AUTOR
- Sabela Meilán Vila. Fisioterapeuta. Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo, Galicia. España. ORCID: 0009-0006-9533-2500
RESUMEN
El presente artículo monográfico trata de analizar las principales consecuencias del uso excesivo de pantallas sobre el desarrollo motor infantil desde la perspectiva de la fisioterapia pediátrica.
El uso de dispositivos electrónicos en la infancia ha aumentado de forma significativa en los últimos años, favoreciendo una exposición cada vez más precoz y prolongada a pantallas. Este cambio en los hábitos recreativos puede asociarse a una reducción del juego activo, mayor sedentarismo y posibles repercusiones sobre el desarrollo motor infantil.
La exposición prolongada a pantallas puede relacionarse con una disminución de la actividad física, menor participación en actividades motoras, retrasos en determinados hitos del desarrollo, alteraciones del equilibrio, coordinación y control postural. Asimismo, el mantenimiento prolongado de posturas sedentarias durante el uso de dispositivos electrónicos puede favorecer alteraciones musculoesqueléticas como protracción cefálica, aumento de la cifosis dorsal, debilidad muscular y molestias cervicales o dorsales. Además, el uso excesivo de pantallas puede influir sobre el sueño, la atención, la regulación emocional y la interacción social.
Conclusión: El uso excesivo de pantallas durante la infancia puede afectar negativamente al desarrollo motor y funcional del niño, especialmente cuando sustituye al juego activo y a la actividad física. La fisioterapia pediátrica desempeña un papel fundamental en la prevención, detección precoz y abordaje de las alteraciones motoras y posturales asociadas, así como en la educación sanitaria dirigida a familias y cuidadores.
PALABRAS CLAVE
Desarrollo motor infantil, pantallas, fisioterapia pediátrica, neurodesarrollo, sedentarismo, infancia.
ABSTRACT
This monograph analyzes the main consequences of excessive screen use on children’s motor development from a pediatric physiotherapy perspective.
The use of electronic devices in childhood has increased significantly in recent years, leading to increasingly early and prolonged screen exposure. This change in recreational habits can be associated with a reduction in active play, increased sedentary behavior, and potential repercussions on children’s motor development.
Prolonged screen exposure can be linked to decreased physical activity, reduced participation in motor activities, delays in certain developmental milestones, and impaired balance, coordination, and postural control. Furthermore, prolonged sedentary postures while using electronic devices can contribute to musculoskeletal problems such as head protraction, increased thoracic kyphosis, muscle weakness, and cervical or thoracic discomfort. In addition, excessive screen use can affect sleep, attention, emotional regulation, and social interaction.
Conclusion: Excessive screen time during childhood can negatively affect a child’s motor and functional development, especially when it replaces active play and physical activity. Pediatric physiotherapy plays a fundamental role in the prevention, early detection, and management of associated motor and postural impairments, as well as in health education for families and caregivers.
KEY WORDS
Child motor development, screen time, pediatric physiotherapy, neurodevelopment, sedentary behaviour, childhood.
DESARROLLO DEL TEMA
El presente artículo monográfico trata de analizar las principales consecuencias del uso excesivo de pantallas sobre el desarrollo motor infantil desde la perspectiva de la fisioterapia pediátrica.
En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico y la expansión de los dispositivos digitales han transformado de forma significativa los hábitos de vida de la población infantil1,3. El acceso precoz a teléfonos móviles, tabletas, ordenadores y televisión ha favorecido un incremento del tiempo de exposición a pantallas desde edades cada vez más tempranas, modificando progresivamente los patrones de juego, movimiento y participación física3,5.
La infancia constituye una etapa crítica para el desarrollo neuromotor, sensorial, cognitivo y social. Durante los primeros años de vida se produce una elevada plasticidad cerebral que permite la adquisición progresiva de habilidades motoras, el desarrollo del control postural y la integración de estímulos sensoriales fundamentales para la maduración funcional del sistema nervioso central5,9. La exploración activa del entorno, el movimiento espontáneo y el juego físico desempeñan un papel esencial en la adquisición de hitos motores y en el adecuado desarrollo psicomotor infantil11,14.
Diversos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud y la American Academy of Pediatrics, han alertado sobre las posibles consecuencias del uso excesivo de pantallas durante la infancia1,3. Entre sus recomendaciones destacan la limitación del tiempo de exposición a dispositivos digitales, especialmente en menores de dos años, y la promoción de actividades basadas en el juego activo, la actividad física y la interacción social presencial1,2,15.
El incremento del sedentarismo asociado al uso prolongado de pantallas ha generado preocupación entre los profesionales sanitarios por sus posibles repercusiones sobre la salud física y el desarrollo funcional infantil6,7. La exposición excesiva a dispositivos electrónicos se ha relacionado con una disminución de la actividad física, alteraciones del sueño, problemas de atención, dificultades conductuales y modificaciones en el desarrollo motor y postural de los niños5,8,10,12.
Desde una perspectiva biomecánica y funcional, la reducción del movimiento espontáneo puede afectar a la adquisición de habilidades motoras gruesas y finas, al equilibrio, a la coordinación y al control postural11,14. Asimismo, el mantenimiento prolongado de posturas sedentarias durante el uso de dispositivos electrónicos puede favorecer alteraciones musculoesqueléticas relacionadas con la alineación cervical, dorsal y lumbar, especialmente durante etapas de crecimiento y maduración musculoesquelética6,7.
La utilización mantenida de teléfonos móviles y tabletas suele asociarse a posiciones de flexión cervical, protracción de cabeza y aumento de la cifosis dorsal, favoreciendo desequilibrios musculares y sobrecargas mecánicas que pueden repercutir sobre la estabilidad postural y la funcionalidad musculoesquelética6,12. Aunque muchas de estas alteraciones han sido ampliamente estudiadas en población adulta, existe un creciente interés por analizar sus efectos en población pediátrica debido al aumento progresivo del tiempo de exposición digital desde edades tempranas13,15.
Además de las repercusiones físicas, el uso excesivo de pantallas puede influir sobre la atención, la regulación emocional, la calidad del sueño y la interacción social8,10,16,18. La disminución del juego activo y de las experiencias motrices puede limitar oportunidades fundamentales para el aprendizaje motor, el desarrollo de habilidades sociales y la integración sensorial11,18.
Desde el ámbito de la fisioterapia pediátrica, resulta relevante analizar las consecuencias funcionales derivadas de los nuevos hábitos tecnológicos. El fisioterapeuta pediátrico desempeña un papel importante en la detección precoz de alteraciones motoras y posturales, así como en la promoción de hábitos saludables relacionados con la actividad física, el movimiento y el desarrollo psicomotor adecuado2,7,14.
En los últimos años se ha incrementado el interés científico por estudiar la relación entre el tiempo de exposición a pantallas y el desarrollo infantil. Sin embargo, la evidencia disponible continúa mostrando heterogeneidad en relación con la edad de exposición, el tipo de dispositivo utilizado, el tiempo de uso y las variables funcionales evaluadas6,13,17.
Por ello, el objetivo del presente artículo monográfico es analizar las principales repercusiones del uso excesivo de pantallas sobre el desarrollo motor infantil, con especial atención al papel de la fisioterapia pediátrica en la prevención, detección precoz e intervención sobre las posibles alteraciones funcionales y posturales asociadas.
Neurodesarrollo y desarrollo motor infantil:
El desarrollo motor infantil constituye un proceso dinámico mediante el cual el niño adquiere habilidades relacionadas con el control postural, el movimiento y la interacción con el entorno. Este proceso depende de la maduración del sistema nervioso central, la integración sensorial y la experiencia motora acumulada durante el crecimiento5,9.
La adquisición de hitos motores sigue una secuencia progresiva que incluye el control cefálico, el volteo, la sedestación, el gateo, la bipedestación y la marcha independiente. Estas habilidades permiten al niño explorar activamente su entorno y desarrollar capacidades relacionadas con el equilibrio, la coordinación, la planificación motora y la integración sensorial11,14.
La experiencia motora temprana desempeña un papel fundamental en la organización funcional del sistema nervioso. La repetición de actividades motoras y la interacción física con el entorno favorecen patrones de movimiento más eficientes, así como el fortalecimiento muscular, la estabilidad postural y la participación social11,17.
Durante la infancia, el tiempo dedicado al juego activo resulta especialmente importante, ya que gran parte del aprendizaje motor se produce mediante la exploración física del entorno. Actividades como correr, saltar, trepar, manipular objetos o mantener el equilibrio favorecen el desarrollo de habilidades motoras gruesas y finas, además de estimular los sistemas sensoriales implicados en el control del movimiento11,14,18.
La disminución de la actividad física y del juego activo puede afectar negativamente al desarrollo motor y favorecer estilos de vida sedentarios desde edades tempranas7,17. Por ello, desde una perspectiva fisioterapéutica, la detección precoz de alteraciones motoras y posturales resulta fundamental para prevenir limitaciones funcionales a largo plazo y promover un desarrollo psicomotor adecuado2,14.
Uso de pantallas en población infantil:
El uso de dispositivos electrónicos en población pediátrica ha experimentado un crecimiento notable durante las últimas décadas. La expansión de teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores y plataformas digitales ha favorecido una exposición cada vez más precoz a las pantallas, incluso durante los primeros años de vida3,15.
La accesibilidad de los dispositivos digitales y su integración en las dinámicas familiares y educativas han normalizado su utilización en edades tempranas. En numerosos casos, las pantallas se emplean como herramienta de entretenimiento, distracción o regulación conductual, aumentando progresivamente el tiempo de exposición diario3,13.
La pandemia por COVID-19 contribuyó a incrementar el uso de dispositivos electrónicos en niños y adolescentes debido al confinamiento domiciliario, las limitaciones en las actividades recreativas y la implantación de modalidades educativas virtuales. Este contexto favoreció un aumento del tiempo sedentario y una reducción de la actividad física y del juego al aire libre6,7.
La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar el uso de pantallas en menores de dos años y limitar progresivamente el tiempo de exposición en función de la edad, promoviendo el juego activo y la actividad física¹. Del mismo modo, la American Academy of Pediatrics aconseja restringir el tiempo recreativo frente a pantallas y fomentar contenidos supervisados y adaptados al nivel madurativo del niño3,4.
Las principales recomendaciones internacionales sobre el tiempo de exposición a pantallas según la edad se resumen en la Tabla 1.
El impacto del uso de pantallas sobre la salud infantil depende de múltiples factores, como la edad de inicio, el tiempo total de exposición, el tipo de contenido visualizado y el grado de supervisión familiar3,13,15. Aunque no todas las experiencias digitales generan consecuencias negativas, el uso excesivo y mantenido puede favorecer hábitos sedentarios y limitar oportunidades relacionadas con el movimiento, la interacción social y el aprendizaje motor5,6,18.
Consecuencias del uso excesivo de pantallas sobre el desarrollo motor infantil:
El desarrollo motor infantil depende en gran medida de la interacción activa del niño con el entorno y de la realización de experiencias motrices variadas durante las primeras etapas de crecimiento11,14. El movimiento espontáneo y el juego activo favorecen la adquisición progresiva de habilidades motoras, el fortalecimiento musculoesquelético y la maduración de mecanismos neuromotores implicados en el control postural, la coordinación y el equilibrio7,11.
Diversos estudios sugieren que la exposición prolongada a dispositivos electrónicos durante la infancia puede asociarse a retrasos en determinados hitos motores y a una disminución del rendimiento motor global5,6. La reducción del tiempo dedicado a actividades físicas y recreativas limita las oportunidades de practicar movimientos fundamentales relacionados con el equilibrio, la coordinación bilateral y la motricidad gruesa11,14.
Uno de los principales efectos observados es la disminución de la actividad física diaria. Los niños con mayores tiempos de exposición a pantallas suelen mostrar menor participación en juegos activos, deportes y actividades al aire libre7,17,18. Este patrón sedentario favorece una menor estimulación musculoesquelética y neuromotora durante etapas clave para la maduración del sistema motor.
Asimismo, algunos estudios han descrito alteraciones relacionadas con la motricidad fina y la coordinación óculo-manual en niños con exposición excesiva a dispositivos electrónicos5,12. Aunque determinadas aplicaciones digitales pueden estimular algunas habilidades manipulativas, el uso mantenido de pantallas no sustituye completamente las experiencias motoras complejas relacionadas con el juego físico y la manipulación de objetos reales¹¹.
Otro aspecto relevante es la posible repercusión sobre el equilibrio y el control postural. La estabilidad postural depende de la adecuada integración de los sistemas visual, vestibular y somatosensorial, así como de la experiencia motora acumulada durante el crecimiento11,14. La disminución de actividades físicas dinámicas y la permanencia prolongada en posiciones sedentarias podrían limitar la estimulación de estos sistemas y afectar al desarrollo de mecanismos de control postural más eficientes7,17.
Desde el ámbito biomecánico, el sedentarismo mantenido también puede influir sobre la condición física general del niño. La disminución de la actividad física favorece menor capacidad cardiorrespiratoria, menor resistencia muscular y un incremento del riesgo de sobrepeso y obesidad infantil7,17. Estas alteraciones pueden condicionar limitaciones funcionales y favorecer dificultades motoras secundarias.
Además de las repercusiones físicas, el uso excesivo de pantallas puede modificar la calidad y cantidad del juego infantil. El juego activo constituye una herramienta esencial para el aprendizaje motor y el desarrollo cognitivo y social11,18. La sustitución parcial de estas actividades por experiencias predominantemente digitales podría limitar oportunidades fundamentales para el desarrollo psicomotor integral6,16.
Las consecuencias del uso excesivo de pantallas pueden variar en función de la edad del niño, el tiempo de exposición, el contenido visualizado y el contexto familiar3,13. No obstante, existe un consenso creciente respecto a que la exposición prolongada y no supervisada puede favorecer hábitos sedentarios perjudiciales para el desarrollo infantil6,7.
Las principales repercusiones físicas, cognitivas y sociales asociadas al uso excesivo de pantallas se resumen en la Tabla 2.
Alteraciones posturales y musculoesqueléticas asociadas al uso de pantallas:
El uso prolongado de dispositivos electrónicos durante la infancia puede favorecer la adopción mantenida de posturas inadecuadas que repercuten sobre la alineación corporal y el desarrollo musculoesquelético6,12. La utilización de teléfonos móviles, tabletas y ordenadores suele asociarse a posiciones de sedestación mantenida, flexión cervical anterior y protracción de cabeza, generando modificaciones biomecánicas capaces de producir desequilibrios musculares y sobrecargas articulares.
Durante la infancia y la adolescencia, el sistema musculoesquelético se encuentra en continuo crecimiento y maduración, por lo que resulta especialmente sensible a factores mecánicos mantenidos en el tiempo7,17. La exposición prolongada a posiciones sedentarias y la reducción de la actividad física pueden influir negativamente sobre el desarrollo de la musculatura estabilizadora, el control postural y la organización biomecánica global del movimiento.
Una de las alteraciones más frecuentemente descritas es la postura de cabeza adelantada, caracterizada por un aumento de la flexión cervical y una anteriorización de la cabeza respecto al eje corporal6,12. Esta posición incrementa las cargas mecánicas sobre la musculatura cervical y dorsal, favoreciendo tensión muscular, fatiga y molestias musculoesqueléticas.
La sedestación prolongada durante el uso de dispositivos electrónicos también puede favorecer debilidad de la musculatura abdominal y glútea, disminución de la movilidad articular y reducción de la estabilidad lumbopélvica7,17. Estas alteraciones pueden repercutir sobre la calidad del movimiento y favorecer patrones posturales compensatorios durante actividades funcionales y deportivas.
Además, algunos estudios han señalado una posible relación entre el uso excesivo de pantallas y la aparición de dolor cervical, dorsal y lumbar en población pediátrica6,12. Aunque estas alteraciones han sido ampliamente estudiadas en adultos, la creciente exposición digital en niños y adolescentes ha incrementado el interés por analizar sus posibles consecuencias durante etapas tempranas del desarrollo13,15.
Desde el ámbito de la fisioterapia pediátrica, la prevención de alteraciones posturales y musculoesqueléticas asociadas al sedentarismo constituye un aspecto fundamental2,14. La promoción de hábitos posturales saludables, el fomento de la actividad física y la educación sanitaria dirigida a familias y cuidadores permiten reducir factores de riesgo relacionados con el uso excesivo de dispositivos electrónicos.
Repercusiones cognitivas, conductuales y sociales del uso excesivo de pantallas:
Además de las alteraciones motoras y posturales, el uso excesivo de pantallas durante la infancia puede influir sobre diferentes aspectos cognitivos, conductuales y sociales relacionados con el desarrollo global del niño6,12. Durante las primeras etapas del desarrollo, el sistema nervioso presenta una elevada sensibilidad frente a los estímulos ambientales y a las experiencias de aprendizaje, por lo que la calidad de las interacciones sociales, motoras y sensoriales desempeña un papel fundamental en la maduración neurológica y emocional9,13.
Diversos estudios han sugerido una relación entre la exposición prolongada a dispositivos electrónicos y determinadas dificultades relacionadas con la atención, el control conductual y la regulación emocional10,16. El consumo excesivo de contenidos audiovisuales de rápida estimulación podría favorecer dificultades en los procesos atencionales sostenidos y en la capacidad de autorregulación, especialmente cuando el tiempo de exposición sustituye actividades relacionadas con el juego activo y la interacción social13,16.
Asimismo, algunos autores describen una asociación entre el uso excesivo de pantallas y alteraciones en la calidad del sueño infantil8,12. La exposición mantenida a la luz azul emitida por dispositivos electrónicos puede interferir con la secreción de melatonina y modificar los ritmos circadianos, dificultando el inicio y mantenimiento del sueño⁸. La disminución de la calidad del descanso puede repercutir negativamente sobre la atención, el rendimiento escolar y la participación física durante el día10,16.
Desde una perspectiva social, el uso prolongado de dispositivos digitales puede reducir las oportunidades de interacción interpersonal y de participación en actividades recreativas compartidas¹⁸. El juego social y la comunicación presencial constituyen elementos esenciales para el desarrollo emocional, la adquisición de habilidades sociales y la adaptación a diferentes contextos cotidianos11,18.
No obstante, las tecnologías digitales no constituyen necesariamente un elemento perjudicial cuando su utilización es supervisada, equilibrada y adaptada a la edad del niño3,15. Determinados contenidos educativos e interactivos pueden contribuir positivamente al aprendizaje y a la estimulación cognitiva cuando forman parte de un entorno controlado y complementario a otras actividades físicas, sociales y recreativas¹³.
Por ello, diversos organismos sanitarios insisten en la necesidad de promover un uso responsable y equilibrado de las tecnologías digitales durante la infancia, priorizando especialmente el juego activo, la actividad física y las interacciones sociales presenciales1,3.
Papel de la fisioterapia pediátrica en la prevención y abordaje del uso excesivo de pantallas:
La fisioterapia pediátrica desempeña un papel fundamental en la prevención, detección precoz e intervención sobre las posibles alteraciones funcionales relacionadas con el uso excesivo de pantallas durante la infancia2,14. El aumento progresivo del sedentarismo y de los hábitos digitales desde edades tempranas hace necesario un abordaje preventivo orientado a promover estilos de vida físicamente activos y favorecer un adecuado desarrollo motor y postural.
Uno de los principales objetivos de la fisioterapia pediátrica es favorecer la adquisición de patrones motores funcionales y promover la participación activa del niño en actividades físicas y recreativas adaptadas a su etapa de desarrollo11,14. La intervención fisioterapéutica puede contribuir a detectar precozmente alteraciones relacionadas con el equilibrio, la coordinación, el control postural y la movilidad funcional derivadas de hábitos sedentarios mantenidos.
Desde una perspectiva preventiva, la educación sanitaria dirigida a familias y cuidadores constituye una herramienta esencial2,15. El fisioterapeuta pediátrico puede orientar sobre recomendaciones relacionadas con el tiempo de exposición a pantallas, la importancia del juego activo y la necesidad de favorecer experiencias motoras variadas durante la infancia1,2.
La promoción de la actividad física regular representa uno de los pilares fundamentales dentro del abordaje fisioterapéutico7,17. Actividades relacionadas con el juego libre, el deporte y la exploración motora favorecen el fortalecimiento musculoesquelético, el desarrollo del equilibrio y la coordinación, así como una adecuada maduración neuromotora11,14.
En niños que presentan alteraciones posturales o limitaciones funcionales asociadas al sedentarismo, la fisioterapia puede incluir programas orientados a mejorar la movilidad, fortalecer la musculatura estabilizadora y favorecer una adecuada alineación corporal2,7. El trabajo sobre el control postural, la estabilidad lumbopélvica y la conciencia corporal puede contribuir a corregir desequilibrios musculares y mejorar la funcionalidad global del niño.
Asimismo, el abordaje fisioterapéutico debe contemplar una visión integral del desarrollo infantil, teniendo en cuenta no sólo los aspectos físicos y biomecánicos, sino también los factores familiares, sociales y ambientales que influyen sobre los hábitos de vida del niño13,15. La colaboración multidisciplinar entre fisioterapeutas, pediatras, docentes y familias resulta fundamental para desarrollar estrategias preventivas eficaces y adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente.
En este contexto, la fisioterapia pediátrica adquiere una función relevante dentro de la promoción de la salud infantil, favoreciendo estrategias preventivas orientadas a reducir el sedentarismo, potenciar el movimiento y promover estilos de vida saludables desde las primeras etapas del desarrollo2,14.
Las principales áreas de actuación de la fisioterapia pediátrica frente al uso excesivo de pantallas se describen en la Tabla 3.
El uso de dispositivos electrónicos forma parte actualmente de la vida cotidiana de la población infantil y constituye una realidad social difícilmente evitable3,6. La progresiva digitalización de las actividades recreativas, educativas y familiares ha favorecido un incremento significativo del tiempo de exposición a pantallas desde edades cada vez más tempranas1,3.
La evidencia científica disponible sugiere que el uso excesivo de pantallas puede asociarse a una disminución de la actividad física y a una reducción de las experiencias motoras necesarias para el adecuado desarrollo psicomotor durante la infancia5,7. La sustitución progresiva del juego activo y de las actividades físicas por conductas sedentarias puede repercutir negativamente sobre la adquisición de habilidades motoras, el equilibrio, la coordinación y el control postural11,14.
Asimismo, diversos estudios describen una relación entre el aumento del tiempo sedentario y la aparición de alteraciones posturales y musculoesqueléticas relacionadas con el mantenimiento prolongado de posiciones inadecuadas durante el uso de dispositivos electrónicos6,12. La postura de cabeza adelantada, el incremento de la cifosis dorsal y la disminución de la estabilidad lumbopélvica constituyen algunas de las alteraciones más frecuentemente descritas en población pediátrica y adolescente6,7.
Sin embargo, la evidencia disponible continúa presentando cierta heterogeneidad metodológica. Existen diferencias en relación con la edad de los participantes, el tipo de dispositivo utilizado, el tiempo de exposición analizado y las variables funcionales evaluadas6,17. Además, muchos estudios presentan diseños observacionales, dificultando el establecimiento de relaciones causales directas entre el uso de pantallas y las alteraciones motoras o posturales observadas5,6.
Otro aspecto relevante es que no todas las experiencias digitales generan necesariamente efectos perjudiciales sobre el desarrollo infantil3,15. El contenido visualizado, el contexto familiar y el grado de supervisión parental pueden influir considerablemente sobre el impacto funcional de las tecnologías digitales¹³. Determinadas aplicaciones educativas e interactivas pueden aportar beneficios cognitivos y de aprendizaje cuando se utilizan de forma limitada y supervisada3,13.
Por ello, el principal problema parece relacionarse no con el uso puntual de la tecnología, sino con la exposición excesiva y mantenida que sustituye actividades esenciales para el desarrollo motor, social y emocional infantil6,16. La reducción del movimiento espontáneo, del juego activo y de las interacciones sociales presenciales constituye uno de los factores de mayor preocupación desde el ámbito sanitario y rehabilitador7,18.
En este contexto, la promoción de hábitos saludables adquiere una importancia fundamental. Las recomendaciones internacionales actuales insisten en limitar el tiempo de exposición a pantallas durante la infancia y fomentar prioritariamente actividades relacionadas con el movimiento, el juego físico y la participación social activa1,2,3.
Desde la perspectiva de la fisioterapia pediátrica, resulta especialmente importante continuar desarrollando estrategias preventivas orientadas a favorecer el desarrollo motor y musculoesquelético adecuado2,14. La detección precoz de alteraciones posturales, la promoción de la actividad física y la educación relacionada con hábitos saludables pueden contribuir significativamente a reducir el impacto funcional asociado al uso excesivo de dispositivos electrónicos2,7.
Finalmente, la creciente presencia de tecnologías digitales en la sociedad actual pone de manifiesto la necesidad de continuar desarrollando investigaciones de mayor calidad metodológica que permitan analizar con mayor precisión el impacto del uso de pantallas sobre el desarrollo infantil6,17. Resulta especialmente importante realizar estudios longitudinales que permitan establecer recomendaciones clínicas más específicas relacionadas con el tiempo de exposición y las posibles repercusiones funcionales a largo plazo.
CONCLUSIONES
El uso excesivo de pantallas durante la infancia constituye un fenómeno creciente asociado a cambios significativos en los hábitos recreativos, motores y sociales de la población pediátrica. La evidencia científica disponible sugiere que la exposición prolongada a dispositivos electrónicos puede relacionarse con una disminución de la actividad física, aumento del sedentarismo y posibles alteraciones en el desarrollo motor, el control postural y la funcionalidad musculoesquelética infantil.
Asimismo, el mantenimiento prolongado de posturas sedentarias durante el uso de dispositivos digitales puede favorecer desequilibrios musculares y alteraciones biomecánicas relacionadas con la alineación cervical, dorsal y lumbopélvica, especialmente durante etapas de crecimiento y maduración neuromuscular.
Aunque las tecnologías digitales pueden aportar determinados beneficios educativos y de aprendizaje cuando se utilizan de forma supervisada y equilibrada, la reducción del juego activo y de las experiencias motoras espontáneas puede repercutir negativamente sobre el desarrollo psicomotor y la participación funcional del niño.
En este contexto, la fisioterapia pediátrica desempeña un papel fundamental en la prevención, detección precoz e intervención sobre las posibles alteraciones funcionales derivadas del sedentarismo y del uso excesivo de pantallas. La promoción de hábitos saludables, el fomento de la actividad física y la educación sanitaria dirigida a familias y cuidadores constituyen estrategias esenciales para favorecer un desarrollo motor adecuado y prevenir limitaciones funcionales a largo plazo.
Finalmente, resulta necesario continuar desarrollando investigaciones de mayor calidad metodológica que permitan comprender con mayor precisión el impacto de las tecnologías digitales sobre el desarrollo infantil y establecer recomendaciones clínicas basadas en la evidencia científica actual.
La promoción de un uso equilibrado de las tecnologías digitales y el fomento del movimiento activo desde edades tempranas resultan fundamentales para favorecer un desarrollo infantil saludable.
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ANEXOS
TABLA 1. Recomendaciones internacionales sobre tiempo de exposición a pantallas en población infantil:
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TABLA 2. Principales repercusiones del uso excesivo de pantallas en la infancia:
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TABLA 3. Papel de la fisioterapia pediátrica frente al uso excesivo de pantallas:
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