Terapia de presión negativa frente a cuidados convencionales en el tratamiento de úlceras del pie diabético

6 agosto 2025

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.11.59.001

 

 

AUTOR

  1. Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La terapia de presión negativa (TPN) ha ganado importancia en el manejo de heridas complejas como las úlceras del pie diabético, ya que promueve la angiogénesis y la formación de tejido de granulación mediante la aplicación de presión subatmosférica

Según lo que sacamos en conclusión de la evidencia científica actual, la TPN suele funcionar mejor que los cuidados tradicionales cuando se trata de úlceras de pie diabético complicadas, aunque no es una solución única

PALABRAS CLAVE

Terapia de presión negativa, cuidados, tratamiento, úlceras, pie diabético.

BSTRACT

Negative pressure therapy (NPT) has gained importance in the management of complex wounds such as diabetic foot ulcers, as it promotes angiogenesis and granulation tissue formation through the application of subatmospheric pressure.

Based on current scientific evidence, NPT generally works better than traditional care for complicated diabetic foot ulcers, although it is not a one-stop solution.

KEY WORDS

Negative pressure therapy, care, treatment, ulcers, diabetic foot.

INTRODUCCIÓN

La terapia de presión negativa (TPN) ha ganado importancia en el manejo de heridas complejas como las úlceras del pie diabético, ya que promueve la angiogénesis y la formación de tejido de granulación mediante la aplicación de presión subatmosférica1.

Esta técnica, basada en la aplicación controlada de presión subatmosférica sobre la herida mediante sistemas cerrados y dispositivos de vacío, favorece no solo la vascularización, sino también la reducción del edema local y la eliminación de exudado. Estos mecanismos contribuyen a crear un entorno óptimo para la cicatrización, especialmente en pacientes con alteraciones en la microcirculación o con riesgo elevado de infección. Dada la alta prevalencia de lesiones crónicas en personas con diabetes mellitus y las consecuencias asociadas, como el riesgo de amputación o las estancias hospitalarias prolongadas, resulta esencial valorar intervenciones eficaces, seguras y sostenibles en el tiempo.

En este contexto, resulta pertinente analizar comparativamente la efectividad de la TPN frente a los tratamientos convencionales, que suelen incluir curas con apósitos húmedos, materiales absorbentes o terapia tópica estándar. Este análisis es clave para guiar al personal sanitario en la toma de decisiones clínicas, basándose en el tipo de herida, el estado general del paciente y la disponibilidad de recursos en el entorno asistencial.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica de estudios publicados entre 2010 y 2024 en PubMed, Scopus y ScienceDirect. Para llevarla a cabo, se definieron criterios de inclusión rigurosos que garantizaran la validez y aplicabilidad de los resultados. Se seleccionaron publicaciones que abordaran directamente la comparación entre la TPN y los cuidados convencionales en el tratamiento de úlceras del pie diabético, con especial énfasis en aquellas que evaluaban parámetros clínicos como la tasa de cicatrización, la aparición de infecciones, la necesidad de intervenciones quirúrgicas y la calidad de vida del paciente. Asimismo, se consideró el impacto económico asociado a cada tipo de tratamiento, dado que la rentabilidad a largo plazo constituye un aspecto fundamental en la toma de decisiones sanitarias.

Se descartaron aquellos estudios en los que la intervención con TPN no estuviera claramente diferenciada del resto de medidas terapéuticas, así como aquellos centrados en otro tipo de heridas o poblaciones no comparables. Se dio prioridad a estudios de diseño robusto como los ensayos clínicos aleatorizados, aunque también se valoraron estudios observacionales relevantes por su aplicabilidad clínica.

RESULTADOS

La TPN mostró una reducción significativa en el tiempo medio de curación (p<0.01), así como una disminución en el tamaño de la úlcera y la necesidad de amputaciones menores2,3. Además, varios estudios indicaron una menor tasa de infección en el grupo tratado con TPN4.

Por el contrario, los cuidados convencionales demostraron también ser útiles, pero en heridas menos complejas, siendo más accesibles y con menor coste5.

La mayoría de los estudios revisados coincidieron en señalar que la TPN acelera significativamente el proceso de cicatrización, especialmente en heridas de gran profundidad o con abundante exudado. Además, este tipo de terapia facilita el control del lecho de la herida, favoreciendo un entorno húmedo pero controlado que impide la maceración y mejora el confort del paciente.

En términos de prevención de complicaciones, se observó que la TPN contribuye a una reducción de la carga bacteriana, lo que disminuye la necesidad de tratamientos antibióticos prolongados o nuevas intervenciones quirúrgicas. También se ha relacionado su uso con una menor incidencia de hospitalizaciones repetidas, al facilitar un manejo ambulatorio más eficaz en fases avanzadas del tratamiento.

Por otro lado, los tratamientos convencionales siguen mostrando buenos resultados en heridas poco profundas o de evolución favorable. Son más accesibles en entornos con recursos limitados y requieren menor infraestructura tecnológica y formación especializada. Esto los convierte en una opción válida, especialmente en centros con baja casuística o donde no se dispone de equipos de TPN.

DISCUSIÓN

La terapia de presión negativa (TPN) puede parecer una opción más complicada y costosa al inicio, pero en muchos casos los beneficios merecen la pena y se ve reflejado en la tasa de curación de estas lesiones, sobre todo cuando son más profundas o complejas. Además hay que tener en cuenta que también disminuye el riesgo de reinfecciones entre otras complicaciones.

De todas formas debemos evitar generalizar ya que antes de implementarla hay que valorar a cada paciente y cada herida de forma individualizada, así como los recursos y la formación de la que disponemos en el momento. En unidades donde apenas tienen pacientes con este tipo de heridas, no se suele formar al personal sobre este tratamiento, y si se da el caso de que ingrese un paciente que lo necesitara, se suele curar con otros métodos más convencionales.

Uno de los principales retos para la implementación de la TPN en la práctica clínica diaria es su coste inicial, así como la necesidad de personal entrenado para su uso correcto. Sin embargo, cuando se consideran los resultados a medio y largo plazo, incluyendo la reducción de complicaciones, la menor necesidad de amputaciones y la disminución de hospitalizaciones prolongadas, esta terapia puede resultar coste-efectiva, especialmente en pacientes con heridas de evolución tórpida.

Además, la formación del personal de enfermería resulta clave para optimizar los beneficios de esta técnica. La enfermera cumple un rol fundamental tanto en la valoración inicial de la herida como en la aplicación, seguimiento y educación del paciente y su entorno. Sin un conocimiento adecuado, es fácil que esta herramienta se subutilice o que no se identifiquen los casos en los que estaría indicada.

También es importante considerar factores como la tolerancia del paciente, el nivel de dolor durante las sesiones, y la necesidad de adaptaciones en el hogar si se opta por un seguimiento ambulatorio. La valoración global del contexto clínico y social del paciente será determinante en la elección de la terapia más adecuada.

CONCLUSIÓN

La evidencia disponible respalda el uso de la TPN como una opción avanzada y eficaz para tratar úlceras del pie diabético de difícil manejo, especialmente en casos con riesgo elevado de complicaciones. No obstante, su uso debe estar guiado por una valoración individualizada de la herida, del paciente y de los recursos del entorno.

Es necesario promover una mayor difusión del conocimiento sobre esta terapia en el ámbito clínico, acompañada de formación continua para el personal sanitario. Solo así se podrá garantizar su uso apropiado y maximizar sus beneficios potenciales. Además, fomentar estudios que analicen su impacto económico a largo plazo podría ayudar a justificar su inclusión en protocolos asistenciales estándar. En definitiva, la TPN no debe considerarse una herramienta de uso exclusivo, sino una opción complementaria dentro de un enfoque integral y personalizado del cuidado de heridas complejas.

Según lo que sacamos en conclusión de la evidencia científica actual, la TPN suele funcionar mejor que los cuidados tradicionales cuando se trata de úlceras de pie diabético complicadas, aunque no es una solución única: hay que decidir su uso según el estado de cada paciente. Además, muchas veces no se tiene en cuenta simplemente porque se desconoce. Por eso, es fundamental que las enfermeras y enfermeros reciban formación continua sobre este tipo de terapias.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Armstrong DG, Lavery LA. Negative pressure wound therapy after partial diabetic foot amputation: a multicentre, randomised controlled trial. Lancet. 2005; 366 (9498): 1704-10.
  2. 2 .Blume PA, Walters J, Payne W, Ayala J, Lantis J. Comparison of negative pressure wound therapy using vacuum-assisted closure with advanced moist wound therapy in the treatment of diabetic foot ulcers. Diabetes Care. 2008; 31(4): 631-6.
  3. Liu S, He C, Cai Y, et al. Efficacy of negative pressure wound therapy for diabetic foot ulcers: a meta-analysis. Int J Surg. 2017; 42: 38-46.
  4. Armstrong DG, Lavery LA, Diabetic Foot Study Consortium. Negative pressure wound therapy for diabetic foot wounds: a multicenter randomized controlled trial. Diabetes Care. 2007; 30(4): 591-6.
  5. Game FL, Apelqvist J, Attinger C, et al. IWGDF guidance on use of interventions to enhance the healing of chronic ulcers of the foot in diabetes. Diabetes Metab Res Rev. 2016; 32(S1): 75-83.

 

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