Resonancia magnética cerebral, del protocolo técnico a la imagen diagnóstica de calidad

23 julio 2025

 

AUTORES

  1. Carlos Franco Abad. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Aragón, España.
  2. Jaime Coromina Nestares. Médico Residente Anestesia Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  3. Alba Pérez Millas. Médico Residente Anestesia Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  4. María Jiménez Trasobares. Médico Residente Anestesia Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  5. Sonia Delgado García. Médico Residente Anestesia Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  6. Sergio Lacámara Laborda. Médico Residente Anestesia Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La resonancia magnética cerebral (RM cerebral) es una técnica diagnóstica avanzada, fundamental en la evaluación de patologías neurológicas por su capacidad para obtener imágenes anatómicas y funcionales de alta resolución sin el uso de radiación ionizante. Este artículo describe de manera detallada el protocolo técnico de la RM cerebral, abordando desde la preparación y seguridad del paciente hasta la selección de bobinas, parámetros técnicos y secuencias recomendadas. Se analizan las principales indicaciones y contraindicaciones, así como los criterios de calidad y control en la obtención de imágenes. Se destaca el papel esencial del técnico de radiodiagnóstico en la correcta ejecución del protocolo, la adaptación a las características del paciente y la garantía de seguridad y calidad diagnóstica. La RM cerebral continúa evolucionando con nuevas aplicaciones y técnicas, consolidándose como una herramienta indispensable en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de enfermedades neurológicas.

PALABRAS CLAVE

Resonancia magnética cerebral, protocolo, técnico de radiodiagnóstico, imágenes diagnósticas, seguridad del paciente, secuencias de resonancia magnética, calidad de imagen, neurología, diagnóstico por imagen, gadolinio

ABSTRACT

Brain magnetic resonance imaging (MRI) is an advanced diagnostic technique, fundamental in the evaluation of neurological pathologies due to its ability to obtain high-resolution anatomical and functional images without the use of ionizing radiation. This article describes a detailed description of the technical protocol for brain MRI, covering patient preparation and safety, coil selection, technical parameters, and recommended sequences. The main indications and contraindications are analyzed, as well as the quality and control criteria for image acquisition. The essential role of the radiology technologist is highlighted in the correct execution of the protocol, adaptation to patient characteristics, and assurance of safety and diagnostic quality. Brain MRI continues to evolve with new applications and techniques, consolidating its position as an indispensable tool in the diagnosis, follow-up, and treatment of neurological diseases.

KEY WORDS

Brain magnetic resonance imaging, protocol, radiology technologist, diagnostic imaging, patient safety, MRI sequences, image quality, neurology, diagnostic imaging, gadolinium.

INTRODUCCIÓN

La resonancia magnética es una herramienta diagnóstica utilizada para la detección y diagnóstico de diversas enfermedades. A diferencia de otras modalidades diagnósticas, la resonancia magnética es una tecnología no invasiva sin uso de radiación que permite obtener imágenes anatómicas y funcionales con un gran contraste y resolución espacial.

La historia de la resonancia magnética empieza en 1882, cuando Nikola Tesla descubre un campo magnético rotatorio que es generado a partir de una corriente eléctrica alterna, uno de los descubrimientos más extraordinarios en la física1.

Sin embargo, pasaron varias décadas, hasta que, en 1970, un profesor de la Universidad de New York Downstate Medical Center llamado Raymond Damadian, descubrió que este método podría tener utilidad para la valoración de diferentes tejidos del cuerpo, así se convirtió en la primera persona en usar organismos vivos en la detección de una enfermedad.

Basándose en el descubrimiento de Damadian, el investigador inglés Paul Lauterbur, de la Universidad de Nueva York, años más tarde, desarrolló la técnica para generar las primeras imágenes en resonancia magnética en dos y tres dimensiones utilizando gradientes y publicó la primera imagen real de resonancia magnética en 1973.

En los últimos años, se han producido avances significativos en el campo de la resonancia magnética. En RM cerebral, uno de los desarrollos más emocionantes ha sido la aplicación de técnicas de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI), que permiten mapear la actividad cerebral en tiempo real ofreciendo nuevas posibilidades en la investigación de enfermedades neurológicas y trastornos mentales. Además, la resonancia magnética de alta resolución y la resonancia magnética de difusión han mejorado la capacidad de visualizar estructuras cerebrales con mayor detalle y precisión. Estos avances continúan impulsando la innovación en el campo de la resonancia magnética cerebral, brindando nuevas oportunidades para mejorar la salud y el bienestar de los pacientes.

RM CEREBRAL:

La resonancia magnética cerebral (RM cerebral) constituye una modalidad diagnóstica de alta complejidad, reconocida por su capacidad para proporcionar imágenes de gran detalle y resolución de las estructuras encefálicas. Este método se basa en la utilización de un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y sistemas computarizados avanzados, permitiendo la obtención de imágenes multiplanares y de alta definición del sistema nervioso central sin la necesidad de emplear radiación ionizante, a diferencia de otras técnicas como la radiografía convencional o la tomografía computarizada (TC)2.

El principio físico fundamental de la RM radica en la interacción del campo magnético con los átomos de hidrógeno presentes en los tejidos biológicos. Bajo la influencia del imán principal, los protones de hidrógeno se alinean en una dirección determinada. Posteriormente, la aplicación de pulsos de radiofrecuencia provoca una alteración temporal de esta alineación, generando señales que son captadas y procesadas por la computadora del equipo para reconstruir imágenes detalladas de las estructuras internas. Este proceso permite la visualización precisa de la morfología y las características tisulares del encéfalo, facilitando la diferenciación entre tejido sano y patológico.

La RM cerebral es una herramienta esencial para la evaluación anatómica y funcional del cerebro, permitiendo el diagnóstico de una amplia variedad de patologías. Entre las principales indicaciones clínicas se incluyen la detección y caracterización de accidentes cerebrovasculares y sus secuelas, la identificación de alteraciones asociadas al envejecimiento cerebral (como la atrofia o los cambios en la señal del parénquima), la valoración de lesiones traumáticas encefálicas, la localización y tipificación de tumores cerebrales, el estudio de malformaciones del desarrollo, la evaluación de hidrocefalia, la investigación de las causas de epilepsia, la detección de infecciones del sistema nervioso central y el diagnóstico de enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple. Asimismo, la RM resulta útil en la valoración de trastornos del oído interno, de la glándula hipófisis y de los globos oculares.

El equipo de resonancia magnética está constituido por un imán de gran tamaño, generalmente dispuesto en forma de tubo cilíndrico, en cuyo interior se sitúa el paciente durante la adquisición de las imágenes. Existen sistemas de RM de diseño cerrado y abierto, estos últimos especialmente indicados para pacientes con claustrofobia o con necesidades especiales de accesibilidad. En conjunto, la RM cerebral representa una herramienta diagnóstica de primera línea en neurología y neurocirugía, gracias a su elevada sensibilidad, especificidad y seguridad para el paciente.

INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES3:

En la resonancia magnética cerebral, existen contraindicaciones absolutas y relativas, siendo imprescindible identificar ambas para garantizar la seguridad del paciente.

Las contraindicaciones absolutas incluyen:

– Implantes cocleares: riesgo de quemaduras y malfuncionamiento.

– Neuroestimuladores (por ejemplo, párkinson): según los parámetros recomendados por la casa comercial.

– Estimuladores óseos.

– Prótesis oculares.

– Clips intracerebrales no RM compatibles: tanto intracraneal como en otros territorios.

– Cuerpo extraño metálico: en ojos y otros lugares con riesgo vital (intracraneales, canal raquídeo).

– Pacientes con insuficiencia renal moderada-grave: contraindicación absoluta para el uso de contrastes basados en quelatos de gadolinio por riesgo de fibrosis sistémica nefrogénica.

 

Las contraindicaciones relativas deben ser valoradas de forma individual e incluyen: pacientes portadores de presencia de stents vasculares (seguros tras 30 días en equipos de 1,5 T), sensores de presión intracraneal, suturas metálicas recientes, clips hemostáticos, grapas, implantes otológicos o intraoculares, dosificadores programables, reservorios subcutáneos, collarines cervicales, tatuajes extensos, piercings, cosméticos con metales, implantes bucales removibles, brackets fijos, metralla o pacientes con antecedentes de exposición a virutas metálicas, en estos casos realizar estudios radiológicos previos para descartar cuerpos metálicos intraoculares.

Existen consideraciones especiales según el tipo de paciente:

-embarazo: se debe evitar el contraste y minimizar la exposición.

– claustrofobia: posibilidad de sedación o uso de equipos abiertos.

-población pediátrica: recomendando monitorización visual y sedación según el caso.

-obesidad mórbida: limitación de la realización del estudio por restricciones técnicas del equipo.

 

RECEPCIÓN Y PREPARACIÓN DEL PACIENTE:

La adecuada preparación del paciente es un paso fundamental para garantizar la seguridad, la calidad diagnóstica y el confort durante la realización de una resonancia magnética cerebral. El proceso comienza con la verificación de la identidad del paciente y la revisión exhaustiva de la historia clínica, prestando especial atención a la presencia de posibles contraindicaciones, como implantes metálicos, dispositivos electrónicos, antecedentes de alergias a contrastes o insuficiencia renal. Es imprescindible realizar una entrevista dirigida y cumplimentar un cuestionario de seguridad específico para RM, donde se recojan antecedentes de cirugías previas, presencia de cuerpos extraños metálicos, tatuajes, piercings, prótesis o dispositivos médicos implantados4,5.

Antes de la exploración, se debe informar al paciente sobre el procedimiento, la duración aproximada del estudio, la importancia de permanecer inmóvil y la posibilidad de experimentar ruidos intensos durante la adquisición de imágenes, recomendando el uso de protectores auditivos. En caso de pacientes claustrofóbicos, pediátricos o con necesidades especiales, se valorará la administración de sedación o la realización del estudio en equipos abiertos, siempre bajo supervisión médica. Es fundamental retirar todos los objetos metálicos externos, como joyas, relojes, gafas, audífonos, tarjetas magnéticas, prótesis removibles y prendas con componentes metálicos, para evitar riesgos de desplazamiento, quemaduras o artefactos en la imagen.

En los casos en los que esté indicada la administración de contraste intravenoso, se debe comprobar la función renal mediante la determinación de la tasa de filtrado glomerular (TFG)5 y descartar antecedentes de reacciones alérgicas previas. Se informará al paciente sobre los posibles efectos adversos y se obtendrá el consentimiento informado. Durante la exploración, se debe garantizar la comunicación continua con el paciente mediante un sistema de intercomunicación y proporcionarle un pulsador de alarma para avisar en caso de malestar. Finalmente, es importante crear un ambiente confortable, ajustando la temperatura de la sala y facilitando mantas o almohadas si es necesario, para minimizar la ansiedad y favorecer la colaboración del paciente durante el estudio.

 

PROTOCOLO TÉCNICO DE RM CEREBRAL:

El protocolo técnico de resonancia magnética cerebral debe estar estandarizado para garantizar la obtención de imágenes de alta calidad diagnóstica, optimizando la seguridad y el confort del paciente. La correcta ejecución de este protocolo técnico es responsabilidad del técnico de radiodiagnóstico, quien debe adaptar los parámetros a las características del paciente y a la indicación clínica, garantizando la seguridad y la obtención de imágenes de alta calidad. A continuación, se describen los pasos fundamentales del protocolo estándar.

Posicionamiento del paciente:

El paciente debe colocarse en decúbito supino, con la cabeza centrada en la línea media del imán y alineada respecto al eje longitudinal de la mesa. Se debe posicionar la cabeza con la línea orbitomeatal perpendicular al plano horizontal de la mesa. La cabeza debe quedar dentro de la bobina, asegurando que el área de interés esté en el centro del campo de visión e inmóvil por lo que se recomienda el uso de soportes laterales reduciendo los artefactos por movimiento6.

Ahora será el momento de desplazar la mesa e introducir al paciente dentro del imán. Se explicará que durante el procedimiento no ha de moverse y que se quedará solo en la sala de examen, pero se le hará saber que en todo momento el técnico estará en contacto con él a través del intercomunicador. También se explicará que es normal que el área del cuerpo que está siendo examinada se sienta levemente más caliente. Se conectará la vía del paciente a la bomba inyectora de contraste en caso necesario. El técnico saldrá de la sala de exploración, se sitúa en la sala de control y programa la exploración en el hardware con el protocolo de RM de cerebro.

Selección de la bobina:

Se recomienda el uso de bobina o antena de cráneo. Se colocará en la mesa el soporte previamente a que el paciente se tumbe. La antena o bobina usada en la RM de cráneo es móvil y externa al imán y se puede conectar o desconectar. Suele ser emisora y receptora y tiene una buena relación señal ruido y homogeneidad7

Parámetros técnicos6:

Se deben ajustar en función del equipo y la indicación clínica, pero de forma general se emplean cortes de 3-5 mm de grosor, con un campo de visión (FOV) de 220-240 mm y una matriz de adquisición de al menos 256 x 256. El tiempo de repetición (TR) y el tiempo de eco (TE) varían según la secuencia, pero deben optimizarse para maximizar el contraste entre los diferentes tejidos cerebrales 3-5

Para comenzar el protocolo en primer lugar se lanzan los localizadores en los tres planos (axial, coronal y sagital) para poder ubicar anatómicamente la estructura a estudio

  • Plano o corte Axial: se programa con respecto a los rodetes y rodillas del cuerpo calloso
  • Plano o corte Coronal: se programa cogiendo la dirección del tronco cefálico
  • Plano o corte Sagital se programan tomando como referencia la línea media de ambos
    hemisferios cerebrales

 

En caso de ser necesaria la administración de contraste, se utilizará Gadolinio 0,1 mmol/Kg (0,2 ml/Kg) intravenoso. El flujo máximo varía de 1.5 ml/s en la población pediátrica hasta los 2ml/s en la población adulta. Previo al suministro del medio de contraste, se debe solicitar al paciente que informe de manera inmediata cualquier reacción o síntoma como urticaria o náuseas, así como realizar monitoreo y vigilancia constante del paciente después del suministro del medio de contraste8.

 

SECUENCIAS, IMÁGENES Y DENSIDADES8:

Para comenzar aclaremos algunos puntos necesarios en la comprensión de este apartado. Una secuencia es una combinación de pulsos de radiofrecuencia. El tiempo de repetición (TR) es el tiempo entre un pulso de radiofrecuencia y otro. El tiempo de eco (TE) es el tiempo desde la aplicación del pulso de radiofrecuencia hasta el pico de señal que recibe la antena.

Cuando se habla de señal alta, corresponde a la apariencia blanca o brillante de un tejido o hiperintensa, y a la señal baja de la apariencia cercana al negro que denominaremos hipointensa La señal intermedia será la tonalidades grises o isointensas. La ausencia de señal se mostrará negra.

 

Las secuencias recomendadas en un protocolo estándar de RM cerebral incluyen

  • Secuencias T1 TSE (Turbo Espín Eco) en el plano sagital. Las imágenes que se potencian en T1 se obtienen usando tiempo de repetición y tiempo de eco cortos. Al usar tiempos de eco cortos, la información se adquiere antes de la relajación transversal; es por esto por lo que las diferencias en el componente de la magnetización longitudinal entre los tejidos aparecen como las diferencias en la intensidad de señal. Debido a esto, estructuras con tiempos de relajación muy cortos, como la grasa, aparecen con alta intensidad de señal o hiperintensos con respecto a aquellas con tiempos de relajación más prolongados, como el agua, por lo que estructuras ricas en agua, como el líquido cefalorraquídeo, se ven de muy baja intensidad de señal o hipointensos. Así mismo, la sustancia blanca del cerebro, por ser rica en grasa, se ve con mayor señal en relación con la sustancia gris, que tiene una baja señal por su alto contenido de agua.

 

La utilidad de las imágenes potenciadas en T1 en neuroimágenes, radica en que estas proporcionan un excelente detalle de la anatomía y, si se usa medio de contraste intravenoso estas imágenes también pueden demostrar patologías

  • Secuencias T2 TSE en los planos axial y coronal.Cuando se emplea un tiempo de repetición largo, los tiempos de relajación longitudinal entre los tejidos serán aproximadamente iguales. Usando tiempos de eco largos, las diferencias en el tiempo de relajación transversal entre los tejidos aparecen como las diferencias en el contraste en las imágenes. Por lo tanto, usando tiempos de repetición y tiempos de eco largos, se elimina el efecto T1 y se obtienen imágenes potenciadas en T2. Esta secuencia deja ver la grasa como una señal de baja intensidad o hipointensas y, el líquido, como una señal de alta intensidad o hiperintensa, por lo que es útil en la identificación de lesiones patológicas que suelen caracterizarse por un aumento en el contenido de agua. Se produce también inversión en la intensidad de señal de la sustancia blanca, que se observa de hipointensa respecto a la sustancia gris.
  • Secuencia FLAIR (Fluid Attenuated Inversion Recovery) axial y coronal Usando un tiempo de inversión prolongado, se elimina o atenúa la señal de estructuras con alto contenido de agua, como el líquido cefalorraquídeo. Al prolongar la secuencia (por el uso de un tiempo de inversión prolongado), se obtiene una imagen cuya información predominante es sobre el T2 de los tejidos. Esta secuencia, que es realmente una secuencia potenciada en T2, se conoce como FLAIR. Proporciona una imagen con líquido cefalorraquídeo oscuro, pero con pobre contraste entre la sustancia blanca y la sustancia gris; sin embargo, las alteraciones patológicas se observan hiperintensas con una sensibilidad mayor a la densidad de protones. Esta secuencia elimina la señal del líquido cefalorraquídeo, pero no la señal proveniente de lesiones patológicas que suelen presentar aumento en su contenido de agua o edema, por lo que es útil en su identificación y ha reemplazado a la densidad de protones, haciéndose parte del protocolo de rutina.
  • Secuencia de difusión (DWI)9: Para la detección precoz de isquemia cerebral y lesiones agudas. La técnica de difusión por resonancia magnética se basa en la detección in vivo del movimiento de moléculas de agua, la que puede estar restringida en determinadas condiciones patológicas como isquemia y tumores
  • Secuencia adicional: T2 EG o T2*: Se añadirán en sospechas de hematoma o sangrado y en pacientes con afectación de la sustancia blanca. Es una forma de adquirir señales o ecos sin la aplicación de pulsos de 180 grados después del pulso inicial de 90 grados, en cambio, se invierte sucesivamente la polaridad del campo magnético externo al que está siendo expuesto el
  • Secuencia adicional: T1-SE con contraste: Se realizará en los tres planos del espacio cuando sospechamos que hay una patología inflamatoria, infecciosa o tumoral. El medio de contraste usado es el gadolinio y para su aplicación se prefieren las imágenes potenciadas en T1, en las que se ven hiperintensas las lesiones patológicas.

 

El tiempo total de adquisición es variable en función del número de secuencias y la tecnología del equipo, pero en un protocolo de rutina suele oscilar entre 20 y 30 minutos. La optimización de los parámetros y la selección adecuada de secuencias permiten reducir el tiempo de exploración sin comprometer la calidad diagnóstica.

CALIDAD DE LA IMAGEN Y CONTROL DE CALIDAD10:

La calidad de las imágenes obtenidas en la resonancia magnética cerebral es un aspecto fundamental para garantizar un diagnóstico preciso y confiable. Para ello, es necesario establecer criterios claros de evaluación y procedimientos de control de calidad que permitan optimizar los resultados en la práctica clínica diaria.

Entre los principales criterios de calidad, se encuentra la adecuada visualización anatómica, que debe incluir estructuras clave como el espacio infratentorial (fosa posterior, cerebelo, médula oblonga y puente), los ganglios basales y sus estructuras circundantes, el tercer ventrículo, la corteza cerebral y las áreas supratentoriales periféricas. Además, es esencial garantizar un contraste tisular adecuado que permita la visibilidad y nitidez de las principales estructuras anatómicas, como las zonas limítrofes entre la sustancia gris y blanca, el parénquima cerebral y el líquido cefalorraquídeo (LCR), así como la representación precisa de estructuras pequeñas, como vasos sanguíneos, duramadre y nervios craneales.

La resolución espacial es otro factor crítico, ya que asegura la nitidez de los bordes y la capacidad de diferenciar estructuras anatómicas cercanas, permitiendo una visualización detallada de las características anatómicas. Asimismo, la relación señal-ruido (SNR) debe ser adecuada para reducir el ruido de fondo y mejorar la claridad de los detalles, mientras que el contraste de la imagen debe resaltar las diferencias entre tejidos, como la sustancia gris y blanca, o entre tejido sano y patológico. La ausencia de artefactos es igualmente importante, ya que estos pueden comprometer la calidad de la imagen; entre los más comunes se encuentran los causados por el movimiento del paciente, interferencias de materiales metálicos, artefactos de susceptibilidad magnética y distorsiones por campos magnéticos no homogéneos. La uniformidad del campo magnético también debe ser verificada regularmente, ya que una mayor homogeneidad mejora tanto la SNR como el contraste de la imagen.

Otro aspecto relevante es la exactitud anatómica, que implica comparar las imágenes obtenidas con la anatomía conocida para evitar distorsiones y garantizar la correcta orientación y alineación de las imágenes. Además, la consistencia de las imágenes entre diferentes sesiones es crucial, especialmente en estudios longitudinales o de seguimiento de enfermedades, ya que permite la comparación precisa de los hallazgos. La adecuación de los parámetros de adquisición, como los tiempos de repetición (TR), tiempos de eco (TE) y las secuencias de pulsos, también juega un papel clave en la optimización de la calidad de la imagen según el propósito clínico. Finalmente, el tiempo de adquisición debe ser cuidadosamente balanceado para obtener imágenes de alta calidad mientras se minimiza el riesgo de movimiento del paciente y se mejora su comodidad durante el procedimiento.

El control de calidad en resonancia magnética cerebral es un proceso continuo que incluye la revisión periódica de los equipos, la calibración del campo magnético, la evaluación de la SNR y la resolución espacial, así como el monitoreo y corrección de artefactos recurrentes. Además, es fundamental la capacitación constante del personal técnico y médico, así como la documentación y el seguimiento de los parámetros de adquisición y los resultados de las pruebas de control de calidad. En conjunto, estos criterios y procedimientos aseguran que las imágenes obtenidas sean precisas, consistentes y útiles para el diagnóstico clínico, contribuyendo a una práctica médica de alta calidad y basada en la evidencia.

CONCLUSIONES

La resonancia magnética del cerebro es una herramienta crucial en el diagnóstico de diversas enfermedades y trastornos neurológicos. Gracias a su capacidad para generar imágenes detalladas de los tejidos cerebrales, los médicos pueden identificar lesiones, tumores, anomalías estructurales y otras afecciones con gran precisión.

La realización eficiente y segura de la técnica implica la colaboración multidisciplinar del equipo. Su utilización en condiciones de máxima seguridad es necesario que todo el personal relacionado directa o indirectamente con la técnica sea consciente de sus mecanismos de funcionamiento y conozca adecuadamente los principales aspectos relacionados con la seguridad del equipo.

Los técnicos de radiodiagnóstico desempeñan un papel fundamental en este proceso, ya que son responsables de operar el equipo de resonancia magnética y garantizar la calidad de las imágenes obtenidas. Deben de tener un profundo conocimiento del equipo y protocolo de realización, así como de las novedades que surjan en este campo.

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