Cuidados de enfermería y manejo de nutrición enteral en paciente hospitalizado con trastorno de la conducta alimentaria

20 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Carmen Plana Royo. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
  2. Paula Granada Usieto. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
  3. Ana Baruquer Pérez. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
  4. Eva Casas Lacambra. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
  5. José Carlos Sanmartín Alastuey. Enfermero. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.
  6. Carmen Marco Benabarre. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Huesca. España.

 

RESUMEN

Se presenta el caso clínico de una paciente femenina de 22 años con diagnóstico de anorexia nerviosa grave, ingresada en el área de hospitalización por desnutrición severa, hiponatremia y riesgo elevado de complicaciones metabólicas. Ante la imposibilidad de alcanzar requerimientos nutricionales adecuados por vía oral, se implementó nutrición enteral a través de sonda nasogástrica bajo supervisión multidisciplinaria. El Proceso de Atención de Enfermería (PAE) permitió identificar necesidades prioritarias, incluyendo manejo nutricional, prevención de complicaciones, soporte emocional y educación a la paciente y su familia. Se aplicaron diagnósticos NANDA, resultados NOC e intervenciones NIC, focalizando esfuerzos en estabilizar el estado nutricional, prevenir aspiración y favorecer la adherencia terapéutica. La atención integral de enfermería fue fundamental para garantizar seguridad, monitorización continua, manejo de efectos adversos y promoción de la recuperación física y emocional. Este caso evidencia la relevancia de un abordaje sistemático, basado en evidencia y centrado en la paciente, en la recuperación de individuos con trastornos de la conducta alimentaria que requieren soporte nutricional avanzado.

PALABRAS CLAVE

Trastornos de la conducta alimentaria, anorexia nerviosa, nutrición enteral, cuidados de enfermería, hospitalización

ABSTRACT

This clinical case describes a 22-year-old female patient with severe anorexia nervosa, admitted to the hospital due to severe malnutrition, hyponatremia, and high risk of metabolic complications. Oral intake was insufficient to meet nutritional needs, so enteral nutrition via nasogastric tube was initiated under multidisciplinary supervision. The Nursing Care Process (NCP) identified priority needs, including nutritional management, complication prevention, emotional support, and patient and family education. NANDA diagnoses, NOC outcomes, and NIC interventions were applied to stabilize nutritional status, prevent aspiration, and promote treatment adherence. Nursing care was essential to ensure safety, continuous monitoring, adverse effect management, and the promotion of physical and emotional recovery. This case highlights the importance of a systematic, evidence-based, patient-centered approach in the management of patients with eating disorders requiring advanced nutritional support.

KEY WORDS

Eating disorders, anorexia nervosa, enteral nutrition, nursing care, hospitalization.

INTRODUCCIÓN

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre los que destacan la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, representan un grupo de patologías complejas que afectan tanto la salud física como mental de quienes los padecen. Estos trastornos se caracterizan por alteraciones persistentes en los hábitos alimentarios, preocupación excesiva por el peso y la imagen corporal, y conductas compensatorias que pueden derivar en malnutrición severa, desequilibrio electrolítico y compromiso multisistémico. La anorexia nerviosa, en particular, se asocia con una alta morbilidad y mortalidad debido a complicaciones médicas, incluyendo insuficiencia cardíaca, osteoporosis, anemia y alteraciones gastrointestinales, así como con un riesgo significativo de comorbilidades psiquiátricas como ansiedad, depresión y conductas autolesivas.

La nutrición enteral se ha convertido en una herramienta fundamental en el manejo hospitalario de pacientes con TCA cuando la ingesta oral es insuficiente o se encuentra comprometida por la gravedad de la desnutrición. Este abordaje permite garantizar la reposición calórica y proteica de manera controlada, minimizar riesgos de refeeding syndrome y mejorar el estado nutricional sin depender de la cooperación total del paciente en la ingesta oral, aspecto crítico en contextos de alta resistencia o ansiedad ante la alimentación.

El papel de enfermería en estos casos es integral, no sólo asegurando la correcta administración de la nutrición enteral, sino también monitoreando signos vitales, parámetros bioquímicos y el estado emocional del paciente. Además, implica la educación al paciente y la familia, la promoción de la adherencia al tratamiento y la coordinación interdisciplinaria con nutricionistas, psiquiatras y psicólogos. La atención de enfermería humanizada y basada en evidencia es, por tanto, un elemento clave para prevenir complicaciones médicas, favorecer la recuperación funcional y emocional, y mejorar la calidad de vida del paciente hospitalizado con TCA1-8. Este caso clínico documenta la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) en una paciente hospitalizada con anorexia nerviosa grave, destacando los desafíos clínicos, las intervenciones de cuidado y la relevancia del seguimiento nutricional y psicológico en un entorno hospitalario.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

La paciente es una mujer de 22 años, estudiante universitaria, con diagnóstico previo de anorexia nerviosa restrictiva de 5 años de evolución, sin antecedentes médicos significativos adicionales. Presenta antecedentes familiares de trastornos de la conducta alimentaria en hermana mayor. La paciente fue ingresada en el hospital debido a pérdida de peso extrema (IMC 14 kg/m²), debilidad generalizada, mareos frecuentes y episodios de deshidratación. A la evaluación física, se evidenciaron signos de desnutrición severa, hipotensión ortostática, piel seca, cabello fino y uñas quebradizas.

Durante la valoración de enfermería, se identificó ansiedad elevada frente a la alimentación, resistencia al ingreso de alimentos por vía oral y pensamientos distorsionados sobre la imagen corporal. Se estableció riesgo de aspiración y desequilibrio electrolítico. La valoración nutricional indicó déficit significativo de macro y micronutrientes, requiriendo la implementación de nutrición enteral para cumplir con los requerimientos diarios. La paciente aceptó inicialmente la sonda nasogástrica con acompañamiento constante del equipo de enfermería y psicología.

PROCESO DE ATENCIÓN DE ENFERMERÍA (PAE)

VALORACIÓN:

La paciente es una mujer diagnosticada con anorexia nerviosa de tipo restrictivo, hospitalizada por desnutrición severa y riesgo de complicaciones médicas. Durante la valoración inicial, se recogieron datos exhaustivos en distintos dominios:

Datos generales y antecedentes: La paciente refiere antecedentes de anorexia desde los 15 años, con episodios intermitentes de ingesta restrictiva y pérdida de peso significativa. No presenta alergias medicamentosas conocidas. Antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos incluyendo depresión materna y trastorno de la alimentación en hermana mayor. La paciente vive con sus padres y refiere aislamiento social progresivo durante los últimos dos años.

Estado nutricional: Se observa bajo peso extremo (IMC 14 kg/m²), signos de malnutrición proteico-calórica, hipotermia leve (36°C), bradicardia (50 lpm) y fatiga pronunciada. La valoración de la piel muestra xerosis, cabello quebradizo y uñas frágiles. La paciente refiere mareos frecuentes y dificultad para mantener la concentración.

Valoración psicológica y emocional: Presenta ansiedad intensa, miedo a aumentar de peso y alteraciones del estado de ánimo, con episodios de tristeza profunda y conductas ritualizadas alrededor de la comida. Se evidencia pensamiento rígido y perfeccionista, además de tendencia al aislamiento social y dificultad para expresar emociones.

Valoración de riesgo: La paciente se encuentra en riesgo de deshidratación, desequilibrio electrolítico, y complicaciones cardiovasculares relacionadas con la desnutrición. También existe riesgo psicosocial elevado, incluyendo recaída o complicaciones derivadas de la negativa a recibir alimentación oral.

Valoración funcional: Limitación en actividades de la vida diaria relacionadas con la energía y fuerza, con necesidad de apoyo parcial para higiene, movilidad y supervisión de la ingesta alimentaria. La paciente requiere ayuda para la manipulación de la sonda nasogástrica y seguimiento estricto de la administración de la nutrición enteral.

Valoración educativa: La paciente y su familia requieren información detallada sobre la nutrición enteral, signos de alarma, adherencia al tratamiento y medidas de autocuidado. Se detecta falta de conocimiento sobre las consecuencias de la malnutrición severa y la importancia de la ingesta calórica controlada.

La valoración integral incluyó:

  • Evaluación física y signos vitales, con monitorización de peso, presión arterial, frecuencia cardíaca y estado de hidratación.
  • Valoración del patrón alimentario, conductas restrictivas y posibles signos de purga.
  • Evaluación del estado emocional, nivel de ansiedad y disposición para colaborar con la terapia nutricional.
  • Identificación de riesgos: aspiración, desequilibrio electrolítico, hipotensión y alteraciones cardiovasculares.
  • Valoración de la red familiar y recursos de apoyo.

 

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA (NANDA)

Patrón nutricional desequilibrado: ingesta inferior a las necesidades corporales.

Riesgo de aspiración relacionado con el uso de sonda nasogástrica.

Ansiedad relacionada con la restricción alimentaria y distorsión de imagen corporal.

Conocimiento deficiente de la paciente y su familia sobre el manejo de nutrición enteral y medidas de seguridad.

Resultados esperados (NOC):

Mejora del estado nutricional y peso corporal progresivo.

Reducción de ansiedad relacionada con la alimentación.

Prevención de complicaciones asociadas a la nutrición enteral.

Adherencia al plan de tratamiento y aumento de la participación familiar en cuidados.

Intervenciones (NIC):

Monitorización de signos vitales y peso diario.

Administración de nutrición enteral según prescripción médica, controlando la tolerancia y signos de intolerancia digestiva.

Educación a la paciente y familiares sobre cuidados de la sonda, riesgos y prevención de complicaciones.

Apoyo emocional, acompañamiento durante la alimentación y técnicas de manejo de ansiedad.

Coordinación con equipo multidisciplinario (psiquiatría, nutrición, psicología).

 

DISCUSIÓN

La atención de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria que requieren nutrición enteral representa un desafío clínico significativo debido a la interacción compleja entre factores físicos, psicológicos y sociales. La gravedad de la malnutrición en estos pacientes puede comprometer múltiples sistemas orgánicos, lo que hace imprescindible una valoración integral y continua. La enfermería desempeña un papel fundamental al monitorear signos vitales, balance hídrico, parámetros bioquímicos, asegurando la seguridad y eficacia del tratamiento nutricional.

El Proceso de Atención de Enfermería (PAE) permite estructurar la valoración, planificación, implementación y evaluación de cuidados individualizados, considerando tanto las necesidades físicas como emocionales del paciente. La identificación temprana de riesgos asociados con la nutrición enteral, como la aspiración, la diarrea o los desequilibrios electrolíticos, es crucial para prevenir complicaciones graves y favorecer la recuperación1-8.

Asimismo, la intervención enfermera incluye la educación al paciente y la familia, explicando la importancia de la terapia nutricional y las pautas de administración enteral. Este abordaje educativo contribuye a disminuir la ansiedad y la resistencia del paciente frente al tratamiento, promoviendo una mayor adherencia y colaboración durante la hospitalización.

La coordinación interdisciplinaria resulta otro pilar esencial. Enfermería, nutrición clínica, psiquiatría y psicología deben trabajar de manera integrada, ajustando la pauta nutricional, evaluando la respuesta clínica y apoyando estrategias terapéuticas que aborden tanto la desnutrición como los trastornos conductuales y cognitivos asociados.

La monitorización constante del estado nutricional permite ajustar la administración de calorías y nutrientes, prevenir el síndrome de realimentación y favorecer la estabilización clínica. La atención personalizada y basada en evidencia asegura que las intervenciones sean seguras y efectivas, mejorando la recuperación física y emocional del paciente.

Por otra parte, la enfermería tiene un rol crítico en la detección de cambios en el estado de ánimo, ideación autolesiva o comportamientos de evitación alimentaria. La intervención temprana frente a estos signos puede prevenir complicaciones psiquiátricas graves y contribuir a la seguridad del paciente durante la hospitalización.

Finalmente, la experiencia clínica evidencia que un abordaje integral que combine cuidados físicos, apoyo emocional, educación y coordinación interdisciplinaria mejora significativamente los resultados en pacientes con TCA que requieren nutrición enteral. La atención humanizada, el seguimiento riguroso y la comunicación efectiva con el equipo de salud son factores determinantes para garantizar la recuperación nutricional, estabilizar el estado emocional y favorecer la reintegración del paciente a un entorno saludable1-8.

 

CONCLUSIONES

La atención de enfermería en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria que requieren nutrición enteral es esencial para garantizar la seguridad, la recuperación nutricional y la estabilidad clínica del paciente. La valoración exhaustiva permite identificar riesgos, anticipar complicaciones y establecer un plan de cuidados individualizado que responda a las necesidades físicas y emocionales de cada paciente.

El Proceso de Atención de Enfermería (PAE) se evidencia como una herramienta eficaz para organizar las intervenciones, priorizar diagnósticos y evaluar los resultados de manera sistemática. Su aplicación asegura que los cuidados sean consistentes, oportunos y basados en evidencia científica, aumentando la efectividad del tratamiento nutricional y reduciendo los riesgos asociados.

La educación al paciente y su familia resulta un componente fundamental en el abordaje de los trastornos alimentarios. La información clara sobre la nutrición enteral, la importancia de la adherencia al plan terapéutico y la explicación de posibles complicaciones ayuda a disminuir la ansiedad, aumentar la cooperación y fortalecer el vínculo terapéutico, contribuyendo a la recuperación integral del paciente.

La coordinación interdisciplinaria entre enfermería, nutrición clínica, psiquiatría y psicología es indispensable. Cada profesional aporta conocimientos especializados que permiten ajustar la intervención nutricional, brindar apoyo emocional y diseñar estrategias terapéuticas integrales, optimizando los resultados clínicos y promoviendo un enfoque holístico de la atención.

La monitorización continua de signos vitales, balance hídrico, parámetros bioquímicos, asegura la seguridad del paciente y permite realizar ajustes inmediatos en la administración de la nutrición enteral. La prevención de complicaciones graves refuerza la importancia de un seguimiento riguroso y sistemático por parte del equipo de enfermería.

Finalmente, la atención humanizada, basada en evidencia y centrada en el paciente demuestra un impacto positivo en la recuperación física y emocional. La combinación de cuidados físicos, apoyo psicológico, educación y comunicación efectiva con el equipo de salud contribuye a mejorar la calidad de vida, favorecer la reintegración social y reducir la recurrencia de los trastornos alimentarios

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gentile MG, Pugliese G, Sammarco G, et al. Enteral nutrition for feeding severely underfed patients with anorexia nervosa. Nutr Clin Pract. 2012;27(4):507-512. doi:10.1177/0884533612442359.
  2. Foà C, Pompili M, Mazzone G, et al. The Case/Care Manager in Eating Disorders: the nurse’s role in taking care of patients with ED. J Eat Disord. 2019;7:1. doi:10.1186/s40337-019-0232-7.
  3. Martini M, Dhopatkar N, Kohn M, et al. Nasogastric tube feeding in anorexia nervosa: a systematic review. Nutrients. 2024;16(11):1664. doi:10.3390/nu16111664.
  4. Brinchmann BS, Ludvigsen MS, Godskesen T. Nurses’ experience of nasogastric tube feeding under restraint for anorexia nervosa in a psychiatric hospital. BMC Med Ethics. 2024;25:111. doi:10.1186/s12910-024-01108-x.
  5. Alva-Arroyo NV, Rodríguez-Ramírez S, González-González JG, et al. Enteral nutrition and refeeding syndrome in a patient with anorexia nervosa. Rev Mex Nutr Hum. 2023;27(1):1-6. doi:10.32870/rmnh.v27i1.110.
  6. Hindley K, Fenton C, McIntosh J. A systematic review of enteral feeding by nasogastric tube in young people with eating disorders. J Eat Disord. 2021;9:90. doi:10.1186/s40337-021-00445-1.
  7. Dhopatkar N, Martini M, Kohn M, et al. Enteral tube nutrition in anorexia nervosa and atypical anorexia nervosa: a scoping review. Nutrients. 2025;17(3):425. doi:10.3390/nu17030425.
  8. Guinhut M, Melchior J, Godart N, et al. Experience of management of anorexia nervosa patients with extremely severe malnutrition in a transdisciplinary clinical nutrition-eating disorders inpatient unit. Int J Clin Med. 2020;11(12):750-768. doi:10.4236/ijcm.2020.1112056.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos