Hidatidosis. Artículo monográfico

30 agosto 2025

 

AUTORES

  1. María Rubiales Cruces. Grado de Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  2. Anabel Luque Elena. Grado de Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  3. Carlota Omayra Arias Reina. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
  4. Miriam Pablo Aranda. Grado de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Laura Arjona Luque. Grado de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  6. Alba López Medina. Grado de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La hidatidosis, causada por Echinococcus granulosus, es una enfermedad zoonótica que afecta principalmente el hígado y los pulmones. Los humanos son hospedadores intermedios, y la infección ocurre por la ingestión de huevos del parásito a través de alimentos o contacto con perros infectados. El diagnóstico se realiza mediante pruebas clínicas, radiológicas y serológicas. El tratamiento incluye cirugía, drenaje percutáneo y antiparasitarios, y la prevención se basa en medidas de higiene, desparasitación animal y control ambiental. En el ámbito de la enfermería, se destacan la educación y el manejo adecuado de los pacientes para prevenir complicaciones y controlar la transmisión.

PALABRAS CLAVE

Hidatidosis, quiste hidatídico, Echinococcus.

ABSTRACT

Hydatidosis, caused by Echinococcus granulosus, is a zoonotic disease that primarily affects the liver and lungs. Humans act as intermediate hosts and become infected by ingesting parasite eggs through contaminated food or contact with infected dogs. Diagnosis involves clinical, radiological, and serological tests. Treatment includes surgery, percutaneous drainage, and antiparasitics, with prevention relying on hygiene, animal deworming, and environmental control. In nursing, education and proper patient management are crucial to preventing complications and controlling transmission.

KEY WORDS

Hydatidosis, hydatid cysts, Echinococcus.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La hidatidosis, también denominada equinococosis quística, es una enfermedad zoonótica causada por las larvas (metacestodos) de parásitos del género Echinococcus. Este padecimiento tiene como hospedadores definitivos a los perros, en cuyo intestino se desarrolla el parásito adulto, mientras que los seres humanos actúan como hospedadores intermedios al ingerir huevos del parásito presentes en alimentos o agua contaminados, o mediante el contacto directo con perros infectados. Una vez en el organismo humano, las larvas se desarrollan formando quistes en órganos como el hígado o los pulmones, lo que da lugar a síntomas clínicos que varían según el tamaño y la ubicación de los quistes1.

El cuadro clínico de la hidatidosis varía según el órgano afectado y la presencia de complicaciones. Sin embargo, un gran número de personas son asintomáticas, y la detección de quistes suele ser un hallazgo incidental en estudios de imagen. En pacientes sintomáticos, la enfermedad se localiza en el hígado o los pulmones en el 90% de los casos, predominando su localización en el hígado. Estudios de autopsias resaltan la importancia del filtro hepático en la determinación de la ubicación del quiste. Además, estos estudios indican que una proporción significativa de los quistes hepáticos no produce enfermedad clínica y permanecen en un estado de equilibrio agente-huésped durante toda la vida.

La hidatidosis es clínicamente relevante debido a su potencial para dañar órganos vitales como el hígado y los pulmones, causando complicaciones graves como insuficiencia orgánica o reacciones alérgicas severas tras la ruptura de los quistes. La detección temprana es esencial para evitar estas complicaciones y mejorar el pronóstico. Además, en áreas endémicas, su diagnóstico requiere de una combinación de estudios clínicos e imagenológicos, lo que resalta la importancia de la vigilancia y educación para prevenir la transmisión del parásito2.

 

FISIOPATOLOGÍA:

El ciclo de vida del parásito Echinococcus comienza cuando los humanos ingieren los huevos presentes en las heces de animales, especialmente perros, o en su pelaje. Estos huevos se incuban en el intestino humano, donde liberan oncosferas, que son formas larvales del parásito. Las oncosferas penetran la pared intestinal, migran a través de la circulación sanguínea y se alojan principalmente en el hígado o los pulmones, aunque en casos raros pueden afectar otros órganos, como el cerebro o los huesos. En los humanos, no se desarrollan gusanos adultos, solo las formas larvales.

Una vez en los tejidos, las oncosferas de Echinococcus granulosus forman quistes hidatídicos, que crecen lentamente durante varios años. Estos quistes son cavidades uniloculares llenas de líquido, dentro de las cuales se desarrollan cápsulas que contienen numerosos protoscólices, las formas infectantes del parásito. Los quistes grandes pueden contener más de 1 litro de líquido hidatídico, que es altamente antigénico. Si un quiste se rompe, el contenido puede diseminarse, causando infecciones en otras partes del cuerpo, como el peritoneo.

Por otro lado, Echinococcus multilocularis produce quistes más pequeños pero muy invasivos, que afectan principalmente al hígado. Estos quistes forman masas esponjosas que invaden los tejidos circundantes, dificultando su tratamiento quirúrgico. La invasión continua puede causar insuficiencia hepática grave e incluso la muerte. La fisiopatología de la hidatidosis involucra, por tanto, un proceso de formación de quistes que causa daño a los órganos afectados, y puede llevar a complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo, como la ruptura del quiste o la propagación de la infección a otras partes del cuerpo3,4.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS:

Tras la ingestión de los huevos de Echinococcus granulosus, el parásito forma uno o más quistes hidatídicos, los cuales suelen localizarse en el hígado y los pulmones, aunque con menor frecuencia pueden encontrarse en los huesos, riñones, bazo, músculos, sistema nervioso central y ojos.

El periodo de incubación es generalmente asintomático y puede durar años, hasta que los quistes alcanzan un tamaño suficiente para manifestar síntomas. En aproximadamente la mitad de los casos tratados con medicamentos, el tratamiento se administra en los primeros años tras la infección.

Cuando los quistes se encuentran en el hígado, los síntomas más comunes incluyen dolor abdominal, náuseas y vómitos. Si los pulmones están afectados, los pacientes pueden experimentar tos crónica, dolor torácico y dificultad para respirar. Otros síntomas pueden variar dependiendo de la ubicación de los quistes y la presión que estos ejerzan sobre los órganos y tejidos cercanos. Entre los signos generales se incluyen anorexia, pérdida de peso y debilidad2,5.

 

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la hidatidosis se basa en datos epidemiológicos, manifestaciones clínicas, estudios radiológicos y pruebas serológicas. Los datos sobre la ubicación geográfica y la profesión pueden ayudar a sospechar la enfermedad. La eosinofilia, presente en un 25%-50% de los casos, no es un hallazgo constante.

Los estudios radiológicos, como las radiografías de tórax y la ecografía, son esenciales para identificar quistes pulmonares y hepáticos. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son más precisas para el diagnóstico y la estadificación de la enfermedad. Los hallazgos típicos incluyen quistes con arenilla hidatídica (protoescólices y detritos) y quistes hijos, que pueden ser patognomónicos de la equinococosis quística hepática. Sin embargo, los quistes simples pueden confundirse con quistes benignos, abscesos o tumores. En estos casos, la presencia de arena hidatídica en el líquido del quiste (un sedimento blanco de escólices y líquido del quiste) es diagnóstica.

El compromiso pulmonar generalmente se presenta como masas pulmonares redondas o irregulares en la radiografía de tórax. En los casos de equinococosis alveolar, la masa es típicamente invasora. La clasificación de los quistes según la OMS se basa en los estudios radiológicos, diferenciando entre quistes activos, transitorios e inactivos.

Las pruebas serológicas, como el enzimoinmunoensayo (ELISA) y el ensayo de hemaglutinación indirecta (IHT), son sensibles para detectar la infección, y pueden confirmarse si se identifican antígenos específicos del parásito mediante inmunodifusión o ensayos de inmunotransferencia. Además, el hemograma completo puede revelar eosinofilia, que es común al inicio de la infección o cuando los quistes se rompen4,6.

En resumen, el diagnóstico de la hidatidosis requiere una combinación de datos epidemiológicos, manifestaciones clínicas, imágenes diagnósticas y pruebas serológicas, las cuales, al interpretarse en conjunto, permiten establecer un diagnóstico preciso y guiar el tratamiento adecuado.

 

TRATAMIENTO:

El tratamiento de la equinococosis quística (EQ) se basa en tres pilares: cirugía, drenaje percutáneo y antiparasitarios. La elección depende de la clínica y características de los quistes y de los pacientes.

  • CE1 y CE3a (<5 cm): Albendazol (10-15 mg/kg/día por 3-6 meses).
  • CE1 y CE3a (>5 cm): PAIR (punción, aspiración, inyección de escolicida y reaspiración) + albendazol.
  • CE2 y CE3b: Cateterismo o cirugía.
  • CE4 y CE5 (inactivos): Monitoreo clínico y por imagen.

 

TRATAMIENTO MÉDICO:

La farmacoterapia con albendazol es el tratamiento de elección por su mayor efectividad; el mebendazol es una alternativa menos eficaz. El praziquantel, con actividad protoescolicida, puede usarse solo o en combinación con albendazol. Se indican benzimidazoles como tratamiento único en casos inoperables o como complemento de cirugía o PAIR. Efectos secundarios incluyen hepatotoxicidad y neutropenia7.

TRATAMIENTO PERCUTÁNEO:

Incluye principalmente el método PAIR (Punción, Aspiración, Inyección, Reaspiración) y el cateterismo. PAIR es un procedimiento guiado por imagen que destruye la membrana germinal del quiste mediante la inyección de escolicidas como etanol al 95% o salino hipertónico al 20%. El procedimiento consiste en punción percutánea del quiste, aspiración de su contenido, inyección del escolicida durante al menos 15 minutos y reaspiración del líquido. Este método está indicado para quistes CE1 y CE3a mayores de 5 cm, así como para pacientes inoperables o con recurrencias tras cirugía7,8.

Por otro lado, el cateterismo se utiliza para tratar quistes CE2 y CE3b, o recurrentes después de PAIR. Este procedimiento implica la extracción del contenido sólido y las vesículas hijas mediante técnicas como evacuación percutánea o el uso de dispositivos especializados, como el trocar multifunción. Se considera más adecuado para quistes complejos que no son aptos para PAIR. Para minimizar la posibilidad de diseminación secundaria, ambos métodos suelen combinarse con la administración de albendazol antes y después del procedimiento, lo que ha demostrado mejorar los resultados en comparación con el uso exclusivo de PAIR o la quimioterapia aislada.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO:

La cirugía para la equinococosis quística se reserva para quistes grandes (CE2, CE3b), complicados (fístulas, infecciones) o con alto riesgo de ruptura, y se realiza por vía abierta (radical o conservadora) o laparoscópica. La radical elimina el quiste y la membrana periquística, mientras que la conservadora retira solo el contenido. En caso de contacto con vías biliares, la colangiografía y CPRE reducen complicaciones. Durante la cirugía, se usan agentes protoescolicidas como salino hipertónico al 20%. Albendazol se administra desde una semana antes hasta cuatro semanas después para prevenir diseminación8,9.

PREVENCIÓN Y CONTROL:

La inactivación de los huevos de Echinococcus puede lograrse mediante hipoclorito de sodio al 1% durante 30 minutos o al 3,75% durante 10 minutos. También son efectivos métodos físicos como el calor superior a 70 ºC durante cinco minutos, la desecación, la ionización a 0,4 kGy o la congelación extrema (-80 ºC por 48 horas o -70 ºC por cuatro días). Aunque no existe una vacuna disponible, la prevención es clave y se basa en medidas higiénico-sanitarias rigurosas. Esto incluye la desparasitación de animales domésticos, el control del contacto con animales salvajes, el manejo adecuado de alimentos y agua, la limpieza de instalaciones y la correcta disposición de residuos.

En el ámbito laboral y sanitario, es fundamental garantizar la limpieza de heridas, el uso de ropa de trabajo y equipos de protección personal, además de prácticas adecuadas de higiene como el lavado de manos. Los laboratorios y centros de salud deben adoptar medidas de bioseguridad de nivel 2, utilizando cabinas de seguridad biológica y limitando el uso de materiales cortantes o punzantes. La manipulación de muestras sospechosas requiere precaución extrema, ya que el principal riesgo es la ingestión accidental, el contacto con mucosas contaminadas o la inoculación. Estas medidas combinadas buscan minimizar la transmisión y garantizar un entorno seguro frente a este parásito10.

CONCLUSIÓN

En conclusión, la hidatidosis es una enfermedad compleja que requiere un enfoque integral en su diagnóstico, tratamiento y prevención, donde la enfermería desempeña un papel crucial. Las enfermeras son fundamentales en la educación sanitaria, fomentando medidas preventivas en comunidades y trabajadores de riesgo. Además, su labor en la vigilancia de signos y síntomas, administración de tratamientos antiparasitarios, y apoyo en el manejo postquirúrgico de los pacientes, contribuye a mejorar el pronóstico de los afectados. La prevención, mediante buenas prácticas de higiene y control de vectores, también recae en su responsabilidad.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Querol Gutiérrez JJ, Ortega Martín G. Quiste hidatídico calcificado. FMC. 2006;13:363.
  2. Pablo P. Diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la hidatidosis. Rev Chil Cir. 2017;69(1):94.
  3. Chelsea M, Petri WA Jr. Hidatidosis. Manual MSD. University of Virginia; 2023 Nov. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/cestodos-tenias/hidatidosis
  4. Armiñanzas C, Gutiérrez-Cuadra M, Fariñas MC. Hidatidosis: aspectos epidemiológicos, clínicos, diagnósticos y terapéuticos. Rev Esp Quimioter. 2015;28(3):116-24.
  5. World Health Organization. Echinococcosis [Internet]. Geneva: WHO; 2020 [citado 2025 Jul 20]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/echinococcosis
  6. Filippou D, Tselepis D, Papadopoulos V, Hadjichristodoulou C, Papadopoulos K. Advances in liver echinococcosis: diagnosis and treatment. Clin Gastroenterol Hepatol. 2007;5(2):152-9.
  7. Armiñanzas C, Gutiérrez M, Fariñas C. Hydatidosis: epidemiological, clinical, diagnostic and therapeutic aspects. Rev Esp Quimioter. 2015;28(3):116-24.
  8. Pinto GP. Manejo quirúrgico de la hidatidosis hepática en esta última década: ¿Qué hemos aprendido? Rev Cir [Internet]. 2021 Oct [citado 2025 Jul 20]. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2452-454920210005006347
  9. Cantay H, Anuk T. Factors affecting the choice of treatment in hepatic hydatid cyst surgery. J Invest Surg. 2022;35(4):731-6.
  10. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Echinococcus granulosus. Base de Datos de Agentes Biológicos [Internet]. Madrid: INSST [citado 2025 Jul 20]. Disponible en: https://www.insst.es/agentes-biologicos-basebio/parasitos/echinococcus-granulosus

 

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