AUTORES
- María Inés Arbués Pascual. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
- David Sancho Guillén. Grado de Enfermería. 061 Aragón (Zaragoza). España.
- María Carmen Albiac Cubeles. Grado de Enfermería. Subdirección Provincial Salud Pública (Zaragoza). España.
- Rosana Gracia Marcén. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
- Estefania Ndjou’ou Murillo. Grado de Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. (Zaragoza). España.
- Almudena Basallo Vea-Murguía. Grado de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
RESUMEN
El síndrome de Down, conocido en médicamente como trisomía 21, es una alteración genética cromosómica que se caracteriza por la presencia de una copia extra total o parcial del cromosoma 21. Esta condición no es una enfermedad en el sentido convencional, sino una variación genética que impacta el desarrollo físico intelectual, presentando un espectro de características distintivas en cada individuo.
Históricamente, la comprensión de esta condición ha evolucionado significativamente y, aunque se han encontrado evidencias que sugieren su existencia en restos óseos muy antiguos, la primera descripción clínica sistemática y detallada que permitió su reconocimiento como una entidad diferenciada fue realizada por el médico británico John Langdon Down en 1866, razón por la cual lleva su nombre.
La incidencia del síndrome de Down varía ligeramente a nivel global, pero se estima que afecta aproximadamente a uno de cada 700 a 1.000 recién nacidos vivos. No hay zonas geográficas específicas donde ocurra más, ya que es un evento genético aleatorio que se presenta en todas las hernias y poblaciones del mundo. Sin embargo, los factores de riesgo para su ocurrencia están claramente identificados y el principal y más conocido factor de riesgo de la edad materna avanzada, especialmente a partir de los 35 años, donde la posibilidad de tener un hijo con síndrome de Down aumenta exponencialmente.
Los niños con síndrome de Down nacen con una serie de síntomas y características físicas distintivas que pueden incluir rasgos faciales particulares, hipotonía muscular, una sola línea en la palma de la mano, y menor estatura. Más allá de las características físicas, los niños y las personas con síndrome de Down suelen presentar un grado variable de discapacidad intelectual, que va de leve a moderado.
PALABRAS CLAVE
Trisomía, alteración genética, discapacidad intelectual.
ABSTRACT
Down syndrome, medically known as trisomy 21, is a chromosomal genetic disorder characterized by the presence of an extra-full or partial copy of chromosome 21. This condition is not a disease in the conventional sense but a genetic variation that impacts physical and intellectual development, presenting a spectrum of distinctive features in each individual.
Historically, understanding of this condition has evolved significantly, and although evidence of its existence has been found in very old skeletal remains, the first systematic and detailed clinical description that allowed its recognition as a distinct entity was made by the British physician John Langdon Down in 1866, which is why it bears his name.
The incidence of Down syndrome varies slightly worldwide, but it is estimated to affect approximately one in every 700 to 1,000 live births. There are no specific geographic areas where it occurs more frequently, as it is a random genetic event that appears in all regions and populations around the world. However, risk factors for its occurrence are clearly identified, with the most well-known being advanced maternal age, especially from 35 years onward, where the likelihood of having a child with Down syndrome increases exponentially.
Children with Down syndrome are born with a series of symptoms and distinctive physical features that may include particular facial traits, muscle hypotonia, a single line across the palm of the hand, and shorter stature. Beyond physical characteristics, children and individuals with Down syndrome often present a variable degree of intellectual disability, ranging from mild to moderate.
KEY WORDS
Trisomy, mutation genetics, intellectual disability.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de Down es la alteración cromosómica más frecuente y una de las principales causas genéticas de discapacidad intelectual; a pesar de ser una condición bien documentada, la investigación continua sobre el SD es de vital importancia por múltiples razones que abarcan desde la mejora de la calidad de vida de los individuos afectados hasta la comprensión de mecanismos biológicos fundamentales que pueden tener implicaciones más allá de este síndrome.
En primer lugar, la investigación es crucial para optimizar las intervenciones tempranas y las terapias a lo largo de la vida. Las personas con síndrome de Down presentan un perfil de desarrollo particular, con hitos motores y cognitivos alcanzados más tarde que en la población general. Comprender mejor las trayectorias de desarrollo y las necesidades específicas en diferentes etapas permite diseñar programas educativos de rehabilitación y de apoyo que maximicen su potencial y promuevan su autonomía.
Las personas con SD tienen una mayor prevalencia de ciertas condiciones médicas como cardiopatías congénitas, problemas gastrointestinales, disfunciones tiroideas, trastornos autoinmunes y un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer de inicio temprano¹.
La investigación en estas áreas no sólo busca comprender los mecanismos subyacentes que las vinculan a la trisomía 21, sino también el desarrollo de estrategias de detección temprana como prevención y tratamiento más efectivas.
La importancia de la investigación también radica en la posibilidad de identificar biomarcadores fiables, ya que los biomarcadores son indicadores biológicos que pueden señalar la presencia de una enfermedad, el riesgo de desarrollarla o la respuesta a un tratamiento. En el contexto del SD, los biomarcadores son cruciales para el diagnóstico prenatal y post natal, pero también para monitorizar la progresión de ciertas comorbilidades, como el Alzheimer².
MATERIAL Y MÉTODO
Se recolectaron datos de páginas como Pubmed, Scielo y otras páginas web para poder contrastar los datos acerca del síndrome de Down. Además, destacaron palabras clave como trisomía, alteración, genética y discapacidad intelectual. La información que se ha utilizado para la elaboración del proyecto abarca desde el año 1886, hasta la actualidad, pues es un tema vigente.
RESULTADOS
En el ámbito científico, la investigación puede desentrañar los mecanismos moleculares y celulares precisos mediante los cuales la trisomía del cromosoma 21 conduce las características fenotípicas del SD; esto incluye la identificación de genes específicos en el cromosoma 21, cuyas sobre expresión es crítica, así como la comprensión de las vías bioquímicas alteradas.
La investigación puede dilucidar cómo la sobreexpresión del gen app contribuye al desarrollo temprano de la patología tipo Alzheimer en personas con SD coma abriendo las vías para terapias dirigidas. Otros resultados científicos cruciales son la identificación y validación de biomarcadores diagnósticos como pronósticos y de respuestas a tratamientos. Esto podría incluir la detección de proteínas o metabolitos específicos en sangre o líquido cefalorraquídeo, o patrones de neuroimagen, que permitan un diagnóstico más temprano, una monitorización más precisa de las comorbilidades y una oración objetiva de la eficacia de nuevas intervenciones terapéuticas³.
En cuanto a los resultados epidemiológicos, una investigación rigurosa puede proporcionar datos actualizados y detallados sobre la prevalencia e incidencia del síndrome de Down, tanto a nivel global como en regiones específicas. Estos estudios pueden mostrar tendencias temporadas en la incidencia, influenciados por factores como la edad materna media en la población y las prácticas de cribado prenatal; un resultado importante en este ámbito es la identificación de zonas o poblaciones con mayor o menor ocurrencia el SD como a lo que puede estar ligado a diferencias demográficas, genéticas o incluso a la disponibilidad y aceptación de las pruebas de cribado. Por ejemplo, en países donde el cribado prenatal y la interrupción del embarazo son ampliamente practicados, la tasa de nacimientos en niños con SD puede ser menor.
CONCLUSIONES
En conclusión, el síndrome de Down es mucho más que una condición genética definido por la trisomía veintiuno, pues es un campo infinito de investigación y una realidad humana que exige nuestra atención y compromiso. A lo largo de este análisis, hemos visto cómo la investigación continua es indispensable, no solo para desentrañar los intrincados mecanismos biológicos que subyacen al síndrome, sino también para mejorar sustancialmente la calidad de vida en las personas con SD y sus familias.
Los avances científicos, desde la identificación de biomarcadores para un diagnóstico más preciso y una monitorización de comorbilidades como el Alzheimer hasta un desarrollo de terapias dirigidas, son testimonios del progreso
En última instancia, la inversión en investigación sobre el síndrome de Down es una inversión en la inclusión y el potencial humano, ya que cada un nuevo hallazgo científico, cada programa de intervención mejorado, y cada estrategia de un apoyo implementado contribuye a construir un futuro donde las personas con síndrome de Down pueden alcanzar su máximo desarrollo y participar plenamente la sociedad⁴.
BIBLIOGRAFÍA
- Fortea J, Zaman SH, Hartley S, Rafii MS, Head E, Carmona-Iragui M. Enfermedad de Alzheimer asociada al síndrome de Down: una forma genética de demencia. Lancet Neurol. 2021 Nov;20(11):930–942. doi:10.1016/S1474-4422(21)00245-3
- Fortea J, Vilaplana E, Carmona-Iragui M, Benejam B, Videla L, Barroeta I, Fernández S, Altuna M, Pegueroles J, Montal V, Valldeneu S, Giménez S, González-Ortiz S, Muñoz L, Estellés T, Illán-Gala I, Belbin O, Camacho V, Wilson LR, Annus T, … Lleó A. Cambios clínicos y de biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en adultos con síndrome de Down: un estudio transversal. Lancet. 2020 May;395(10242):1988–1997. doi:10.1016/S0140-6736(20)30689-9
- García-Hoyos M, Riancho JA, Valero C. Salud ósea en el síndrome de Down. Med Clin (Barc). 2017 Jul;149(2):78–82. doi:10.1016/j.medcli.2017.04.020
- Calvopiña-Roca EL, Avala JF. Inclusión laboral y social de personas con síndrome Down: un estudio de caso [Internet]. 2024 [citado 18 jun 2025]. Disponible en: https://doi.org/10.18004/ucsa/2409-8752/2024.011.01.054