AUTORES
- Carla Martínez Martin. Enfermera CS Mosqueruela. Teruel. España.
- Alicia Soriano Martín. Trabajadora Social. Centro Asistencial El Pinar (IASS). Teruel. España.
- Raquel Pérez Soriano. Terapeuta Ocupacional. Centro Asistencial El Pinar (IASS). Teruel. España.
- Álvaro Llanas Martínez. Fisioterapeuta. Centro Asistencial El Pinar (IASS). Teruel. España.
- Irene Vea Martín. Terapeuta Ocupacional. Centro de Rehabilitación Psicosocial San Juan de Dios. Teruel. España.
- Marina Vea Martín. Fisioterapeuta. FREMAP. Teruel. España.
RESUMEN
El eje microbiota-intestino-cerebro ha cobrado una importancia creciente en la investigación psiquiátrica debido a su posible participación en los mecanismos fisiopatológicos de los trastornos depresivos. Esta revisión bibliográfica examina estudios recientes, publicados entre los años 2023 y 2025, que investigan cómo la microbiota intestinal influye en la regulación de neurotransmisores, la neuroinflamación y la respuesta a los tratamientos antidepresivos. A través de una búsqueda en bases de datos científicas, se seleccionaron diez artículos relevantes. Los resultados sugieren que la estructura y diversidad de la microbiota intestinal podrían influir de manera crucial en la aparición, progresión de la depresión, así como en la respuesta clínica a los tratamientos terapéuticos. En conclusión, el eje microbiota-intestino-cerebro se perfila como una posible diana terapéutica innovadora, aunque aún son necesarios más estudios clínicos que respalden su uso en la práctica médica.
PALABRAS CLAVE
Microbiota intestinal, eje intestino-cerebro, depresión, neuroinflamación, psicobioma.
The microbiota–gut–brain axis has gained increasing importance in psychiatric research due to its potential involvement in the pathophysiological mechanisms of depressive disorders. This literature review examines recent studies published between 2023 and 2025 that explore how the gut microbiota influences the regulation of neurotransmitters, neuroinflammation, and the response to antidepressant treatments. Through a search of scientific databases, ten relevant articles were selected. The findings suggest that the composition of the gut microbiota may play a critical role in both the development and progression of depression, as well as in the effectiveness of therapeutic interventions. In conclusion, the microbiota–gut–brain axis emerges as a promising and innovative therapeutic target, although further clinical studies are required to support its application in medical practice.
Gut microbiota, gut-brain axis, depression, neuroinflammation, psychobiome.
En los últimos años, el eje microbiota–intestino–cerebro (MGBA, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como un foco emergente de investigación en neurociencia traslacional y psiquiatría biológica, debido a su implicación en los procesos de comunicación bidireccional entre el sistema gastrointestinal y el sistema nervioso central (SNC). Este eje funcional constituye una red de señalización altamente integrada que opera mediante múltiples vías, entre las que se destacan los mecanismos neuroendocrinos (particularmente a través del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal), inmunológicos (por medio de citoquinas proinflamatorias y antiinflamatorias), y metabólicos (incluyendo metabolitos microbianos como los ácidos grasos de cadena corta, triptófano y sus derivados).
El MGBA desempeña un papel esencial en la homeostasis neurofisiológica y se ha demostrado que influye de manera significativa en el comportamiento, la reactividad al estrés, la neurogénesis y la plasticidad sináptica. En este contexto, numerosos estudios preclínicos y clínicos han evidenciado que alteraciones en la composición, diversidad y funcionalidad de la microbiota intestinal —condición conocida como disbiosis— están asociadas con fenómenos de neuroinflamación, disfunción de la barrera hematoencefálica, y alteraciones en la neurotransmisión, particularmente en sistemas implicados en la regulación del estado de ánimo como los ejes serotoninérgico, dopaminérgico y GABAérgico1,2.
Dicha evidencia ha motivado un creciente interés en el papel etiopatogénico que podría desempeñar la microbiota intestinal en los trastornos afectivos, especialmente en la depresión mayor. Investigaciones actuales indican que la disbiosis intestinal puede funcionar como un modulador del riesgo, promoviendo la manifestación de síntomas afectivos mediante la activación de vías inflamatorias y la alteración en la producción de neuromoduladores esenciales. En consecuencia, el eje microbiota–intestino–cerebro se perfila no solo como una plataforma explicativa relevante para comprender la fisiopatología de los trastornos depresivos, sino también como una potencial diana terapéutica para el desarrollo de nuevas estrategias de intervención, incluyendo el uso de psicobióticos, intervenciones dietéticas específicas o moduladores del microbioma1,2.
Examinar la literatura científica actual que aborda la vinculación entre la microbiota intestinal y los trastornos depresivos, en el marco del eje microbiota–intestino–cerebro, con el objetivo de esclarecer los mecanismos fisiopatológicos subyacentes y explorar su potencial aprovechamiento en intervenciones terapéuticas emergentes.
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura científica publicada en el período comprendido entre 2023 y 2025. La estrategia de búsqueda se implementó en bases de datos biomédicas reconocidas, incluyendo PubMed, Scopus y Google Scholar, mediante el empleo de descriptores controlados y términos clave como «gut microbiota», «depression», «gut-brain axis» y «neuroinflammation». Se incluyeron tanto estudios originales como artículos de revisión, publicados en inglés y español, que exploraran la asociación entre la microbiota intestinal y los trastornos depresivos en humanos. Se excluyeron aquellos trabajos que utilizaran exclusivamente modelos animales sin una discusión o inferencia clínica relevante. Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron diez publicaciones que cumplían con los parámetros metodológicos establecidos1,10.
Los estudios analizados convergen en la evidencia de que la microbiota intestinal desempeña un papel modulador en diversos procesos neurobiológicos clave. Se resalta especialmente la síntesis y disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), la modulación de las vías inflamatorias reguladas por citoquinas, y la preservación tanto funcional como estructural de la barrera hematoencefálica. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que las comunidades microbianas intestinales actúan como intermediarios críticos en la interacción neuroinmune dentro del eje microbiota–intestino–cerebro1,3,4. Se identificó una correlación significativa entre la disbiosis intestinal —caracterizada por alteraciones en la composición, diversidad y funcionalidad de la microbiota— y la manifestación de sintomatología depresiva. Asimismo, algunos estudios sugieren una posible implicación de este desequilibrio microbiano en la disminución de la respuesta terapéutica a los antidepresivos convencionales, lo que plantea la hipótesis de un vínculo entre el estado del ecosistema intestinal y la resistencia farmacológica en los trastornos afectivos7,8. Diversos estudios plantean la implementación de intervenciones basadas en probióticos y ajustes dietéticos específicos como enfoques adyuvantes potenciales para modular la microbiota intestinal, con el fin de mejorar los resultados clínicos en trastornos depresivos. Estas estrategias nutricionales y microbiológicas se consideran prometedoras para restaurar el equilibrio microbiano y mitigar los procesos neuroinflamatorios asociados5,6.
La evidencia acumulada indica que la microbiota intestinal juega un papel significativo en la fisiopatología de la depresión. Las perturbaciones en la homeostasis microbiana intestinal pueden comprometer la comunicación bidireccional entre el intestino y el sistema nervioso central, induciendo modificaciones en los estados afectivos y en la conducta. El perfil microbiano emerge como un candidato potencial para actuar como biomarcador diagnóstico y predictor de la respuesta terapéutica, abriendo nuevas vías hacia la implementación de una psiquiatría de precisión. Sin embargo, la considerable heterogeneidad metodológica presente en los estudios disponibles limita la extrapolación y generalización de estos resultados, lo que subraya la necesidad de desarrollar investigaciones clínicas más rigurosas y estandarizadas2,6,9.
El eje microbiota–intestino–cerebro representa una vía emergente y prometedora para la comprensión y el tratamiento de los trastornos depresivos. La compleja interacción entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central abre nuevas perspectivas terapéuticas innovadoras; sin embargo, su implementación clínica demanda una validación rigurosa a través de estudios longitudinales y ensayos clínicos controlados. La incorporación de este paradigma podría favorecer el desarrollo de estrategias médicas más individualizadas y efectivas en el campo de la psiquiatría y la salud mental.
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