- África Ibáñez Prieto, enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Marta Alfaro Almajano, enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Noelia Manjón González, enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Ignacio Cabanes Lizaga, enfermero del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Violeta Pueyo Uruel, enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Andrea Vega Gámiz, enfermera del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una alteración endocrino-metabólica frecuente en mujeres en edad fértil, caracterizada por hiperandrogenismo, resistencia a la insulina e inflamación crónica de bajo grado. Entre sus manifestaciones clínicas destaca el acné, cuya severidad puede verse influida por el estado inflamatorio sistémico y los desequilibrios hormonales. Diversas evidencias científicas sugieren que la alimentación desempeña un papel fundamental en la modulación de estos factores, siendo la dieta un elemento clave en el manejo del SOP y sus síntomas cutáneos.
Esta monografía analiza la relación entre una dieta antiinflamatoria y la severidad del acné en mujeres con SOP. Se revisaron estudios que muestran cómo patrones alimentarios saludables —ricos en frutas, verduras, antioxidantes, grasas saludables y con bajo índice glucémico— pueden reducir la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina y disminuir la producción de andrógenos, impactando positivamente en la salud de la piel.
Aunque se requiere mayor investigación, los hallazgos sugieren que una dieta con bajo potencial inflamatorio podría ser una estrategia complementaria eficaz para mejorar el estado hormonal, metabólico y dermatológico de las pacientes con SOP.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de ovario poliquístico, acné vulgar, dieta antiinflamatoria, resistencia a la insulina, inflamación crónica.
ABSTRACT
Polycystic ovary syndrome (PCOS) is a common endocrine-metabolic disorder in women of reproductive age, often associated with chronic low-grade inflammation and insulin resistance. Among its dermatological manifestations, acne stands out as a frequent and distressing symptom, influenced by hyperandrogenism and systemic inflammation. Recent evidence suggests that dietary patterns may play a key role in modulating inflammation and, consequently, the severity of acne in women with PCOS.
This monographic study aims to explore the relationship between adherence to an anti-inflammatory diet and acne severity in women with PCOS. The analysis includes the review of scientific literature that supports the impact of anti-inflammatory dietary components—such as fruits, vegetables, omega-3 fatty acids, whole grains, and polyphenols—on metabolic, hormonal, and inflammatory markers. Likewise, it contrasts the negative effects of pro-inflammatory diets rich in refined sugars, saturated fats, and ultra-processed foods.
The findings indicate that an anti-inflammatory diet can reduce systemic inflammation, improve insulin sensitivity, and decrease androgen levels, all of which may contribute to a reduction in acne severity in this population. Additionally, the antioxidant and anti-inflammatory properties of certain foods and spices may further support cutaneous and metabolic health. Although more research is needed to establish a direct causal relationship, the current evidence highlights the potential of dietary intervention as a complementary approach in the treatment of PCOS-related acne.
KEY WORDS
Polycystic ovary syndrome, acne vulgaris, anti-inflammatory diet, insulin resistance, chronic inflammation.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una alteración endocrino-metabólica que afecta aproximadamente al 5–20 % de las mujeres en edad fértil. Se caracteriza por alteraciones hormonales, resistencia a la insulina y una inflamación crónica de bajo grado. Entre sus manifestaciones clínicas más frecuentes se encuentra el acné, una condición cutánea que suele estar vinculada al exceso de andrógenos y a mecanismos inflamatorios subyacentes1.
La intensidad del acné en mujeres con SOP puede variar considerablemente, y evidencia reciente indica que la inflamación sistémica desempeña un papel fundamental en su agravamiento. La inflamación localizada en el ovario no solo afecta la ovulación, sino que también promueve una respuesta inflamatoria sistémica generalizada. En comparación con mujeres sin SOP, las pacientes presentan niveles elevados de diversas células inmunitarias circulantes, como linfocitos, neutrófilos, eosinófilos, monocitos y células Th17, junto con una reducción en las células T reguladoras (Treg). Asimismo, se observa un aumento en marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) en sangre periférica. Se plantea que algunos mediadores inflamatorios pueden originarse inicialmente en el tejido ovárico y luego difundirse por la circulación sanguínea. Esta inflamación crónica se encuentra vinculada a aspectos característicos del síndrome de ovario poliquístico, como exceso de andrógenos, resistencia a la insulina y sobrepeso u obesidad. En respuesta a esta compleja interacción, se han propuesto diversas estrategias terapéuticas, incluyendo la medicina tradicional china, tratamientos multiespecíficos, intervenciones antiinflamatorias y antioxidantes, así como modificaciones en el estilo de vida, orientados a disminuir la inflamación y favorecer un mejor pronóstico en las mujeres afectadas2.
Dentro de los factores modificables que pueden influir en la inflamación, la alimentación juega un papel clave. Los patrones dietéticos proinflamatorios, caracterizados por un alto consumo de azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados, pueden favorecer la inflamación sistémica y contribuir a la aparición o empeoramiento del acné. Una revisión sistemática ha evidenciado que tanto un índice glucémico alto como una mayor carga glucémica diaria se relacionan con un incremento en la frecuencia y severidad del acné, observación que ha sido confirmada por ensayos clínicos controlados. Aunque el efecto de estos factores dietéticos sobre el acné es moderado, la asociación es estadísticamente significativa. Además, el consumo elevado de lácteos podría tener un impacto proacnegénico en ciertos grupos, especialmente en poblaciones con dietas típicas de países occidentales3.
Por el contrario, las dietas antiinflamatorias, caracterizadas por un alto consumo de frutas, verduras, antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y compuestos vegetales con propiedades antiinflamatorias, podrían contribuir a disminuir la inflamación sistémica y, en consecuencia, mejorar la severidad del acné. Además, una alimentación con bajo índice glucémico también puede ser útil para prevenir su aparición o reducir su intensidad4. Sin embargo, la evidencia específica que relaciona la adherencia a una dieta antiinflamatoria y la severidad del acné en mujeres con SOP aún es limitada y requiere un análisis detallado.
A partir de lo expuesto, este estudio monográfico tiene como objetivo examinar la posible relación entre una dieta con propiedades antiinflamatorias y la intensidad del acné en mujeres con síndrome de ovario poliquístico, mediante la revisión de la literatura científica existente y la exploración de los mecanismos fisiopatológicos involucrados. Comprender este vínculo podría aportar herramientas valiosas para un manejo integral del SOP y contribuir a mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas.
MARCO TEÓRICO
Síndrome de ovario poliquístico (SOP):
La fisiopatología del síndrome de ovario poliquístico (SOP) es compleja y está determinada por múltiples factores, cuya importancia relativa aún no se ha establecido con claridad. Un aspecto fundamental es la alteración en la secreción neuroendocrina, en particular una disminución en la sensibilidad del hipotálamo a los esteroides ováricos, que provoca un aumento en la liberación de la hormona luteinizante (LH). Además, la genética desempeña un papel crucial en el desarrollo del trastorno, con varios genes implicados, entre ellos aquellos relacionados con el receptor de insulina y la vía de señalización del factor de crecimiento transformante beta. En familias afectadas por SOP, se observa la acumulación de características tanto reproductivas como metabólicas, aunque con diferencias entre los miembros. Por otro lado, persiste debate respecto a los criterios diagnósticos, los cuales incluyen la anovulación crónica, la presencia de signos clínicos o bioquímicos de hiperandrogenismo, y la exclusión de otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares5.
El SOP se identifica por la presencia conjunta de hiperandrogenismo, que puede ser clínico o detectado mediante análisis, alteraciones en el ciclo menstrual y la presencia de quistes en los ovarios identificados por ecografía, de acuerdo con los criterios diagnósticos de Rotterdam6. Se relaciona con la resistencia a la insulina, el exceso de peso corporal y una inflamación crónica leve, factores que influyen tanto en el desarrollo de la enfermedad como en sus complicaciones metabólicas1.
Este uno de los trastornos endocrinos más frecuentes entre mujeres en edad fértil y presenta una alta incidencia a nivel global. El tratamiento debe adaptarse a las características y necesidades específicas de cada paciente, e incluir cambios en el estilo de vida, intervenciones farmacológicas y, cuando sea necesario, procedimientos quirúrgicos. El tratamiento busca controlar el sobrepeso, reducir o bloquear los efectos androgénicos, proteger el endometrio, apoyar la fertilidad y atender las posibles manifestaciones psicológicas1.
Acné y su relación con el SOP:
El acné vulgar afecta entre el 10 y el 34 % de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), siendo el exceso de andrógenos el principal factor que incrementa la producción de sebo y desencadena la inflamación folicular. Aunque los niveles hormonales en sangre no siempre reflejan la severidad del acné, la actividad local de los andrógenos en la piel, regulada por la enzima 5-α-reductasa y favorecida por la presencia de hiperinsulinemia, esta condición contribuye de manera clave al origen de las alteraciones cutáneas. La resistencia a la insulina común en el SOP contribuye a aumentar la acción androgénica a nivel del folículo piloso, intensificando así los síntomas dermatológicos. Para el tratamiento del acné asociado al SOP, se utilizan anticonceptivos orales que reducen la síntesis ovárica de andrógenos y elevan los niveles de globulina transportadora de hormonas sexuales, junto con antiandrógenos como la espironolactona y la flutamida, los cuales disminuyen la actividad androgénica en la piel7.
El acné es una enfermedad compleja que afecta principalmente a los folículos pilosebáceos y se manifiesta con diversas formas clínicas. Su desarrollo involucra múltiples factores, entre los que destacan la hiperqueratinización del folículo, la proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes (antes conocida como Propionibacterium acnes), la sobreproducción de sebo, junto con una compleja respuesta inflamatoria que involucra tanto la inmunidad innata como la adaptativa, desempeña un papel crucial en la patogénesis del acné. La inflamación local, desencadenada por la respuesta inmune frente a la colonización bacteriana, contribuye a la aparición de las lesiones inflamatorias típicas de esta afección8. En pacientes con síndrome de ovario poliquístico (SOP), este proceso inflamatorio se ve intensificado por un estado inflamatorio sistémico subyacente, lo que puede agravar la severidad del acné y complicar su manejo clínico.
Inflamación sistémica en SOP:
En el síndrome de ovario poliquístico (SOP), se ha identificado una inflamación crónica de bajo grado, reflejada en el aumento de ciertos marcadores inflamatorios en sangre. Entre ellos, destaca la proteína C reactiva (PCR), sintetizada en el hígado, cuyos niveles suelen estar elevados en mujeres con SOP y se vinculan con obesidad, resistencia a la insulina y mayor riesgo cardiovascular. También se observan concentraciones altas de citocinas como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), producido por el tejido adiposo, que podría alterar la función ovárica y contribuir tanto a la resistencia a la insulina como al exceso de andrógenos, aunque su implicación directa en el SOP sigue siendo discutida. Asimismo, la interleucina 6 (IL-6), otra citocina proinflamatoria, se encuentra aumentada en mujeres con SOP, especialmente en presencia de obesidad, y se asocia con alteraciones hormonales y metabólicas. Por último, la interleucina 1β (IL-1β), relacionada con la ovulación, también muestra niveles elevados en este síndrome, influenciada por el exceso de glucosa e insulina en el organismo9.
Además, la ingesta de glucosa puede provocar estrés oxidativo y activar una respuesta inflamatoria, incluso en ausencia de exceso de peso. Esta inflamación crónica de bajo grado, que puede ser desencadenada o intensificada por el hiperandrogenismo, se relaciona con la resistencia a la insulina y una mayor producción de andrógenos por los ovarios. El incremento de la grasa abdominal también intensifica la inflamación sistémica, posiblemente como resultado de la acción de los andrógenos presentes en circulación10. Esta respuesta inflamatoria no solo favorece la resistencia a la insulina, sino que también afecta la función ovárica y se asocia con síntomas cutáneos como el acné.
Dieta inflamatoria y antiinflamatoria:
Una alimentación con alto potencial antiinflamatorio se basa en alimentos naturales y nutritivos como cereales integrales, pescado graso (como salmón o sardinas), frutas, verduras, frutos secos y aceites ricos en ácidos grasos saludables. Estos alimentos aportan antioxidantes —como vitaminas C, E, carotenoides y polifenoles—, fibra y omega-3, lo que ayuda a reducir los marcadores de inflamación y mitigar el riesgo de enfermedades crónicas11,12.
Por el contrario, los alimentos ultraprocesados que contienen azúcares refinados, harinas altamente procesadas, grasas saturadas y trans favorecen un ambiente inflamatorio sostenido. Este tipo de dieta eleva el índice inflamatorio dietético y estimula la producción de citocinas proinflamatorias11,12.
Relación entre dieta antiinflamatoria, SOP y severidad del acné:
En el síndrome de ovario poliquístico (SOP), las células mononucleares circulantes y los macrófagos derivados de ellas producen citocinas inflamatorias como el TNFα y la IL-6. Mientras que el TNFα es un conocido mediador de la resistencia a la insulina, el papel de la IL-6 en esta resistencia es menos claro, aunque está implicada en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La glucosa que consumen estas células activan procesos metabólicos que generan especies reactivas de oxígeno (ROS), provocando estrés oxidativo. Este estrés activa el factor de transcripción NFκB, que aumenta la producción de TNFα e IL-6. En mujeres con SOP, la ingestión de glucosa estimula esta respuesta inflamatoria y el estrés oxidativo, independientemente de la obesidad, lo que se relaciona con una menor sensibilidad a la insulina. En conjunto, esta inflamación inducida por la dieta contribuye a la resistencia a la insulina y a procesos que favorecen enfermedades cardiovasculares10.
Por tanto, seguir una alimentación con bajo potencial inflamatorio puede ayudar a reducir la inflamación sistémica y favorecer un mejor equilibrio metabólico, evitando la producción de sebo y la inflamación folicular, lo cual podría disminuir la intensidad del acné. Diversas investigaciones recientes indican que las dietas antiinflamatorias se asocian con menores niveles de marcadores inflamatorios y con una mejora visible en los síntomas del acné. Del mismo modo, regular el metabolismo de la insulina a través de la alimentación puede reducir la estimulación androgénica, un aspecto que frecuentemente contribuye al empeoramiento de esta condición en mujeres con síndrome de ovario poliquístico10.
METODOLOGÍA
Este trabajo se llevó a cabo como una revisión narrativa monográfica, con el propósito de examinar la relación entre una dieta antiinflamatoria y la gravedad del acné en mujeres diagnosticadas con síndrome de ovario poliquístico (SOP), basándose en la evidencia científica disponible. Para ello, se efectuó una búsqueda sistemática en diversas bases de datos académicas reconocidas, tales como PubMed, ScienceDirect, SpringerLink, Scopus y Google Scholar, sin limitaciones de idioma, aunque se priorizaron los estudios publicados entre 2010 y 2024.
Se utilizaron palabras clave combinadas mediante operadores booleanos, como: “Polycystic Ovary Syndrome”, “PCOS”, “acne”, “inflammation”, “anti-inflammatory diet”, “dietary patterns”, “insulin resistance”, “androgens” y “oxidative stress”. Asimismo, se emplearon términos equivalentes en español para ampliar el alcance de la búsqueda.
Los criterios de inclusión fueron:
- Artículos científicos revisados por pares.
- Ensayos clínicos, estudios de intervención, revisiones sistemáticas y metaanálisis relacionados con SOP, dieta e inflamación.
- Estudios que abordaran específicamente el acné en el contexto del SOP o evaluaran los efectos de la dieta antiinflamatoria sobre parámetros hormonales, metabólicos o cutáneos.
Los criterios de exclusión contemplaron:
- Estudios con población masculina o sin diagnóstico claro de SOP.
- Trabajos centrados exclusivamente en tratamientos farmacológicos, sin incluir componentes dietéticos.
- Artículos duplicados o con calidad metodológica deficiente.
La selección de los estudios se llevó a cabo en tres fases: lectura de títulos, revisión de resúmenes y análisis del texto completo. Los datos recopilados fueron estructurados por temas para facilitar el análisis de la relación entre la alimentación, la inflamación, el acné y el síndrome de ovario poliquístico. Además, se describieron los mecanismos fisiopatológicos relevantes, basándose en evidencia bioquímica y clínica.
Esta metodología permitió establecer una base sólida para discutir el papel potencial de la dieta antiinflamatoria como parte del abordaje integral del SOP y sus manifestaciones cutáneas, particularmente el acné.
DESARROLLO
Dieta proinflamatoria y aumento de la severidad del acné:
El índice inflamatorio dietético (DII) es un instrumento diseñado para medir el impacto inflamatorio de los patrones alimentarios. Fue desarrollado y validado por Shivappa et al. (2014) con el objetivo de evaluar cómo diversos nutrientes y alimentos influyen en la inflamación a nivel sistémico. Una dieta con un DII elevado —caracterizada por una alta ingesta de azúcares refinados, grasas saturadas y productos ultraprocesados— se ha vinculado con un aumento en la producción de citoquinas proinflamatorias, como el TNF-α y la IL-6, las cuales pueden contribuir al empeoramiento de enfermedades inflamatorias, entre ellas el acné13.
Una investigación transversal realizada en adultos jóvenes en la ciudad de Nueva York identificó una asociación entre una alimentación rica en azúcares, grasas trans y con un elevado índice glucémico, y un aumento en la severidad del acné14.
Un estudio realizado en una población tailandesa, que incluyó tanto adolescentes como adultos, mostró que la dieta tiene un impacto considerable en la gravedad del acné. Se observaron varios alimentos relacionados con un agravamiento de las lesiones, destacando la ingesta habitual de chocolate en cantidades superiores a 100 g por semana, así como el consumo frecuente de comidas fritas, grasas y arroz blanco. Estos productos, por su alto contenido en grasas saturadas o por su elevado índice glucémico, pueden activar rutas metabólicas como las del IGF-1 y la insulina, que estimulan la secreción de sebo y promueven la inflamación de la piel. En relación con los lácteos, la baja frecuencia de consumo entre los participantes podría explicar la ausencia de resultados estadísticamente significativos. Por otro lado, una dieta rica en verduras, arroz integral y té sin leche ni azúcar se relacionó con una menor gravedad del acné15.
En relación con el consumo de lácteos, un metaanálisis indicó que la ingesta de diferentes productos lácteos—como leche (tanto entera como descremada), yogur y queso—se vincula con un aumento en el riesgo de padecer acné. Las razones de probabilidad (OR) fluctuaron entre 1.22 y 1.36 dependiendo del tipo de lácteo considerado. Asimismo, se identificó una asociación dosis-respuesta, ya que las personas que consumían al menos un vaso de leche diario mostraron un riesgo mayor en comparación con quienes ingerían leche menos de una vez por semana. No obstante, los autores señalan que estas conclusiones deben ser tomadas con precaución debido a la considerable heterogeneidad entre los estudios y a la posible presencia de sesgos en su publicación16.
Dieta antiinflamatoria y su efecto sobre el acné en SOP:
Un estudio sobre dieta antiinflamatoria recomendaba consumir al menos dos porciones diarias de verduras, incluyendo una cruda o en ensalada, y al menos tres frutas al día, incluyendo jugos naturales. Además, se sugería comer legumbres y pescado o mariscos tres veces por semana, junto con una porción diaria de frutos secos. El consumo de pan y cereales debía ser de una a dos raciones en cada comida, mientras que se aconsejaba consumir huevos entre dos y cuatro veces por semana, aves dos veces por semana y limitar la carne roja a menos de dos raciones semanales. Se recomendaba consumir lácteos en dos porciones diarias, mientras que el consumo de dulces debía restringirse a menos de dos porciones por semana. Como fuente principal de grasa, se recomendaba el aceite de oliva, con al menos cuatro cucharadas diarias. En lugar del vino, se promovía el consumo diario de bebidas ricas en polifenoles, como el té verde, conocido por sus beneficios en el síndrome de ovario poliquístico (SOP). Asimismo, se promovía el consumo de especias y hierbas reconocidas por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, tales como canela, jengibre, cúrcuma, comino negro, ajo, cebolla, romero, pimienta negra, chiles, orégano y tomillo, para potenciar los efectos positivos de la dieta17.
Esta estrategia alimentaria, inspirada en la dieta mediterránea y conocida como AIDiet, se implementó en una intervención dirigida a niñas con síndrome de ovario poliquístico, tanto con peso normal como con sobrepeso. Los resultados mostraron una mejora significativa en la calidad de la alimentación que se tradujo en una disminución de marcadores inflamatorios y androgénicos, así como en un aumento del potencial antioxidante, especialmente en aquellas con sobrepeso que además lograron perder peso. La dieta también favoreció la sensibilidad a la insulina y redujo la resistencia a esta, incluso sin pérdida de peso en las niñas delgadas. Estos hallazgos sugieren que una dieta antiinflamatoria puede ser una estrategia eficaz para mejorar el estado metabólico y hormonal en pacientes con SOP, aunque se necesitan más investigaciones para confirmarlo17.
Mecanismos fisiopatológicos implicados:
La alimentación con propiedades antiinflamatorias puede influir de manera favorable en el acné en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) mediante diversos mecanismos. Por un lado, al disminuir la inflamación general del organismo, se atenúa la respuesta inmune en la piel, lo que reduce la inflamación a nivel folicular. Además, esta dieta contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina y a disminuir los niveles elevados de insulina, lo que a su vez reduce la producción de andrógenos tanto ováricos como suprarrenales, disminuyendo así la actividad de las glándulas sebáceas. Por último, su riqueza en compuestos antioxidantes y polifenoles ayuda a contrarrestar el estrés oxidativo, un factor que también influye en la intensidad del acné10.
DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta revisión indican que la dieta juega un papel importante en la regulación de la inflamación sistémica y en la expresión cutánea del acné en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP). Aunque el abordaje habitual del acné en este grupo se basa principalmente en tratamientos farmacológicos para controlar las hormonas, la evidencia emergente sugiere que las modificaciones en la alimentación —especialmente aquellas que disminuyen la inflamación— pueden aportar beneficios adicionales significativos.
La inflamación crónica leve constituye un factor fundamental en la fisiopatología del síndrome de ovario poliquístico (SOP) y también influye en la gravedad del acné. Este estado inflamatorio parece estar potenciado por factores como la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y la obesidad central, todos ellos comúnmente presentes en este síndrome. En este sentido, las dietas con alto potencial inflamatorio —caracterizadas por el consumo habitual de azúcares refinados, grasas saturadas, lácteos en exceso y productos ultraprocesados— pueden agravar aún más el estado inflamatorio basal de estas pacientes, favoreciendo el desarrollo de lesiones acneicas.
Por el contrario, las dietas antiinflamatorias, como la dieta mediterránea adaptada, han mostrado efectos beneficiosos sobre parámetros metabólicos y hormonales en mujeres con SOP, incluso en ausencia de pérdida de peso. Estas dietas se basan en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos, aceite de oliva y bebidas ricas en polifenoles como el té verde. Además de su aporte nutricional, estos alimentos contienen compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían disminuir la producción de sebo, mejorar la sensibilidad a la insulina y atenuar la respuesta inflamatoria cutánea.
Uno de los mecanismos más relevantes identificados en la literatura es la relación entre la mejora del perfil insulínico y la reducción en la producción de andrógenos. Dado que la hiperinsulinemia favorece la estimulación ovárica y suprarrenal de andrógenos, su disminución mediante intervenciones dietéticas puede traducirse en una menor actividad de las glándulas sebáceas, lo que contribuye a controlar el acné. Además, al reducir el estrés oxidativo —otro factor implicado en la progresión del acné— se promueve un entorno más favorable para la salud cutánea.
Aunque la mayoría de los estudios disponibles han sido realizados en poblaciones pequeñas o en etapas tempranas de investigación, los hallazgos son prometedores y justifican futuras investigaciones con diseños más robustos. La heterogeneidad en los criterios diagnósticos del SOP, las diferencias individuales en la respuesta metabólica a los alimentos y la falta de estandarización en los patrones dietéticos dificultan, sin embargo, la comparación directa entre estudios.
En resumen, esta revisión apoya la hipótesis de que una alimentación con bajo potencial inflamatorio puede desempeñar un papel terapéutico adicional en el manejo del acné en mujeres con SOP. Al abordar simultáneamente los desequilibrios hormonales, la inflamación y la resistencia a la insulina, estas intervenciones podrían formar parte de un enfoque integral no farmacológico para mejorar la calidad de vida de las pacientes. No obstante, es necesaria una mayor cantidad de evidencia clínica para poder formular recomendaciones nutricionales precisas y aplicables de manera general.
CONCLUSIONES
La presente revisión evidencia que la dieta desempeña un papel relevante en la modulación de los factores fisiopatológicos implicados en el síndrome de ovario poliquístico (SOP), especialmente en relación con la inflamación sistémica, la resistencia a la insulina y el hiperandrogenismo, todos ellos vinculados a la severidad del acné.
Las dietas con alto potencial inflamatorio, ricas en azúcares refinados, grasas saturadas, productos ultraprocesados y con alto índice glucémico, pueden contribuir al empeoramiento del acné en mujeres con SOP al intensificar la respuesta inflamatoria y estimular la producción de sebo a través del aumento de andrógenos. En contraste, una alimentación basada en principios antiinflamatorios —como la dieta mediterránea adaptada— ha demostrado efectos positivos en la reducción de marcadores inflamatorios, mejoría de la sensibilidad a la insulina y disminución de la actividad androgénica, lo que podría traducirse en una menor severidad del acné.
Asimismo, los compuestos antioxidantes presentes en frutas, verduras, especias, grasas saludables y bebidas como el té verde, pueden desempeñar un rol protector frente al estrés oxidativo, otro factor implicado en la fisiopatología del acné.
Aunque los resultados disponibles son prometedores, la evidencia científica aún es limitada y se requieren más estudios clínicos controlados que evalúen de forma específica la relación entre la dieta antiinflamatoria y la mejora del acné en mujeres con SOP. Sin embargo, estos hallazgos respaldan la inclusión de recomendaciones nutricionales personalizadas como parte de un enfoque integral en el tratamiento de esta condición, con el fin de mejorar no solo los síntomas dermatológicos, sino también el estado metabólico y hormonal de las pacientes.
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