Educación sanitaria en escuelas. Experiencias lideradas por matronas

11 enero 2026

 

AUTOR

  1. María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.

 

RESUMEN

Introducción: La educación sanitaria en el ámbito escolar es una estrategia fundamental para promover hábitos saludables y prevenir conductas de riesgo desde la infancia y adolescencia. Las matronas, como expertas en salud sexual y reproductiva, han tomado un rol protagónico en la implementación de programas educativos en escuelas, abordando temáticas como sexualidad responsable, métodos anticonceptivos, prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) y promoción del autocuidado.

Objetivo:

Realizar una revisión sistemática que analice las experiencias y resultados de programas de educación sanitaria en escuelas liderados por matronas, evaluando su impacto en el conocimiento, actitudes y conductas de estudiantes.

Metodología: Se llevó a cabo una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, CUIDEN y ERIC, incluyendo estudios publicados entre 2010 y 2024 que describieran intervenciones educativas desarrolladas por matronas en contextos escolares. Se seleccionaron tanto estudios cuantitativos como cualitativos, informes de programas y revisiones que evaluaran el alcance, la metodología y los resultados obtenidos. Se excluyeron investigaciones sin un enfoque claro en liderazgo de matronas o en entornos no escolares.

Resultados: La revisión evidencia que las intervenciones lideradas por matronas en escuelas logran mejorar significativamente el conocimiento sobre salud sexual y reproductiva, desmontar mitos y promover actitudes positivas hacia el uso de anticonceptivos. Los programas que emplean metodologías participativas, talleres interactivos y espacios de diálogo fomentan un aprendizaje contextualizado y respetuoso.

Conclusiones: Las experiencias de educación sanitaria en escuelas lideradas por matronas son efectivas para fortalecer el conocimiento y las actitudes saludables entre los jóvenes. Se recomienda consolidar estos programas, promover su integración curricular y evaluar su impacto a largo plazo para optimizar su contribución a la salud pública.

PALABRAS CLAVE

Matrona, educación sanitaria, escuelas, salud sexual y reproductiva, prevención, adolescencia.

ABSTRACT

Introduction: Health education in school settings is a fundamental strategy to promote healthy habits and prevent risk behaviors from childhood through adolescence. Midwives, as experts in sexual and reproductive health, have taken a leading role in implementing educational programs in schools, addressing topics such as responsible sexuality, contraceptive methods, prevention of sexually transmitted infections (STIs), and the promotion of self-care.

Objective: To conduct a systematic review analyzing the experiences and outcomes of school-based health education programs led by midwives, evaluating their impact on students’ knowledge, attitudes, and behaviors.

Methodology: A search was carried out in databases such as PubMed, Scielo, CUIDEN, and ERIC, including studies published between 2010 and 2024 that described educational interventions delivered by midwives in school contexts. Quantitative and qualitative studies, program reports, and reviews evaluating the scope, methodology, and outcomes of the interventions were included. Studies without a clear focus on midwife leadership or not conducted in school settings were excluded.

Results: The review shows that school interventions led by midwives significantly improve knowledge on sexual and reproductive health, debunk myths, and promote positive attitudes toward contraceptive use. Programs using participatory methodologies, interactive workshops, and dialogue-based spaces foster contextualized and respectful learning.

Conclusions: Midwife-led school health education experiences are effective in strengthening young people’s knowledge and healthy attitudes. It is recommended to consolidate these programs, promote their integration into curricula, and evaluate their long-term impact to optimize their contribution to public health.

KEY WORDS

Midwife, health education, schools, sexual and reproductive health, prevention, adolescence.

INTRODUCCIÓN

La educación sanitaria en el ámbito escolar constituye una estrategia esencial dentro de los enfoques de promoción de la salud, al permitir intervenir tempranamente sobre los determinantes del bienestar físico, mental, emocional y social de niños, niñas y adolescentes¹. En un contexto global en el que las infecciones de transmisión sexual, los embarazos no planificados en adolescentes, la violencia de género y la desinformación sobre el cuerpo y la sexualidad siguen afectando de manera significativa a las juventudes, la implementación de programas de educación sanitaria en instituciones educativas se vuelve una herramienta poderosa para prevenir conductas de riesgo y fomentar una cultura de autocuidado, responsabilidad y ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos².

Dentro de este escenario, las matronas —profesionales con formación especializada en salud sexual, salud reproductiva y salud comunitaria— han comenzado a ocupar un rol cada vez más protagónico en el desarrollo e implementación de intervenciones educativas dirigidas a población escolar. Su experiencia clínica, sumada a su capacidad pedagógica y su enfoque centrado en la persona, las posiciona como agentes clave en la transmisión de conocimientos científicos actualizados, en la resolución de dudas desde una perspectiva ética y respetuosa, y en la construcción de espacios de confianza donde los y las estudiantes puedan expresar sus inquietudes sin temor a juicios ni estigmatización³.

Las intervenciones lideradas por matronas en escuelas no se limitan a la entrega de información, sino que buscan fomentar competencias personales y sociales que permitan a las y los jóvenes tomar decisiones informadas, conscientes y responsables sobre su sexualidad. Estas intervenciones suelen abordar temáticas como anatomía y fisiología del aparato reproductor, prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), métodos anticonceptivos, consentimiento, relaciones afectivas saludables, diversidad sexual, prevención de violencia y embarazo adolescente, así como estrategias de comunicación y negociación en relaciones íntimas. Al integrarse dentro del entorno escolar, estas actividades logran una mayor cobertura poblacional, reducen barreras de acceso a la información, y se ajustan al contexto cultural y etario de los estudiantes.

Numerosos países han comenzado a incluir a matronas dentro de los equipos de salud escolar o en colaboración con los sistemas educativos, reconociendo su aporte único al proceso educativo en materia de salud sexual y reproductiva. Sin embargo, pese a los avances, persisten desafíos en relación con la continuidad, sistematicidad y evaluación de estas intervenciones, así como barreras socioculturales que dificultan su implementación plena en determinados contextos. De allí surge la necesidad de sistematizar la evidencia disponible sobre el impacto real que tienen estos programas cuando son liderados por matronas, tanto en el conocimiento como en las actitudes y comportamientos de los y las adolescentes.

OBJETIVO

El objetivo de este estudio es realizar una revisión sistemática que analice las experiencias y resultados de programas de educación sanitaria implementados en instituciones escolares y liderados por matronas, con el fin de evaluar su impacto en el nivel de conocimiento, en las actitudes frente a la sexualidad y la prevención, y en las conductas de estudiantes en torno a la salud sexual y reproductiva. Asimismo, se busca identificar las metodologías más efectivas utilizadas en estas intervenciones, así como los facilitadores y obstáculos que influyen en su desarrollo e institucionalización.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva y sistematizada de literatura científica en bases de datos especializadas, incluyendo PubMed, Scielo, CUIDEN y ERIC, con el objetivo de reunir estudios que documentaran experiencias reales de programas educativos desarrollados en el ámbito escolar por matronas. El rango temporal de búsqueda abarcó desde el año 2010 hasta el 2024, con el propósito de incluir evidencia reciente y contextualizada a los desafíos actuales de la educación en salud.

Los criterios de inclusión contemplaron estudios cuantitativos (como ensayos cuasiexperimentales o estudios de cohortes), investigaciones cualitativas (entrevistas, grupos focales, etnografías), revisiones sistemáticas, estudios de caso e informes técnicos que describieran con claridad la participación activa y el liderazgo de matronas en el diseño, ejecución o evaluación de programas de educación sanitaria dentro de instituciones educativas. Se prestó especial atención a los estudios que analizaran resultados concretos en términos de aumento del conocimiento, cambios en actitudes, mejora en prácticas preventivas y percepción de estudiantes y docentes sobre la intervención.

Se excluyeron todas aquellas investigaciones que no hicieran referencia explícita al rol de las matronas como líderes del proceso educativo, que fueran desarrolladas fuera del ámbito escolar (como centros de salud, universidades o comunidades), o que no incluyeran indicadores de impacto mensurable o testimonios cualitativos sobre la experiencia educativa. La selección y análisis de los estudios siguió los lineamientos PRISMA, garantizando una revisión rigurosa y transparente.

RESULTADOS

La revisión exhaustiva de los estudios seleccionados revela de manera sistemática y consistente que las intervenciones educativas lideradas por matronas en contextos escolares tienen un impacto ampliamente positivo en la formación en salud sexual y reproductiva de niños, niñas y adolescentes⁴⁻⁶. Esta evidencia proviene tanto de investigaciones cuantitativas que miden cambios antes y después de las intervenciones, como de estudios cualitativos que recogen percepciones y experiencias de estudiantes, docentes y otros actores escolares⁷.

Uno de los hallazgos más relevantes es el aumento considerable en el nivel de conocimiento de los y las estudiantes en relación con temas fundamentales como los métodos anticonceptivos, la prevención de infecciones de transmisión sexual, la anatomía y fisiología del aparato reproductor, el ciclo menstrual, el consentimiento sexual, las relaciones afectivas saludables y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos⁸⁻¹⁰. Este conocimiento no solo implica una comprensión teórica, sino que también se traduce en una mayor capacidad para tomar decisiones informadas, establecer límites, identificar riesgos y proteger la propia salud.

Asimismo, se observa un cambio significativo en las actitudes de los y las estudiantes frente a la sexualidad, el autocuidado y la relación con sus pares. Los programas implementados por matronas han demostrado ser eficaces en la deconstrucción de mitos y prejuicios asociados a la sexualidad, en la promoción de la equidad de género y en el fomento de valores como el respeto, la responsabilidad, la empatía y la tolerancia¹¹. Varios estudios destacan que, tras la implementación de estas intervenciones, se incrementa la disposición de los y las adolescentes a utilizar preservativos u otros métodos anticonceptivos, a buscar orientación o consejería cuando se enfrentan a situaciones de riesgo, y a comunicar abiertamente sus dudas e inquietudes con adultos de confianza.

En cuanto a las metodologías empleadas, se identifican como especialmente efectivas aquellas que se basan en enfoques participativos y en la pedagogía activa⁷⁻⁹. Las intervenciones que incluyen talleres interactivos, estudios de caso, dramatizaciones, juegos de rol, dinámicas grupales, debates guiados y espacios de diálogo libre, logran mayor implicación por parte del estudiantado, generan aprendizajes más duraderos y favorecen una apropiación real del conocimiento. Estas metodologías permiten a las matronas adaptar los contenidos al nivel de desarrollo cognitivo, emocional y social de los y las estudiantes, respetando sus contextos culturales, religiosos y familiares, y evitando la imposición de discursos normativos o moralistas.

La figura de la matrona aparece en todos los estudios como un factor central en el éxito de estas iniciativas. Su formación técnica en salud sexual y reproductiva, su experiencia en el trabajo con poblaciones sensibles y su estilo de comunicación basado en la empatía y el respeto, las convierten en facilitadoras altamente eficaces del proceso educativo¹². Los y las adolescentes valoran especialmente la posibilidad de contar con una figura adulta confiable, capacitada y cercana, que los escucha sin juzgar y que les entrega información clara, veraz y útil. Esta relación de confianza permite abordar incluso temáticas difíciles o consideradas tabú, y favorece la construcción de espacios seguros para el aprendizaje y el diálogo.

Del mismo modo, el rol de las matronas ha sido bien recibido por la mayoría de los equipos docentes y de dirección escolar, quienes reconocen que su presencia en el aula complementa la labor educativa, mejora la convivencia escolar, refuerza la prevención de situaciones de riesgo, y contribuye a una formación más integral del estudiantado. En muchos casos, estas intervenciones han servido también como instancia de formación para el personal docente, quienes manifiestan haber adquirido nuevas herramientas para abordar temas de sexualidad con mayor seguridad y profundidad.

Sin embargo, la revisión también pone en evidencia una serie de desafíos estructurales y contextuales que afectan el desarrollo, la continuidad y el impacto de estos programas. En primer lugar, se señala la falta de institucionalización de las intervenciones, muchas de las cuales se realizan en el marco de proyectos específicos, con financiamiento limitado y sin una planificación a largo plazo. Esto impide que las acciones educativas se mantengan en el tiempo, se articulen con los planes curriculares y se integren de manera sistemática en la vida escolar⁴⁻⁶.

En segundo lugar, algunos estudios alertan sobre la escasa formación pedagógica de ciertas matronas, lo cual puede dificultar la implementación de metodologías educativas efectivas o la adaptación de los contenidos al lenguaje y necesidades del público escolar. Aunque la competencia clínica de estas profesionales es indiscutible, su rol como educadoras requiere también de habilidades didácticas, conocimiento de las etapas del desarrollo psicosocial, manejo del aula y estrategias para generar aprendizajes significativos⁵.

Otro obstáculo importante es la resistencia de ciertos sectores de la comunidad educativa, especialmente de padres, madres o apoderados, que consideran inapropiada la inclusión de temas relacionados con sexualidad en la formación escolar. Estas resistencias suelen estar motivadas por creencias religiosas, prejuicios culturales o temor a que la información promueva conductas sexuales prematuras⁵. Esta situación plantea la necesidad de desarrollar estrategias de sensibilización y participación comunitaria que permitan construir consensos, generar confianza y explicar con claridad los objetivos y contenidos de las intervenciones.

Finalmente, varios estudios coinciden en señalar la falta de seguimiento y evaluación de los programas, especialmente en términos de su impacto a largo plazo. Aunque los efectos inmediatos en el conocimiento y las actitudes son positivos, aún no existe suficiente evidencia que demuestre cambios sostenidos en las conductas sexuales, disminución en las tasas de embarazo adolescente o reducción de ITS. Esta carencia de evaluación rigurosa limita la posibilidad de escalar los programas, de justificar su continuidad ante las autoridades, y de perfeccionar sus contenidos y estrategias¹².

CONCLUSIONES

Las experiencias sistematizadas a partir de esta revisión confirman que los programas de educación sanitaria implementados en escuelas por matronas constituyen una estrategia efectiva, pertinente y altamente valorada para fortalecer los conocimientos, actitudes y habilidades de los y las adolescentes en relación con la salud sexual y reproductiva. Estas intervenciones no solo entregan información científica y actualizada, sino que también promueven la reflexión crítica, el desarrollo de capacidades de autocuidado, la toma de decisiones responsables, y la construcción de relaciones interpersonales saludables, basadas en el respeto y la igualdad.

El rol de las matronas como líderes de estos programas aporta un valor diferencial, ya que integran el conocimiento clínico con una visión humanizada de la salud, establecen vínculos de confianza con los y las estudiantes, y adaptan sus estrategias a las características socioculturales de cada comunidad escolar. Su intervención contribuye no solo a mejorar los indicadores de salud, sino también a transformar los entornos educativos en espacios más seguros, inclusivos y promotores de derechos.

Para potenciar y consolidar estos avances, es fundamental avanzar en la institucionalización de los programas, incorporándolos de forma estable en el currículo escolar y asegurando su implementación continua en todos los niveles educativos. Asimismo, resulta prioritario fortalecer la formación pedagógica de las matronas, promover la capacitación continua, y fomentar el trabajo colaborativo con docentes, equipos de convivencia escolar, centros de salud y comunidades educativas.

Además, se recomienda establecer sistemas de evaluación integrales que permitan medir no solo los resultados inmediatos, sino también los impactos a mediano y largo plazo en los comportamientos sexuales, la salud emocional, la prevención de violencias y la equidad de género. La sostenibilidad de estos programas dependerá en gran medida de su capacidad de demostrar resultados, adaptarse a nuevos contextos, y responder a las necesidades reales de los y las adolescentes.

Finalmente, superar las resistencias socioculturales, garantizar la participación activa de las familias, y reforzar el enfoque de derechos humanos como base de todas las intervenciones, son condiciones imprescindibles para que la educación sanitaria en el ámbito escolar, liderada por matronas, cumpla su enorme potencial como herramienta de transformación social, prevención en salud y promoción del bienestar integral de las nuevas generaciones.

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