Síndrome genitourinario de la menopausia: revisión clínica y presentación de un caso con abordaje terapéutico integral

13 marzo 2026

AUTORES

  1. Gemma Gonzalo Hernández. Médico de Atención Primaria. Centro de Salud Muñoz-Fernández, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es una entidad clínica frecuente en mujeres posmenopáusicas, caracterizada por una serie de signos y síntomas que afectan el tracto genital y urinario, asociados con la disminución de los niveles de estrógenos y otros esteroides sexuales. Se estima que entre el 40% y 60% de las mujeres postmenopáusicas presentan manifestaciones del SGM, aunque muchas de ellas no consultan debido a la normalización de los síntomas o a la falta de conocimiento médico. El cuadro clínico puede incluir sequedad vaginal, dispareunia, urgencia urinaria, infecciones recurrentes del tracto urinario, entre otros. Presentamos el caso de una mujer de 58 años con múltiples síntomas relacionados, a quien se le realizó un abordaje diagnóstico completo y un tratamiento terapéutico exitoso. A través de este caso se discuten los aspectos clínicos, fisiopatológicos y terapéuticos del SGM, haciendo énfasis en la necesidad de un enfoque individualizado y multidisciplinario para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

PALABRAS CLAVE

Síndrome genitourinario, menopausia, atrofia vaginal, terapia hormonal, salud urogenital, dispareunia.

ABSTRACT

Genitourinary syndrome of menopause (GSM) is a prevalent clinical condition in postmenopausal women, characterized by signs and symptoms affecting the genital and urinary tracts due to the decline in estrogen and other sex steroids. It is estimated that 40% to 60% of postmenopausal women experience manifestations of GSM, although many do not seek medical consultation due to normalization of symptoms or lack of awareness. The clinical presentation may include vaginal dryness, dyspareunia, urinary urgency, and recurrent urinary tract infections, among others. We present the case of a 58-year-old woman with multiple related symptoms, who underwent comprehensive diagnostic evaluation and successful therapeutic intervention. This case highlights clinical, pathophysiological, and therapeutic aspects of GSM, emphasizing the need for a multidisciplinary, individualized approach to improve patients’ quality of life.

KEY WORDS

Genitourinary syndrome, menopause, vaginal atrophy, hormone therapy, urogenital health, dyspareunia.

INTRODUCCIÓN

El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es una condición clínica que afecta a una proporción significativa de mujeres después del cese de la menstruación. Se trata de un conjunto de síntomas que incluyen alteraciones a nivel genital (sequedad vaginal, irritación, ardor, prurito), sexual (dispareunia, disminución de la lubricación, pérdida del deseo sexual) y urinario (urgencia, frecuencia, disuria, infecciones urinarias recurrentes).

Históricamente, esta condición fue denominada “atrofia vaginal”, término que no abarcaba adecuadamente la complejidad y extensión del cuadro clínico. En 2014, la Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de la Mujer (ISSWSH) y la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS) propusieron el término “síndrome genitourinario de la menopausia” para reflejar mejor la interrelación de los síntomas y signos genitales y urinarios, todos ellos relacionados con la deficiencia estrogénica postmenopáusica.

La fisiopatología del SGM se relaciona directamente con la disminución de los niveles séricos de estrógenos, lo que lleva a cambios histológicos en la mucosa vaginal y el epitelio urogenital: adelgazamiento del epitelio, disminución del flujo sanguíneo, pérdida de colágeno y reducción de la elasticidad. Todo esto compromete la función sexual, genera molestias significativas y puede conllevar consecuencias psicosociales importantes. A pesar de su alta prevalencia, el SGM continúa siendo subdiagnosticado y subtratado.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente femenina de 58 años, con menopausia natural a los 51 años y sin antecedente de terapia hormonal sustitutiva, gesta 3, para 3, sin comorbilidades relevantes y con vida sexual activa. Consulta por seis meses de evolución de sequedad vaginal persistente, dispareunia intensa que ha limitado la actividad sexual, ardor y escozor vulvovaginal, asociados a tres episodios de infección urinaria en el último semestre, documentados por urocultivo positivo para Escherichia coli sensible a nitrofurantoína, actualmente asintomática desde el punto de vista urinario.

Al examen físico se observan genitales externos con mucosa pálida, adelgazada y atrófica, con disminución de pliegues; en la exploración vaginal se evidencia reducción de la elasticidad y lubricación, compatibles con atrofia epitelial. El examen bimanual es normal. El frotis vaginal muestra cambios atróficos con predominio de células parabasales, flora disminuida y pH de 6.0. Urocultivo actual negativo. Papanicolaou y colposcopia sin alteraciones.

Con estos hallazgos se establece diagnóstico de síndrome genitourinario de la menopausia, secundario a hipoestrogenismo posmenopáusico, con manifestaciones genitales, sexuales y urinarias. Se indica tratamiento con estriol vaginal 0.5 mg en crema diariamente por dos semanas y posteriormente cada 72 horas, además de lubricantes e hidratantes vaginales no hormonales. Se recomienda educación sexual, apoyo de pareja y seguimiento trimestral para valorar evolución clínica.

A los tres meses del tratamiento, la paciente reportó mejoría significativa de los síntomas, reincorporación a la vida sexual sin dispareunia y ausencia de nuevas infecciones urinarias. Refirió sentirse más segura y cómoda con su cuerpo, mejorando su autoestima y calidad de vida.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es el término propuesto para sustituir la denominación de atrofia vulvovaginal, con el fin de integrar de manera más amplia los síntomas genitales, sexuales y urinarios asociados al hipoestrogenismo posmenopáusico¹. Se trata de una condición altamente prevalente; estudios epidemiológicos reportan que entre 40% y 60% de las mujeres posmenopáusicas presentan síntomas vaginales, muchos de ellos moderados a severos²,⁶. A diferencia de los síntomas vasomotores, el SGM tiende a ser progresivo y persistente en ausencia de tratamiento, debido al carácter crónico del déficit estrogénico¹,³.

El subdiagnóstico constituye un problema relevante. Un número considerable de mujeres no consulta por considerar los síntomas como parte normal del envejecimiento o por incomodidad al abordar aspectos relacionados con la sexualidad⁶. De forma paralela, diversos profesionales de la salud no interrogan activamente sobre sintomatología urogenital durante la consulta, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento³,⁴. El impacto en la salud sexual es significativo: la sequedad vaginal y la dispareunia se asocian con disminución del deseo, evitación del coito y deterioro en la calidad de la relación de pareja⁴.

El tratamiento del SGM debe individualizarse y puede dividirse en opciones no hormonales y hormonales³. Las estrategias no hormonales incluyen lubricantes e hidratantes vaginales, que resultan útiles en casos leves, así como ejercicios del suelo pélvico; algunas terapias basadas en energía han sido propuestas, aunque su evidencia a largo plazo aún es limitada³.

Entre las terapias hormonales, los estrógenos vaginales (estriol, estradiol) constituyen el tratamiento de primera línea en mujeres con síntomas moderados a severos, con evidencia sólida de eficacia en la mejoría de la sequedad, dispareunia y síntomas urinarios, y con mínima absorción sistémica en esquemas de baja dosis³. Otras alternativas incluyen la prasterona (DHEA intravaginal) y el modulador selectivo del receptor estrogénico ospemifeno³. En mujeres sin antecedente de cáncer de mama, los estrógenos vaginales se consideran seguros y eficaces³; en pacientes con antecedente de cáncer de mama hormonosensible, su uso debe individualizarse y realizarse en coordinación con el oncólogo tratante, valorando riesgos y beneficios⁵.

El SGM es, por tanto, una condición prevalente, multifactorial y progresiva que afecta de manera sustancial la calidad de vida de la mujer posmenopáusica¹,³. Su abordaje requiere una historia clínica dirigida, exploración ginecológica cuidadosa y una actitud proactiva del personal de salud. La integración de intervenciones médicas, educativas y, cuando sea necesario, psicológicas o sexológicas, es fundamental para lograr una mejoría clínica sostenida y restaurar el bienestar integral de la paciente⁴.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Portman DJ, Gass ML. Genitourinary syndrome of menopause: new terminology for vulvovaginal atrophy. Menopause. 2014;21(10):1063-1068.
  2. Santoro N, Komi J. Prevalence and impact of vaginal symptoms among postmenopausal women. J Sex Med. 2009;6(8):2133–2142.
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  4. Nappi RE, Palacios S. Impact of vulvovaginal atrophy on sexual health. Climacteric. 2014;17(1):3-9.
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