AUTORES
- María José Mangas Martínez. TCAE Clínica Ubarmin, Navarra. España.
- Irene Cervera Hidalgo. E.A.P. Pediatría Centro de Salud Cintruénigo, Área de Salud Tudela (Navarra). España.
- Paula Hidalgo Garijo. Fisioterapeuta en Unidad de Enfermería de Cuidados de Rehabilitación. Área de Salud de Tudela (Navarra). España.
- Jorge Sebastián Nuez. F.E.A. Pediatría Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Andrea Pascual Oliver. F.E.A. Aparato Digestivo Hospital Obispo Polanco (Teruel). España.
RESUMEN
El motivo de consulta más frecuente ginecológico en la infancia prepuberal es la vulvovaginitis. En su mayoría tiene una etiología inespecífica, relacionada con factores irritativos o desequilibrios en la flora comensal. Sin embargo, en determinados casos, se identifican agentes bacterianos específicos como Streptococcus pyogenes, lo que obliga a un abordaje diagnóstico y terapéutico dirigido. Se presenta el caso de una niña de 7 años con clínica persistente de prurito vulvar y eritema, que no respondió al tratamiento inicial. El cultivo de exudado confirmó infección por S. pyogenes, con buena respuesta posterior a tratamiento antibiótico oral con amoxicilina. Este caso subraya la importancia de sospechar etiología bacteriana específica en cuadros persistentes o atípicos de vulvovaginitis en niñas, así como la utilidad del cultivo para guiar el tratamiento definitivo.
PALABRAS CLAVE
Vulvovaginitis, Streptococcus pyogenes, Pediatría, Infección bacteriana, Cultivo microbiológico, Amoxicilina.
ABSTRACT
Vulvovaginitis is the most frequent gynecological complaint in prepubertal girls. Most cases are nonspecific and related to local irritants or imbalances in the commensal flora. However, specific bacterial pathogens such as Streptococcus pyogenes may be identified, requiring targeted diagnosis and treatment. We report the case of a 7-year-old girl with persistent vulvar itching and erythema, initially unresponsive to topical treatment. A vaginal swab culture confirmed S. pyogenes infection, with favorable response to oral amoxicillin. This case highlights the importance of considering specific bacterial causes in persistent or atypical vulvovaginitis, and the role of microbiological confirmation in guiding appropriate management.
KEY WORDS
Vulvovaginitis, Streptococcus pyogenes, Pediatrics, Bacterial infection, Microbiological culture, Amoxicillin.
INTRODUCCIÓN
La vulvovaginitis constituye el trastorno ginecológico más habitual en las niñas antes de la menarquia y supone una causa frecuente de consulta tanto en Atención Primaria como en servicios de Pediatría y Ginecología Infantil. La prevalencia estimada en este grupo de edad varía entre el 25% y el 75%, según series publicadas¹. Este cuadro clínico engloba una amplia variedad de síntomas que incluyen prurito, disuria, enrojecimiento genital, mal olor o flujo anormal.
En la mayoría de los casos, la etiología es inespecífica y suele estar asociada a factores irritativos locales, higiene deficiente, uso de jabones agresivos o ropa interior sintética. No obstante, en un porcentaje menor de pacientes se logra identificar un agente infeccioso concreto, lo cual puede condicionar la evolución clínica² y la necesidad de tratamiento específico.
La flora vaginal en niñas prepuberales carece de la protección conferida por el estrógeno, lo que conlleva una mucosa vaginal más delgada, un pH menos ácido y menor presencia de lactobacilos. Estas condiciones fisiológicas favorecen la colonización por microorganismos patógenos oportunistas³.
Entre los agentes patógenos identificables, Streptococcus pyogenes —también conocido como estreptococo beta-hemolítico del grupo A— se reconoce como una de las principales causas bacterianas de vulvovaginitis aguda en esta población. A pesar de ello, suele estar infradiagnosticado debido a que los cultivos no se solicitan de rutina⁴.
Presentamos un caso clínico de vulvovaginitis persistente en una niña de 7 años con evolución tórpida, en quien se identificó S. pyogenes en cultivo, y que respondió satisfactoriamente a antibioterapia dirigida.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente femenina de 7 años, sin antecedentes personales de interés, que acude a consulta médica por prurito vulvar intenso de una semana de evolución. La sintomatología no ha mejorado con medidas higiénicas habituales ni con el uso de cremas hidratantes. Como antecedente próximo, refiere cuadro catarral con odinofagia ocurrido dos semanas antes, que no requirió consulta ni tratamiento médico.
Durante la exploración física se observa eritema vulvar moderado con una fisura visible en el introito. No hay secreción ni tampoco otros signos de infección. Se pauta tratamiento empírico con blastoestimulina tópica, limpieza e hidratación de la zona.
La paciente se reconsulta a los pocos días por persistencia de síntomas y leve empeoramiento. En la revisión, se constata eritema vulvar más extenso, con fisuras dolorosas en la zona del introito. Ante la escasa respuesta al tratamiento previo, se decide la toma de frotis vaginal para cultivo microbiológico y se inicia corticoterapia tópica con buena tolerancia.
En el cultivo realizado se identificó crecimiento de Streptococcus pyogenes sensible a penicilina. Con el resultado microbiológico, se pauta tratamiento antibiótico oral con amoxicilina a 50 mg/kg/día durante 10 días. La evolución clínica es favorable, con resolución completa de los síntomas al finalizar el tratamiento. En el seguimiento posterior, la paciente permanece asintomática y no ha presentado recidivas.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El diagnóstico de vulvovaginitis bacteriana en niñas prepuberales representa un reto clínico frecuente, dada la inespecificidad de los síntomas iniciales, la variabilidad de los agentes causales y la frecuente tendencia a resolver los cuadros con medidas higiénicas generales. Sin embargo, cuando la clínica es persistente, recidivante o de presentación intensa, es fundamental ampliar el estudio para identificar causas infecciosas específicas que puedan requerir tratamiento dirigido⁵.
Entre los patógenos reconocidos, Streptococcus pyogenes destaca por su potencial patogenicidad. Se trata de un estreptococo beta-hemolítico del grupo A con alta capacidad invasiva, responsable de un amplio espectro de infecciones en edad pediátrica, incluyendo faringitis, escarlatina, piodermitis, otitis media, impétigo, vulvovaginitis e incluso cuadros graves como celulitis, fascitis necrosante o síndrome de shock tóxico⁶. Su implicación en vulvovaginitis está bien documentada, si bien suele estar infradiagnosticada por la escasa realización de cultivos vaginales en la práctica clínica habitual.
La mucosa prepuberal, es pobre en estrógenos y sin flora protectora rica en lactobacilos, por lo que es especialmente vulnerable a la colonización por microorganismos patógenos. En este terreno, S. pyogenes puede aprovechar condiciones locales de humedad, fricción o microtraumatismos para instaurar una infección activa. Además, en niñas prepuberales, la cercanía anatómica entre el ano y la vulva, así como una higiene deficiente, pueden favorecer la transmisión por vía fecal-mano-vulva⁷.
Otra vía plausible de autoinóculo es la transmisión desde una faringitis estreptocócica no tratada o infradiagnosticada, como parece haber ocurrido en el caso que nos ocupa. Esta asociación ha sido descrita en series pediátricas, y refuerza la idea de que en pacientes con antecedentes recientes de infección de vías respiratorias altas, y posterior clínica vulvar, debe sospecharse este germen como posible causa.
El tratamiento antibiótico empírico tópico, frecuente en atención primaria, puede ofrecer un alivio parcial o transitorio, pero si no se actúa sobre el agente causal con terapia sistémica específica, es frecuente que los síntomas reaparezcan. Por ello, la identificación microbiológica mediante cultivo se vuelve una herramienta esencial no solo para confirmar el diagnóstico, sino para evitar tratamientos inadecuados, sobreuso de corticoides tópicos y para reducir la exposición a antibióticos de amplio espectro sin justificación.
Cuando se confirma por cultivo el germen causante, como en este caso el S. pyogenes, el tratamiento de elección es la administración oral de amoxicilina a dosis de 50 mg/kg/día, o en su defecto, penicilina V. En nuestro caso, la paciente mostró una respuesta rápida y completa tras 10 días de tratamiento, sin necesidad de nuevas intervenciones. Este esquema terapéutico es bien tolerado, accesible y con bajo índice de resistencia para S. pyogenes, lo que refuerza su idoneidad.
Además del tratamiento, es recomendable acompañar la intervención médica con recomendaciones de higiene vulvar, evitar jabones agresivos, uso de ropa interior de algodón y promover el lavado de manos frecuente. Estas pautas higiénicas contribuyen a prevenir la reinfección y a mantener el equilibrio de la flora local.
En cuanto al seguimiento, se sugiere revisión clínica tras completar el tratamiento para confirmar la resolución de la sintomatología y detectar posibles recidivas. En caso de recurrencias, se debe considerar la repetición del cultivo y la evaluación de factores predisponentes o el ambiente epidemiológico familiar (portadores en domicilio)
Finalmente, este caso pone en valor el papel del profesional de atención primaria en el diagnóstico precoz de infecciones ginecológicas en la infancia, su capacidad para integrar la evaluación clínica con la microbiológica y su papel en la educación sanitaria de las familias.
En resumen, la vulvovaginitis por Streptococcus pyogenes en niñas prepuberales, aunque poco frecuente, debe sospecharse ante síntomas persistentes o severos. El cultivo microbiológico constituye una herramienta diagnóstica clave para orientar el tratamiento y evitar el uso innecesario de terapias tópicas. La antibioterapia oral dirigida permite la resolución completa del cuadro y reduce la posibilidad de complicaciones o recurrencias. Este caso refuerza la necesidad de establecer protocolos que incluyan el estudio etiológico en vulvovaginitis atípicas o refractarias, para optimizar el manejo clínico y garantizar una atención pediátrica basada en la evidencia.
BIBLIOGRAFÍA
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