiota cutánea y mamaria materna, lo que fortalece el sistema inmunológico del recién nacido y disminuye el riesgo de infecciones nosocomiales. Esta microbiota actúa como defensa natural y promueve la maduración del sistema inmune.

En conjunto, el contacto piel con piel representa una intervención fisiológica, eficaz y de bajo coste que mejora notablemente los resultados neonatales inmediatos, sin necesidad de recursos tecnológicos complejos. Su aplicación sistemática en la atención al parto contribuye de forma decisiva a la seguridad y bienestar del recién nacido.

BENEFICIOS PARA LA MADRE:

El contacto piel con piel inmediato no solo aporta ventajas al recién nacido, sino que también genera beneficios significativos para la madre, tanto a nivel físico como emocional. Esta intervención fortalece los procesos fisiológicos posparto, promueve la lactancia y mejora la experiencia materna del nacimiento, situando a la mujer en el centro del cuidado.

Liberación de oxitocina y recuperación fisiológica:

El estímulo del contacto directo con el cuerpo del recién nacido activa la liberación endógena de oxitocina, una hormona clave en el posparto. Este aumento hormonal favorece:

  • Una mayor contracción del útero, lo que acelera su involución y reduce el riesgo de hemorragia posparto.
  • La expulsión fisiológica de la placenta disminuye la necesidad de intervenciones médicas.
  • La producción de leche materna, facilitando el inicio precoz de la lactancia y favoreciendo su mantenimiento.

 

Reducción del dolor y la ansiedad:

Numerosos estudios han mostrado que el contacto piel con piel disminuye la percepción de dolor en el posparto inmediato y reduce los niveles de ansiedad y estrés materno. Esta estabilidad emocional facilita el descanso, mejora el estado anímico y puede actuar como factor protector frente a la depresión posparto.

Mayor éxito en la lactancia materna:

Las madres que practican contacto piel con piel desde el nacimiento tienen mayor probabilidad de iniciar la lactancia de forma espontánea, con mejor agarre y mayor duración de la lactancia exclusiva. Esta práctica también mejora la confianza en la capacidad de alimentar al bebé y reduce la necesidad de suplementación precoz.

Vínculo afectivo y satisfacción materna:

El contacto inmediato fortalece el vínculo madre-bebé, facilitando el reconocimiento, la mirada, el olor y el contacto visual desde los primeros minutos. Este inicio temprano del vínculo emocional se asocia con mayores niveles de satisfacción con la experiencia del parto, refuerzo del apego y una vivencia más positiva del nacimiento.

En resumen, el contacto piel con piel representa una herramienta poderosa para mejorar el bienestar integral de la madre, favoreciendo un posparto más fisiológico, emocionalmente saludable y conectado con su bebé desde el primer momento.

ROL DE LA MATRONA:

La matrona es la figura clave en la promoción, ejecución y sostenibilidad del contacto piel con piel inmediato tras el parto, actuando como garante del respeto a la fisiología del nacimiento y del bienestar del binomio madre-bebé. Su intervención es fundamental en todas las fases del proceso perinatal, tanto a nivel clínico como educativo e institucional.

Educadora prenatal:

Durante el embarazo, la matrona informa y sensibiliza a las mujeres y sus familias sobre los beneficios del contacto piel con piel, explicando su base fisiológica, su impacto en la lactancia y el vínculo afectivo, así como los aspectos prácticos de su aplicación. Esta educación prenatal fortalece la autonomía materna y genera expectativas positivas en torno al parto.

Responsable de la ejecución y supervisión en el parto:

En el momento del nacimiento, la matrona es la principal responsable de iniciar el contacto piel con piel, asegurando una colocación segura y sin demoras innecesarias. Evalúa la estabilidad del recién nacido y de la madre, y garantiza que se mantenga el contacto sin interrupciones, priorizando su duración mínima de 60 minutos o hasta la primera toma de pecho.

Coordinadora del equipo asistencial:

La matrona actúa como coordinadora del equipo multidisciplinar (obstetras, pediatras, enfermería, auxiliares) para que no se interrumpa el contacto piel con piel por procedimientos no urgentes como el pesaje, la administración de vitamina K o colirios. Su liderazgo asegura que se respete el momento del nacimiento como un proceso íntimo, fisiológico y no medicalizado por defecto.

Vigilancia clínica del binomio:

Durante el contacto piel con piel, la matrona realiza una vigilancia activa pero no invasiva de la madre y el recién nacido, evaluando constantes vitales, postura, estado de alerta, calidad del agarre y signos de bienestar. Esta supervisión clínica permite actuar con rapidez si surgieran complicaciones, sin alterar la experiencia del contacto.

Defensora de la humanización del parto:

Desde su papel profesional y ético, la matrona es defensora de un modelo de parto respetado, basado en la evidencia científica y en el derecho de las mujeres a recibir un cuidado centrado en su cuerpo, su bebé y sus decisiones. El contacto piel con piel es una de las herramientas más efectivas para promover la humanización del nacimiento, y la matrona lidera su implementación dentro del sistema sanitario.

Participación en procesos de calidad y acreditación IHAN:

Además, muchas matronas participan activamente en procesos de mejora institucional, como la acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), donde el contacto piel con piel es uno de los estándares clave. También impulsan la formación continua del equipo para asegurar que esta práctica se realice de forma sistemática, segura y universal.

En definitiva, la matrona es pieza fundamental en la integración del contacto piel con piel como estándar de calidad en la atención al parto, actuando como profesional experta, acompañante emocional, defensora de derechos y promotora de buenas prácticas clínicas.

BARRERAS A LA IMPLEMENTACIÓN:

A pesar de los numerosos beneficios demostrados del contacto piel con piel inmediato y de su inclusión en las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS, UNICEF y la IHAN, su aplicación sistemática en todos los partos aún enfrenta múltiples barreras. Estas limitaciones se deben tanto a factores estructurales e institucional es como a resistencias culturales y profesionales, lo que dificulta que esta práctica se consolide como un estándar universal de calidad asistencial.

Falta de formación del personal sanitario:

Una de las principales barreras es la insuficiente formación teórico-práctica del personal sanitario sobre la fisiología del nacimiento y la importancia del contacto piel con piel. En muchos entornos, aún se priorizan prácticas obsoletas basadas en rutinas hospitalarias en lugar de intervenciones basadas en evidencia. Esta carencia de formación puede traducirse en una subvaloración de sus beneficios o en una mala ejecución técnica, comprometiendo su eficacia y seguridad.

Protocolos institucionales centrados en procedimientos:

Los protocolos clínicos que priorizan procedimientos rutinarios inmediatos, como el pesaje, la administración de vitamina K, la aplicación de colirios o la exploración neonatal precoz, pueden interferir directamente con la continuidad del contacto piel con piel. Esta estructura organizativa pone el foco en la “eficiencia” operativa, pero desconoce la importancia del vínculo inicial y de la transición fisiológica al entorno extrauterino.

Dificultades logísticas en cesáreas:

En partos por cesárea, especialmente bajo anestesia regional o general, la aplicación del contacto piel con piel se ve limitada por razones logísticas, falta de personal suficiente o por una visión quirúrgica excesivamente protocolizada del nacimiento. Aun así, la evidencia indica que, si el recién nacido está clínicamente estable, el contacto piel con piel también es posible y seguro en estos casos, especialmente con el apoyo de una segunda matrona o acompañante formado.

Entornos físicos no adaptados o con falta de privacidad:

En muchas maternidades, el diseño del espacio físico no favorece el contacto íntimo entre madre y recién nacido. Camillas rígidas, iluminación artificial intensa, tránsito constante de profesionales o ausencia de cortinas o divisiones obstaculizan el ambiente necesario para la calma, la intimidad y la continuidad del contacto. Esta barrera ambiental afecta especialmente a los partos múltiples o en situaciones de alta ocupación.

Mitos clínicos infundados:

Persisten creencias erróneas entre algunos profesionales que limitan la aplicación del contacto piel con piel por temor a complicaciones como aspiración de líquido amniótico, hipotermia o colapso neonatal. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que, cuando se realiza adecuadamente y bajo supervisión clínica, el contacto piel con piel es seguro, fisiológico y beneficioso. Estos mitos clínicos, no sustentados en la evidencia, siguen influyendo negativamente en la toma de decisiones asistenciales.

En conclusión, la superación de estas barreras exige un cambio cultural, institucional y profesional, que incluya formación continua, adaptación de protocolos, reorganización logística y transformación del entorno físico. Solo así será posible garantizar que el contacto piel con piel sea una práctica habitual, universal y respetada en todos los nacimientos.

 

CONCLUSIONES

El contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento constituye una intervención clínicamente segura, altamente efectiva y profundamente transformadora, cuyos efectos positivos abarcan múltiples dimensiones de la salud maternoinfantil. Su práctica mejora la termorregulación, la estabilidad cardiorrespiratoria, el inicio de la lactancia y el bienestar emocional tanto del recién nacido como de la madre. Además, fortalece el vínculo afectivo temprano, reduce el estrés neonatal y materno, y contribuye a una vivencia del parto más digna, fisiológica y humanizada.

La evidencia científica es clara y contundente: mantener al recién nacido en contacto directo con el pecho de su madre desde el primer minuto de vida —y sin interrupciones innecesarias— debe considerarse una práctica clínica de calidad y no un gesto opcional. Su inclusión sistemática en los protocolos asistenciales perinatales, incluyendo los nacimientos por cesárea, representa un avance clave hacia una atención centrada en la fisiología, la autonomía de la mujer y el respeto a la primera hora de vida.

En este proceso, la matrona desempeña un papel central e insustituible. Su liderazgo clínico y humano garantiza que el contacto piel con piel se aplique con rigurosidad técnica, sensibilidad emocional y compromiso institucional. Desde la educación prenatal hasta la vigilancia clínica del binomio madre-bebé, la matrona actúa como promotora, ejecutora y defensora de esta práctica.

Universalizar el contacto piel con piel es una responsabilidad profesional, ética y sanitaria que debe formar parte de los estándares de calidad de la asistencia al nacimiento. Su implementación plena es un paso imprescindible hacia la verdadera humanización del parto y el respeto a los derechos del recién nacido y su madre.

 

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