AUTORES
- Sandra Vela Durban. Enfermera Pediátrica. Hospital Universitario Cruces, Bizkaia. España.
- Sandra Sáiz Zunda. Enfermera Pediátrica. Hospital Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Andrea Lazcorreta Celma. Enfermera Pediátrica. Hospital Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Ángela M. Sánchez Tomás. Enfermera Pediátrica. Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona. España.
- María Blanca Vizán Linés. Enfermera Generalista. Hospital Universitario San Jorge, Huesca. España.
RESUMEN
Los dispositivos de asistencia ventricular (DAV) son bombas mecánicas implantadas quirúrgicamente que actúan como soporte circulatorio. Son dispositivos de creciente aplicación en la población pediátrica, especialmente como puente al trasplante cardiaco o a la recuperación miocárdica en situaciones de insuficiencia cardiaca refractaria. El dispositivo paracorpóreo más empleado en neonatos, lactantes y niños de bajo peso es el Berlin Heart EXCOR®, cuyo manejo requiere una formación altamente especializada por parte del equipo de enfermería. Los cuidados de enfermería abarcan la vigilancia hemodinámica, la monitorización de la anticoagulación, la prevención de complicaciones (hemorrágicas, tromboembólicas, infecciosas y neurológicas), los cuidados del punto de inserción de las cánulas y el acompañamiento psicoemocional al paciente y su familia. La elaboración de planes de cuidados estandarizados con taxonomía NANDA-NOC-NIC y la formación continua del personal resultan elementos clave para mejorar los resultados clínicos y garantizar la seguridad del paciente crítico pediátrico portador de un dispositivo de asistencia ventricular.
PALABRAS CLAVE
Asistencia ventricular, pediatría, insuficiencia cardiaca, Berlin Heart EXCOR®, cuidados de enfermería, anticoagulación, trasplante cardiaco.
ABSTRACT
Ventricular assist devices (VADs) are surgically implanted mechanical pumps that provide circulatory support. They are increasingly used in the pediatric population, especially as a bridge to heart transplantation or myocardial resuscitation in cases of refractory heart failure. The most commonly used paracorporeal device in neonates, infants, and low birth weight children is the Berlin Heart EXCOR®, whose management requires highly specialized training for the nursing team. Nursing care encompasses hemodynamic monitoring, anticoagulation monitoring, prevention of complications (hemorrhagic, thromboembolic, infectious, and neurological), care of the cannula insertion site, and psycho-emotional support for the patient and their family. The development of standardized care plans using the NANDA-NOC-NIC taxonomy and ongoing staff training are key elements for improving clinical outcomes and ensuring the safety of critically ill pediatric patients with a ventricular assist device.
KEY WORDS
Ventricular assistance, paediatrics, heart failure, Berlin Heart EXCOR®, nursing care, anticoagulation, cardiac transplantation.
INTRODUCCIÓN
La insuficiencia cardiaca grave en la infancia constituye una de las situaciones más díficiles a las que se enfrenta la medicina pediátrica intensiva. En aquellos pacientes que no responden al tratamiento médico convencional, los dispositivos de asistencia ventricular (DAV) emergen como una alternativa terapéutica capaz de mantener la perfusión sistémica mientras se aguarda el trasplante cardiaco o se posibilita la recuperación miocárdica. En España, el número de pacientes pediátricos en lista de espera para trasplante cardiaco ha aumentado de forma progresiva en los últimos años, lo que ha incrementado también la demanda de soporte circulatorio mecánico de larga duración¹.
El Berlin Heart EXCOR® es actualmente el único dispositivo de asistencia ventricular paracorpóreo específicamente diseñado y aprobado para su uso en neonatos, lactantes y niños de bajo peso, siendo el más ampliamente utilizado como puente al trasplante cardiaco en esta franja de edad². Su carácter externo al organismo lo distingue de los dispositivos de flujo continuo implantables empleados en adultos y niños de mayor tamaño. Este dispositivo precisa vigilancia y cuidados muy específicos por parte del equipo de enfermería³.
El papel de enfermería en el manejo del DAV es multidimensional: abarca desde la vigilancia del funcionamiento mecánico del dispositivo y la prevención de complicaciones potencialmente letales, hasta el acompañamiento emocional de las familias en un contexto de alta complejidad y elevada incertidumbre. A pesar de la relevancia clínica de estos cuidados, la literatura científica en español sobre el abordaje enfermero específico del DAV pediátrico externo es aún limitada, lo que justifica la elaboración del presente artículo monográfico.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión bibliográfica narrativa en las principales bases de datos de ciencias de la salud: PubMed/MEDLINE, CUIDEN, Dialnet, SciELO, Cochrane Library y CINAHL.
Los términos de búsqueda empleados, en español e inglés, fueron: «asistencia ventricular», «enfermería», «pediátrico», «Berlin Heart EXCOR®», «ventricular assist device», «nursing care», «pediatrics», «heart failure», «anticoagulation», «mechanical circulatory support» y «cardiac transplantation». Se emplearon los operadores booleanos AND y OR para la combinación de términos.
Los criterios de inclusión utilizados han sido: artículos publicados entre 2008 y 2026, en español e inglés, que abordaran los cuidados de enfermería, las complicaciones o el manejo clínico del paciente pediátrico con DAV externo. La selección final incluyó 14 referencias bibliográficas.
DESARROLLO
DISPOSITIVO BERLIN HEART EXCOR®:
El Berlin Heart EXCOR® es un sistema de asistencia circulatoria paracorpóreo (externo al cuerpo y conectado a este) de flujo pulsátil accionado neumáticamente. Consta de tres elementos principales: una consola de control denominada IKUS, una o dos bombas ventriculares de distintos volúmenes de carrera (desde 10 hasta 80 ml, adaptables al tamaño del paciente), y las cánulas de entrada y salida que conectan el dispositivo al corazón del paciente⁴. Dependiendo de la situación clínica, el sistema puede proporcionar asistencia izquierda (LVAD), derecha (RVAD) o biventricular (BiVAD).
Las bombas están fabricadas con membranas de poliuretano y cuentan con válvulas de entrada y salida que garantizan la unidireccionalidad del flujo sanguíneo. La bomba es visible externamente, lo que facilita la vigilancia del movimiento de la membrana y el aspecto del contenido de la bomba en cada ciclo⁵. La consola IKUS controla los parámetros de funcionamiento: frecuencia, presión sistólica y diastólica, relación sístole-diástole, y cuenta con un sistema de alarmas que alertan ante alteraciones en el funcionamiento del dispositivo.
En algunos casos la implantación del dispositivo requiere adaptaciones quirúrgicas que añaden complejidad a la cirugía y a los cuidados postoperatorios de enfermería, por ejemplo, en pacientes con cardiopatías congénitas complejas⁶.
Las principales indicaciones del DAV externo en pediatría incluyen¹˒²˒⁷:
- Insuficiencia cardiaca aguda o crónica reagudizada refractaria al tratamiento médico convencional.
- Miocardiopatía dilatada grave.
- Miocarditis aguda fulminante con deterioro hemodinámico severo.
- Cardiopatías congénitas complejas con disfunción ventricular postoperatoria que no responde al tratamiento habitual.
- Fracaso de destete de la circulación extracorpórea (CEC) tras cirugía cardiaca.
- Síndrome de bajo gasto cardiaco refractario tras cirugía correctora de cardiopatía congénita.
Los objetivos terapéuticos del DAV en el paciente pediátrico pueden clasificarse en tres categorías: puente al trasplante cardiaco (la más frecuente), puente a la recuperación miocárdica (especialmente en miocarditis), y puente a la decisión en situaciones de incertidumbre diagnóstica o pronóstica¹. En centros de referencia con experiencia acumulada, la supervivencia con DAV como puente al trasplante se sitúa en torno al 90%, muy superior al 57% descrito con ECMO en la misma indicación⁷.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA:
Valoración inicial y monitorización hemodinámica:
La valoración enfermera al ingreso en UCIP del paciente pediátrico con DAV debe ser exhaustiva y sistemática. Se llevará a cabo monitorización continua de las constantes vitales: frecuencia cardiaca (FC), presión arterial invasiva (Pai), saturación de oxígeno (SatO2) y presión venosa central (PVC), así como los parámetros de funcionamiento del dispositivo (flujo, frecuencia, presiones del circuito y aspecto de la bomba)⁸.
El personal de enfermería debe estar formado en el manejo del dispositivo, conocer los valores de alarma y saber actuar ante cualquier desviación. La observación directa de la bomba del EXCOR®: color del contenido, uniformidad del llenado y vaciado, movimiento de la membrana, es un elemento de monitorización visual que el equipo de enfermería puede realizar de forma continua y que aporta información clínica de gran valor⁵.
Manejo de la anticoagulación:
El riesgo de trombosis del circuito y de eventos tromboembólicos sistémicos constituye una de las complicaciones más graves y potencialmente letales del DAV pediátrico, especialmente en pacientes con peso inferior a 10 kg⁹. La anticoagulación con heparina no fraccionada (HNF) es el tratamiento estándar, aunque la complejidad del sistema de coagulación en neonatos y lactantes exige una monitorización analítica estrecha y frecuente.
Los parámetros de control más utilizados son el tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa), el tiempo de coagulación activado (ACT) y la medición de niveles de anti-Xa. No existe un protocolo universalmente aceptado respecto al rango terapéutico óptimo, lo que subraya la importancia de seguir los protocolos internos de cada centro basados en la mejor evidencia disponible¹⁰. El rol de enfermería incluye la extracción sistemática de controles analíticos, la comunicación inmediata de valores fuera de rango, y el ajuste de dosis de heparina en perfusión continua según indicación médica.
Además del control analítico, la enfermera debe vigilar de forma activa los signos clínicos de sangrado (equimosis, hematomas, sangrado en puntos de punción, coloración de los apósitos de los puntos de entrada de cánulas) y de trombosis (cambios en el aspecto de la bomba, alteraciones neurológicas, signos de isquemia en extremidades).
Cuidados del punto de inserción de las cánulas:
Las cánulas del Berlin Heart EXCOR® penetran en el organismo a través de la piel —habitualmente en la región epigástrica o paraesternal— generando una herida crónica que requiere cuidados específicos y mantenidos durante todo el tiempo de soporte. El objetivo fundamental es la prevención de la infección, complicación que puede condicionar de forma decisiva el pronóstico del paciente⁸.
Los cuidados incluyen:
- Cura estéril de los puntos de entrada de las cánulas con frecuencia protocolizada (habitualmente cada 48-72 horas o ante signos de contaminación, humedad o desprendimiento del apósito).
- Utilización de técnica aséptica estricta en toda manipulación del sitio de inserción.
- Fijación adecuada de las cánulas para evitar tracciones y desplazamientos que aumenten el riesgo de infección local o de daño tisular.
- Valoración sistemática de signos locales de infección: eritema, calor, edema, secreción purulenta, dehiscencia de la herida.
- Registro fotográfico periódico del estado de la herida para facilitar el seguimiento evolutivo.
- Comunicación inmediata al equipo médico ante signos clínicos o analíticos de infección sistémica.
Prevención y detección de complicaciones:
La enfermería ocupa un papel central en la detección precoz y prevención de las complicaciones más frecuentes del DAV externo pediátrico. Destacan:
Complicaciones hemorrágicas:
Constituyen la complicación más frecuente. El sangrado mayor puede presentarse en diferentes localizaciones: puntos quirúrgicos, orificio de entrada de cánulas, tracto gastrointestinal o sistema nervioso central⁹. El equipo de enfermería se encarga de llevar a cabo el registro y control del débito de los drenajes quirúrgicos, la evolución de los valores analíticos de hemostasia y la aparición de signos clínicos de hipovolemia.
Complicaciones tromboembólicas y neurológicas:
Los eventos neurológicos (ictus isquémico o hemorrágico) son la complicación con mayor impacto en la mortalidad: la mortalidad asciende hasta el 42% en pacientes que sufren algún evento neurológico frente al 18% en los que no lo experimentan⁹. El personal de enfermería llevará a cabo una vigilancia neurológica dentro de la valoración del paciente: nivel de consciencia, respuesta pupilar, focalidad neurológica, llanto y conducta en neonatos y lactantes.
Problemas mecánicos del dispositivo:
Los dispositivos de flujo pulsátil como el Berlin Heart EXCOR® son más susceptibles a problemas mecánicos que los de flujo continuo. La rotura de membrana de la bomba, aunque infrecuente, es una emergencia que requiere actuación inmediata. Enfermería debe conocer el protocolo de actuación ante fallo del dispositivo y estar familiarizada con el manejo de la consola IKUS y sus alarmas⁵.
Infección del dispositivo y sepsis:
La infección relacionada con el dispositivo puede comprometer la viabilidad del paciente para el trasplante. La fiebre de origen desconocido, los cambios en el aspecto de las heridas o los valores analíticos compatibles con infección sistémica deben notificarse de inmediato al equipo médico.
Disfunción renal y hepática:
El bajo gasto mantenido en el preoperatorio puede generar disfunción multiorgánica que persiste tras la implantación del dispositivo. La enfermería monitorizará el balance hídrico, la diuresis horaria y los valores analíticos renales y hepáticos.
Movilización y rehabilitación:
En la medida en que la estabilidad hemodinámica del paciente lo permita, el equipo de enfermería promoverá la rehabilitación precoz, en coordinación con fisioterapia. La supervivencia con una función adecuada de los órganos diana bajo soporte DAV permite, en muchos casos, retirar la ventilación mecánica, iniciar la alimentación oral o enteral, y progresar en la sedestación y movilización, mejorando la condición del paciente de cara al trasplante¹¹. En pediatría, estos objetivos deben adaptarse a la edad, el desarrollo y las capacidades del niño.
Cuidados centrados en la familia:
La hospitalización prolongada de un niño con un dispositivo de asistencia ventricular genera un impacto psicoemocional enorme sobre la familia.
El equipo terapéutico utiliza el modelo aplicado de cuidados centrados en el paciente y la familia, fomentando la cohesión y el trabajo multidisciplinar junto con la familia. La información proporcionada debe ser clara y adaptada a la etapa del proceso y situación actual del paciente, explicando a la familia el funcionamiento del dispositivo, los objetivos del tratamiento y los cuidados que esta puede realizar, fomentando su colaboración en el cuidado del menor¹².
Forma parte de las competencias del equipo de enfermería la detección de necesidades emocionales y el apoyo psicológico en coordinación con el equipo multidisciplinar.
Todos estos cuidados determinan que el manejo del paciente pediátrico con DAV exige que el personal de enfermería adquiera y mantenga un conjunto de competencias clínicas muy específicas. La International Society for Heart and Lung Transplantation (ISHLT) incluye en estas competencias¹⁴:
- Conocimiento del funcionamiento del dispositivo Berlin Heart EXCOR® y de la consola IKUS: parámetros de configuración, alarmas y actuación ante fallos mecánicos.
- Manejo de la anticoagulación con heparina no fraccionada: cálculo de dosis, interpretación de parámetros de laboratorio, administración y ajuste de perfusión.
- Técnica aséptica en los cuidados de cánulas y heridas quirúrgicas.
- Valoración hemodinámica y neurológica continua y sistemática.
- Comunicación efectiva con el paciente, adaptada a la edad y al estado neurológico, y con la familia.
- Participación activa en simulacros y formación periódica sobre actuación en situaciones de emergencia con el dispositivo.
CONCLUSIONES
La asistencia ventricular externa con Berlin Heart EXCOR® es una intervención de soporte circulatorio mecánico de alta complejidad en el paciente pediátrico, cuyo éxito depende en gran medida de la calidad de los cuidados de enfermería proporcionados durante todo el período de soporte. El personal de enfermería en UCIP desempeña un papel central e insustituible en la vigilancia hemodinámica, el manejo de la anticoagulación, la prevención y detección precoz de complicaciones y el acompañamiento de la familia.
La formación continuada del equipo de enfermería, la protocolización de los procedimientos y la participación en programas de simulación clínica son estrategias fundamentales para garantizar la seguridad del paciente y mejorar los resultados clínicos.
Dado el carácter limitado de la literatura en español sobre el abordaje enfermero específico del DAV pediátrico externo, se recomienda impulsar la realización de estudios primarios y revisiones sistemáticas que generen mayor evidencia en este campo, fortaleciendo así la autonomía y la práctica avanzada de la enfermería en el contexto del soporte circulatorio mecánico pediátrico.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses relacionado con el presente artículo.
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