Ecografía a pie de cama en anestesiología perioperatoria: revisión sistematizada

18 julio 2026

 

AUTORES

  1. Mario Pablo Hernández. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Sara Cay Melero. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Pedro Luis Vergara Pérez. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Ernest LLuch. Calatayud, Zaragoza, España.
  4. Fernando Carbó Espinosa. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Elena Regla Gómez González. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Carlos Muñoz Burgués. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  7. Esther Polo Bardina. Facultativo Especialista de Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La ecografía a pie de cama se ha incorporado progresivamente a la anestesiología perioperatoria como herramienta dinámica para complementar la anamnesis, la exploración física y la monitorización convencional. El objetivo de esta revisión fue sintetizar la evidencia reciente sobre ecografía pulmonar, cardíaca y gástrica en pacientes adultos quirúrgicos, con énfasis en su utilidad para optimizar la evaluación perioperatoria y la toma de decisiones anestésicas. Se realizó una búsqueda bibliográfica sistematizada en PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Crossref y fuentes institucionales entre 2015 y 2026, priorizando revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías, recomendaciones de expertos y estudios clínicos con aplicación perioperatoria. La ecografía pulmonar muestra alta utilidad para identificar atelectasia, neumotórax, derrame pleural, edema intersticial y causas de hipoxemia postoperatoria, con rendimiento superior a la radiografía simple en algunos escenarios. La ecografía cardíaca focal puede orientar el diagnóstico diferencial de hipotensión, shock, disfunción ventricular, hipovolemia o sobrecarga, aunque la calidad de la evidencia intraoperatoria sigue siendo limitada. La ecografía gástrica permite estimar contenido y volumen antral, y puede ayudar a estratificar riesgo de aspiración cuando el ayuno es incierto o existen factores de vaciamiento retrasado. En conjunto, la evidencia apoya un uso focalizado, protocolizado y dependiente de competencia, integrado en preguntas clínicas concretas. Su implementación requiere formación, acreditación local, documentación y límites claros para no sustituir estudios diagnósticos completos cuando estos sean necesarios.

PALABRAS CLAVE

Ultrasonografia, período perioperatorio, anestesiología, ecografía, evaluación preoperatoria.

ABSTRACT

Point-of-care ultrasound has progressively entered perioperative anaesthesiology as a dynamic tool that complements history taking, physical examination and conventional monitoring. This review aimed to synthesize recent evidence on lung, cardiac and gastric ultrasound in adult surgical patients, with emphasis on its usefulness for optimizing perioperative assessment and anaesthetic decision-making. A systematized literature search was conducted in PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Crossref and institutional sources from 2015 to 2026, prioritizing systematic reviews, meta-analyses, guidelines, expert recommendations and clinical studies with perioperative applicability. Lung ultrasound is useful for identifying atelectasis, pneumothorax, pleural effusion, interstitial oedema and causes of postoperative hypoxaemia, with better performance than plain chest radiography in selected scenarios. Focused cardiac ultrasound may guide the differential diagnosis of hypotension, shock, ventricular dysfunction, hypovolaemia or overload, although the quality of intraoperative evidence remains limited. Gastric ultrasound allows qualitative and quantitative assessment of antral content and volume, and may help stratify aspiration risk when fasting status is uncertain or delayed gastric emptying is suspected. Overall, current evidence supports focused, protocolized, competency-based use linked to specific clinical questions. Implementation requires training, local credentialing, documentation and clear limits, so that point-of-care ultrasound does not replace comprehensive diagnostic imaging when it is clinically required.

KEY WORDS

Ultrasonography, perioperative period, anesthesiology, point-of-care systems, preoperative care.

INTRODUCCIÓN

La anestesiología moderna se desarrolla en un entorno perioperatorio de creciente complejidad. La edad avanzada, la fragilidad, la enfermedad cardiopulmonar, la obesidad, la cirugía urgente y los tratamientos que modifican el vaciamiento gástrico obligan a tomar decisiones rápidas con información incompleta. La ecografía a pie de cama, o point-of-care ultrasound (POCUS), ofrece una forma de obtener información anatómica y funcional en tiempo real, junto al paciente, con una pregunta clínica concreta y sin radiación ionizante. En anestesia, su uso histórico se asoció a bloqueos regionales y acceso vascular, pero durante la última década se ha ampliado a la evaluación cardíaca focal, pulmonar, gástrica, diafragmática y de vía aérea1.

El interés perioperatorio del POCUS no reside en sustituir a la ecocardiografía reglada, la tomografía computarizada o las pruebas funcionales, sino en reducir la incertidumbre inmediata. Antes de la inducción puede ayudar a detectar una estenosis aórtica no conocida, disfunción ventricular, sobrecarga de volumen, derrame pleural, neumotórax, atelectasia o estómago lleno. Durante la cirugía puede orientar el diagnóstico diferencial de hipotensión, hipoxemia o shock. En la unidad de recuperación postanestésica puede acelerar la identificación de complicaciones pulmonares, derrame, atelectasia o edema intersticial2.

Esta expansión ha generado beneficios potenciales, pero también riesgos. El POCUS es operador-dependiente; una imagen mal adquirida o interpretada puede inducir decisiones erroneas. Además, la evidencia disponible es heterogénea: abundan estudios diagnósticos y observacionales, mientras que los ensayos con desenlaces clínicos duros son menos frecuentes. Por ello, la pregunta relevante para la práctica no es si todo anestesiólogo debe realizar toda ecografía, sino que aplicaciones tienen suficiente plausibilidad, rendimiento diagnóstico y utilidad clínica para incorporarse de forma segura a protocolos perioperatorios.

OBJETIVO

El objetivo principal fue revisar de forma sistematizada la evidencia reciente sobre el uso de ecografía pulmonar, cardíaca y gástrica a pie de cama en anestesiología perioperatoria.

Los objetivos específicos fueron: describir las indicaciones perioperatorias principales; sintetizar el rendimiento y utilidad clínica de la ecografía pulmonar en hipoxemia y complicaciones respiratorias; evaluar el papel de la ecografía cardíaca focal en la valoración hemodinámica; revisar la ecografía gástrica como herramienta de estratificación de riesgo de aspiración; y resumir requisitos de formación, integración y seguridad para su implementación.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica sistematizada de la literatura publicada entre enero de 2015 y abril de 2026. La búsqueda se llevó a cabo en PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Crossref y páginas institucionales de sociedades científicas relacionadas con anestesiología, ecografía perioperatoria y seguridad del paciente. Se utilizaron términos MeSH y palabras libres en inglés y español: “Ultrasonography”, “Point-of-Care Systems”, “Perioperative Period”, “Anesthesiology”, “lung ultrasound”, “focused cardiac ultrasound”, “gastric ultrasound”, “perioperative care”, “postoperative pulmonary complications”, “aspiration risk” y “anaesthesia”.

Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, revisiones narrativas de alto impacto, guías clínicas, recomendaciones de expertos, estudios diagnósticos y estudios clínicos en pacientes adultos quirúrgicos o en escenarios perioperatorios. Se priorizaron fuentes con PMID, DOI o texto institucional verificable, aplicación directa a anestesiología y descripción clara de población, técnica o desenlaces. Se excluyeron estudios exclusivamente pediátricos, trabajos sin aplicación perioperatoria, fuentes no verificables, cartas sin datos relevantes y artículos centrados solo en bloqueos regionales o acceso vascular. Dada la heterogeneidad de poblaciones, técnicas, operadores y desenlaces, no se realizó metaanálisis propio; la síntesis fue narrativa estructurada por dominios clínicos.

RESULTADOS

Panorama general del POCUS perioperatorio:

Las revisiones amplias sobre POCUS perioperatorio coinciden en que la ecografía focal puede modificar decisiones clínicas cuando se aplica a preguntas específicas: función ventricular, respuesta a volumen, presencia de B-lines, derrame pleural, neumotórax, contenido gástrico o confirmación de intubación1,2. Bainbridge et al. revisaron ensayos y estudios sobre corazón, pulmón, estómago y vía aérea, y concluyeron que la ecografía perioperatoria es útil para diagnosticar condiciones relevantes, aunque su impacto en desenlaces del paciente aún requiere investigación más robusta2. Li et al. subrayaron la necesidad de marcos protocolizados, como I-AIM, que conecten indicación, adquisición, interpretación y decisión médica1.

El POCUS debe entenderse como una extensión focalizada de la valoración clínica, no como una exploración completa. Esta distinción es fundamental en anestesiología: una ecocardiografía focal puede detectar disfunción ventricular severa, derrame pericárdico o hipovolemia evidente, pero no reemplaza un estudio cardiológico integral cuando se sospecha valvulopatía compleja, hipertensión pulmonar grave o cardiopatía estructural no caracterizada. Del mismo modo, la ecografía pulmonar puede orientar una hipoxemia postoperatoria, pero no sustituye a la tomografía si existe sospecha de embolia pulmonar, complicación quirúrgica compleja o diagnóstico incierto.

Ecografía pulmonar perioperatoria:

La ecografía pulmonar se basa en artefactos y signos dinámicos: líneas A, líneas B, deslizamiento pleural, punto pulmonar, consolidaciones subpleurales, broncograma aéreo y derrame pleural. En el perioperatorio resulta especialmente atractiva porque muchas complicaciones respiratorias son superficiales o producen cambios pleurales detectables. Atelectasia, edema intersticial, neumotórax y derrame pleural son causas frecuentes de hipoxemia tras anestesia general y pueden evaluarse sin trasladar al paciente.

En pacientes con hipoxemia en la unidad de recuperación, Xie et al. compararon ecografía pulmonar con tomografía torácica y observaron alta sensibilidad y especificidad para atelectasia, neumotórax y derrame pleural en adultos con peso no extremo3. Este resultado es clínicamente relevante porque la radiografía portátil puede ser de calidad limitada, mientras que la tomografía implica radiación y traslado. En cirugía cardiotorácica, un estudio prospectivo encontró que la ecografía pulmonar detectaba más complicaciones pulmonares postoperatorias y más precozmente que la radiografía de tórax, con excelente concordancia interobservador4.

La atelectasia postoperatoria es una de las aplicaciones más consistentes. Yu et al. comunicaron buen rendimiento diagnóstico de la ecografía para detectar atelectasia tras anestesia general, con sensibilidad y especificidad elevadas frente a tomografía5. Además, el uso de puntuaciones de ecografía pulmonar permite cuantificar pérdida de aireación y monitorizar respuesta a reclutamiento alveolar, ventilación no invasiva, analgesia o fisioterapia respiratoria. Sin embargo, la extrapolación a desenlaces duros debe ser prudente: detectar más alteraciones no siempre implica mejorar morbilidad, estancia o mortalidad si no se vincula a intervenciones eficaces.

La ecografía pulmonar también tiene valor intraoperatorio. Ante hipoxemia brusca, ausencia de deslizamiento unilateral puede sugerir intubación selectiva o neumotórax; B-lines difusas orientan a edema intersticial; consolidaciones dependientes sugieren atelectasia; y derrames relevantes pueden explicar dificultad ventilatoria. En cirugía laparoscópica, torácica o de alto riesgo respiratorio, una evaluación rápida puede reducir el tiempo hasta la intervención correcta. No obstante, la interpretación debe integrar contexto, capnografía, presiones de vía aérea, auscultación, hemodinámica y antecedentes.

Ecografía cardíaca focal:

La ecografía cardíaca focal perioperatoria se dirige a preguntas simples: si existe contractilidad ventricular gravemente reducida, dilatación de cavidades derechas, derrame pericárdico, hipovolemia manifiesta, sobrecarga de volumen o valvulopatía evidente. No busca medir todos los parámetros de una ecocardiografía completa. En pacientes de alto riesgo, una exploración preoperatoria focal puede identificar hallazgos no conocidos que cambian el plan anestésico, la monitorización, el destino postoperatorio o la necesidad de estudio formal.

La evidencia sobre ecografía cardíaca intraoperatoria en hipotensión es prometedora pero limitada. Navas-Blanco et al. realizaron una revisión sistemática sobre FoCUS para hipotensión intraoperatoria en cirugía no cardíaca e incluyeron 9 estudios, con 255 pacientes, concluyendo que FoCUS puede diferenciar causas de hipotensión y guiar intervenciones, aunque la calidad global de la evidencia fue muy baja6. Esta conclusión es importante: el beneficio fisiológico y diagnóstico es plausible, pero aún faltan estudios prospectivos de alta calidad que demuestren mejora de los desenlaces.

En la práctica, FoCUS puede ser especialmente útil cuando la hipotensión no responde como se esperaba a vasopresores o fluidos. Un ventrículo izquierdo pequeño e hiperdinámico sugiere hipovolemia o vasodilatación; un ventrículo dilatado y deprimido orienta a disfunción miocárdica; un ventrículo derecho dilatado puede sugerir hipertensión pulmonar, embolia pulmonar, hipoxia o aumentó de postcarga; y un derrame pericárdico con colapso de cavidades exige respuesta urgente. La ecografía no reemplaza la monitorización invasiva cuando está indicada, pero puede explicar el mecanismo del deterioro y evitar tratamientos empíricos contradictorios.

El principal límite es la competencia. Las ventanas transtorácicas pueden ser malas por obesidad, enfisema, posición quirúrgica, campos estériles o ventilación mecánica. La interpretación de volumen intravascular mediante vena cava inferior es particularmente vulnerable a errores en ventilación mecánica, presiones elevadas, disfunción derecha y cambios de compliance. Por ello, los programas de formación deben enfatizar reconocimiento de patrones, límites de la técnica, documentación de imágenes y escalada a ecocardiografía experta cuando el hallazgo exceda la pregunta focal.

Ecografía gástrica y riesgo de aspiración:

La aspiración pulmonar perioperatoria es infrecuente, pero potencialmente grave. Las guías de ayuno reducen el riesgo poblacional, aunque no siempre resuelven situaciones concretas: urgencia, ayuno incierto, diabetes, dolor, opioides, embarazo, obesidad, obstrucción intestinal, gastroparesia, enfermedad neurológica o tratamientos asociados a vaciamiento gástrico retrasado. La ecografía gástrica permite evaluar el antro en decúbito supino y lateral derecho, distinguir estómago vacio, líquido claro, contenido sólido o volumen aumentado, y estimar volumen mediante área antral en determinados modelos7.

Perlas et al. desarrollaron un modelo cuantitativo para estimar volumen gástrico a partir del área antral medida por ecografía, con aplicación en adultos no embarazados y sin cirugía gástrica previa8. Revisiones posteriores han consolidado la técnica como una herramienta útil para clasificar contenido y volumen, especialmente cuando la decisión anestésica depende de confirmar si el paciente debe tratarse como estómago lleno7,9. En pacientes que cumplen ayuno estándar, la ecografía puede revelar bajo volumen residual; en cambio, en pacientes con factores de riesgo puede mostrar contenido inesperado.

La utilidad clínica no debe sobreinterpretarse. Una ecografía gástrica negativa no elimina por completo el riesgo de aspiración, porque la aspiración depende también de reflujo, presión intraabdominal, técnica anestésica, protección de vía aérea y evento quirúrgico. Tampoco todos los pacientes son explorables: obesidad, gas, cicatrices, anatomía alterada o falta de cooperación pueden limitar la imagen. Por ello, el resultado debe integrarse en una estrategia que incluya retraso de cirugía electiva cuando proceda, inducción de secuencia rápida, intubación traqueal, sonda nasogastrica selectiva, anestesia regional o discusión riesgo-beneficio.

La aparición de nuevos escenarios, como pacientes tratados con agonistas del receptor GLP-1, ha renovado el interés por la ecografía gástrica. Las recomendaciones recientes de sociedades anestésicas contemplan el uso de ecografía a pie de cama en pacientes seleccionados con riesgo elevado o síntomas gastrointestinales, siempre que exista disponibilidad y experiencia10. Esto ilustra bien el papel del POCUS: no sustituye las guías generales, pero ayuda a individualizar decisiones cuando las guías no resuelven la incertidumbre del paciente concreto.

Formación, seguridad e integración asistencial:

La implantación del POCUS perioperatorio exige algo más que comprar equipos. Las recomendaciones de la American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine para anestesiólogos regionales y especialistas en dolor incluyen indicaciones clínicas y objetivos formativos para ecografía pulmonar, gástrica, de vía aérea, FAST y cardíaca focal11,12. Estos documentos reflejan una tendencia clara: el POCUS debe enseñarse con currículos estructurados, supervision, número suficiente de exploraciones, evaluación de competencia y mantenimiento de habilidades.

La seguridad requiere definir el alcance local. Un protocolo razonable debe especificar qué exploraciones puede realizar cada profesional, qué preguntas responde, como se documenta, cuando se solicita confirmación experta y que hallazgos obligan a cambiar el plan. También debe contemplar control de infecciones, almacenamiento de imágenes, consentimiento cuando corresponda y comunicación con cirujanos, intensivistas o cardiólogos. Sin esta estructura, existe riesgo de variabilidad, falsa seguridad y dependencia de operadores concretos.

El POCUS tiene mayor valor cuando cambia una decisión. Ejemplos prácticos incluyen posponer una cirugía electiva por contenido gástrico sólido, elegir inducción de secuencia rápida, tratar atelectasia con reclutamiento y presión positiva, descartar neumotórax tras bloqueo regional o acceso central, ajustar fluidoterapia tras detectar disfunción ventricular, o activar ecocardiografía formal por valvulopatía relevante. Si la exploración no se conecta a una acción o a una reducción de incertidumbre, su utilidad real disminuye.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia revisada apoya la ecografía a pie de cama como una herramienta de alto valor en anestesiología perioperatoria, especialmente cuando se emplea de forma focalizada, protocolizada y por operadores competentes. Su principal fortaleza es ofrecer información inmediata en escenarios donde el examen físico y las pruebas convencionales son insuficientes o lentas. La ecografía pulmonar es probablemente la aplicación con mayor madurez diagnóstica en el postoperatorio inmediato, por su capacidad para identificar atelectasia, neumotórax, derrame pleural y edema intersticial junto al paciente. La ecografía cardíaca focal aporta una ventana mecanistica ante hipotensión o shock, aunque la evidencia intraoperatoria aún necesita estudios de mayor calidad. La ecografía gástrica ocupa un lugar creciente en la estratificación del riesgo de aspiración cuando el ayuno es incierto o existen factores de vaciamiento retrasado.

El punto común de las tres aplicaciones es que no sustituyen el juicio clínico. Un resultado ecográfico debe interpretarse junto con la historia, la exploración, la monitorización, el tipo de cirugía y el riesgo de retrasar o modificar el procedimiento. La disponibilidad de POCUS no debe convertir todas las decisiones en dependientes de una imagen, ni debe usarse para justificar conductas inseguras cuando el contexto clínico apunta a alto riesgo.

Para los servicios de Anestesiología y Reanimación, la prioridad práctica es integrar el POCUS en circuitos asistenciales definidos: evaluación preoperatoria de pacientes seleccionados, respuesta estructurada a hipoxemia o hipotensión intraoperatoria, valoración de recuperación postanestésica y apoyó a decisiones sobre riesgo de aspiración. Esta integración debe acompañarse de formación, acreditación local, supervisión inicial, registro de imágenes y auditoría de impacto. La investigación futura debería centrarse menos en demostrar que la ecografía detecta hallazgos y más en determinar qué protocolos mejoran desenlaces relevantes: complicaciones pulmonares, aspiración, reintubación, ingreso no previsto en UCI, estancia hospitalaria, consumo de pruebas radiológicas y seguridad del paciente.

En conclusión, la ecografía pulmonar, cardíaca y gástrica a pie de cama puede optimizar la evaluación perioperatoria al transformar la incertidumbre clínica en información accionable. Su uso debe ser selectivo, competente y documentado. El anestesiólogo perioperatorio no necesita convertirse en especialista de imagen avanzada para beneficiarse del POCUS, pero sí debe conocer sus indicaciones, limitaciones y consecuencias clínicas. En ese equilibrio entre rapidez, foco y prudencia reside su valor real para la anestesiología contemporánea.

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