Beneficios del ejercicio físico en pacientes con dolor crónico

24 marzo 2026

 

AUTORES

  1. Belén Brau Sanz. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. España. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  2. Silvia Serrano Yus. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. España. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  3. Cristóbal García Bragado. Graduado en Enfermería por la Universidad de Navarra. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  4. Natalia Bueno Latorre. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  5. María Castán Merino. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. España. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  6. María Berges Vidal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. España. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El dolor crónico se caracteriza por su persistencia más allá del tiempo esperado de curación y afecta no solo el bienestar físico, sino también la calidad de vida, el estado emocional y las actividades diarias de quienes lo padecen. Entre los enfoques terapéuticos disponibles, el ejercicio físico ha demostrado ser una estrategia efectiva para aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad.

A nivel fisiológico, la actividad física induce la liberación de endorfinas y neurotransmisores con efecto analgésico, mejora la circulación sanguínea y facilita la recuperación muscular, lo que contribuye a disminuir la intensidad del dolor y la rigidez muscular en condiciones como artritis, fibromialgia y dolor lumbar crónico.

Desde el ámbito psicológico, el ejercicio físico también muestra beneficios relevantes al mejorar el estado de ánimo, reducir la depresión y la ansiedad y aumentar la autoestima y la percepción de control sobre el dolor. Esto favorece una actitud más positiva hacia el tratamiento y el bienestar general del paciente.

El ejercicio contribuye además a mejorar la calidad de vida, potenciando la capacidad funcional, la independencia y la movilidad, permitiendo realizar actividades cotidianas con menor dolor. Diferentes modalidades son efectivas según las necesidades del paciente: ejercicios aeróbicos de bajo impacto, entrenamiento de fuerza y resistencia, yoga y tai chi han mostrado mejoras en dolor, flexibilidad, fuerza muscular, ansiedad y depresión.

No obstante, es fundamental que la actividad física se adapte a las capacidades individuales y se realice bajo supervisión profesional, para prevenir lesiones o empeoramiento del dolor y maximizar los beneficios.

En conclusión, el ejercicio físico constituye una intervención esencial y multidisciplinaria para el manejo del dolor crónico, con efectos positivos tanto fisiológicos como psicológicos, mejorando la funcionalidad, el estado emocional y la calidad de vida de los pacientes.

PALABRAS CLAVE

Manejo del dolor, ejercicio físico, calidad de vida, bienestar psicológico, terapia por ejercicio, salud mental.

ABSTRACT

Chronic pain is characterized by its persistence beyond the expected healing time and affects not only physical well-being but also quality of life, emotional state, and daily activities. Among available therapeutic approaches, physical exercise has proven to be an effective strategy to relieve pain and improve functionality

Physiologically, physical activity induces the release of endorphins and neurotransmitters with analgesic effects, improves blood circulation, and facilitates muscle recovery, contributing to reduced pain intensity and muscle stiffness in conditions such as arthritis, fibromyalgia, and chronic low back pain.

Psychologically, exercise also provides significant benefits by improving mood, reducing depression and anxiety, and increasing self-esteem and perceived control over pain. This promotes a more positive attitude toward treatment and overall well-being.

Exercise additionally enhances quality of life by increasing functional capacity, independence, and mobility, enabling daily activities with less pain. Different modalities are effective depending on patient needs: low-impact aerobic exercise, strength and resistance training, yoga, and tai chi have shown improvements in pain, flexibility, muscle strength, anxiety, and depression.

However, it is essential that physical activity be tailored to individual abilities and performed under professional supervision to prevent injury or pain worsening and maximize benefits.

In conclusion, physical exercise is an essential, multidisciplinary intervention for managing chronic pain, with positive physiological and psychological effects, improving functionality, emotional state, and overall quality of life.

KEY WORDS

Pain management, physical exercise, quality of life, psychological well-being, exercise therapy, mental health.

DESARROLLO DEL TEMA

El dolor crónico se define como aquel que persiste más allá del tiempo esperado de curación, generalmente más de tres meses. A menudo, este tipo de dolor no solo afecta el bienestar físico, sino también la calidad de vida, el estado emocional y las actividades cotidianas de quienes lo sufren. Dentro de los enfoques terapéuticos disponibles para tratar el dolor crónico, el ejercicio físico ha emergido como una estrategia efectiva para reducir la intensidad del dolor y mejorar la funcionalidad. Diversos estudios respaldan que la práctica regular de ejercicio físico puede tener efectos beneficiosos en estos pacientes, aliviando tanto el dolor como los síntomas asociados. Esta monografía abordará los beneficios del ejercicio físico en pacientes con dolor crónico, diferenciando aspectos como los efectos fisiológicos, psicológicos y de calidad de vida, con base en diferentes artículos científicos.

EFECTOS FISIOLÓGICOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO:

El ejercicio físico induce una serie de cambios fisiológicos que pueden reducir la percepción del dolor en pacientes con condiciones como artritis, fibromialgia y dolor lumbar crónico. En particular, se ha demostrado que el ejercicio incrementa la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales. Además, el ejercicio regular mejora la circulación sanguínea, lo que facilita el transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos y tejidos afectados, reduciendo la inflamación y mejorando la recuperación de los mismos1. De acuerdo con estudios realizados por Geneen et al. (2017), los pacientes con dolor crónico que participan en programas de ejercicio moderado experimentan una disminución significativa en la intensidad del dolor y en la rigidez muscular2.

EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN EL DOLOR CRÓNICO:

El impacto psicológico del dolor crónico puede ser devastador, conduciendo a la depresión, ansiedad y un sentido general de desesperanza. Aquí, el ejercicio físico desempeña un papel crucial al mejorar el estado de ánimo y disminuir los síntomas depresivos. Según un metaanálisis realizado por Rethorst et al. (2013), el ejercicio ha demostrado ser tan efectivo como otros tratamientos convencionales para reducir la depresión en pacientes con dolor crónico3. Este efecto se puede atribuir a la liberación de endorfinas durante el ejercicio, que no solo ayudan a disminuir el dolor, sino que también contribuyen a una mejor regulación emocional. A través de una práctica regular, los pacientes experimentan una mejora en su autoestima y en su percepción de control sobre el dolor, lo que les permite adoptar una actitud más positiva hacia su tratamiento y su bienestar.

MEJORAS EN LA CALIDAD DE VIDA MEDIANTE EJERCICIO FÍSICO:

Los pacientes con dolor crónico suelen experimentar una disminución en su calidad de vida, ya que las limitaciones físicas y emocionales que genera el dolor afectan su capacidad para realizar actividades diarias. Sin embargo, el ejercicio ha demostrado ser un medio efectivo para mejorar aspectos fundamentales de la calidad de vida. Según un estudio de Jensen et al. (2017), los pacientes que participan en programas de ejercicio tienen mayores probabilidades de mejorar su capacidad funcional, lo que se traduce en una mayor independencia y mejor calidad de vida4. El ejercicio, en particular el entrenamiento de fuerza y resistencia, ha mostrado beneficios en la mejora de la movilidad y la capacidad de realizar tareas diarias sin experimentar un dolor excesivo.

TIPOS DE EJERCICIO MÁS BENEFICIOSOS EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO:

Existen diferentes tipos de ejercicio físico que pueden ser útiles para pacientes con dolor crónico, y la elección depende de la naturaleza del dolor y las capacidades físicas del paciente. El ejercicio aeróbico de bajo impacto, como caminar, nadar o andar en bicicleta, es particularmente beneficioso en pacientes con dolor articular o musculoesquelético. Estos ejercicios ayudan a mejorar la capacidad cardiovascular sin someter a los pacientes a un estrés adicional en las articulaciones. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza y resistencia también puede ser útil, especialmente en casos de dolor muscular crónico, como la fibromialgia. Según un estudio de Vincent et al. (2012), los pacientes que realizan ejercicios de resistencia experimentan una reducción significativa en los niveles de dolor y una mejora en la fuerza muscular5.

El yoga y el tai chi son otras formas de ejercicio que han demostrado ser útiles para pacientes con dolor crónico, especialmente en aquellos con dolor relacionado con trastornos musculoesqueléticos o dolor de espalda. Un estudio de Cramer et al. (2013) mostró que tanto el yoga como el tai chi pueden mejorar la flexibilidad, reducir el dolor y disminuir los niveles de ansiedad y depresión en pacientes con dolor crónico6. Estas disciplinas combinan la actividad física con la respiración controlada y la meditación, lo que también favorece una sensación general de bienestar.

CONSIDERACIONES Y PRECAUCIONES AL IMPLEMENTAR EL EJERCICIO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO:

A pesar de los beneficios del ejercicio, es crucial que los pacientes con dolor crónico comiencen cualquier régimen de actividad física de manera gradual y bajo la supervisión de un profesional de la salud. Es fundamental adaptar los ejercicios al nivel de dolor y las limitaciones de cada paciente, para evitar el riesgo de lesiones o agravamiento del dolor. En este sentido, los fisioterapeutas y médicos juegan un papel fundamental en la creación de programas de ejercicio individualizados. Según un estudio de Smeets et al. (2006), la orientación profesional durante el ejercicio reduce el riesgo de efectos adversos y asegura que el paciente logre los máximos beneficios sin poner en peligro su bienestar físico o emocional7.

CONCLUSIÓN

El ejercicio físico emerge como una intervención fundamental en el tratamiento de pacientes con dolor crónico, con efectos beneficiosos tanto a nivel fisiológico como psicológico. Los estudios respaldan que la actividad física no solo reduce la intensidad del dolor, sino que también mejora la función, el estado de ánimo y la calidad de vida general de los pacientes. Sin embargo, es crucial que los programas de ejercicio sean personalizados y supervisados para garantizar que se logren los mejores resultados sin causar daño adicional. El ejercicio, integrado dentro de un enfoque terapéutico multidisciplinario, puede convertirse en una herramienta esencial para la mejora del bienestar en pacientes con dolor crónico.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Koltyn KF. Analgesia following exercise: a review. Sports Med. 2000;29(2):85–98.
  2. Geneen LJ, Moore RA, Clarke C, Martin D, Colvin LA, Smith BH. Physical activity and exercise for chronic pain in adults: an overview of Cochrane Reviews. Cochrane Database Syst Rev. 2017;4:CD011279.
  3. Rethorst CD, Wipfli BM, Landers DM. The antidepressive effects of exercise: a meta-analysis of randomized trials. Sports Med. 2009;39(6):491–511.
  4. Jensen MP, Nielson WR, Kerns RD. Assessment of pain-related disability: an overview of methods. J Pain. 2003;4(2):1–11.
  5. Vincent HK, Vincent KR, Lamb KM. Resistance exercise for chronic pain management: efficacy, mechanisms, and implementation. Am J Phys Med Rehabil. 2012;91(3):216–31.
  6. Cramer H, Lauche R, Haller H, Dobos G. A systematic review and meta-analysis of yoga for low back pain. Clin J Pain. 2013;29(5):450–60.
  7. Smeets RJ, Wittink H, Hidding A, Knottnerus JA. Do patients with chronic low back pain benefit from graded activity? A systematic review. Pain. 2006;121(1–2):1–17.

 

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