Efectividad de las intervenciones de fisioterapia en la recuperación funcional tras el ictus: revisión narrativa

13 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Diana Lacambra Garcés Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Cristina Vila Betrán Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Beatriz Coscojuela Román Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Malena Frechín Bardají Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Florina Bianca Marcu Marcu Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Fernando Martí Jarne Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Introducción: El ictus constituye una de las principales causas de discapacidad adquirida a nivel mundial, generando limitaciones funcionales que afectan a la autonomía y calidad de vida de los pacientes. La fisioterapia desempeña un papel fundamental en la rehabilitación, favoreciendo la recuperación funcional mediante intervenciones basadas en la neuroplasticidad, la repetición y la práctica orientada a tareas.

Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica en las bases de datos PubMed, Cochrane Library y PEDro. Se incluyeron estudios en población adulta postictus centrados en intervenciones de fisioterapia publicados durante los últimos 15 años. Se priorizaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas relevantes, realizando una síntesis cualitativa de la evidencia disponible.

Resultados: Las intervenciones más eficaces incluyen el entrenamiento orientado a tareas, la reeducación de la marcha, el fortalecimiento muscular, el trabajo del equilibrio y las tecnologías aplicadas a la neurorrehabilitación. El entrenamiento de la marcha y la terapia orientada a tareas presentan los mayores niveles de evidencia en la mejora de la función motora y la independencia funcional, mientras que la robótica y la realidad virtual actúan como herramientas complementarias.

Discusión: La recuperación funcional depende de la combinación de estrategias terapéuticas basadas en principios de neuroplasticidad. Los mejores resultados se obtienen mediante programas intensivos, individualizados y multimodales. Sin embargo, la heterogeneidad en la dosificación limita la comparabilidad entre estudios.

Conclusión: La fisioterapia es esencial en la rehabilitación post ictus, especialmente mediante enfoques multimodales que combinan entrenamiento orientado a tareas, ejercicio terapéutico y reeducación de la marcha. Las tecnologías emergentes complementan, pero no sustituyen, la intervención convencional.

PALABRAS CLAVE

Ictus, fisioterapia, neurorrehabilitación, marcha, neuroplasticidad.

ABSTRACT

Introduction: Stroke is one of the leading causes of acquired disability worldwide, resulting in significant functional limitations that affect patients’ independence and quality of life. Physiotherapy plays a key role in post-stroke rehabilitation, aiming to enhance functional recovery through interventions based on neuroplasticity, repetition, and task-oriented practice.

Methods: A narrative review of the scientific literature was conducted using databases such as PubMed, the Cochrane Library, and PEDro. Studies involving adult post-stroke populations focusing on physiotherapy interventions published within the last 15 years were included. Priority was given to randomised controlled trials, systematic reviews, and relevant clinical guidelines, providing a qualitative synthesis of the available evidence.

Results: The evidence indicates that the most effective interventions in post-stroke rehabilitation include task-oriented training, gait rehabilitation, therapeutic strengthening exercises, balance training, and technology-assisted rehabilitation. Gait training and task-oriented therapy show the strongest evidence for improving motor function and independence, while technologies such as robotics and virtual reality act as complementary tools to increase treatment intensity

Discussion: Findings suggest that no single intervention is superior; rather, functional recovery depends on a combination of therapeutic strategies based on shared principles of neuroplasticity. Best outcomes are achieved through intensive, individualised, and multimodal rehabilitation programmes. However, significant heterogeneity in treatment dosage limits comparability across studies.

Conclusion: Physiotherapy is essential in post-stroke rehabilitation and is most effective when delivered through a multimodal approach combining task-oriented training, therapeutic exercise, and gait rehabilitation strategies. Emerging technologies are useful adjuncts but do not replace conventional therapy. Standardisation of rehabilitation protocols is needed to improve clinical applicability.

KEYWORDS

Stroke, physiotherapy, neurorehabilitation, gait, neuroplasticity.

INTRODUCCIÓN

El ictus constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad adquirida a nivel mundial, representando un importante problema de salud pública debido a su elevada incidencia y a las secuelas funcionales que genera1. Según estimaciones recientes, una proporción significativa de los supervivientes presenta algún grado de discapacidad permanente, lo que impacta de forma directa en su independencia en las actividades de la vida diaria, su participación social y su calidad de vida2.

Las secuelas más frecuentes tras un ictus incluyen hemiparesia, alteraciones del control motor, déficits del equilibrio, alteraciones de la marcha, espasticidad y déficits sensoriales, que condicionan una importante limitación funcional3. Estas alteraciones pueden persistir a largo plazo, siendo la recuperación funcional un proceso variable que depende de la gravedad del daño neurológico, la localización de la lesión y la intervención rehabilitadora recibida.

En este contexto, la rehabilitación se considera un pilar fundamental en el manejo del paciente post-ictus, siendo más efectiva cuando se inicia de forma precoz, intensiva y orientada a objetivos funcionales específicos. La evidencia actual sugiere que la recuperación neurológica está estrechamente relacionada con procesos de neuroplasticidad, los cuales pueden ser modulados mediante intervenciones terapéuticas adecuadas4.

La fisioterapia desempeña un papel central dentro del equipo interdisciplinar de rehabilitación, con el objetivo de optimizar la recuperación funcional y promover la neuroplasticidad a través de la práctica repetitiva, el aprendizaje motor y el entrenamiento orientado a tareas4. En las últimas décadas, los enfoques fisioterapéuticos han evolucionado desde modelos más pasivos o compensatorios hacia estrategias activas basadas en la evidencia científica, como el entrenamiento de la marcha, el fortalecimiento muscular progresivo y la terapia orientada a tareas.

Asimismo, el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la neurorrehabilitación, como la robótica, la estimulación eléctrica funcional o la realidad virtual, ha ampliado las opciones terapéuticas disponibles, aunque su papel se considera generalmente complementario a la terapia convencional5.

Por todo ello, resulta relevante realizar una revisión narrativa de la literatura científica disponible con el objetivo de describir y analizar las principales intervenciones de fisioterapia en pacientes post-ictus, así como su impacto en la recuperación funcional y la autonomía del paciente.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de analizar las principales intervenciones de fisioterapia empleadas en pacientes adultos post-ictus y su impacto en la recuperación funcional.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos electrónicas PubMed, Cochrane Library y PEDro, seleccionadas por su relevancia en el ámbito de la medicina basada en la evidencia y la fisioterapia. Estas bases de datos permiten acceder a estudios clínicos, revisiones sistemáticas y ensayos controlados aleatorizados de alta calidad metodológica relacionados con la neurorrehabilitación post-ictus.

Se emplearon combinaciones de términos en inglés y español, utilizando descriptores como “stroke”, “cerebrovascular accident”, “physiotherapy”, “physical therapy”, “rehabilitation”, “gait training”, “neurorehabilitation” y “task-oriented therapy”. Estos términos se combinaron mediante operadores booleanos AND y OR con el fin de optimizar la estrategia de búsqueda y aumentar la sensibilidad de los resultados obtenidos.

Los criterios de inclusión establecidos fueron: estudios realizados en población adulta (≥18 años) con diagnóstico de ictus isquémico o hemorrágico; intervenciones basadas en fisioterapia o rehabilitación física; estudios publicados en inglés o español; y artículos publicados en los últimos 15 años, con el fin de recoger la evidencia más actualizada en el campo de la neurorrehabilitación. Se incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías clínicas relevantes.

Se excluyeron aquellos estudios centrados exclusivamente en intervenciones farmacológicas, quirúrgicas o que no incluyeran un componente de rehabilitación física. También se excluyeron estudios realizados en población pediátrica o en fases no relacionadas con el ictus.

La selección de los artículos se realizó en varias fases. En primer lugar, se llevó a cabo una lectura de títulos y resúmenes para descartar aquellos estudios no relevantes para el objetivo de la revisión. Posteriormente, se realizó una lectura completa de los artículos potencialmente elegibles para confirmar su inclusión final en la síntesis narrativa.

Dado el carácter de revisión narrativa, no se realizó una evaluación sistemática del riesgo de sesgo ni un metaanálisis cuantitativo de los resultados. Sin embargo, se priorizaron estudios con alto nivel de evidencia, como revisiones sistemáticas y ensayos clínicos aleatorizados, con el fin de garantizar la calidad de la información incluida.

Finalmente, la información extraída fue organizada de forma temática en función de las principales intervenciones de fisioterapia descritas en la literatura, incluyendo el entrenamiento de la marcha, la terapia orientada a tareas, el ejercicio terapéutico, el control postural y las intervenciones basadas en tecnología aplicada a la neurorrehabilitación.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La evidencia actual en neurorrehabilitación post-ictus pone de manifiesto que la recuperación funcional no depende de una única intervención específica, sino de la interacción entre la intensidad del tratamiento, la especificidad de la práctica y la capacidad del sistema nervioso para reorganizarse mediante mecanismos de neuroplasticidad dependiente del uso6. En este sentido, la fisioterapia ha evolucionado desde modelos centrados en la facilitación del movimiento hacia enfoques activos, donde la práctica repetitiva y orientada a tareas constituye el eje central del tratamiento.

En términos globales, los estudios analizados coinciden en que los mejores resultados funcionales se obtienen cuando se combinan intervenciones de alta repetición con participación activa del paciente. Sin embargo, la comparación entre estrategias terapéuticas muestra diferencias relevantes en cuanto a su impacto sobre la marcha, el equilibrio y la funcionalidad global.

Uno de los ámbitos con mayor volumen de evidencia es la recuperación de la marcha. Las intervenciones basadas en entrenamiento intensivo, ya sea mediante cinta rodante, asistencia parcial de peso o dispositivos electromecánicos, han demostrado mejoras significativas en la velocidad de marcha y en la probabilidad de alcanzar deambulación independiente7. En este contexto, los sistemas robóticos han mostrado efectos moderados, con tamaños del efecto en torno a 0,5 para la función de la marcha y mejoras también en equilibrio, aunque con una elevada variabilidad entre estudios8. Esta heterogeneidad sugiere que los resultados dependen en gran medida del tipo de dispositivo, la fase del ictus y la dosis terapéutica aplicada.

A pesar de estos beneficios, la literatura es consistente en señalar que el entrenamiento asistido por tecnología no supera de forma clara a la fisioterapia convencional cuando esta se aplica con suficiente intensidad. De hecho, varios estudios indican que la principal ventaja de la robótica no reside en reemplazar al terapeuta, sino en aumentar el número de repeticiones y la dosis total de práctica, lo que refuerza los principios de aprendizaje motor9. En otras palabras, la tecnología parece actuar como un facilitador de la intensidad terapéutica más que como una intervención superior per se.

Este mismo principio se observa en otras áreas de la rehabilitación. La terapia orientada a tareas, basada en la práctica repetida de actividades funcionales, ha demostrado resultados consistentes en la mejora de la independencia en actividades de la vida diaria y en la recuperación motora del miembro superior [10]. Su principal fortaleza radica en la alta transferencia a contextos reales, lo que contrasta con intervenciones más estructuradas o asistidas por dispositivos, donde la mejora funcional no siempre se traduce de forma directa al entorno cotidiano del paciente.

No obstante, la efectividad de este enfoque depende de forma crítica de la dosis de práctica. La evidencia indica que sin un volumen suficiente de repetición, los cambios neuroplásticos son limitados, lo que plantea un desafío importante en la práctica clínica habitual, donde las restricciones de tiempo y recursos pueden limitar la intensidad terapéutica6,10.

En este punto, el entrenamiento de fuerza ha adquirido un papel relevante dentro de la neurorrehabilitación contemporánea. Tradicionalmente infrautilizado por el temor a aumentar la espasticidad, actualmente existe consenso en que el fortalecimiento progresivo no solo es seguro, sino que mejora la fuerza muscular, la velocidad de marcha y la funcionalidad global sin efectos adversos significativos sobre el tono muscular11. Este hallazgo ha supuesto un cambio conceptual importante, integrando el ejercicio resistido dentro de programas multimodales de rehabilitación.

Sin embargo, cuando se comparan directamente las intervenciones, el ejercicio de fuerza aislado parece tener un impacto menor sobre la funcionalidad global que los programas que combinan fortalecimiento con práctica orientada a tareas. Esto refuerza la idea de que la ganancia muscular por sí sola no es suficiente si no se integra en patrones funcionales de movimiento.

De forma paralela, el control postural y el equilibrio constituyen otro eje fundamental de la recuperación funcional. Las intervenciones dirigidas a mejorar la estabilidad muestran beneficios claros en la reducción del riesgo de caídas y en la mejora del control postural tanto estático como dinámico12. Sin embargo, su efecto sobre la marcha o la independencia funcional global es más limitado cuando se aplican de forma aislada. De nuevo, los mejores resultados se observan cuando estos ejercicios se integran dentro de tareas funcionales, lo que refuerza la convergencia de la evidencia hacia modelos de intervención integrados.

En los últimos años, las tecnologías aplicadas a la rehabilitación han ampliado las posibilidades terapéuticas. La robótica de marcha ha mostrado mejoras moderadas en velocidad y equilibrio, especialmente en pacientes con mayor afectación inicial, aunque sin diferencias claramente superiores respecto a la terapia convencional intensiva8. La estimulación eléctrica funcional ha demostrado beneficios en la activación muscular y en la cinemática de la marcha, especialmente en la fase de balanceo, pero con resultados dependientes del protocolo utilizado y de la selección del paciente13. Por su parte, la realidad virtual ha emergido como una herramienta prometedora en términos de motivación y adherencia terapéutica, aunque la evidencia aún es insuficiente para establecer conclusiones firmes sobre su impacto funcional a largo plazo14.

En conjunto, la comparación entre intervenciones sugiere que no existe una técnica claramente superior, sino que la eficacia depende de la capacidad de cada intervención para aumentar la intensidad de la práctica y su especificidad funcional. Las intervenciones más efectivas comparten elementos comunes: repetición elevada, participación activa del paciente y transferencia directa a actividades de la vida diaria.

Un hallazgo consistente en la literatura es la gran variabilidad en la dosis terapéutica aplicada entre estudios, lo que dificulta la comparación entre intervenciones y limita la elaboración de recomendaciones clínicas homogéneas8. Esta falta de estandarización puede explicar en parte por qué intervenciones tecnológicamente avanzadas no siempre superan a la fisioterapia convencional cuando esta se aplica en condiciones óptimas.

Por tanto, la evidencia actual apoya un modelo de rehabilitación post-ictus basado en la combinación de estrategias, donde la terapia orientada a tareas constituye el núcleo central, complementada por entrenamiento de fuerza, trabajo del equilibrio y tecnologías de apoyo utilizadas como herramientas para incrementar la intensidad del tratamiento. Este enfoque multimodal e individualizado parece ser el que mejor se ajusta a los principios de neuroplasticidad y a las necesidades funcionales reales del paciente.

CONCLUSIÓN

La presente revisión narrativa pone de manifiesto que la fisioterapia desempeña un papel fundamental en la rehabilitación del paciente post-ictus, siendo un componente esencial para la recuperación funcional y la mejora de la independencia en las actividades de la vida diaria. La evidencia analizada indica que la recuperación no depende de una única intervención aislada, sino de la combinación de distintos enfoques terapéuticos basados en principios comunes de neuroplasticidad, repetición e ինտensidad del entrenamiento.

Entre las intervenciones revisadas, el entrenamiento orientado a tareas y la reeducación de la marcha se consolidan como los pilares fundamentales de la neurorrehabilitación contemporánea, al presentar una evidencia más consistente en la mejora de la función motora, la velocidad de marcha y la autonomía funcional. Estos enfoques destacan por su capacidad de transferir las ganancias terapéuticas a actividades reales, lo que se traduce en un impacto directo sobre la funcionalidad del paciente.

El ejercicio terapéutico de fortalecimiento ha demostrado ser una intervención segura y eficaz, capaz de mejorar la fuerza muscular y la capacidad funcional sin efectos adversos relevantes sobre la espasticidad, lo que ha supuesto un cambio importante en los modelos tradicionales de tratamiento. Sin embargo, su mayor eficacia se observa cuando se integra dentro de programas multimodales que incluyan práctica funcional específica.

Asimismo, el trabajo del equilibrio y del control postural constituye un elemento imprescindible en la prevención de caídas y en la mejora de la estabilidad del paciente, aunque su impacto aislado sobre la recuperación global es más limitado en comparación con intervenciones orientadas a la marcha o a tareas funcionales.

En cuanto a las tecnologías aplicadas a la neurorrehabilitación, como la robótica, la estimulación eléctrica funcional o la realidad virtual, la evidencia muestra resultados prometedores en términos de mejora funcional y aumento de la intensidad terapéutica. No obstante, su eficacia parece depender en gran medida de su utilización como complemento a la terapia convencional, más que como sustituto de la intervención fisioterapéutica tradicional.

En conjunto, los resultados de esta revisión sugieren que el modelo más eficaz de rehabilitación post-ictus es aquel basado en una intervención individualizada, intensiva y multimodal, en la que se integren diferentes estrategias terapéuticas en función del perfil clínico del paciente, la fase evolutiva de la lesión y los objetivos funcionales establecidos.

Finalmente, se identifica como principal limitación de la evidencia actual la heterogeneidad en la dosificación de las intervenciones, así como la falta de estandarización en los protocolos de tratamiento, lo que dificulta la comparación entre estudios y la extrapolación directa de los resultados a la práctica clínica. En este sentido, futuras investigaciones deberían centrarse en optimizar la dosis terapéutica y en establecer criterios más homogéneos que permitan mejorar la aplicabilidad clínica de las intervenciones de fisioterapia en pacientes post-ictus.

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